16
Abr 14

“El bacalao es alabao…”

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Aaaaaaaah si, como dijeron Les Luthiers: el bacalao es alabao.  Por motivos de agenda, el bacalao que tradicionalmente se almuerza el viernes -en Guatemala-, en casa lo almorzamos hoy miércoles.   Y luego comeremos un poquito el jueves y otro poquito  el viernes y el sábado rasparé la olla con buen pan hasta que no quede nada.

Este año quedé fascinado por el color que tomó la salsa vizcaína.  Adquirió un color como de ladrillo, de un rojo intenso y profundo que daban ganas de verlo y  de verlo…y que invitaba a remojar en la salsa trozos y trozos de pan.

En casa lo cortamos en cubos y le cambiamos de agua unas tres o cuatro veces a lo largo del día para quitarle la sal. Luego colamos los cubos y los secamos bien, bien y  los freímos en abundante (generosamente abundante) aceite de oliva, cebollas rodajadas finamente, ajos picados y tomates asados y licuados, con chiles guaque y chiles pasa asados; a esa salsa le añadimos tiras de chiles morrones, aceitunas rellenas de pimientos y alcaparras sin sal. Luego lo comemos sobre arroz blanco, y en su salsa remojamos pan francés de horno de leña en la salsa. Con lo que hay que tener cuidado es con quitarle bien la sal.  ¡Es espantoso el bacalao salado!

Recuerdo que desde muy niño me gustaba mucho este plato emblemático de la temporada.  En aquel tiempo aún el bacalao de mejor calidad venía con espinas; de modo que a los niños nos vigilaban cuando comíamos el pescado y uno ya se sentía grande cuando podía comerlo por su cuenta.

No recuerdo cuándo fue la primera vez que preparé mi propio bacalao y voy  a aventurar la idea de que puede que haya sido muy a principios de los 90.  Antes de eso lo comía en casa de mis padres, o en las casas de mis abuelas, donde, además, a veces hacían el también tradicional pescado seco chapín, envuelto en huevo y con vegetales.   Ese también es una delicia.


16
Abr 14

Chupetes o pirulís

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En Guatemala les llamamos chupetes a los pirulís.  Son esos dulces o caramelos duros, de forma cónica, que se venden en las procesiones y en las fiestas populares. Vienen envueltos en un papel muy delgado que, generalmente, se les pega y hay que quitar con paciencia.

Quienes los venden los llevan en tablas con agujeros, que sostienen sobre un palo que pueden apoyar en el piso. Los pirulís son coloridos y se toman por el palito.   Hace años, en las procesiones antigüeñas había un vendedor de estos dulces que me divertía mucho.  De repente pegaba un grito: ¡Miren! y cuando la gente volteaba a verlo gritaba: ¡Chupetes, chupetes!  Más de uno se pegaba un susto mayúsculo al grito de ¡Miren! y era muy divertido ver la cara del vendedor y las caras de las personas que no sabían qué estaba ocurriendo.


16
Abr 14

Meditaciones sobre las “corbatas chinas”

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En Guatemala les llamamos corbatas chinas a hojuelas bañadas en miel y atadas de una forma muy característica.   Cuando era niño las comía y tengo añales de no hacerlo.  Eso sí, siempre se me me antojan cuando las veo en la calle.

Hace unos años me sorprendió saber que las corbatas chinas si son chinas.  Me enteré porque andaba con una amiga taiwanesa en el Cementerio General, en el Día de todos los santos, y a ella me contó que las venden allá.  Iguales a las de aquí. Empero…había algo que no tenía sentido: lo de llamarlas corbatas.  No parecen corbatas occidentales y los trajes tradicionales chinos no incluyen corbatas. Como había tanto de que hablar dejamos el tema a un lado y creo que hoy se podría resolver el misterio.

Aquí va mi hipótesis: Hace muchos años vino un chino que tenía que ganarse la vida y para ello elaboraba estas golosinas comunes en su país.  El chino no hablaba bien español y hablaba algo de inglés;  así que cuando le preguntaron que qué era lo que vendía contestó Chinese ties.  La palabra tie puede se traducida como corbata; pero también como lazo o atadura.    Las corbatas chinas son, entonces lazos chinos, atados chinos, o incluso nudos chinos.

No me di cuenta de aquello hasta que hoy tuve que describir las hojaldras en inglés.  Al escribir Chinese ties el asunto me hizo clic.   Y claro que puede que no haya ocurrido así; pero…¿pudo haber ocurrido así?

En Guatemala encuentras corbatas chinas en ferias, procesiones y festividades.  La gente las vende bañadas en miel.  Las llevan de un lado a otro en cajas de cartón y cubiertas con plástico para protegerlas de la contaminación; y los vendedores las anuncian al grito de ¡Corbatas, corbatas, lleve corbatas!


14
Abr 14

¡El pan ya está aquí!

