28
Sep 08

Zancudos "conociéndose"

La semana pasada caché a estos zancudos conociéndose, en el sentido bíblico. Como son mis compañeros de trabajo, pensé en si debía, o no, exponerlos en un acto tan íntimo. Optè por hacerlo porque hacen buena foto; y porque son enormes.

Actualización del 16 de agosto de 2010: Un lector me acaba de advertir que estos no son zancudos (Culcicidae), sino crane flies (Tipulidae).

28
Sep 08

Sid y el movimiento nulo

En buen haitiano, un movimiento nulo es un esfuerzo que no lleva a ningún lado.

Desde hace varios meses, este espacio es visitado por Sid. Sid manda enlaces a artículos, deja comentarios, se identifica plenamente y entretiene; pero consume demasiada energía porque ocasiona muchos movimientos nulos.

Me explico:

Sid no ve diferencia alguna entre el capitalismo y el mercantilismo. Para él son la misma cosa y no le importa que Aristóteles haya explicado hace añales que A es A; y que A no puede ser No A.

Una discusión en esas condiciones no puede ser sino un esfuerzo que no lleva a ningún lado porque pasa por encima de las reglas más elementales de lógica.

Uno puede hacer un análisis burdo y medir el tiempo sólo entre día y noche. Que no está mal si uno va a ser superficial. Pero si uno quiere ser más preciso puede medir el tiempo en horas. No es lo mismo decir que es de día, que decir que son las 9 de la mañana. Ambos pueden ser verdad; pero si son las 9 de la mañana, la segunda observación es más precisa.

No es lo mismo decir que son las 9 de la mañana, que decir que son las 9:15 de la mañana. Ambos pueden ser verdad; pero si son las 9:15 de la mañana, la segunda observación no sólo es más precisa, sino que pone en evidencia que aunque 9 y 9:15 comparten algunos elementos: definitivamente no son lo mismo. Como no sería lo mismo una observación más precisa que distinguiera entre las 9:15 y las 9:15:01.

Aquello es lo que le pasa a Sid. Sid sólo puede ver capitalismo, donde los instrumentos de la ciencia económica son capaces de ver con más precisión. Y ¡hombre!, capitalismo o laissez faire, no es lo mismo que mercantilismo.

Para poner sólo una diferencia básica: Toda la literatura capitalista aboga por la eliminación total de privilegios; en tanto que el mercantilismo se trata de empresaurios utilizando la ley para obtener privilegios. Es cierto que en ambos casos hay mercados y actividad empresarial involucrados; pero es obvio que son éticamente distintos.

Me explico, otra vez:

Si escribo una entrada sobre la crisis actual del mercantilismo, y cito al economista Ludwig von Mises, Sid pregunta que si me apoyo en Rothbard, Rand, Friedman, o Paulson. Para seguirle el juego…no le contesto directamente, pero lo invito a leer la frase de Mises.

Pero Sid comete un vicio que cometen muchos cuando no leen, o leen con prejuicios: Sid ve lo que quiere y argumenta contra lo que él dice que uno dijo, no contra lo que uno dijo. De modo que Sid vuelve a hacer caso omiso de Mises, vuelve a preguntar “en qué altar rezo”, y ¡se tira contra Rothbard y contra Paulson!

¿Lleva a algo este círculo vicioso? ¿Qué sentido tiene tanto movimiento nulo?

Sid entretiene -y como se identifica y envía lecturas interesantes, yo supongo que es un caballero-; pero atenderlo consume demasiados tiempo y energía. Too high maintenance.

Hago, aquí, un último esfuerzo con Sid y le recomiendo, a él y a cualquiera otro que desee información seria y profunda sobre la crisis financiera; este estupendo análisis de Juan Ramón Rallo, del Instituto Juan de Mariana.


27
Sep 08

V de luto estuvo kewl

Anoche, V de luto estuvo kewl. Como siempre, nos juntamos en El Obelisco -que es el monumento a los Próceres de la Independencia de Centroamérica- pero esta vez la gesta fue diferente.

