21
May 20

San Antonio Palopó y los Maudslay

De su visita a San Antonio Palopó, a orillas del lago de Atitlán, Ann y Alfred Maudslay cuentan: Subimos por los senderos estrechos y empinados hasta el cabildo, donde propusimos pasar la noche, y encontramos la veranda frente al edificio repleta de viajeros indios y sus cargas. Solo había dos habitaciones, una utilizada como prisión, que estaba abarrotada de delincuentes, que extendían sus manos a través de la pesada puerta enrejada y rogaban limosna; el otro se usaba como “Sala Municipal”, que era pequeña y sucia: sin embargo, estábamos listos para aprovecharlo como alojamiento, cuando se nos informó que, como el Secretario estaba fuera, nadie podía darnos permiso para usarlo. Un poco desanimados, seguimos andando, en busca de un lugar de descanso, más allá de la iglesia, sin techo debido a los golpes de muchos terremotos, y llegamos al pie de un alto tramo de escaleras, torcidas y pintorescas, en la parte superior de las cuales se encontraba el escuela. Esta era nuestra oportunidad: buscamos al maestro ladino; Gorgonio y él se hicieron amigos rapidamente, y la habitación utilizada como escuela de niñas fue puesta completamente a nuestra disposición. La habitación tenía piso de barro y estaba amueblada con una pizarra, muy útil para colgar la ropa, una mesa y algunos bancos de madera. No había ventanas, y la puerta tenía que mantenerse abierta para admitir luz y aire, para deleite de unos pocos erizos que se demoraban en los escalones y observaban furtivamente nuestros movimientos.

“A Glimpse at Guatemala”, por Anne y Alfred Maudslay.

Mi más reciente visita a San Antonio no fue afortunada; pero tengo bonitos recuerdos de mis caminatas hacia ese pueblo cuando era niño y preadolescente.

Antecedentes de esta serie de entradas

Hace como cinco años me dieron ganas de compartir las fotos deA Glimpse at Guatemala(1899); un libro publicado por Ann Carey Maudslay y Alfred Percival Maudslay, viajeros británicos que estuvieron en Guatemala en tiempos de Naná Camota.  Había dejado a un lado el proyecto que voy a retomar en estos días propicios para priorizar y valorar no sólo lo que tenemos, sino a quiénes tenemos.


17
May 20

Carta abierta al Presidente, por Juan Carlos Castillo

Del abogado Juan Carlos Castillo C. circula esta carta que invita a meditar y que les recomiendo leer. Lástima que no puedo transcribir el texto; pero subo las fotos en la mejor resolución que tengo. Tanto el presidente Alejandro Giammattei, como sus asesores…y todos nosotros, deberíamos leerla, creo yo.  Transcribiré algunas frases que creo que son importantes para entender el carácter de la misiva.

Señor presidente con asombro y sobre todo con mucha preocupación hemos sido testigos de la evolución de su comportamiento desde que asumió la presidencia hasta el día de hoy…nada podría prepararnos para el estado de excepción que decretó en marzo…su gusto por los estados de excepción es evidente…supongo que de alguna manera hemos sido sus cómplices, callando y aceptando sin preguntar, sin cuestionar, limitándonos a esperar a que todo sea pasajero, que termine pronto y volvamos a la “normalidad”….al contrario, sus restricciones van “in crescendo”…sus cada vez más frecuentes “cadenas nacionales” se han convertido en peroratas ininteligibles que denotan un creciente nivel de improvisación y de irresponsabilidad...

