03
Sep 07

¿Quién mató al obispo? ¡Segunda edición!

La segunda edición de ¿Quién mató al Obispo?, la investigación ineludible sobre el asesinato de Juan Gerardi, por los periodistas Bertrand de la Grange y Maite Rico ya está en Guatemala.

La distribuye Artemis y es una edición española con un epílogo diferente.

En 2003, cuando salió la primera edición, esto es lo que escribí acerca de esta importante obra.

El 27 de abril de 1998 yo estaba en la Universidad de Maryland. Cuando llegué a la oficina, y abrí mi correo electrónico, me encontré con varios mensajes acerca del asesinato del obispo Juan Gerardi. Mi primera reacción fue: ¡Que brutos! ¿A quién se le ocurre matar a un obispo? Luego me pregunté: ¿A quién puede beneficiarle esta mulada? Y entonces pensé: A lo mejor no es mulada. Alguien va a sacarle provecho a esto. Acto seguido pasé vergüenza y media, tratando de explicarles a mis compañeros y maestros en qué clase de país era brutalmente asesinado un obispo.

El asesinato Gerardi nos tocó a todos los guatemaltecos y nos persigue. A mí, porque soy periodista, porque lo entrevisté en Libre Encuentro y porque vi de cerca la cobertura de las investigaciones y del juicio. Por eso, y porque se quienes son Maite Rico y Bertrand de la Grange, he esperado con ansias su libro ¿Quién mató al Obispo?

La obra es un reportaje extraordinario; en el que, como Beatriz y Virgilio, los autores nos llevan por un círculo tras otro de revelaciones perturbadoras e infernales. Es la prueba (como si hiciera falta) de que existe el mal. Pero no sólo el mal aleatorio en circunstancias extraordinarias; sino la perversidad misma, que engendra acciones deliberadas, ejecutadas por personas específicas, y dirigida contra seres humanos convertidos en objetivos. La mafia, una sobrina vengativa, militares conspiradores, curas oportunistas y corruptos, diplomáticos y funcionarios internacionales hipócritas y shutes, testigos increíbles, amigos traidores, médicos inescrupulosos, jueces venales y cobardes, fiscales serviles y funcionarios trepadores de la iglesia se mezclan en una trama horrible alrededor de sus víctimas. Trama que no sólo es espeluznante, sino que confirma que la realidad supera a cualquier ficción.

Todo el libro es un torbellino. Pero a mí me impresionaron más la conspiración familiar alrededor de los Lima; la descalificación orquestada contra el experto Reverte; la ocultación de las mordidas de Balou, la indolencia de los jueces frente a los testimonios sospechosos de los indigentes y el origen de la matrícula P-3201; las vidas sórdidas de los Hernández y los Orantes; la historia triste de Villanueva. Usted escoja, y hay más.

En medio de todo, lo que más indigna es el desafortunado encuentro de intereses comunes entre el crimen organizado y la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado [de Guatemala]. Encuentro que muchas veces ha sido pasado por alto y hasta apañado por los socialistas que hacen activismo en las redacciones y por la jerarquía de la iglesia. Yo hace ratos que soy católico de atrio; pero si fuera un católico comprometido, dejaría de dar limosnas en misa, y de contribuir con la iglesia, hasta que no sea cerrado ese engendro espantoso que es la ODHA[G].

A aquella coincidencia de intereses se le une en calidad de indigna la actitud de los jueces y fiscales empeñados en adherirse a una sola línea de investigaciones en el proceso. “No nos confundan con hechos”, parecían decir. “Nosotros ya tenemos toda la verdad necesaria”. Y con esa actitud uno no puede sino estar convencido de que este proceso ha sido corrompido y que es una vergüenza para la historia judicial guatemalteca.Claro que los implicados y sus amigos ya han empezado con la usual campaña de descalificación, a falta de hechos y argumentos. Que si los autores trabajaron a sueldo, que si son de derechas, que si esto y que si aquello. Pero lo cierto es que cualquiera que examine sus credenciales encontrará en Maite Rico y Bertrand de la Grange a dos periodistas profesionales, con largas y brillantes trayectorias en El País y Le Monde, así como en América Latina. Ambos han escrito uno de los libros más importantes sobre la historia moderna de Guatemala.

