01
Abr 15

¡Pero qué bacalao tan bueno!

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Este año el bacalao lo hicimos con cebollas cultivadas en nuestro balcón y con tomates frescos y bien maduros de la finca Bejo; y como dijeron Les Luthiers: el bacalao es alabao.  Por motivos de agenda, el bacalao que tradicionalmente se almuerza el viernes -en Guatemala-, en casa lo almorzamos hoy,  miércoles.   Y luego comeremos un poquito el jueves y otro poquito  el viernes y el sábado rasparé la olla con buen pan hasta que no quede nada de nada.  A veces me gusta comerlo frío, como boquita para un buen whisky.

En casa lo cortamos en cubos y le cambiamos de agua unas tres o cuatro veces a lo largo del día para quitarle la sal. Luego colamos los cubos y los secamos bien, bien y  los freímos en abundante (generosamente abundante) aceite de oliva, cebollas rodajadas finamente, ajos picados y tomates asados y licuados, con chiles guaque y chiles pasa asados; a esa salsa le añadimos tiras de chiles morrones, aceitunas rellenas de pimientos y alcaparras sin sal. Luego lo comemos sobre arroz blanco, y en su salsa remojamos pan francés de horno de leña. Con lo que hay que tener cuidado es con quitarle bien la sal.  ¡Es espantoso el bacalao salado!  Este año los comimos acompañados por tamalitos de viaje con queso, hechos por doña Rosa; y con pan de cebollas y semillas de amapola, hecho por nuestra amiga, Carmina.  La sangría para acompañar el almuerzo me salió magnífica, muy delicadamente sazonada con un toque de licor de pêche du Verger.  De postre hubo miel de garbanzos, de la Costa Sur.

Recuerdo que desde muy niño me gustaba mucho este plato emblemático de la temporada.  En aquel tiempo aún el bacalao de mejor calidad venía con espinas; de modo que a los niños nos vigilaban cuando comíamos el pescado y uno ya se sentía grande cuando podía comerlo por su cuenta.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que preparé mi propio bacalao y voy  a aventurar la idea de que puede que haya sido muy a principios de los 90.  Antes de eso lo comía en casa de mis padres, o en las casas de mis abuelas, donde, además, a veces hacían el también tradicional pescado seco chapín, envuelto en huevo y con vegetales.   Ese también es una delicia.  En Guatemala le llaman bacalao a cualquier pescado seco y salado; pero el bacalao en casa es bacalao de verdad.


01
Abr 15

¡Que delicia el dulce de garbanzos!

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No hay duda; mi dulce favorito de la temporada es el de garbanzos.  El sabor de los garbanzos se combina deliciosa y delicadamente con la miel y la canela; y me transporta a mi niñez.  Me encantan su sabor y su aroma, su color y su textura.  Me divierte verles sus caritas de pollito a los garbanzos; y por eso es que se llaman chickpeas en inglés.  Pienso en Cicerón porque cicer significa garbanzo.

En mi casa hay dos tradiciones de dulce de garbanzos. Los de la foto cuya receta viene de mi madre, de mi tío Rony,  su tío abuelo Pancho y mi tía abuela La Mamita.  Y también hacemos la miel de garbanzos con frutas, que es la forma tradicional de la Costa Sur, especialmente si en la miel se remoja el pan de yemas.

Parece increíble que en la antiguedad estas delicias fueran asociadas con la frugalidad e incluso con la rudeza.  Los griegos comían garbanzos en los banquete fúnebres, y me pregunto si es por eso que este dulce es tradicional de esta temporada chapina tan asociada con la muerte; o si bien, el hecho de que la receta de la Costa incluya frutas alegres se relacione con el aspecto más hermoso de la temporada que es el principio de la primavera y el retorno de los día soleados (frente al largo invierno del hemisferio norte).

En la ciudad de Guatemala, los garbanzos en dulce se preparan en una miel de agua, azúcar y canela. La noche anterior se dejan en agua, con un toque de bicarbonato y en la mañana se pelan laboriosamente, muy laboriosamente. Luego se cuecen y cuando están cocidos se cuelan y se apagan inmediatamente en la miel para que calen bien.

Hace dos años, ¡dos de mis fotos de garbanzos en dulce fueron publicadas por la Revista D!; y el año pasado ¡una de esas fotos apareció en el diario Siglo 21!