Desde el principio ha violado todas las disposiciones constitucionales y leyes que irónicamente cita en sus alocuciones y en los furiosos decretos que a toda velocidad salen de su despacho…vale la pena recordarle o informarle…que vivimos bajo un régimen de gobierno limitado, de constitucionalismo….en un régimen constitucional, usted sólo puede hacer lo que la constitución y las lees permiten de manera expresa…¿puede explicarme, señor Presidente, cómo vamos a sobrevivir si no podemos trabajar? ¡Puede decirme usted de qué vive un mesero, un albañil, o un trabajador o un empresario de la economía informal, por citar algunos ejemplos, si no puede salir de su casa?…que fácil es para los que tienen ingresos asegurados…ordenar a los demás que no trabajen…desde una perspectiva jurídica y por su posición como funcionario público…usted lleva la carga de la prueba , usted debe demostrar que lo que está haciendo es necesario, que por esas medidas que no se cansa de improvisar y de imponer, y que han restringido nuestras garantías y derechos constitucionales  de una manera sin precedentes de este país son realmente indispensables.

Es mas, entre mayores y más ruinosas sean sus efectos, más será la  necesidad de demostrar su necesidad…lo que usted exige de nosotros es fe ciega…desafortunadamente, ha sido capaz de engañar a muchos, de someterlos a base de miedo…usted que gusta de acompañar a su nombre el grado de “Doctor”…no puede olvidar que uno de los principios fundamentales en el ámbito de la salud y de la medicina, que es el más importante de todos es…”primero no hacer daño”.

Señor presidente, ¿cuántas vidas más va a destruir?…¿Cuánto daño está dispuesto a hacer?…Basta ya de comprometer al país como si fuera una finca y usted fuera el dueño. …déjenos trabajar.

Así termina la carta abierta que nos invita a meditar.


16
May 20

¡Tarde de Lucia di Lammermoor!

En casa, hoy le dedicamos la tarde a Lucía di Lammermoor cortesía de The Metropolitan Opera y fue la versión de 1982, con Joan Sutherland y Alfredo Kraus.  Lucía es mi opera favorita desde que era niño y fui introducido a ese mundo encantador por mi abuela, Frances.

Siempre me han gustado mucho el dueto de Lucia y Edgardo en su despedida; la bienvenida de Arturo al castillo de Enrico; el sexteto clásico y magnífico, y el enfrentamiento entre Edgardo y los Ashton. Pero hoy vi Lucia di Lammermoor con otros ojos.

El enfrentamiento de Edgardo y los Ashton; y la intervencion del cura Raimondo.

El segundo acto, se centra en el engaño y en el sacrificio, Lucia es conminada por su hermano a sacrificarse por él; el cura la extorsiona con que si no se sacrifica por su hermano, su madre se retorcerá en su tumba; y la chica es forzada a casarse sólo para terminar en la locura.

Creo que es buen material para discutir la inmoralidad del sacrificio.

La nostalgia me llevó a tomar Tales from the operas, el libro de historias de operas que era de mi abuela y que antes había pertenecido a Edyth M. Vinter (un día les cuento quién era Mrs. Vinter).  Ese libro contiene las historias de muchisimas operas y es de principios del siglo XX.  Mi abuela me lo daba a leer antes de que escucharamos una opera y luego de que ella me daba un resumen ejecutivo de la historia y me señalaba los highlights.

El libro de operas, de mi abuela.

Luego, la nostalgia me llevó a buscar el libreto de Lucia di Lammermoor con el que escuché por primera vez aquella opera, en los discos de vinil de mi abuela.  Y en él estan marcadas con lápiz mis escenas y arias favoritas. En aquel tiempo, los años 70 sólo podíamos oir Lucia, Tosca, Madama Butterfly y otras en los discos, durante tardes lluviosas y no había posibilidad de verlas (como no fuera viajando).

Libreto de Lucia di Lammermoor.

Lucia di Lammermoor, por cierto, fue la primera opera que vi, en VHS, en la televisión de mi casa a finales de los años 80. Madama Buterfly fue mi primera opera en vivo, y Lucia di Lammermoor, la segunda.

Joan Sutherland durante el aria de la locura.

Fue una dicha pasar la tarde con Lucia y entre buenos recuerdos.


