18
Sep 16

Las fiestas del 15 de septiembre

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Como todos los años, me disfruté las fiestas del 15 de septiembre.  Este año, sin embargo, me enfoqué en las del Centro y de la Plaza de la Constitución, en vez de concentrarme en las del Obelisco y las antorchas.  Haz clic en la foto para ver más fotos.

¡Ya sabes que son fan de las antorchas! Pero quería ver la perspectiva de las bandas con más detenimiento…y no me decepcionaron.

El mismo espíritu cándido, jóven, festivo, alegre, y divertido que hay en el Monumento a los Próceres, hay en la Plaza y en las calles y avenidas del Centro.  Sólo cuando uno ha estado allá puede experimentar la importancia de esta fiesta en los chapines, que, a veces, pareciera que no tenemos mucho que celebrar.  Empero, ¡siempre se puede celebrar la vida!, siempre se puede celebrar que estamos aquí y que podemos disfrutar de los buenos momentos.  Especialmente cuando se es jóven y cuando no se es cínico.

Es cierto que las antorchas y las bandas estropean el tráfico; pero, ¿no lo hacen también las procesiones (que duran 50 días) y no lo hace también la carrera 21K? Sospecho que los grandes festivales populares son parte del costo de vivir en una ciudad.  Es como cuando tu vecino tiene una fiesta y no te dejan dormir la marimba: ¿Prohibirías las fiestas? ¿Prohibirías la marimba? Las antorchas y las bandas en nada se parecen a los bloqueos porque estos son actos de violencia para conseguir objetivos políticos, y aquellas son la gente celebrando la vida. Además, si participas en la 21K y en las procesiones, y te quejas por las antorchas y las bandas, ¡Hasta aquí puedo oler tu doble moral!

Lo cierto es que las calles, son bienes públicos (o sea estatales) de acceso público (a diferencia de los bienes públicos (o estatales) de no acceso público -como la Casa Presidencial, o ciertas áreas del aeropuerto-.  Todos los ciudadanos -o más precisemente, todos los tributarios- somos los propietarios de aquellos benes públicos y, especialmente en el caso de los que son de acceso público es natural que haya conflicto en cuanto al uso que deba dárseles en ausencia de unanimidad por parte de los propietarios.  Para evitar la tragedia de los comunes (el fenómeno deque el uso y abuso de un bien limitado lleve a su destrucción) es prudente que una autoridad regule el uso de los bienes en cuestión con el propósito de evitar que el bien que es de todos se deteriore y hasta se destruye.  Esa autoridad puede ser privada, o pública; pero debe ser autoridad.  Estas meditaciones, del cuate Fabricio Terán, pueden ayudarnos a ir resolviendo el tema este de las antorchas, las bandas, las 21K y las procesiones entre otras actividades parecidas. La opción, dice Fabricio, es explicarles a los ciudadanos y a los tributarios que las calles no son de ellos, en realidad, sino del estado y de las municipalidades; y que por lo tanto los ciudadanos y tributarios son sólo usuarios, y no propietarios. A mí, esa opción me da escalofríos.

De paso, en estos tiempos de protectorado suena un poco raro la celebración de la Independencia; pero no está de más recordar que esta tierra es nuestra, que aquí está enterrado nuestro mux y que a pesar de nuestras diferencias, si se trata de comer tamales, o de compartir alegría en las calles, ¡aquí estamos los que nos apuntamos!

Es cierto que las calles quedan inmundas; pero ¿qué otra cosa iba a pasar luego de una fiesta popular y multitudinaria?  No te engañes, eso sí; la plaza y los alrededores no quedaron peor que en Navidad, o en Año Nuevo y -al César, lo que es del César- Tu Muni limpió todo casi inmediatamente.  Uno quisiera que la gente fuera más cuidadosa; pero, ¿por qué es que la gente iba a ser más cuidadosa con las calles y plazas, de lo que es con sus casas, sus barrios, sus ríos y sus bosques?