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¡Ya está, en casa, el pan que nos enviaron de la Costa Sur!  Es inconfundible al aroma que le dan el  horno de leña, la leche ordeñada el mismo día en que se hizo el pan, mantequilla y los huevos de las gallinas de la vecindad.  Hecho, además, con cariño por mi cuata Shalby que este año le añadió queso a la masa.   Algunos del año pasado tenían sabor de naranja y este año vienen con sabor de queso.

¡Me embarga el júbilo!

La tradición de hacer y compartir pan en esta temporada es una de mis favoritas. El aroma, el sabor y la textura del pan hecho en casa son primigenios y nos conectan con la historia, el pasado y las costumbres que enriquecen nuestras experiencias de vida.  ¡Por eso es que el pan es bueno para celebrar la vida y lo que la hace buena!  En Occidente, el pan está vinculado a la civilización y la cultura.

En la Costa Sur de Guatemala, se acostumbra preparar pan para Judas. La costumbre es que, el miércoles, grupos de jóvenes van de casa en casa y por las calles con música y pidiendo pan. La gente le da pan a Judas y por unos pesos los jóvenes bailan con el apóstol y con quienes les dan dinero y pan.   Y…¿para qué quiere pan, dinero, chocolate, miel de garbanzos u otra especie que reciba Judas?   Para las conmemoraciones de la noche en las que participa todo el que quiera.

También es costumbre que la gente intercambie pan.   Sospecho que esta costumbre tiene sus raíces en  aquellos tiempos en los que  las panaderías cerraban durante el asueto de esta semana y, en consecuencia,  la gente tenía que hacer su propio pan. Y luego…la necesidad se hizo fiesta, como puede ocurrir. La comida se disfruta más cuando se hace compartida; y especialmente cuando se comparte con quienes se les tiene cariño, amor, respeto y admiración.  Sospecho que, en parte, la tradición de llevar y traer pan tiene que ver con una celebración de la abundancia; pero también de la generosidad, porque aún los que menos tienen…tienen algo para compartir.

Hace tres años hicimos el pan en la casa y salió sabroso; pero como no tenemos horno de leña, faltó aquel toque especial.

En la Costa Sur chapina  la costumbre es remojar el pan en la miel de garbanzos; y a mí me gusta mucho así, o remojado en leche, o en chocolate…o sólo por pedazos.


14
Abr 14

La voz de “La Chepona”

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La Chepona es el nombre que la gente le dio a la campana principal de la Catedral de la ciudad de Guatemala, que es la campana más grande del país.   Las campanas tienen nombres y Chepa es el femenino de Chepe, y Chepe es la contracción de José.  Mi tía abuela La Mamita y mi abuelita Juanita me contaron eso.

La Chepona suena grave y  llama la atención particularmente cuando dobla con solemnidad.  En el audio, La Chepona se escucha entre el bullicio de la gente en la Plaza de la Constitución y al fondo suena la banda de una procesión.

Leí que  fue fundida en 1861,  por Julio Vassaux a pedido del cabildo metropolitano, y  pesa cinco mil libras de bronce. Se dice que se escuchó su tañido cuando se puso en vigencia la Constitución de Cádiz, de 1812 conocida popularmente como  La Pepa.  Pepe, como Chepe es contracción  José.   Esto me parece raro porque La Pepa no estaba vigente en 1861.  Lo estuvo durante 2 años en tiempos de Fernando VII, fue derogada por la invasión napoleónica y durante el reinado de José Bonaparte o Pepe botella (otro Pepe involucrado)  y volvió a estar vigente durante el Trienio liberal que concluyó en 1837.  Por cierto que, durante aquella invasión, los españoles gritaban ¡Viva La Pepa! para vitorear la Constitución de 1812 y repudiar a los franceses.

La foto es de una alfombra de aserrín,  tradicional guatemalteca,  para las procesiones propias de esta temporada.


13
Abr 14

¡Bomba!

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Esta bomba la pusieron como a 30 metros de donde yo estaba.  Las bombas tradicionales, de las procesiones festivas guatemaltecas, suelen ser abundantes y muy ruidosas.  Aunque uno sepa que van a estallar, uno no puede sino pegar un brinco cuando suenan.

¡Pum!, estallo esta y me tembló el teléfono.  Lo raro es que esta y las otras que estaban quemando hoy en la mañana sólo estallaban en el tubo y no estallaban en las alturas como suele ser.


11
Abr 14

La temporada más chapina

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Cuando me preguntan, a los visitantes extranjeros les digo que esta es la mejor y la peor temporada para visitar Guatemala.  Es la peor por las muchedumbres y porque la calidad de los servicios es desbordada por las multitudes; pero es la mejor porque Chapinlandia se luce con sus colores, sabores, aromas, sonidos y texturas.

Muchos chapines se entregan al misticismo en esta temporada; pero casi nadie escapa al ambiente veraniego. La playa y las montañas llaman.  Llaman los shorts y las sandalias.  Y si te dan ganas de atender al llamado a la meditación, te recomiendo: ¿Cómo obtuve las ideas que tengo? ¿Para qué sirven? ¿Las sostengo, o sólo digo sostenerlas? ¿Creo que la realidad existe, o que es una ilusión? ¿Tengo derecho a exigir que otros se sacrifiquen por mí y tienen los otros el derecho a exigir que me sacrifique por ellos?