31
Mar 15

¡Ya vino el pan!

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¡Ya vino el pan que nos envían de la Costa Sur!  Es inconfundible al aroma que le dan el  horno de leña, la leche ordeñada el mismo día en que se hizo el pan, la mantequilla y los huevos de las gallinas de la vecindad.  Hecho, además, con cariño y a manopor mi cuata Shalvy.   ¡El aroma y el sabor de esos panes son la vida!

La tradición de hacer y compartir pan en esta temporada es una de mis favoritas. El aroma, el sabor y la textura del pan hecho en casa son primigenios y nos conectan con la historia, con la tierra y  con las costumbres que enriquecen nuestras experiencias de vida.  ¡Por eso es que el pan es bueno para celebrar la vida y lo que la hace buena!  En Occidente, el pan está vinculado a la civilización y la cultura.

En la Costa Sur de Guatemala, se acostumbra preparar pan para Judas. La costumbre es que, el miércoles, grupos de jóvenes van de casa en casa y por las calles con música y pidiendo pan. La gente le da pan a Judas y por unos pesos los jóvenes bailan con el apóstol y con quienes les dan dinero y pan.   Y…¿para qué quiere pan, dinero, chocolate, miel de garbanzos u otra especie que reciba Judas?   Para las conmemoraciones de la noche en las que participa todo el que quiera.

También es costumbre que la gente intercambie pan.   Sospecho que esta costumbre tiene sus raíces en  aquellos tiempos en los que  las panaderías cerraban durante el asueto de esta semana y, en consecuencia,  la gente tenía que hacer su propio pan. Y luego…la necesidad se hizo fiesta, como puede ocurrir. La comida se disfruta más cuando se hace compartida; y especialmente cuando se comparte con quienes se les tiene cariño, amor, respeto y admiración.  Sospecho que, en parte, la tradición de llevar y traer pan tiene que ver con una celebración de la abundancia; pero también de la generosidad, porque aún los que menos tienen…tienen algo de pan para compartir.

Hace cuatro años hicimos el pan en la casa y salió sabroso; pero como no tenemos horno de leña, faltó aquel toque especial.

En la Costa Sur chapina  la costumbre es remojar el pan en la miel de garbanzos; y a mí me gusta mucho así, o remojado en leche, o en chocolate…o sólo por pedazos.


31
Mar 15

Deliciosos moyetes para las fiestas

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Los moyetes son parte del menú de postres propios de muchas celebraciones chapinas: Del Día de los muertos, y de las de estas fechas, por ejemplo.  Los moyetes o molletes son uno de mis postres chapines favoritos.  No los hacemos en casa porque son algo complicados de preparar, y a mí no se me dan bien los envueltos en huevo.   Básicamente son panes de manteca o moyetes rellenos con crema y aderezados con pasas y ron, envueltos en huevo y remojados en una miel de azúcar.

El de la foto es de Nutripunto, una de las cafeterías de la Universidad Francisco Marroquín.  Doña Paca los prepara delicados y deliciosos.  La miel les cala hasta adentro y son un sueño.  Los moyetes se distinguen de las torrejas chapinas porque estas no tienen relleno, aunque son muy sabrosas.  Este moyete me lo desayuné acompañado de un exquisito jugo de zanahorias.

La palabra moyete o molllete se refiere tanto al tipo pan que se utiliza para preparar este postre, como al postre mismo, de modo que puede ser confusa.  Moyete le apodaba, mi hermano Gustavo, a mi sobrino Luis Andrés cuando era un bebé; y moyete es el nombre de un negocio de mi amiga querida.


30
Mar 15

Pan francés con hojas de remolachas

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Si te gustan las hierbas como las espinacas, las acelgas y las puntas de güisquil, seguramente te vas a fascinar con la tortilla de hojas de remolacha; que es uno de los platos más deliciosos -y desconocidos- en casa de mis padres. A mí me encanta como sea y una de mis formas favoritas de comerla es en sandwich, en pan francés con aceite de oliva y mayonesa.  También es rica con salsa de tomate, o con chirmol. Este año, en vez de ponerle mayonesa, le pusimos queso fresco y ¡Por supuesto que también salió deliciosa! Para más alegría, la tortilla de la foto es de remolachas del día de mercado, Bejo.

