
La razón por la cual los asesinos matan y los ladrones roban en moto no es porque no hubieran leyes que prohiban matar y robar en moto. No es porque no hubiera una ley que prohibiera cambiar de carril; ni es porque no llevan chalecos de un color u otro. La razón por la cual aquellos -y miles de delincuentes más- se han multiplicado y han intensificado sus actividades criminales es por la impunidad generalizada en el país desde hace años.
Las autoridades (los pipoldermos) hace ratos que ya no tienen autoridad (pueden usar la fuerza, pero ya no tienen autoridad); y cuando actúan sólo lo en respuesta a los grupos de interés y a presiones desde los medios de comunicación masivos y las redes sociales. ¡Hay que hacer algo!, gritan por ahí, y las autoridades hacen algo. Cualquier cosa con tal de que se diga que hicieron algo.
A mí que no me digan que las autoridades no saben en dónde es que se venden y se flashean teléfonos robados. ¡Que no me digan que no saben cuáles son los puntos de operación en los que ocurren los robos de teléfonos móviles todos los días! ¡Todos los días! ¿Y tu has visto operativos consistentes contra ladrones, vendedores y flasheadores? Yo tampoco.
Los motoristas se suben a las banquetas porque pueden. Los sicarios motorizados disparan porque pueden. Los ladrones en moto roban porque pueden. Y porque las posibilidades de ser perseguidos, capturados, procesados, condenados y encerrados son remotas. Eran remotas cuando el Código Penal ya castigaba el asesinato y el robo, y son más remotas ahora que hay más legislación porque, ¿por qué iba a ser más cumplida que las anteriores que eran incumplidas? No hacen falta más leyes. Lo que hace falta es que las autoridades recobren la autoridad y hagan cumplir las que ya existen.
Una de las razones por las que la prohibición de dos en moto no era cumplida es porque la mayoría de personas que viajan de dos, o tres en moto son personas sencillas que tienen necesidad de hacerlo porque no tienen mejor opción. ¿Con qué autoridad es que las autoridades iban a aplicar aquella prohibición? ¿Qué agente de la autoridad tiene corazón para ponerle una multa a una familia que necesita ir en moto? Mira la nueva legislación: ahora sí pueden ir dos en moto -pero no más- ¿y el niño? ¿Qué hacen las familias con el niño que deben llevar a la escuela? La nueva legislación prohíbe las mochilas que tapen los números en el chaleco, ¿Habrá que llevar las mochilas en frente? ¿Las del papá y la mamá? ¿Las de los dos hermanos? ¿Las de los dos cuates?
Los legisladores minan la autoridad cuando legislan cosas absurdas y que pocos están dispuestos a cumplir y a hacer cumplir. Mira que poner en vigor una norma que obliga a llevar casco y chaleco con números en un día de feriado. ¿Sábes que va a pasar? No va a pasar que los motoristas se van a quedar encerrados en sus casas para no violar la ley. Lo que va a pasar es que la mara va a salir como si nada y la ley va a nacer bien violada. Me puse en mi ventana a ver a la calle y en un ratito conté 7 motoristas, de los cuales seis no llevaban chaleco; uno si lo llevaba, pero no alcancé a ver si iba con número; y en una moto iban dos personas. Las leyes sólo son respetadas cuando son respetables.
En el capítulo X de El Principito, por Antoine de Saint Exupéry, el Rey -monarca absoluto y universal- explica que la autoridad se fundamenta en primer lugar en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, hará la revolución. Yo tengo el derecho de exigir obediencia porque mis órdenes son razonables. Si yo ordenara a un general convertirse en ave marina, y si el general no obedeciera, no sería la culpa del general. Sería mi culpa.