El cuate, Neto, consiguió máscaras de V, de la película V for Vendetta. Carmen y Mario llevaron sombreros y capas negras; y veladoras. En silencio nos formamos en el lado Norte de aquella plaza y ahí estuvimos por un buen rato. Luego a alguien se le ocurrió que diéramos una vuelta por la plaza, como lo hacemos tradicionalmente; sin embargo, en la noche, con las velas, y con los disfraces, el desfile se veía impresionante.

Rafa llevó un megáfono, Luis Pedro tomaba fotos; y Mayra mantenía el orden. Como siempre, todos en un ambiente pacífico, agradable y familiar en el que grandes y chicos aprendemos a ser ciudadanos, y no súbditos. Todos ponemos nuestro grano de arena en esta gesta individual contra la corrupción y los impuestos abusivos; objetivos que constituyen la consigna que lanzabamos a los automovilistas que pasaban por el lugar: ¡No corrupción, No más impuestos!

¿Por qué V?

He aquí algunos extractos de su discurso para la meditación:

“Las palabras siempre conserfarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y, si se escuchan, enuncian la verdad. Y la verdad es, que en este país, algo va muy mal, o ¿no?

¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable? Bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros. Y tendrán que rendir cuentas. Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpabable, sólo que miraros al espejo”

V for vendetta ilustra muy bien la lucha del individuo contra el estado y la indiferencia en que viven las masas, frente al creciente intervencionismo. Esto es debido a que, ante años y años de propaganda estatista, principalmente en las escuelas públicas y por medio del sistema de educación, la ignorancia, la abulia, la ingenuidad, y la pereza intelectual se apoderan de la mayoría de personas que deja de vivir por y para sí mismas y se convierten en instrumentos del régimen corrupto de turno.

¡V nos llama a meditar!: “Hemos tenido a un montón de malversadores, impostores, mentirosos y lunáticos que han tomado decisiones catastróficas. Es la pura verdad. ¿Y quién los ha elegido? ¡Fue usted quien designó a esa gente! ¡Fue usted quien les dio el poder de tomar decisiones por usted! Debo admitir que todos podemos equivocarnos alguna vez, pero cometer los mismos errores letales siglo tras siglo me parece intencionado. Ha apoyado a unos incompetentes maliciosos que han llevado el caos a su vida laboral. Ha aceptado sin rechistar sus órdenes. Les ha permitido llenar su espacio de máquinas nuevas y peligrosas. Pudo haberlos detenido. Sólo tenía que decir No”.

La foto es por Luis Pedro Mirón. Hay más fotos, aquí, por Jorge Jacobs.


26
Sep 08

Aún con gripe estaré en El Obelisco, ¿y usted?


26
Sep 08

¿$700 mil millones para rescatar empresaurios?

Si usted está escandalizado por la perspectiva de que en los Estados Unidos de América los empresaurios mercantilistas de Wall Street sean rescatados de sus malos negocios, usted no es el único. Ese rescate les costará a los tributarios gringos unos $700 mil millones, dinero que entrará al mercado y, además de indignación, causará inflación.

¡Esta no es una solución capitalista, o de laissez faire!, sino que es una solución política, típicamente mercantilista que deliberadamente beneficiará a unos, en perjucio de otros.
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La solución capitalista apunta a que todos los que participaron de la fiesta de las tasas de interés subsidiadas para gente que no podía pagar casa barata, paguen el precio de haber aprovechado el poder de legislar para obtener privilegios. Ya sea el privilegio de emitir papeles para multiplicar ganancias, o el privilegio de comprar casa barata. No hay tal cosa como laissez faire, en un mercado regulado como es el mercado financiero.
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La solución capitalista apunta a que los tributarios no tienen por qué pagar, a la fuerza, por negocios en los que no tuvieron –qua tributarios- nada que ver.
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La distinción entre la solución capitalista y las pretendidas soluciones mercantilistas son importantes porque se halla en la raíz del problema: el capitalismo apunta hacia la responsabilidad individual; en tanto que el mercantilismo apunta hacia la responsabilidad diluida en el colectivo. Y si no se entiende la raíz praxeológica del problema, o no se quiere entender por motivos ideológicos o políticos, no se va a entender la posible solución del entuerto.
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Como escribió José Orgega y Gasset, citado al lado de la obra que ilustra esta entrada: Orden no es una presión que desde afuera sobre la sociedad, sino un equilibrio que se sucita en el interior. Dicha definición orteguiana se aplica igualmente al mercado. Si se intenta imponer orden en la sociedad, o en el mercado, desde afuera, ocurren el desequilibrio y los incentivos perversos del tipo de los que generaron la crisis actual.
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Si no se entiende esto, no se entiende la raíz del problema, y no se entenderá una posible solución…o unas posible soluciones. La realidad no es opcional, dijo acertadamente mi filósofa favorita Ayn Rand.
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La obra que ilustra esta entrada se llama Relaciones infinitas y es de Lourdes y Arturo de la Riva.

