Inflación. Que no te digan, que no te cuenten

 

Al leer que la inflación en los EE. UU. se acerca a los máximos de 1980, el lector incauto podría caer en la trampa de creer que, como muchos productos que se venden en Guatemala tienen componentes originados en aquel país, el alza en los precios de aquellos productos es la inflación.

Es lo que cree la gente sencilla que supone que los precios son la suma de los costos.  Es lo que creen los que suponen que la inflación es el alza generalizada en el nivel de precios.  La inquietud se justifica porque el nivel general de precios, en Guatemala, sigue subiendo y ya se acerca al máximo establecido por la Junta Monetaria.  Te van a decir, por ejemplo, que la inflación es consecuencia del alza en los combustibles y si no te pones vivo te lo vas a creer.

Si tienes paciencia y me acompañas, entrémosle a la inflación.

Para comenzar el alza en los precios no es generalizada en el sentido de que como los aumentos en los precios no son parejos, no ocurren al mismo tiempo, la inflación no nos afecta a todos por igual.  Este es uno de los motivos por los cuales la inflación es inmoral.

La decisión de inflar la toman las autoridades monetarias por requerimiento de otros pipoldermos. Verás, la inflación es un fenómeno monetario porque es la expansión de la cantidad de dinero por encima de la producción.  Esa expansión (esa inflada) es necesaria para los pipoldermos porque es uno de los medios que tienen para financiar todos sus gastos que superan a sus ingresos.

La gente en la calle, la que no lee como tú, cree que el precio del dinero es la tasa de interés; pero eso no es cierto.  La tasa de interés es el precio del crédito (y del tiempo, pero de esto platiquemos otro día).  El precio del dinero es lo que obtienes a cambio de él en términos de lo que obtienes, en condiciones específicas.  Por ejemplo: cuando decimos que un manojo de culantro cuesta Q.3.80, también decimos que Q3.80 cuesta un manojo de culantro.  ¿Por qué? Porque si la señora del mercado quiere que le des Q.3.80, ella te paga con un manojo de culantro.

Lo vamos a dejar aquí porque es bastante para pensar.  ¿Seguimos la próxima semana?

Columna publicada en elPeriódico.

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