Así como es conmovedor y emocionante ver en el Obelisco a familias enteras y a grandes y chicos en una fiesta para todos…para todos los que quieran participar en ella y disfrutarla…así se ven en la Plaza y en el Centro.  Por cierto, nunca he visto un incidente violento durante estas fiestas, en los años y años que tengo de participar en ellas.  Cada loco con su tema y así se entiende que es la cosa.  Yo, por ejemplo, me gozo mucho las salvas cuando se sube y se arría la bandera, me gozo la cena en la Sexta Avenida.  Me encanta ver cuando los niños se maravillan por los fuegos artificiales y cuando desde chiquitos participan en los desfiles.  Me gusta ver cuando dos bandas se encuentran en una esquina y tienen que decidir quién pasa primero. Cosas así.

Sólo cuando estás ahí y ves la alegría y el orgullo de los que dedican tiempo, energía y recursos en pasarla bien y celebrar ese día puedes entender la naturaleza de esta fiesta.  Por eso te invito a que, el año entrante, nos acompañes en el Obelisco con las antorchas, o en el Centro con las bandas.


11
Sep 16

¡Es temporada de pasteles de Luna!

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Con la llegada del otoño en el hemisferio norte -y  con el mes de mi cumpleaños- vienen los pasteles de Luna y ayer mi desayuno incluyo una de esas delicias.

Es una costumbre china que, en este temporada y en celebración del Festival Zongquiu o Festival de la Luna, sean elaboradas estas maravillas. Los pasteles de Luna son densos y pesados comparados con los pasteles occidentales tradicionales; y suelen estar decorados con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y otros buenos deseos, acompañados por imágenes de flores y conejos entre otros.

A mi me gustaron desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán; y desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta a mediados de septiembre. En Guatemala los venden en el restaurante Lai Lai.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no serán ajenos al gusto occidental y de hecho pueden recordar algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


05
Jul 16

El Día de la Independencia y la celebración de los valores

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Ayer se celebró aquí el Día de la Independencia; y desde una perspectiva muy limitada está claro que, no siendo gringos, ¿por qué querría uno celebrar esa fiesta?  Sin embargo, hay una perspectiva mucho más amplia y enriquecida que comienza con el hecho de que ando por aquí y es una fiesta…pero mejor aún, es una fiesta cuyos valores originales puedo compartir con comodidad.  Lo que para nada significa que uno comparta los valores de los políticos, los funcionarios, o los votantes actuales de la gran nación a la que aquellos valores le dieron origen y que ahora se halla en crisis moral.

¿Cuáles son esos valores? La protección absoluta a los derechos individuales que son la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la felicidad, contenidos implícitamente en principios morales racionalmente elegidos.  ¿Cómo se puede ser indiferente a una fiesta de esta naturaleza?

Ayer, en la mañana encontré en The Seattle Times un artículo por Timothy J. Shannon titulado What it Means to Pursuit Happines.  En él, el autor nos cuenta que aunque Thomas Jefferson cuenta que no tuvo libro, o panfleto alguno a mano para escribir la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, parece evidente que sus antecedentes son El segundo tratado de gobierno, de John Locke; y la Declaración de derechos de Virgina, por George Mason (obras que te recomiendo que leas si te intersan estos temas).  El autor nos cuenta que Jefferson y muchos de sus contemporáneos estimaban que la felicidad tiene sus raíces en la habilidad de los seres humanos para usar la razón y en su deseo de seguridad material.  Para ellos la razón era la facultad que les permitía alos humanos manipular y controlar el ambiente (de hecho es la facultad que nos permite identificar la realidad y beneficiarnos de esa identificación).  Era el medio por  el cual perseguían su mejoramiento individual y colectivo.  Suponían que teníamos la razón (el instrumento) para usarla y ser felices. En el mundo de Jefferson la gente perseguía la felicidad al migrar de la pobreza y las privaciones, al adoptar nuevas tecnolarcos, carreteras y canales que mejoraban las cosechas y el rendimiento del ganado, Construían barcos y canales que abrían nuevos mercados y aceleraban el comercio.  La felicidad consistía en la posibilidad de proveer para sus familias sin miedo a las hambrunas, a las incesantes guerras y a la aristocracia explotadora.  Y yo agregaría: sin miedo a los mercantilistas explotadores, a los buscadores de rentas parasitarias, y si miedo a otros fabricantes de miseria.