26
Sep 08

La ley de la gorronería

Federico Bastiat, ¡El genial Bastiat!, definió al estado como una ficción por medio de la cual unos intentan vivir a costillas de otros. Explicó que la ley es pervertida cuando es convertida en instrumento de codicias, en hacedora de iniquidad y en herramienta para la expoliación.

Aaaaah, Bastiat debe haber estado pensando en la Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica y Visual, que es proyecto de los diputados guatemaltecos Rubén Darío Morales, Jorge Mario Vásquez, y Héctor Julio Pérez, en connivencia con…adivinen quiénes. En connivencia con un grupo de personas que viven del cine (o que pretenden vivir del cine).

La normativa en cuestión “declara de utilidad colectiva e interés nacional la promoción y el desarrollo de la actividad audiovisual y cinematográfica en Guatemala”. O sea que declara de utilidad colectiva e interés nacional una actividad específica, ejercida por pequeños grupos de interés y que puede ser muy lucrativa para quienes viven de ella. Es el equivalente a declarar de utilidad colectiva e interés nacional la crianza y venta de pollos, la producción de azúcar, o la comercialización de fertilizantes, de gas, o de aguas gaseosas.

Olvidan, además, que en una sociedad de personas libres, el interés colectivo no debe privar sobre los derechos individuales. En el análisis que sigue veremos cómo es que se hace evidente este olvido.

Los fines de la pretendida normativa son: fomentar el desarrollo y crecimiento sostenible y dinámico de una industria específica, que es la del cine; y propiciar su rentabilidad, o sea, procurar que quienes se dedican a esa industria específica tengan ganancias aseguradas.

La legislación esta, crea un ente burocrático, el Instituto del Audiovisual y la Cinematografía Guatemalteca para asegurar un clientelismo que defienda la normativa y sus consecuencias; y para garantizar el control político de los recursos destinados a proteger los intereses de quienes promueven esta aberración. Esto último es evidente porque una de sus funciones es formular y elaborar una política nacional para el cine.

La legislación crea una piñata privada para los cineastas: el Fondo del Audiovisual y de la Cinematografía. Dicha piñata es constituida con un drenaje mínimo de Q15,0000 que no serán usados para seguridad y justicia, sino para satisfacer la codicia de los promotores de la normativa en cuestión.

Pero FACINE no se limita a aquella desviación de fondos escasos. Aquí es donde la gorronería se hace más evidente, porque el Fondo sería alimentado con:

Un 5% de la tarifa cobrada a los usuarios por cable. Un 3% de la boletería cobrada en las salas de cine. Un 1% del precio cobrado por la venta de televisores, cañoneras, proyectores de vídeo y de discos compactos, computadoras y otros equipos conocidos, ¡o por conocerse en el futuro! Un 3% de lo cobrado por alquiler de audiovisuales. Un 1% de lo cobrado por cualquier sistema de almacenamiento o cualquier otro formato que sirva para grabar imágenes. Todo esto, ¡por supuesto!, será pagado por los consumidores (por ustedes y por mí), en beneficio directo de los promotores de esta ley inicua.

La normativa también establece privilegios fiscales para quienes inviertan y tengan la expectativa de obtener ganancias en la industria del cine.