16
May 20

Al oído del Presidente, por Marcos Ibargüen

Estas líneas que escribió el abogado Marcos Ibargüen, al oído del presidente Alejandro Giammattei son de lo mejor que he leido en estos días; por eso se las comparto:

En estos tiempos del coronavirus, me ha resultado imposible evitar volcarme a la pluma (o teclado, mejor dicho) para escribir lo que pienso.  Tal vez hoy con un poco más de molestia, pero con esperanza de que lo que diga se escuche donde tenga que oírse aunque cause molestias.   Aquí va:

Aún hay tiempo para enmendar.

Haz clic en la imagen par ver el artículo en elPeriódico.

Con el incremento de casos de estos últimos días y el carácter autoritario que ha ido mostrando, aconsejado por el miedo y la falsa creencia de que está únicamente en sus manos salvar al pueblo, anoche, 14 de mayo de 2020, a la hora acostumbrada, 7 p.m., el presidente Giammattei dio rienda suelta a su verborrea ininteligible y  derramó nuevas disposiciones gubernamentales intencionadas a milagrosamente contener un virus, pero destinadas a causar más hambre, rabia y aglomeraciones.

Señor Presidente, todos entendemos su formación médica y deseo de  priorizar la salud y la vida. Pero es tiempo de informarle que su mensaje de ayer delataba entre líneas la arrogancia de aquel que piensa que sabe más que los demás. Que es más inteligente que nosotros. Ignoró por completo al problema del trabajador que se sentía afortunado de aún poder trabajar, para poder siquiera cobrar el cheque de su quincena. No consideró que la gente no se preparó y asumió que todos a pie o sobre caballos o burros iríamos a una tienda de barrio dentro de un horario restringido reabasteciéndonos como por arte de magia y sin pisto y sin causar aglomeraciones ni molestias.

Con las medidas de anoche que le ganarán fama, pero no de la buena, el lunes 18, a partir de las 5 a.m., veremos cómo el pueblo al que quiere contener (y esto si lo logra mantener encerrado a la fuerza porque visualizo infinidad de personas más necesitadas violando por extrema necesidad sus medidas) muchos ciudadanos no tendrán más remedio que aglomerarse para poder cubrir sus necesidades básicas. No se olvide que comer también es salud y que la gran mayoría de guatemaltecos trabajamos para comer.

Regreso a su arrogancia. Entiendo que consultó con epidemiólogos y que comparten el miedo de los duros efectos de esta trágica pandemia.  Quiero seguir creyendo también que en el fondo mantiene un interés genuino por el bienestar de  todos los guatemaltecos. Pero no pretenda ordenarnos a abrir, cerrar, despachar o llegar milagrosamente al puesto de trabajo si no entiende de economía. Sí, la arrogancia de pensar que la economía se dirige y que el pueblo es un borrego que siempre hace  caso. Desde arriba las cosas se ven distintas. Se distorsionan por el ego y los interlocutores interesados que mantiene a su alrededor y que le trasladarán la información con parcialidad e imprecisión. Esto le pasa a todos los gobernantes.

Le sugiero oír a la gente de a pie estos días, que seremos millones por decreto, y no dar órdenes sin pensar los tremendos incentivos perversos que por su arrogancia mostrada van a generar. Sí, los médicos saben de su oficio y lo deben cumplir. Su misión es salvar vidas. Pero los verdaderos estadistas (ojo no digo políticos ni gobernantes) muestran su sabiduría al reconocer con humildad la naturaleza humana y aceptar que no siempre lo que se decreta o impone logra el resultado deseado.   No pretenda cambiar la naturaleza humana de un plumazo porque una tras otra, verá cómo este pueblo “desobediente e ignorante” le llevará la contra.