Aquellos son los aspectos materiales de la felicidad, complementos que la gente -en la calle- identifica con la felicidad; sin embargo, hay una perspectiva más profunda: somos felices cuando podemos vivir de acuerdo con nuestros valores racional, voluntaria y conscientemente elegidos. La razón es el medio que el hombre tiene para sobrevivir y el medio que el hombre tiene para ser feliz. La receta para la felicidad se halla fundamentalmente en la ética, en una moral racional y en una filosofía que nos guía para florecer, que nos permita vivir de forma virtuosa consistentemente; no se puede transferir.  Aunque entre personas podemos afectarnos unos a otros y no somos inmunes a las acciones de otros, ni al ambiente que nos reodea, no podemos hacer felices a otros; ya que el núcleo de la felicidad es en función de cómo vivimos nuestras vidas; y no en lo que nos pasa en ella.

¿Cómo se puede ser ajeno a una fiesta que celebra eso?

Uno de mis lectores frecuentes me escribió: Ya que estás en Washington, ven a Britsh Columbia y aquí te enseño, con gusto, un país socialista que funciona bien.  A lo que contesté: El caso es que funcionar no es suficiente.  Es famosa la eficiencia nacional socialista; los trenes llegaban a tiempo en la Italia fascista; la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas producía atletas olímpicos de primera…no hay duda de que en muchos aspectos, hasta las formas más extremas de socialismo funcionan de diversas maneras. Empero, una sociedad sana y próspera no se basa en funcionar como funciona una fábrica, o como funciona un ejército.  Una sociedad sana y próspera funciona si en ella se respetan los proyectos individuales de las vidas de todos sus socios; si unos no viven a costa de otros usando la amenaza de violencia mediante la legislación; si los derechos son principios morales, en vez de concesiones, o conquistas.  Por ordenada y eficiente que parezca, una sociedad donde no ser respetan los derechos individuales de todos por igual no es una sociedad que funciona, es una que está en descomposición.

El Día de la Independencia lo celebré entre amigos queridos con quienes comparto valores, en la Bainsbridge Island un lugar hermoso en Puget Sound.  Y cuando estaba ahí pensé: Esto podría ser Guatemala, los guatemaltecos podríamos gozar de cosas como estas…si los fabricantes de miseria no hicieran todo lo que está en su poder para multiplicar los privilegios en lugar de promover la igualdad de todos ante la ley, y para evitar que se respeten los derechos a la vida, la libertad, la propiedad y a la búsqueda de la felicidad.  Pensé…seguirá dedicando mi vida a perseguir la igualdad de todos ante la ley y a que se respeten los derechos individuales.  Y me comí un helado viendo el horizonte de la ciudad.


10
May 16

En el Día de la madre: ¡No al sacrificio!

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Escucha el podcast aquí.

Hoy que es Día de la Madre, leo los diarios chapines y encuentro numerosas alusiones al sacrificio de las madres y a las madres sacrificadas. Y pienso…¿es a sacrificio a lo que se refieren? Por ejemplo, si una madre deja de comer para darle alimentos a sus hijos, ¿se está sacrificando?

La creencia general es que sí. Que si una madre deja de ir al cine con sus amigas para quedarse a cuidar a su hijo pequeño, eso es un sacrificio. Que si una madre deja de hacer cosas que hacía antes para ahorrar y tener plata con qué mandar a su hijo a la universidad, eso es sacrificio. Y así sucesivamente.

Empero, un sacrificio es, primero que nada, una acción a la que uno se sujeta con gran repugnancia, o sujetarse con resignación a una cosa violenta. Es abnegación, que a su vez es renunciar uno a sus intereses y a sus propias valoraciones. Hay sacrificio, por ejemplo, cuando uno entrega algo de más valor (para uno), a cambio de algo de menos valor (para uno). Ahora bien, si la madre valora (ama, quiere, respeta, admira y demás) al hijo y deja de comer por él, o deja de ir al cine con sus amigas, por él, ¿dónde esá el sacrificio? Si la madre valora y se interesa por su hijo más que por el cine, por decir algo; ¿dónde está la abnegación?

Es evidente, en aquel caso, que la madre cambia algo que valora (comer, o ir al cine), por algo que valora más (su hijo). No hay repugnancia, ni resignación frente a la violencia. Al contrario.

