01
Mar 16

El volcán de Fuego está feroz

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Un espectáculo de fuego está ofreciendo…¿qué si no el volcán de Fuego?  Desde anoche está arrojando lava y hoy en la mañana tanto él como el volcán de Pacaya estaban en actividad.

El Guatemala hay unos 37 volcanes y son parte del cinturón del Pacífico y tres de ellos están activos: Santiaguito, Pacaya y Fuego.  En el país convergen tres placas tectónicas y no en balde se dice que es uno de los lugares geológicamente más interesantes del mundo.  Esta es la cuarta erupción de 2016 y según el Insivumeh una de las columnas de ceniza alcanzó los 6,000 metros sobre el nivel del mar; el coloso arrojó flujos de lava de unos tres kilómetros de longitud.

La foto es desde mi balcón y abajo se aprecian las luces de la ciudad de Guatemala. Arriba la columna ígnea que sale del volcán y a su izquierda se ve correr la lava.

Abajo una conversaciòn que tuve, sobre volcanes, con el geólogo extraordinaire, Sam Bonis.

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30
Ene 16

Guatemala en “La rebelión de Atlas”

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La República Popular de Guatemala -escribían los periódicos del 26 de enero- rechaza el pedido de los Estados Unidos de un préstamo de mil toneladas de acero.  El párrafo es de La rebelión de Atlas, la novela magnífica de Ayn Rand y yo tenía que haber puesto esta entrada el martes pasado porque…fue 26 de enero.

Esa no es la única mención chapina en la novela; ya que unas páginas antes, la autora explica que Dagny sabía que era posible sacar dinero del negocio de los ferrocarriles, y sabía también quien lo estaa haciéndo.  Cuffy Meigs vendía trenes del mismo modo que si estuviese vendiendo el último de los suministros del ferrocarril cada vez que podía armar un plan que le impedía quedar al descubrierto.  Vendía rieles a Guatemala o a compañías tranviarias de Canadá, cables a fabricantes de fonógrafos, y durmientes como combustible para hoteles de centros turísticos.

¿Por qué será que Ayn Rand eligió a Guatemala?  No sabemos que haya estado aquí; pero, ¿habrá leído acerca del País de la eterna primavera en las noticias? Los años 50 fueron tiempos interesantes en la Tierra del quetzal; y para 1957 cuando la novela fue publicada, Guatemala se había escapado de la órbita soviética y del colectivismo y el totalitarismo que, en la novela, habían llevado el mundo al colapso.


04
Nov 15

Instrumentos de Claudio Urrutia; y el Mapa en relieve

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El Mapa en relieve, además de ser un monumento a Guatemala, es una cátedra de geografía dictada objetivamente al aire libre por su autor; desde el centro de alguna estrella, o posiblemente con rayos de sol sobre un pizarrón de grama verde que simboliza la magnífica presencia de nuestra naturaleza mil veces pródiga, dijo el presidente Manuel Estrada Cabrera, el 29 de octubre de 1905 al inaugurar aquella obra prodigiosa de Francisco Vela y Claudio Urrutia.

En la Biblioteca Ludwig von Mises, de la Universidad Francisco Marroquín hay una exhibición de instrumentos y herramientas que pertenecían al ingeniero Claudio Urrutia, todos de principios del siglo XX.  Si te fascinan este tipo de cosas te va a encantar la exposición.  La entrada es gratuita de lunes a sábado.  Entre semana de 7:00 a.m. a 8:00 p.m. y el sábado de 8:00 a.m. a 12:00 m.

En la foto se observan un telescópio sextante, binoculares y una cámara fotográfica.

En el Libro de oro del Mapa en relieve, Carlos E. Prahl R. escribió: En el mapa en relieve…no sólo están presentes las ciencias de cálculos y medidas, y otros aditamentos coadyuvantes; sino la belleza de las formas…corresponde a la representación de la realidad física con montañas, cerros, volcanes, ríos, lagos, valles, cuencas, depresiones, planicies, costas, mares, etc., realzados; y además las principales ciudades, pueblos, aldeas, puertos, carreteras, vías férreas, etc.  

No había aviones para tomar fotografías aéreas del territorio guatemalteco…ni disponía de los recursos modernos para emprender la construcción de la obra de tal magnitud.  El mapa fue construido en 18 meses con 1089 metros cuadrados, 750 yardas de tubería de plomo, 60,000 ladrillos, 25,900 quintales de cemento, concreto y mampostería.  

La base del mapa es de piedra y en los espacios ocupados por agua se colocó piedra pomez. Las curvas de nivel están hechas de ladrillo y en la capa que recubre la totalidad, se usó cemento Portland.  Las cabeceras departamentales están colocadas en escala; los caminos cincelados.  Las líneas de los ferrocarriles son de plomo, los puentes de acero y la pintura la más fina del mercado.

Claudio Urrutia fue pionero de la cartografía, en Guatemala.  En 1876 inventó la Mira Urrutia, un instrumento topográfico que patentó en Nueva York.  Sus mediciones científicas sirvieron de base para la construcción del Mapa en Relieve de Guatemala.   En 1879 inventó una de las primeras calculadoras en el mundo, misma que fue exhibida en la Exposición Mundial de París donde obtuvo la Medalla de Oro como premio.  Urrutia también desarrolló un nuevo método de cálculo topográfico, al que llamó método telegonométrico.  Utilizó la fototelemetría para sus cálculos topográficos de larga distancia.  Eastman Kodak le compró a él el Faster Shutter, que Urrutia inventó y usaba en su cámara fotográfica.