Suficiente daño y miedo tenemos con esta enfermedad. No lo agrave con sus disposiciones que están destinadas a causar tremenda molestia, a desgastar aún más su gobierno recién inaugurado y a lograr inspirarnos a quienes usualmente no lo hacíamos, a expresar con voz cada vez más recia que se deje aconsejar también por el sentido común, que la naturaleza humana no se cambia por decreto y que hay cosas que están en nuestras manos y otras que no lo están. Mejor enfóquese en atender la tremenda crisis hospitalaria que tenemos, acérquese a esos médicos que son nuestra primera línea de batalla con la enfermedad y provéalos de los insumos necesarios. Asegúrese de que los millardos de quetzales para atender esta crisis que tiene a su disposición lleguen a quien los necesite de verdad, pues también aquí le falta entendimiento de naturaleza humana en el Estado y pareciera que no solo no llega a quien debe sino que habrá mucha gente aprovechada.

Los guatemaltecos somos amantes de nuestra libertad. En los más de dos meses que llevamos con restricciones a nuestras libertades hemos sido tolerantes. Pero todo tiene un límite. Es cierto, hemos visto cómo en otros países los gobernantes se aprovechan del miedo para mantener zozobra y control. Para restringir libertades ganadas con el esfuerzo y derramamiento de sangre (sí, vidas) de varios siglos de muchos héroes que nos anteceden. Quiero creer que sus intenciones siguen siendo buenas. Por favor, cambie de enfoque y no se deje llevar por las medidas de moda de otros gobernantes. No somos del primer mundo. Aquí la mayoría de la gente vive al día. Vaya usted a un cajero automático en el interior a pie. ¿En donde? Sí, esta enfermedad es terrible no solo por su virulencia y rápida propagación sino por el miedo que causa y que ciega la razón.

Aprenda de las historias de éxito en otros países que han sabido manejar mejor el delicado balance entre restricciones sanitarias y libertades de locomoción y de industria y trabajo. Aproveche los recursos financieros extraordinarios con que usted (como ningún otro gobernante que tenga memoria) cuenta para dar genuino alivio a la población más afectada.

La restricción de nuestras libertades jamás debe tomarse a la ligera –ni siquiera dentro de esta pandemia–. De nuevo le ruego volcar la vista hacia El Salvador. Vea a su Presidente. Observe bien lo que está haciendo y diciendo y asegúrese de aprender mucho de lo que NO se debe hacer.

Errar es de humanos y rectificar oportunamente es de sabios. Aún hay tiempo.

Artículo también publicado en el Centro de Estudios Económico-Sociales.


15
May 20

Un ¡Hasta aquí! a los excesos

Cuando yo veía películas distópicas, de esas como Gattaca y otras que muestran estados totalitarios como Black Mirror, siempre me preguntaba que cómo es que las sociedades llegaban a eso.  ¿Es que nadie se daba cuenta del deterioro? me cuestionaba. Es cierto que V for Vendetta es bastante ilustrativa; pero uno…o yo, por lo menos, no la vi como una forma de receta para los estatistas, colectivistas y totalitarios.

Haz clic en la ilustración para ver una escena de V for Vendetta.

Imagen de previsualización de YouTube

Pues así como es la vida, me ha tocado atestiguar el proceso; y ojalá me toque ver cómo se revierte esa tragedia, de forma pacífica y antes de que cause más daños y destruya más vidas humanas.

Primero surge un enemigo invisible y omnipresente, pero también puede ser muy material y visible como ocurrió con el 11-S.  Luego se va construyendo el miedo por medio de los medios de comunicación masivos.  ¡Miedo al virus, o miedo a usar aviones!  En este año vimos imágenes perturbadoras de gente asfixiándose y de cadáveres abandonados en las calles.  Y cifras, cifras y cifras de contagiados, historias de viejitos abandonados, y el miedo fue sustituido por el pánico.  V lo dice en V for Vendetta: Sé por qué lo hicisteis, sé que teníais miedo ¿Y quién no? Guerras, terror, enfermedades. Había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común. El temor pudo con vosotros y, presas del pánico, acudisteis al actual líder, Adam Sandler. Os prometió orden, os prometió paz. Y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión.