“¡Ley Pervertida! ¡Ley –y con ella todas las fuerzas colectivas de la Nación– desviada de su objetivo legítimo y dirigida a un objetivo totalmente contrario! Ley convertida en instrumento de todas las codicias, en lugar de frenar las codicias! ¡Ley hacedora de iniquidad, cuando su misión era castigar la iniquidad! Ciertamente se trata de una situación grave y de su existencia se me debe permitir alertar a mis conciudadanos!”. Así fue como Bastiat puso la cuestión. ¡Y qué razón tenía!


26
Sep 08

Los chapines no son apáticos

¿Quién dice que los chapines son unos apáticos? Hoy leo esta opinión de Raúl Avalos Palma: “Cómo es posible que el Gobierno de los “tiempos de solidaridad” no se dé cuenta del tsunami financiero que se nos viene encima con las quiebras diarias que se están dando en EE.UU. Acaso cree este Gobierno que nosotros somos una isla ajena a las mareas financieras que estas quiebras están causando. Rechacemos tajantemente el incremento y creación de cualquier impuesto y exijamos que el Gobierno se apriete el cinturón y abandone la idea de estar regalando a manos llenas, que lo único que va a crear es hambre para el día de mañana. Exijamos una depuración del Congreso y la PNC que al parecer están en una competencia para ver quién hace más daño”.


26
Sep 08

Sorpresa en casa: tamalitos de viaje

Hoy me encontré con la sorpresa de que en casa habían hecho tamalitos de viaje. Antiguamente, la gente hacía este tipo de tamales de masa de maíz cuando emprendía un viaje. La idea era llevar consigo alimento en caso de que, en el camino, no se encontrara qué comer.

Esto era particularmente cierto durante la Semana Mayor porque, antes, durante los días principales de esas fiestas, no se encontraba nixtamal. El nixtamal es la masa de maíz que es usada para hacer tortillas, o tamales.

En casa, los tamalitos de viaje no son exactamente como eran antes; porque aquí les ponen un sofrito de zanahoria y de chile pimiento que eleva aquella comida tradicional a un nivel superior. Además, en su elaboración se usa margarina con aceite de oliva. Aveces los hacen envueltos en tusa, pero hoy los hicieron envueltos en hoja de maxán. La tusa es la hoja que envuelve el elote (pero seca) y el maxán es una hoja aromática que se usa para envolver tamales.

Total…los tamalitos se convierten en un complemento magnífico que alegra cualquier comida. En rodajas, y asados al carbón, alcanzan su máxima expresión.


25
Sep 08

El socialismo en crisis

La Izquierda y la socialdemocracia europeas enfrentan una crisis de indentidad. Lo irónico es que mientras allá están empezando a pagar las consecuencias del socialismo y están buscando cómo enderezar el camino, en lugares como Guatemala la dirigencia nacional todavía está viendo cómo le hace para hacer avanzar más aquella forma de colectivismo.

Al referirse a la Izquierda y a la socialdemocracia, este artículo de Le Monde (en francés), dice que su enfermedad consiste en una pregunta: ¿Cómo puede la Izquierda conservar al mismo tiempo su ideologia y su genio propio -la creación del estado benefactor, la justicia social, la redistribución de la riqueza-e integrar una economía de mercado sacudida por la globalización y las migraciones internacionales?

Y añade: El liberalismo ha creado riquezas como nunca antes habian sido vistas en la humanidad, mientras que todos los sistemas planigicados han llevado a la penuria y al autoritarismo.

Gracias a mi amigo, Constantino, por la pista.


24
Sep 08

El mercantilismo en crisis

¿Será casualidad que al capitalismo se le conozca como laissez faire? ¿Por qué es importante llamar la atención sobre este hecho?

La frase laissez faire, laissez passer, es de Jean-Claude de Gournay, que la usó en el siglo XVIII en una argumentación contra el intervencionismo del gobierno en la Economía. ¿Sabe qué quiere decir? Dejad hacer, dejad pasar; o sea: No te metas; y desde otro ángulo, quiere decir libertad en la economía, impuestos bajos o inexistentes, libertad laboral y gobierno mínimo.