La obra hace evidente que, aunque la paz fue firmada hace años, la guerra todavía está activa. El libro le da una perspectiva necesaria a la historia reciente de los guatemaltecos y le añade elementos imposibles de ignorar. Nos desnuda a los chapines y nos debería poner a meditar profundamente. Si no ha leído ¿Quién mató al Obispo?, cómprelo, pídalo prestado, o lo que sea; pero hágalo preparado para presenciar la autopsia de un crimen y para sentir una profunda angustia. Luego, reflexione.

En la foto: Bertrand de la Grange, Luis Figueroa y Maite Rico.


03
Sep 07

Las deliciosas pitayas

Anoche comí pitayas, de postre. A mi me gusta cortarlas en cubos, esparcirles azúcar y sazonarlas con algo de Triple Sec.

Las pitayas chapinas contrastan notablemente con sus primas asiáticas que mostré hace poco. Por cierto que mi amiga Justine contó que en Asia les llaman Frutas Dragón, y si uno ve bien la de la izquierda, puede imagnarse por qué.

Cuando las comía, me acordé de una historia que leí cuando estaba en la Primaria. Esta es la de una cueva que estaba habitada por murciélagos, y de la cueva salían ríos de sangre.

La gente, por supuesto, tenía mucho temor de la cueva y de los murciélagos; miedo que se hacía espantoso si tomamos en cuenta el vampirismo que implicaba la abundancia de sangre.

Resulta, claro, que todo tenía su explicación. Los murciélagos en cuestión consumían muchas pitayas y por lo tanto su orina y sus excrementos salían coloreados. Al mezclarse estos con el agua que corría en la caverna, parecía que de ella salían ríos de sangre.

No recuerdo si la cueva quedaba en Honduras, o en Guatemala, pero quizás alguien puede ampliarnos más información sobre esta historia.


02
Sep 07

¿Qué hace uno cuando ve un acto criminal?

Ayer, entre El Amate y el mercado de La placita quemada vi uno de esos actos criminales que ocurren todos los días, varias veces al día, en la ciudad de Guatemala. Venía yo del Centro, como a las 4:30 p.m. con unos amigos. Pasábamos de la Cuarta a la Sexta avenida y cuando vimos que algo extraño estaba pasando con el auto que venía a nuestro lado. Se movía como si el conductor no supiera como utilizar el embrague. O eso creí yo.

Lo que estaba pasando, en realidad, es que por la ventanilla del conductor se había introducido un sujeto que llevaba en su mano un cuchillo como de carnicero, yo diría que de unos 25 cms. de largo.

El conductor se hizo a su derecha y casi cayó sobre el copiloto. Las personas de atrás del carro pegaban de gritos. El auto de enfrente no se movía.

Fue un momento de tensión increíble. Yo no sabía que hacer; pero detuve mi carro y pensé que no me movería de ahí hasta saber si los agredidos estaban bien. Luego intenté sacar mi teléfono para tomar una foto, pero se me había olvidado encenderlo.

En eso el agresor huyó porque varias personas empezaron a gritarle. El conductror agredido salió de su vehículo y como vi que no estaba sangrando decidí continuar mi camino.

¿Qué debe hacer uno en estos casos?


01
Sep 07

Ficciones

En Guatemala vivimos de ficciones. Ayer leí que la PGN reconoció que once fincas ubicadas en la biósfera maya, que se las habían apropiado personas particulares, han sido recuperadas sólo en papel, ya que en la realidad están en poder de 38 grupos de invasores. Esta es la misma PGN que supervisará el control absoluto de las adopciones en Guatemala. Y si así como les va con las fincas, les va a ir con las adopciones, el futuro de los niños abandonados se pinta mal.

Aquí, en este bello paisaje el estado es dueño del subsuelo, supuestamente para el bien común. Y lo que resulta, en realidad, es que los propietarios del suelo han sido despojados de la propiedad del subsuelo y de sus riquezas, y han sido condenados a padecer la pobreza, mientras viven y trabajan sobre potenciales fuentes de enriquecimiento. El dueño de un terreno en Texas se hace rico si encuentra petróleo en su tierra, en tanto que el dueño de un terreno en Guatemala, sigue pobre si encuentra oro negro en su terreno. ¿Por qué? Porque el chapín no es propietario del subsuelo.