Entre nosotros, los chapines, no se valora este bocatto di cardinale.  En los mercados de todo el país, las hojas de la remolacha se desperdician y se pudren, o se usan para alimentar animalitos.  Mi abuela, Frances,  contaba que, en Inglaterra, durante la II Guerra Mundial, la gente las comía porque ni modo. Pero aquí, la gente no las aprecia.

La tortilla de hojas de remolacha se prepara exactamente como prepararías una tortilla de acelgas, o de espinacas.


22
Mar 15

Día de mercado 2015 en la finca Bejo

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¡Me encanta, y no sabes cuanto, el aroma de la tierra generosa y meter mis manos en ella y sacar de ahí sus frutos!: zanahorias y remolachas, por ejemplo.  ¿Sabías que hay remolachas anaranjadas y zanahorias moradas?  Me encanta el Día de mercado anual en la finca experimental Bejo porque siempre me encuentro con buenos amigos, porque disfruto mucho cortando tomates y descubriendo verduras que nunca antes había probado.

¡Gracias, muchas, a mis amigos Los España por habernos invitado otro año a esta experiencia tan rica!  ¡Gracias al equipo de Bejo por hacer que el día sea tan agradable y gracias a doña Paula y su equipo por todas las cosas sabrosa que prepara!

Cada año, en marzo,  Bejo organiza el Día de mercado en su finca de Parramos, Chimaltenango. Durante ese día uno puede conocer el surtido de variedades hortícolas; y los interesados pueden intercambiar opiniones con expertos, agricultores, compradores, procesadores y exportadores; y seleccionar sus variedades de acuerdo a las necesidades de su mercado.  Pero lo más hermoso de todo, además de los productos frescos y bellos, es ver a las familias gozando de un día agradable.

Este año la novedad fueron los tomates Mountain Magic que son más pequeños que un tomate Roma y más grandes que uno cherry; y su sabor ligeramente dulzón les da un carácter tan propio y delicioso que no quieres dejar de comerlo.   ¡Como me gustaría hacer el bacalao de este año con este tipo de tomates!  Los que me conocen no podrían imaginarme disfrutando uno de esos batidos de vegetales que están tan de moda; pero hoy probé uno de kale e hinojo que me pareció algo verdaderamente delicioso, algo riquísimo que si podría tomar con gusto.  Y por supuesto que traje mis remolachas con hojas para disfrutar de la tortilla de hojas de remolacha que tanto me gusta.

Cuando uno va a Día de mercado, de Bejo, uno quisiera regresar cargado con todo tipo de hortalizas: cebollas, puerros, apios, chiles, papas, broccoli, romanesco, coliflor, repollo, apio, culantro y más.  Yo quisiera comer todo el menú del almuerzo: carne asada, carnitas, frijolitos colados, tostadas, enchiladas, salsa de tomate y chirmol, ensaladas, dobladas y un atol de arroz con leche que me hace suspirar.  ¿Y de refresco? Jugo de zanahorias con piñas.  ¡Ya te imaginas esas salsas hechas con tomates, cebollas y hierbas del lugar!  ¿Te imaginas las enchiladas hechas con todo fresquísimo?  Todo ello en compañía de amigos queridos.

Lo que se recauda ese día, por cierto, es a beneficio de la Fundación Centro Educativo Agrícola Guatemala Melanie Beemsterboer; que provee educación básica a niños de entre 12 y 15 años, de  familias dedicadas a la agricultura que  no tienen medios para seguir una formación académica, en beneficio del sector agrícola para el mejoramiento de las condiciones de vida en el campo.

Algo que siempre me llama la atención es ver a los niños maravillados con las verduras.  ¿Quién, más que un niño que lo hace por primera vez, puede maravillarse tanto al extraer zanahorias, remolachas y papas de la tierra?  ¿Sabes quienes? Los ancianos.  Los ancianos también gozan mucho con esta experiencia.  Cuando uno llega le dan la bienvenida los aromas de la tierra y de sus frutos, familias enteras recorriendo el campo y arrastrando, o cargando sus preciosos cargamentos de variados colores, aromas, texturas y sabores.  Cada año espero este día con mucha alegría y nunca me defrauda.  Regreso cansado, pero tan contento.


17
Mar 15

Mangos en dulce, otro anuncio de la temporada

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El aroma y el sabor de los mangos en dulce, así como los de los jocotes marañones y el dulce encanto de los corozos son anuncios inquívocos de que hay que sacar las bermudas y las sandalias.  ¡Llegó la época de calor a Guatemala!