Entonces, ¿qué es eso que en los medios masivos y en la cultura popular se conoce como sacrificio maternal? Es costo de oportunidad.

Sí, por ejemplo, una madre invierte el tiempo y dinero que tiene en cuidar a su hijo, no puede gastarlos en ir al cine con sus amigas, y en otra cosa. El costo de oportunidad es el valor del siguiente uso alternativo más valorado, para los recursos escasos que una madre (o cualquiera) tiene. El costo de oportunidad de ir al cine es el amor hacia el hijo (porque lo valora más). Si el mejor siguiente uso alternativo de tiempo y dinero para cuidar al hijo amado es ir al cine; entonces el costo de oportunidad de cuidar al hijo es el placer de ir al cine. No hay tal sacrificio en este tipo de relación voluntaria y natural. El costo de oportunidad se manifiesta, también, cuando una madre decide dejar de hacer cosas en el corto plazo, para conseguir o alcanzar otras mejores, en el largo plazo.

Claro que otro es el caso si se diera el uso de violencia; es decir, si la madre fuera obligada a cuidar a un hijo que no quiere, que no ama, que no respeta, que no admira. Entonces sí habría sacrificio, porque hay intervención de violencia que puede ser física, o no. Y claro, ese no es el tipo de relación que admiramos entre una madre y su hijo (o al revés).

En este Día de la Madre, no celebremos el sacrificio, la repugnancia, o la violencia. Por mi parte, celebró a mi madre, Nora; cuyos amor, gozo por la vida, generosidad y buen juicio han estado a mi lado tanto en los días de fiesta, como en los días adversos. Gracias por haberme valorado, y por nunca haber considerado la posibilidad de que yo fuera objeto de tu sacrificio.

¡Salud!…y de paso te recomiendo una buena lectura Capitalism created modern motherhood.


02
Feb 16

Celebramos el Día de Ayn Rand

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Puedes escuchar el podcast aquí.

El 28 de diciembre de 2015 visité los cenotes de Candelaria en Huehuetenango; y la belleza, el silencio, la paz y el encanto del lugar invitan a pensar; particularmente en todas las cosas buenas que uno tiene,o recibe en la vida.  En las personas que con su amor y su amistad enriquecen la vida y en la dicha de sentirse orgulloso de uno mismo.

¡Hoy es el Día de Ayn Rand o Día del egoísmo! y celebramos el 111 aniversario del nacimiento de aquella filósofa y novelista cuyas obras han influido mucho en mi vida.

En este Día de Ayn Rand aprovechemos para desafiar cualquier premisa basada en el deber, para reafirmar el amor por nuestros valores, y para honrar el principio de que la alegría de vivir es un fin en sí mismo.

Entonces: ¡Feliz y egoísta Día de Ayn Rand!

Ayn Rand, filósofa y novelista, es la creadora del “Objetivismo” – la filosofía del egoísmo racional, una filosofía “para vivir en la Tierra” — y autora de best-sellers como “La Rebelión de Atlas“ y “El Manantial“.

El significado del Día de Ayn Rand es “egoísmo”. Para celebrar el Día de Ayn Rand, haces algo que normalmente no haces en ningún otro día de fiesta: te das un regalo a ti mismo. El Día de Ayn Rand es para que obtengas ese objeto de lujo que anhelas pero que normalmente no compras, o para realizar esa actividad que siempre dejas para más adelante, esa actividad que te encantaría hacer y para la que nunca tienes tiempo.

El Día de Ayn Rand [o Día del egoísmo] es para que recordemos que el placer es una necesidad real, una exigencia psicológica de una consciencia volitiva. Para el hombre, la motivación, la energía y el entusiasmo no son algo que podamos dar por hecho; la depresión patológica no sólo es posible, sino que está creciendo de forma alarmante en nuestra cultura, una cultura que predica el deber y la auto-denigración. La alternativa no es una diversión superficial de corto plazo, sino un placer real, profundo y auto-gratificante. En el Día de Ayn Rand, si haces algo que normalmente considerarías “divertido” o “entretenido”, hazlo bajo una premisa diferente y con un significado más profundo: aceptando el hecho que necesitas placer, que te lo mereces, y que el propósito y la justificación de tu existencia es conseguir lo que quieres – lo que realmente quieres – con plena consciencia y dedicación.