Y poco antes de aquel párrafo, V observa que ahora, tienes censores y sistemas de vigilancia que os coartan para que os conforméis y os convirtáis en sumisos. ¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable?

Una vez sembrado el miedo y convertido en pánico la mesa estaba servida: vinieron las primeras limitaciones a la libertad individual para satisfacer las necesidades colectivas. Así tuvimos la primera temporada de encierro forzoso a la que muchos respondieron con el agradecimiento y la sumisión esperadas; y luego vino la segunda temporada en un tira y afloja para medir reacciones y conseguir el pretexto para la tercera temporada que comentó el viernes. La pérdida de libertad va ocurriendo poco a poco, en el síndrome de la rana hervida. ¿Cuánto aguantarán sin acabar con la libertad de expresión?

El costo en vidas humanas, para satisfacer la necesidad de seguridad y de orden que había entre muchos ya no cuenta.  Cuentan los contagiados de los cuales se nos da un informe a diario y en la televisión (by the book); y las que no cuentan son las cifras -que han de ser pavorosas- de gente que se ha quedado sin trabajo y sin ingresos; de gente que ha tenido que cerrar sus negocios y despedir trabajadores; de gente que ha tenido que dejar su casa, o su cuarto por no poder pagarlos; de gente cuyas mercancías, o cosechas se pudrirán en la intemperie.  El costo de la gente que se está sumiendo en la desesperación y quizás llegue hasta la depresión, cuando no a decisiones fatales. Todo por disposiciones presidenciales que sirven a quienes están a salvo en sus casas, con el cheque depositado y pueden darse el lujo de no producir valor, para vivir.

¿Ya leíste las disposiciones del jueves en la noche publicadas el viernes? Son escalofriantes y dignas de une peli distópica, o dignas del régimen de Pekín. Por ejemplo, lee la Undécima disposición de Alejandro Giammattei que autoriza a su administración a separar pacientes, de sus familias y tercerlos, hasta que se considere que se han recuperado.  ¿Te imaginas? ¿Te imaginas a un niño contagiado y separado de sus padres?  ¿Te imaginas que las autoridades dispongan que estás contagiado y te aislen completamente? Cosas así tienen que ser inconstitucionales con ley de orden público, o sin ella. Imagínate que han prohibido que te trates, si estás contagiado, como no sea en hospitales, o instalaciones del gobierno.  ¡A cargo del gobierno, como los presos, o las niñas del hogar de protección!  En hospitales e instalaciones donde no se les paga a los médicos y encargados, y donde ni siqueira el personal sanitario tiene el equipo necesario para protegerse. Cosas así tienen que ser inconstitucionales porque violan la dignidad de las personas.

Lee el documento para ver hasta donde estamos viviendo por permiso, y no por derecho.

¿Por qué llegamos aquí? Por miedo.  Por miedo y porque nos han entrenado para creer que nada malo debe ocurrir; y para creer que los responsables de que nada malo ocurra son los políticos y burócratas y que, si algo malo ocurriera, son los políticos y burócratas los llamados a hacer algo.  Y francamente, ¿qué es lo que mejor saben hacer los que ejercen el poder? Prohibir. ¡Así que ya lo tienes! Vivimos por permiso; y lo peor es que algunos creen que eso es vivir.

A este estado de cosas hay que ponerle un ¡Hasta aquí!; pero el pollo del arroz con pollo será: Que tiene que ser cuanto antes, y sin causar un caos de tal naturaleza que permita pescar en río revuelto. La responsabilidad de detener los daños y evitar daños mayores, pues, es de Alejandro Giammattei como jefe de estado y jefe de gobierno. ¿La va a aprovechar, o lo va a ganar su carácter volado?


15
May 20

¿Adiós al ISO?