¿Cuál es la esencia del capitalismo? El imperativo moral de que el hombre, para vivir qua hombre, necesita de libertad; o sea, que necesita que otros no ejerzan coacción arbitraria en su vida y su propiedad.

Nada que implique multitud de regulaciones y controles de le economía, impuestos altos o abundantes, tutelaridad o paternalismo laboral, y un gobierno omnipresente puede ser llamado capitalismo. Quien hiciera algo así incurriría en una contradicción lógica, razonablemente inaceptable en una discusión seria. Buena para la barricada y buena para desinformar; pero lógicamente insostenible.

¿Cómo, entonces, es que la crisis financiera que enfrenta el mundo le es atribuida al capitalismo?

Mucha gente cree que todo lo que tiene que ver con dinero, finanzas, Wall Street y los ricos, también tiene que ver con el capitalismo. Pero no es así.

El mercado financiero, que tiene mucho que ver con los elementos citados arriba, es uno de los mercados más regulados del mundo. Y ya vimos que la regulación abundante no es una característica del capitalismo.

Los gobiernos están presentes a todo lo largo y todo lo ancho del mercado financiero. Hay todo tipo de comisiones y de contralores involucrados en las actividades que tienen que ver con la intermediación financiera. Y ya vimos que la intervención estatal no es una característica del capitalismo.

Así nos podemos ir de característica en característica; pero dejémoslo aquí, para no hacer esto cansino.

Entre el extremo de un sistema capitalista o de laissez faire, y uno de intervencionismo totalitario, hay lo que se conoce como sistema mixto. Técnicamente el sistema mixto no existe porque sólo hay de dos: O hay libertad, o no la hay. Sin embargo, para efectos de afinar pinceladas –no en el campo filosófico, sino en el campo político– existe una pléyade de posibilidades que van, desde el mercantilismo, hasta el socialismo carnívoro, pasando por el socialismo vegetariano y otras variantes cuantitativas de regulaciones e intervencionismos.

La existencia de tantas variantes del sistema mixto tiene que ver, no con la ciencia económica, ni con la filosofía, sino con el ejercicio del poder; o sea, con el uso de la fuerza para conseguir lo que no se conseguiría de otra forma. Esa, por supuesto, no es una característica de un sistema capitalista, o de laissez faire. Este último se basa en el intercambio voluntario y en los contratos.

Los males que en estos días le son atribuidos al capitalismo o laissez faire, son males propios del carácter mixto del mercantilismo y del socialismo; y a menos que uno haga un análisis muy burdo, no hay forma de confundir las cosas.

Es un hecho que la crisis empezó a desencadenarse por la manipulación política de la Reserva Federal, en los Estados Unidos de América. La Fed redujo los costos de los créditos para viviendas. Eso aumentó la cantidad de dinero prestable. Muchas personas que no hubieran calificado en un sistema capitalista, obtuvieron créditos baratos. Aumentó la cantidad de vivienda. Mucha gente compró casa. ¿Tutti contenti? No.

Hasta aquí lo que vemos es un alud de intervencionismo impropio del capitalismo; y característico de un sistema mixto, mercantilista o socialista. La Fed es intervencionista y reguladora. La manipulación de tasas de interés es intervencionista y reguladora. La aspiración de que muchas personas tengan acceso a casa propia, a costos bajos es intervencionista y reguladora. El impulso a una industria específica, como la de la construcción, es intervencionista y regulador. ¿Dónde está el capitalismo o laissez faire?

Pero la vorágine no para aquí. La Fed se asustó porque la economía se le recalentó, o sea que se le fue de sus manos reguladoras e intervencionistas. ¿Y qué hizo? Elevó las tasas de interés. Más intervención y más regulación. ¿Y qué pasó? Las personas que tenían casas adquiridas con créditos políticamente baratos se vieron arrinconadas, no pudieron pagar las nuevas tasas de interés y tuvieron que devolver los inmuebles. Los bancos que daban préstamos políticamente baratos, a causa de la intervención estatal por medio de la Fed, enfrentaron pérdidas y la burbuja estalló.