En “El Manantial”, Peter Keating llega a darse cuenta de esto:

“Katie, yo quería casarme contigo. Era la única cosa que realmente quería. Y ese es el pecado que no puede ser perdonado: que no hice lo que quería. La sensación que tengo es tan sucia, tan inútil y monstruosa, como lo que uno siente sobre la locura, porque no tiene ningún sentido ni dignidad, es sólo dolor, y dolor en vano. . . . Katie, ¿por qué siempre nos enseñan que es fácil y malo hacer lo que queremos, y que necesitamos disciplina para refrenarnos? Es la cosa más difícil del mundo, hacer lo que queremos. Y se necesita el mayor tipo de valor. Quiero decir, lo que realmente queremos. Como el que yo quisiera casarme contigo. No el que quiera acostarme con cualquier mujer, o emborracharme, o que mi nombre aparezca en los periódicos. Esas cosas… no son ni siquiera deseos… son cosas que la gente hace para escapar de los deseos, porque es una responsabilidad tan grande, el realmente querer algo”. [pp. 599-600]

No seas un Peter Keating de esos que abundan. Desafía cualquier premisa basada en el deber, y reafirma el amor por tus valores para honrar el principio de que ¡la alegría de vivir es un fin en sí mismo!  Lo celebraré con algo bueno…pero todavía no he decidido con qué. ¿Cómo vas a celebrarlo tu?

Para ilustrar esta nota compárto el grito de La rebelión de Atlas que hice en uno de los cenotes de Candelaria.

El texto en itálicas es por Harry Binswanger, publicado en HBL en el aniversario del nacimiento de Ayn Rand; y lo tomé de objetivismo.org.


31
Dic 15

¡Feliz nuevo año!

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¡A los lectores y visitantes de Carpe Diem: que 2016 venga lleno de cosas buenas! Que rodeados de familia y amigos, podamos disfrutar de salud, prosperidad y la dicha de vivir intensamente. Que cada amanecer sea recibido con alegría y que cada ocaso sea una oportunidad para celebrar con orgullo. ¡Lehaim!

¡Por 2015 que me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra! y por 2016 que viene lleno de promesas y es una oportunidad más para cosechar y crecer…y para aprender de los errores.

¡Salud!


25
Dic 15

Nochebuena y fuegos artificiales

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La cohetería de la Nochebuena chapina nunca deja de maravillarme.  Toda la noche, desde que oscurece, la ciudad se ilumina con fuegos artificiales aquí y allá; pero a la media noche los fuegos y las luces alcanzan intensidades muy emocionantes.  En toda la ciudad de Guatemala -y supongo que también en otras poblaciones- los juegos pirotécnicos nos fascinan a quienes tenemos la dicha de disfrutar sus formas ingeniosas y sus colores.

En la antigüedad el solsticio de invierno se celebraba porque a partir de ese momento las noches empezaban a hacerse más cortas y volvía la luz.  Por eso es muy apropiado que el fin del 24 de diciembre sea celebrado con luces y fuegos festivos.

Cada año los fabricantes de fuegos artificiales producen formas más complejas y combinaciones de colores novedosas y todo esto me lleva a mi niñez.  Cuando yo era niño no había nada parecido.  Las candelas romanas, las varas de luces y otros artificios que había eran extremadamente modestos en comparación a lo que podemos ver y disfrutar ahora.

Los chapines tenemos la costumbre de quemar cohetes el 24 a la media noche, el 25 a las doce del día y de nuevo a las seis de la tarde.  Toda la ciudad -y supongo que también otras poblaciones- se alegra con el coheterío.

¡Que vuelva la luz!…y que los encuentre a ti, a tu familia y a tus amigos rodeados de amor y de paz.


25
Dic 15

Un desayuno tradicional

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¿Cuál es mi desayuno favorito para celebrar el solsticio de invierno? ¡Un tamal negro, un tamal colorado, café con leche y algún pastel, galletas, turrón, o postre de la temporada! Así da mucho gusto celebrar la esa fiesta, el Día de Newton y la saturnalia.