El Impuesto de solidaridad es un tributo que tienen que pagar las personas individuales o jurídicas, los fideicomisos, los contratos de participación, las sociedades irregulares, las sociedades de hecho, el encargo de confianza, las sucursales, las agencias o establecimientos permanentes o temporales de personas extranjeras que operen en el país, las copropiedades, las comunidades de bienes, los patrimonios hereditarios indivisos y de otras formas de organización empresarial, que dispongan de patrimonio propio, realicen actividades mercantiles o agropecuarias en el territorio guatemalteco y obtengan un margen bruto superior al 4 por ciento de sus ingresos brutos.

¿Qué hace que los impuestos no sean robo? ¡El polvo mágico de una hada! Ilustración tomada de Facebook.

Sustituyó al Impuesto extraordinario y temporal de apoyo a los acuerdos de paz, que les fue servido como atol con el dedo a los guatemaltecos y vino para quedarse en forma de ISO.  Ya sabes Nada es tan permanente como un programa temporal del gobierno, como dijo Milton Friedman…¡y menos si se trata de un impuesto!

El ISO es el tipo de impuesto que sabotea la formación de capital, la productividad y las oportunidades de progreso, es el tipo de tributo que lleva al estancamiento y debilita la economía.  Es el peor tipo de impuesto en cualquier circunstancia; pero más en el contexto del virus de Wuhan y del encierro forzado.

En el Congreso de la República, el diputado Cristian Álvarez, de Creo, presentó una iniciativa de ley para eliminar aquel impuesto; y las razones para apoyar esa iniciativa son de orden ético:  es un tributo adelantado que cobra utilidades antes de que existan; obstaculiza la reactivación económica y asfixia el clima de negocios en el país; las pequeñas y medianas empresas ya están sintiendo los efectos negativos causados por el encierro y la contracción de la actividad económica en el mundo; y encima,  la ley del ISO obliga a pagar el tributo a pesar de aquella crisis, lo que desincentiva la creación de nuevos emprendimientos en la formalidad.

Esta es la oportunidad para acabar con un impuesto particularmente injusto e inmoral.  ¿La vamos a dejar pasar?

Columna publicada en elPeriódico.


11
May 20

“Criterio de ventanilla” en la ventanilla

El “criterio de ventanilla” es el poder que tiene cualquier burócrata de hacerte la vida de “cuadritos” ya sea porque se le pega la gana, o porque quiere extorsionarte, o porque puede; y explica María Dolores Arias, que hacer un trámite en una oficina de gobierno puede ser tan fácil, o tan difícil como  el poder que posee el burócrata en la ventanilla de servicio. Es decir, la facilidad del trámite en la oficina gubernamental es inversamente proporcional al poder discrecional del burócrata de turno.

He aquí un caso que le ocurrió a una amiga notaria:

Las asociaciones se inscriben en el Registro de personas jurídicas, del Ministerio de Gobernación y si vas a constituir una asociación administradora de un condominio, es al Repeju a donde tienes que ir a caer.

Y…pues bien…para empezar a escriturar en julio (digamos) hay que constituir la asociación ante notario y hay que recoger las firmas de los miembros de la asociación.

Sucede que al presentar la documentación en el Repeju, el receptor dispuso que la asociación no puede er inscrita porque la escritura se hizo en abril y desde el 17 de marzo -por prohibición presidencial- no podía haberse celebrado evento alguno.

Está claro que no podía haberse celebrado evento alguno; pero…el otorgamiento de una escritura pública no es un evento. Un evento puede ser un partido de fútbol, una presentación teatral, una misa de primera comunión, o algo así; pero no hay forma de que el otorgamiento de una escritura sea un evento, ni siquiera parecido a una sesión de junta directiva. De hecho puede hacerse en línea y las firmas de 8 personas pueden ser recogidas individualmente por mensajero.  ¿Ves  el criterio de ventanilla?  El de la ventanilla dispone que hubo evento y dispone que no habrá inscripción, y no es no. Porque quiere. Por arbitrariedad. Porque este macho es mi mula.

El receptor añade que el registro podría ser sometido a consideración del registro si la escritura fue hecha antes del 17. Igual veríamos en un mes y medio, si volvieran a la normalidad los servicios no esenciales.