¡Momento!…tampoco es que tengas que andar tan solemne.  ¿Qué tal unos molletes? ¿Qué tal un refresco bien helado de jocotes marañones, o de tiste, o de pepita?  ¿Te animas a probar el chinchivir (cuyo nombre viene de ginger beer?  Para mí esta temporada sabe a pan de yemas de la Costa sur, remojado en miel de garbanzos de aquella región.  Sabe al dulce de garbanzos con miel cristalina que hacían mi tía abuela La Mamita y hace mi tío Rony.  El mismo que hacemos en casa y que ya me está sacando surpiros.

Esta temporada me sabe a empanadas de leche y a añoranza por las empanadas de hierbas y las de salmón que ya no se consiguen. Me sabe a uno de mis platos favoritos en todo el universo-mundo: el bacalao a la vizcaína acompañado por arroz blanco, pan francés de horno de leña y un buen Carmenere.  Así, con su salsa de color rojo intenso y profundo gracias a una combinación generosa de buenos tomates y buen aceite de oliva.

La temporada me sumerge en una riqueza inmensa y cándida de costumbres y tradiciones.  Me da algo de añoranza por vacaciones y recuerdos en compañía de mi familia y amigos.  Me induce a caminar por calles animadas, de noche y en compañía de  personas a las que amo y con las que comparto valores.  Hoy comienza la parte más intensa de la temporada más chapina.

Columna publicada en El periódicola foto es un fragmento de una alfombra de aserrín.


24
Mar 14

Foto por Luisfi en Siglo 21

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Para ilustrar un anuncio de un curso sobre platillos de la Semana Mayor, el diario Siglo 21 usó una de mis fotos de ese delicioso postre chapín.

No es la primera vez que un diario usa una de mis fotos para ilustrar una de sus páginas.  En marzo de 2013 la Revista D  usó la misma foto para el mismo plato.

Quienes leen este espacio saben que el de garbanzos es uno de mis dulces chapines favoritos y que me encantan no sólo su sabor, su aroma y su olor; sino su textura y su color.  Por eso siempre fotografío las dos versiones que hacemos en casa: la de mi tía abuela, La mamita, que es la que han usado Siglo 21 y Revista D; y la de la Costa Sur.

Este año, durante la temporada, sin duda habrá dulce de garbanzos en mi casa y seguramente haré más fotos.


12
Ene 14

Lo mejor del pavo viene después

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Medio en broma y medio en serio, digo que para mí el pavo de las fiestas de fin de año es sólo un vehículo para obtener los subproductos que deja. Más que la carne del ave, en sí, a mí me gusta el relleno. Y el que hacemos en casa, con pan, menudos, vino blanco, mantequilla, castañas, champiñones, apio, cebolla y salvia, es mi favorito. Me encanta comerlo durante la cena, en Nochebuena, y al día siguiente sólo, o en sandwich con gravy.

Al día siguiente, también, hacemos ensalada de pavo con lo que queda de la carne. En casa de mis padres esa era la costumbre y a mí me gustan mucho hacer sandwichs con ella. En la foto hay uno de esos sandwichs. La ensalada, por supuesto, tiene el sabor intenso y complejo de la carne de pavo que ha sido horneada para ser -por sí misma- la estrella de una cena estupenda.

Cuando yo estudiaba en la University of Maryland solía almorzar en la Students´ co-op porque era barato, divertido y sabroso. Mi almuerzo preferido era un sandwich con queso cheddar ahumado y ensalada de pavo, con pan de cebollas. Así que para recordar aquellas experiencias gratas, ahora hago mis sandwichs de ensalada de pavo, de esa forma. La ensalada la preparo con la carne picada, cebolla, un toque de aceite de oliva, un toque de salsa inglesa y mayonesa.

Otro subproducto maravilloso de la cena de Nochebuena es el caldo de huevos hecho con los huesos del pavo. Ese todavía no lo he preparado, pero en un descuido y que tenga tiempo, y lo hago con mucha alegría.


05
Ene 14

Convite dominguero

Hoy hubo convite en mi barrio.  Las calles de la villa de Guadalupe amanecieron alegres con el convite de Esquipulitas.

Por las calles y a ritmos variados bailaron personajes como El capitán América, algún Minion, el gato de Shrek,  Mario Bros, El pájaro loco, Silvestre, Pepe Le Piu, y otros.

Me divierten los convites y por Q10 este cortejo se detiene y los integrantes bailan una pieza. El primer convite que vi fue en Panajachel cuando yo tenía unos 6 años. Recuerdo que no me lo esperaba y que me impresionó mucho lo grandes y cabezones que se veían los personajes. Recuerdo que seguí al cortejo hasta la cocina del Hotel Casa Contenta en donde nos dieron gaseosas y pastel.