¡Me emociono y gozo mucho cuando abro las hojas de mashán y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales invaden mi cuerpo y mi mente y me llevan por un torbellino de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa untuosa y el recado poderoso llegan a mi paladar.

Tengo la dicha de recordar los tamales de mi bisabuela, Mami; y los de mi tia Baby.  Y los de mi tía abuela, La mamita,  nos hacía tamales pequeños para los niños.  Cuando éramos chicos no dejaban que comiéramos la carne de cerdo que venía en los tamales comprados; y una noche, cuando me sirvieron mi tamal retiré la carne. Mi madre, al verme, me dijo que podía comer esa carne porque esos tamales eran hechos por mi bisabuela.  Y los tamalitos de La Mamita, los recuerdo pequeños, como de 2 x 2 pulgadas, bien doblados y bien amarrados.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y cebollas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolí) y, en el caso de los negros, con chocolate y anís. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, gallina y pollo…y anoche me enteré de que hay de res.   Eso sí a mí me gustan más los de cerdo, y los de pato.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Este año tuve la dicha de ayudar a hacer tamales en casa de mis amigos Carol y Manolo. Esa aventura le dio una nueva dimensión al acto -de por sí maravilloso- de comer tamales. Esto es porque los tamales y su elaboración son muy complejos y porque no sólo se limitan al aspecto físico de hacerlos, sino al hecho de que se hacen entre amigos y familia a lo largo de toda una jornada intensa en todos los sentidos.

Los tamales tienen raíces precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de mashán (o de sal) en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las almendras y supongo que también las ciruelas, las aceitunas y las alcaparras.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos.   Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.

Hacer tamales es algo muy elaborado.    Hay que lavar y asar las hojas.  La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre en San Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo. El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260.


14
Dic 15

Majestuosos 25 años de Luces Campero

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Si digo que el final de las Luces Campero fue espectacular, me quedo corto.  Fue sorprendente, dramático y en casa nos quedamos boquiabiertos.  Los que estaban en el tejado vieron los fuegos artificiales en el Campo de Marte y en otros puntos de la ciudad; pero los que nos quedamos en el balcón nos concentramos en el espectáculo principal. ¿Viste las dos últimas explosiones -plateada y dorada-?  ¡Fueron espléndidas!

El niño que hay en mí se maravilla con las Luces Campero y los fuegos artificiales.  Me gusta verlos en compañía de familia y amigos.  Ayer, en casa, cuatro generaciones observaron los juegos pirotécnicos y ojalá podamos disfrutarlos muchas, muchas, muchas veces más.

Abajo el vídeo que hizo Así es la vida:

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14
Nov 15

¡Fue encendido el Arbol Gallo!

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Sólo cuando uno ha estado en los alrededores del Monumento a los Próceres previo a la inauguración del Arbol Gallo, y ahí ha visto las caras ilusionadas de los niños y de los ancianos, puédese entender la dimensión que este espectáculo tiene para la gente que llega a verlo.

Ha de ser la misma cara que pongo desde mi balcón cuando veo que se enciende al Arbol y cuando veo los fuegos artificiales que lo acompañan.  Seguramente me veo embobado y así con los ojos bien abiertos debo parecer un crío en la plaza.  Con el Arbol Gallo empiezan las fiestas de fin de año y el niño que hay en mí se alborota…gozo como un mico.

El Arbol Gallo es obsequio de la Cervecería Centroamericana y a mí empieza a ponerme en Xmas Mode; y seguramente a la gente que acude al espectáculo, también.  Hoy con la lluvia a saber cómo estuvo en la plaza; pero apuesto a que la gente la pasó bien como pudo. Tradicionalmente las familias llegan al lugar desde temprano y hacen picnic.  Desde niños de brazos hasta gente mayor en sillas de ruedas,  todos gozan de un paseo por la Avenida de la Reforma (iluminada con motivos de la temporada) y en los alrededores. ¡Por supuesto que no faltan las ventas de comida!, desde los tradicionales churrasquitos con carne adobada, longanizas y otros embutidos hasta los hot-dogs, panes, dulces artesanales, tacos y demás. En el vídeo, tomado desde mi balcón, al fondo se oyen la música y algo de la alegría de la gente.

Este año, como en otros, me gocé mucho el espectáculo.