¿Cómo va a ser un servicio no esencial un registro público?  Tengo entendido que el Registro de la propiedad y el Registro mercantil están funcionando.  ¿Por qué no funciona el Repeju? Si no hacen los registros, ¿para qué está abierto el Repeju? ¿Cuál será el criterio en mes y medio? ¿Habrá una cola larga de solicitantes de registro esperando turno? ¿Habrá que dar mordida? A lo mejor no; pero, ¿por qué no?

El criterio de ventanilla es un lastre. ¿Qué harías para remontar el criterio de ventanilla?


10
May 20

¡Salieron los zompopos de mayo!…en medio de la tempestad

Ahí está que antes salieron  del encierro forzado los zompopos de mayo, que los chapines.  Dos ejemplares llegaron hoy a mi balcón en medio de la tempestad y uno de ellos dio batalla con sus mandíbulas poderosas.

Los zompopos de mayo son lindos y comestibles.

Aquí en Guatemala, mayo y junio son los meses de estos zompopos encantadores.

Desde niño me llamaban la atención su tamaño, así como su dignidad y ferocidad porque cuando uno los agarraba, recibía rápido una mordida. Esta sin embargo, no era ponzoñosa como la de de una hormiga de fuego, ni nada parecido.  Pero era una señal inequívoca y valiente: ¡Conmigo no te metas y si caigo, voy a caer luchando!  Ese espíritu combativo también era su perdición; porque los chicos los cazábamos para hacer peleas de zompopos de mayo.  Yo prefería sentirlos caminar en mi manos y sentir los valientes mordidas; pero si había una pelea, no le hacía el feo.

Allá por 1973, un cuate -cuya familia era de Santa Rosa- llevó al colegio una bolsa con zompopos de mayo fritos en mantequilla y les agarré más cariño a esos animalitos porque así son deliciosos.  Pero no los volví a probar hasta unas tres, o cuatro décadas más tarde.  Me gustan así y mucho más si pongo unos seis u ocho entre frijoles volteados, o guacamol, sobre una tortilla recién salida del comal.

Puedes ver uno de los zompos en Periscope.

Tan temprano como en el siglo XVIII, Francisco Ximénez, tel raductor del Popol Vuh, se refirió a los zompopos de mayo en su obra Historia natural del reino de Guatemala; y escribió que tienen la cabeza grande y unas tenazuelas que parece que son de acero y tienen filo, y punta corva y cruzada como las tixeras; y así cortan con ellas cosas bien duras…entre ellas hay unas muy grandes, y con alas, no son que críen alas, sin que es como la gente principal entre ellas. Aquestas grandes y con alas, no salen del hormiguero, sino es cada año cuando caen los primeros aguaceros, que es por el mes de mayo…y se levantan volando con una singularidad maravillosa, por lo cual los indios, y otras personas que las comen tostadas, y dicen que es comida sabrosa, las cogen con facilidad…y es que como no han visto luz, al verla tan hermosa se van a ella, y así los indios no tienen más que encender unos ocotes, y con esto se les vienen todas a las manos, y cogiéndolas las tuestan, y las comen, y aun las sacan a vender, como lo he visto.

Además de zompopos, hoy hubo una tempestad impresionante en el suroeste de la ciudad de Guatemala y pude captar algunos relámpagos.

Para mí es difícil captar rayos porque no tengo paciencia; pero estas fotos te dan una idea.

Además, justo con el ocaso, cayó la lluvia de una forma espectacular sobre la ciudad; con los colores dorados propios del atardecer. Puedes ver la transmisión en Periscope.

De verdad que se vio hermosa la lluvia en este contexto.

Fue un bonito cierre para el Día de la madre.