Porque en todo este asunto hay bancos, financieras, mercados y empresas involucradas, los análisis burdos se imaginan que la crisis es una consecuencia del capitalismo o laissez faire. Convenientemente, este tipo de análisis pasa por alto la omnipresencia de la regulación y de la intervención estatal encarnadas en la Fed y en docenas de agencias y comisiones propias del gobierno, y ajenas al mercado libre. ¡Hace décadas y décadas que no hay un mercado libre en el sistema financiero! Todo en él está regulado, controlado y supervisado por el poder político encarnado en el gobierno.

Los que claman por regulación olvidan que todo aquello no hubiera ocurrido si la Fed no hubiera manipulado las tasas de interés para beneficiar a los pobres que no podían comprar casa. Los que claman por regulación hacen caso omiso de que la política que desató la crisis es de carácter mercantilista y hasta socialista, no capitalista o de laissez faire. La crisis esta es un fracaso del intervencionismo, no del capitalismo.

El capitalismo no hubiera manipulado tasas. El laissez faire no hubiera promovido créditos malos. Y en cuanto al rescate de bancos en problemas –tema que da para más– el capitalismo no los hubiera rescatado, y hubiera visto el asunto como una necesaria, aunque dolorosa depuración. Son los empresarios y los políticos mercantilistas y socialistas los que se resisten a aceptar que el mercado sabe más que ellos. El capitalismo no tiene problema alguno de conciencia cuando los que administran mal su riesgo deben enfrentar las consecuencias de sus decisiones; pero los empresarios y los políticos socialistas no aguantan la idea de tener que enfrentar las consecuencias de sus actos.

Y aquí es donde entra el concepto de incentivos. Los actores económicos reaccionan a los incentivos que hay. Y todos aquellos papeles e instrumentos financieros que ahora son vistos como consecuencias de una supuesta libertad excesiva, no son sino producto de los incentivos existentes en un mercado que no es libre, ni tiene nada que ver con el laissez faire capitalista; sino con uno en el que las regulaciones, la intervención, las políticas de fomento, y las comisiones de esto y de aquello, tienen todas las características de ser un mercado mercantilista, y hasta socialista.

Los socialistas más rabiosos y los mercantilistas perdularios proclaman que este esta crisis financiera es consecuencia del capitalismo; cuando, en realidad, lo es del socialismo y del mercantilismo. Es consecuencia de la connivencia entre empresarios y políticos para beneficiarse de los mercados. Es consecuencia del paternalismo y de la fatal arrogancia de creer que se puede hacer propietarios a la fuerza, o de que la economía puede ser manejada como si se tratara de subir y bajar palancas.

Los socialistas rabiosos y los mercantilistas perdularios pueden seguirle dando palos al capitalismo o laissez faire; pero sus manos huelen a pólvora. La baba del intervencionismo y las regulaciones está en la génesis de todo este asunto. Uno puede ignorar este hecho, puede engañar a las masas y puede sentarse a esperar la próxima crisis; o puede aprovechar las lecciones de la ciencia económica y aprender de los errores cometidos.

Para eso, los dejo ahora con algo del gran Ludwig von Mises: “El cúmulo de conocimientos de la ciencia económica es pieza fundamental de la civilización: es la base sobre la cual se han erigido el industrialismo moderno y todos los logros morales, intelectuales, tecnológicos y terapéuticos de los últimos siglos. Queda a los hombres decidir si aprovechan el invaluable tesoro que este acervo supone o si, por el contrario, lo dejan de utilizar. Si deciden prescindir de tan espléndidos hallazgos y menospreciar sus enseñanzas, no se limitarán ciertamente a eliminar la economía, sino que destruirán también la sociedad y al género humano”, frase extraída del capítulo 39, parte 7, de Human Action.

Para más información, le recomiendo:

La crisis financiera. Por Juan Ramón Rallo

Who is behind the financial crisis? Por Antony Mueller

¿Falta de regulaciones? No, solamente regulaciones poco efectivas. Por Tyler Cowen

El fiasco del rescate de Fannie y Freddie. Por Gerald O´Driscoll

Podcast: Shiller on housing and bubbles. Por Russ Roberts

Bailouts will lead to rough ride. Por Ron Paul