A algunos los llama la playa y a mí me llaman las montañas. Esta es la temporada en la que los cinco sentidos explotan con los estímulos más variados e intensos.

El sabor y el aroma de los mangos son inconfundibles y se infusionan en la miel que, en casa, sazonamos con canela, clavos, pimientas negras y pimientas de Chiapas.  Yo me imagino que los mangos amarillos y brillantes son frutos que han capturado  luz del sol y la traen a mi mesa para que me la goce.


07
Mar 15

Jocotes marañones en “Perhaps You Need a Little Guatemala”

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Me embarga el júbilo y me siento muy honrado porque mi foto de los jocotes marañones fue publicada en Perhaps You Need a Little Guatemala.   Ese proyecto es una de las más ingeniosas y emprendedoras iniciativas turísticas en La tierra del quetzal para el mundo.

Para los no iniciados, los jocotes marañones son las frutas de cuya semilla -en el exterior- se extraen las nueces que se conocen como marañones, anacardos o cashew nuts.  Mi tía abuela, La mamita, las asaba en las brasas y también las pintaba de modo que parecían caritas de mono.  Los niños jugábamos con ellas con la advertencia de que eran venenosas y de que no debíamos llevarlas a la boca.

Lo que me fascina de esto es que los niños de mi generación no eramos esos críos sobreprotegidos que hay ahora.  Podíamos jugar con semillas venenosas y se esperaba, de nosotros, que tuviéramos el buen juicio de no ingerirlas.  No se nos apartaba de ellas, ni se nos ocultaban, ni nada parecido.  Teníamos los conocimientos necesarios para no intoxicarnos con estas, o con semillas de higuerillo, por ejemplo; y lo teníamos para no tocar el chichicaste.

Charge it to experience, era la moraleja si uno cometía un error.

En mi casa, los jocotes marañones son señales inequívocas de que ya llegó la temporada de calor con sus festividades propias.


02
Mar 15

Linguini con sepia y salsa de lomo extremeño

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Los linguini son hechos en casa, con tinta de sepias; y la salsa no puede ser más fácil: cubitos de lomo extremeño calentados en aceite de oliva a los que se les añadí buena crema, un toque de sal y paprika.   Luego espolvoreados con queso paremesano rallado.  ¿Y acompañados con qué? Con un aguacate espectacular y un buen tinto.

¡Como me gusta hacer la pasta en casa!  Esta es la primera vez que la hago con tinta de sepias (gracias al buen consejo de mi cuate Luis Carlos); pero también la he hecho con chiles guaques, y con hojas de albahaca.   Cuando la hago normal, me encanta su sabor a huevo y a aceite de oliva.


05
Feb 15

Garritas de pollo para el almuerzo

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¡Gracias a mi cuata, Ellie, hoy almorcé garritas de pollo!  Riquísimas, suavecitas, en una salsa dulzona que permite gozar lo gelatinoso de su carne delicada.  Son una de las delicias que ofrece el Dim Sum que -de por sí- es algo maravilloso.  El Dim Sum contiene combinaciones de carnes, vegetales, mariscos, dumplings y pastelillos. Se suele servir en pequeñas canastas de bambú o en platos, dependiendo del tipo de platillo que se trate.  Soy fan de las garritas, de los dumplings, del bocado de castañas y de las tartaletas de huevo.  ¡Aaaaah, como me gusta el Dim Sum!

Me cuenta Ellie que la gente mayor, en Taiwán, no dejaba que los niños comieran estas garritas y para disuadirlos les decían que si las comían los pollos irían a rayar sus libros con sus garritas.  Para explicar esa negativa elaboramos dos hipóteis:  1. No dejan que los niños coman estas delicias porque los huecesillos podrían ser peligrosos; y 2. A los adultos también les gustan mucho y no querían compartirlas con los niños.  Luego de reírnos mucho seguimos disfrutando de nuestro almuerzo.

¡Feliz año de la cabra, para mis amigos taiwaneses!

Además, cuando como esas patitas de pollo el niño que hay en mi no puede dejar de acordarse de La garra gigante, una peli malísima pero iconográfica que veía cuando estaba en el colegio.  A mi hermano y a mí nos gustaba tanto ver esta peli que cuando la daban en la tele pedíamos permiso para no ir al colegio y quedarnos en casa para verla.

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