Aaaaah, y de paso, algunos ecohistéricos, socialistas y colectivistas creen que el futuro es comer insectos porque no deberíamos comer carne.  Creen, incluso, que se debería prohibir la carne, o por lo menos ponerle impuestos tan altos que la hagan prohibitiva.  Pero tu, que eres listo, puedes distinguir que no es lo mismo echarle chapulines a la naranja para tomarse un tequila, o comer una tortilla de frijoles volteados con unos cuantos zompopos, o deleiterse con unos escargots…¡Por placer!, que tener que comer bichos porque otras personas te fuerzan a hacerlo, o porque te prohiben, o te encarecen otras opciones.  Una cosa es comer algo por gusto y otra no tener opción.


08
May 20

¿Es posible la madurez?

Los gobiernos nunca son liberales por inclinación, dice Ludwig von Mises en Gobierno Omnipotente, una obra muy recomendable en estos tiempos.

“Otras personas no son tu propiedad”

Es humano que los hombres que manejan el aparato de compulsión y coerción exageren su poder de funcionamiento y aspiren a someter todas las esferas de la vida humana a su inmediata influencia. El estatismo es la enfermedad profesional de los gobernantes, los guerreros y los burócratas, añade el filósofo y economista en ese libro que tiene su origen en un ensayo publicado poco después de que el nacionalsocialismo tomara el poder en Alemania, con el atinado título de En nombre del estado: los peligros del colectivismo.

Mises advierte que los gobiernos no se hacen liberales, sino cuando a ello les fuerzan los ciudadanos.  Sí, y sólo si, añado, los ciudadanos valoran la libertad, rechazan la servidumbre, y no han renunciado a la idea pivotal de que las demás personas no son tu propiedad y que, en consecuencia, tu no eres propiedad de otros.

¿Por qué es que Gobierno omnipotente es atingente en pleno encierro en el contexto del SARS-Cov2 o Virus chino? Porque, quién dice: debería haber una ley sobre este asunto, quiere decir: la fuerza armada del gobierno debería obligar a la gente a hacer lo que no quiere hacer.  Quien dice: esta ley debería ser puesta en vigor, quiere decir: la policía debería obligar a la gente a cumplir la ley, explica Mises. ¿Dime si no has visto gente forzada a no trabajar y a no desplazarse por disposiciones legislativas? ¿Dime si no has visto a las fuerzas de compulsión obligando a la gente a cumplir la voluntad de quienes tienen el poder y de quienes influyen en él?

En el contexto actual, a los individuos nos corresponde actuar con prudencia; con el ánimo de mantenernos a salvo, no dañar a otros y ¡Vivir la vida! Tales niveles de madurez y de racionalidad son imposibles si renunciamos a la madurez y a la racionalidad, y si nos contagiamos de la enfermedad del estatismo.  Mal que, por cierto, está matando a quien sabe cuantos miles de personas de hambre, de desesperación y de incertidumbre.

Columna publicada en Elperiódico.


07
May 20

Meón en la Reforma

El meón de la  foto hace lo suyo en la Avenida de la Reforma, en tiempos en los que deberíamos pensar mucho los hábitos de higiene privada y pública. La foto la tomé el domingo y pasé por ese punto dos veces y dos veces habia meones ahí.

Hace 14 años, cuando empecé a bloguear, una de las primeras secciones que ideé fue la de los meones; y  la hice porque me llamaba la atención la cantidad de meones que veía en las  calles.

¿Cuál fue el origen de aquella sección?  A finales de los años 80 el periodista José Eduardo Chepe Zarco organizó una campaña contra aquellos que tiraban basura en las calles y fue muy exitosa; y el lema de la campaña era No sea coche; y más tarde, no se en donde, leí que en algún lugar de México a la gente que orinaba en la calle le gritaban: ¡Meón, meón!  

Obvio que en Guatemala no abundan las facilidades sanitarias para quienes andamos en la calle; pero eso no quita que sea feo, sucio y una falta de consideración para los demás echarse una araña en la vía pública. Sobre todo en tiempos en los que la higiene es evidentemente un tema importante.