Los guatemaltecos hablamos de partidos políticos, cuando lo que tenemos son roscas y maquinarias electoreras. Un partido político, propiamente dicho, funciona como intermediario entre los gobernantes y los electores y los tributarios, y es una plataforma para la discusión de ideas y de políticas públicas. Sin embargo las organizaciones que conocemos como partidos son grupos de amigos que se asocian para llevar a alguien al poder; y una vez alcanzado ese propósito, o habiendo fracasado en el intento, esas organizaciones se consumen.

Así le pasó a la DCG, que por mucho fue el partido más grande y mejor organizado de su tiempo, y que luego de llevar a Vinicio Cerezo al poder se consumió en la corrupción y en la gran parranda que fue aquella administración para terminar malviviendo, a duras penas, hasta nuestros días. La UCN fue un castillo de naipes que se vino abajo con el asesinato de Jorge Carpio. El MAS fue un estornudo que se hizo nada como consecuencia de los delirios de Jorge Serrano. El PAN, luego de llevar a Alvaro Arzú a la presidencia, no aguantó la primera derrota de Berger y en estas elecciones sólo le faltó irse a parar a la Diecisiete calle de la zona 1 para ver si alguien le hacía el favor. El FRG, tras la escandalosamente corrupta administración de Alfonso Portillo, se diluye poco a poco en la medida en que el patriarca Efraín Ríos Montt se hace más y más irrelevante.

El PU, el CASA y el PP son poco más que clubes de amigos. El primero gira alrededor de Arzú; el segundo lo hace alrededor de Eduardo Suger y el tercero alrededor de Otto Pérez. Otros grupos como la URNG, la ANN, el MAIZ y EG, cuentan entre su dirigencia con varios exguerrilleros y con simpatizantes de la exguerrilla. Entre ellos hay tantos rencores, tanta amargura, y tantas cuentas pendientes, que se atomizan cada vez que pueden. Y la UNE no es más que la necedad de llevar a Alvaro Colom a la presidencia.

En Guatemala, las organizaciones políticas que nosotros llamamos partidos tienen una vida máxima de 20 años; pero aunque vivieran 50, su contribución a la madurez política de los electores y de los tributarios sería casi nula. El problema, una vez más, es que vivimos una ficción. Una rosca electorera, no es un buen intermediario político y no es una plataforma de discusión apropiada para fundar una democracia, ni un estado de derecho.

Quizás los guatemaltecos deberíamos dejarnos de quimeras y de ficciones. Los políticos chapines, presionados por la comunidad internacional y por “los países amigos”, en connivencia con los intereses de numerosas ONG, están abdicando a la facultad de gobernar. Y el primer paso para esta declaratoria de autointerdicción política es la CICIG. ¿Qué otra ficción vendrá después?

Ahora bien. Todo esto no ocurre en el vacío. Ocurre porque muchos creen que las cosas no pueden cambiar, y porque permiten que ocurra. ¿Y usted, qué piensa?

Publicada en Prensa Libre el sábado 1 de septiembre de 2007


31
Ago 07

Elecciones el próximo fin de semana

¡Vaya, como si nada, este que viene es el último fin de semana antes de los comicios generales en Guatemala!

Apelo a la sabidúría proverbial de los tecolotes. Para la presidencia: ¿Voto nulo, voto por el menos peor, o voto en contra?

Para diputados: De plano que voto cruzado, pero eso no significa que si voto por un “bueno” para la presidencia, vaya a votar por equipo de “malos” para diputados. En todo caso, lo cierto es que no votaré por el mismo signo en las dos papeletas.

Para alcalde: ¡Chispas!, ¿Qué hago?


30
Ago 07

¡Bravo!, para Carlos Peña

Carlos Peña es un guatemalteco que está teniendo una participación notable en el concurso Latin American Idol.

De su participación de ayer, Jon Secada dijo: “¿Qué te puedo decir? Tú tienes mecanismos en tu alma y en tu corazón para ser una estrella”; Susana expesó que: “Se ve que escogiste la mejor canción. Ese movimiento de cadera, ¿de dónde lo sacaste?”; Mimi dijo que: “Gracias por la entrega, gracias por todo… tú sabes que te quiero. Te quiero, Carlos”; y Gustavo: “Eres auténtico. Tienes autenticidad, y eso vale mucho más que nada”.

Peña tiene voz, personalidad y una autenticidad que lo hacen destacarse. A mí lo que me ha llamado la atención es su sencillez y su chapinidad, además de que en verdad canta muy bien.

¡Bravo!, para este jóven emprendedor que se destaca con su talento. He votado por él, no porque sea “nuestro compatrionta”, ni porque “necesita nuestro voto”. He votado por él porque se lo merece.


29
Ago 07

Luisfi y la culebra

Aquí estoy con una culebra panza amarilla (Geophis sp.). Estas pequeñas criaturas son inofensivas y prefieren la tranquilidad de lugares escondidos. Se alimentan de lombrices, babosas y pequeños antrópodos.

En mi ambiente natural son bastante comunes; y en diciembre pasado tuve la suerte de encontrarme con otra. Esta la trajo a mi oficina mi amigo David Lee que la encontró paseando en el jardín.


28
Ago 07

Con cascaritas de huevo

-Andares, Andares.
-¿Qué querés Andares?
-Que me dejés pasar.
-Y, ¿con qué me vas a pagar?
-Con cascaritas de huevo.

Así decía un juego que yo jugaba cuando era pequeño.

Según La Encuesta, entre Rigoberta Menchú, Pablo Monsanto, Miguel Angel Sandoval, Nineth Montenegro, Encuentro por Guatemala, el Maiz, la URNG, la ANN, y todos esos, a duras penas alcanzan un 3.17% de las preferencias electorales.

Ellos dirán, y ya están diciendo, que eso es por falta de dinero; y talvez tengan algo de razón. Sin embargo, hay dos formas de conseguir mucha plata: Una es que pocas personas den mucho; y la otra es que muchas personas den poco. Lo cierto es que las opciones citadas han demostrado incapacidad total no sólo para levantar el entusiasmo de los electores, sino para levantar el de su clientela.

De la dirigencia exguerrillera, que siempre fue “pelusa en el ombligo”, no se podía esperar mucho; pero de la Premio Nobel de la Paz y dirigente indigenista, Rigoberta Menchú, más de uno anticipaba algún tipo de arrastre electoral. Más de uno creyó que en algún momento de la campaña se materializarían el apoyo de miles y miles de indígenas y campesinos, y el de miles de estudiantes y profesionales con conciencia de clase a lo largo y lo ancho del país. Pero niente.

Y por eso hacen campaña con cascaritas de huevo. No porque el gran capital se haya decandado por otras opciones; sino porque son incapaces de vender coronas en la puerta del cementerio.

La caricatura es de Jotace.


28
Ago 07

Guatemaltecos al rescate

Guatemaltecos al rescate es una iniciativa para coordinar y desarrollar una operación oportuna de ayuda humanitaria para aquellas personas que resultan afectadas por desasteres naturales o crisis alimentario-nutricional.

La iniciativa se ha activado debido a la hambruna detectada en Zacapa.

De la Fundación Castillo Córdova recibí información acerca de formas para integrarse al equipo de voluntarios y para aportar ayuda. Si usted está interesado en dar una mano puede comunicarse al teléfono 2288-8878.
Foto por Mario Linares, de Prensa Libre.

28
Ago 07

No se reeligen, usted los reelige

Hoy leo que “en lo que va del año han ocurrido seis conflictos entre municipalidades y pobladores de distintos departamentos”; y también leo que “una vez más la falta de diálogo entre la población y su jefe edil desencadenó un violento conflicto en Cubulco, Baja Verapaz, que finalizó con el lamentable saldo de un adulto y un niño muertos, seis heridos y la vivienda del alcalde destruida”.

Uno puede escribir mucho sobre qué es lo que ocasiona esta violencia tumultuaria, sobre la ingobernabilidad y sobre la legitimidad de las autoridades en todo el país. Lo que a mi me llama la atención de estos hechos es cierta fraseología utilizada para describir los hechos: “Rolando Rivera lleva 12 años de dirigir la Municipalidad de Cubulco. Ahora pretendía reelegirse”, dice la nota. Otra nota que encontré por ahí, dice que “Docientos sesenta y tres alcaldes buscan reelegirse”; y una más dice que “controversiales candidatos a la alcaldía buscan reelegirse el próximo 9 de septiembre”.

Lo cierto, sin embargo, es que los alcaldes buscan ser reelectos; y los electores son los que los reeligen. Un alcalde no se reelige; sino que la gente lo vuelve a elegir. ¡La gente es responsable de los funcionarios que lleva por medio de su voto!