Puedes ver fotos de la construcción del mapa, aquí.


11
Jun 15

“Best Seller” en Historia de Guatemala

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Guatemala.  El mundo no volvió a ser el mismo, fue Best Seller  No. 1 -hoy- en la categoría de Guatemalan History, en Amazon.

El libro ocupó el puesto número 5 en la categoría de Kindle eBooks sobre política en español; y 6 en la categoría de libros en español sobre Historia de América Central.  Por supuesto que gracias a ustedes, que lo adquirieron.  Y bueno…si no lo has adquirido, quizás quieras hacerlo ahora y añadirlo a tu Kindle.

Esta recopilación de algunas de mis columnas (Carpe Diem) incluye temas de ética, jurídicos y económicos, así como costumbristas, desde le perspectiva de este observador de la acción humana.  La versión impresa incluirá fotografías por yours truly. Al perpetrar esas columnas -en un espacio políticamente incorrecto- comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico. Los artículos incluidos en el librito han sido publicadas en los diarios guatemaltecos Siglo Veintiuno, Prensa Libre y actualmente en elPeriódico.

La verdad es que me alegra me alegra mucho que la Editorial Episteme me hiciera el honor de publicarlo y también me alegra que haya sido bien recibido. Ojalá que quien se tope con él se acerque a la filosofía de la libertad. Me gustaría que el acto de leer el libro invitara al lector a conocer la filosofía objetivista, a leer las obras de Ludwig von Mises, y a desconfiar del poder y de los poderosos. Que los invitara a desconfiar del misticismo, de la irracionalidad, del colectivismo y del altruismo.

El segundo lugar fue para  I, Rigoberta Menchú an Indian Woman in Guatemala, por Rigoberta Menchú y el tercer puesto fue para Buried Secrets: Truth and Human Rights in Guatemala, por Victoria Sanford.


04
Abr 15

¡La tercera alfombra fue un éxito!

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Las tradiciones nos presentan la oportunidad perfecta para enriquecernos cultural y afectivamente.  Nos sirven para  aprender acerca de costumbres y prácticas que en muchos casos son inmemoriales; y que se han adaptado, o han permanecido prácticamente inmutables. Por eso es que practico algunas tradiciones -aunque no esté de acuerdo con la filosofía de muchas de ellas-.  Es que me gusta el encuentro entre generaciones; el establecimiento y fortalecimiento de vínculos culturales, históricos, familiares, y amistosos; la tarea en común y la recompensa alrededor de la mesa generosa.

Los lectores descuidados creen que porque uno es individualista debería rechazar las prácticas culturales colectivas.  Empero, no hay nada en el individualismo metodológico que apunte en esa dirección; y ciertamente no hay nada en el individualismo -como principio según el cual los hombres poseen  derechos inalienables que no les pueden ser arrebatados por ningún otro hombre, ni tampoco por cualquier número, grupo o conjunto de hombres- que apunte hacia aquella creencia.

Las tradiciones colectivas son parte de la evolución social y la enriquecen.  Son parte del largo proceso de prueba y error por medio de cual crece y prospera una sociedad.  No sólo de forma, sino también de fondo.  Las tradiciones dan un sentido de pertenencia: a este grupo de amigos, a esta familia, a este clan, o a esta tribu…en estas circunstancias particulares.

Dicho lo anterior, de verdad les agradezco a mi bisabuela, a mis abuelas, a mis padres, a mis amigos y a todos los que no sólo me enseñaron a disfrutar de las tradiciones y de la alegría de celebrarlas en compañía de quienes uno ama, respeta, o admira; sino que me permiten ser parte de ellas.  ¡Mi vida es muchos más rica gracias a las experiencias, y a quienes me acompañan en el camino de vivirlas!

Este año, como en 2013 y 2014,  hicimos alfombra con unos amigos en la Quinta avenida y Primera calle de la zona 1. Las alfombras son componentes propios e indispensables de las procesiones chapinas. En su libro, Alfombras de aserrín,  Amelia Lau Carling cuenta que La semana antes del domingo de Pascua…los vecinos crean alfombras de aserrín teñido, de flores y de frutas sobre el camino de muchas procesiones.  Año tras año las hacen con nuevos diseños.  Año tras año las procesiones marchan sobre ellas, destruyendo sus dibujos al pasar.  De niña en Guatemala, mi hogar era el de una familia china que se aferraba a sus costumbres.   Pero la semana santa era una temporada como ninguna otra hasta para una familia china tan tradicional como la nuestra.  Con los vecinos nos juntábamos en las aceras para admirar las alfombras antes de que los cortejos caminaran sobre ellas.  Viendo las procesiones, yo sentía que la historia que narraban ocurría ahí mismo.  Y la belleza de los breves tapices creados con tanto primor se ha quedado grabada en mi corazón.

Elegí este relato porque Amelia expresa muy bien mis propios sentimientos frente a las alfombras; porque la familia de Amelia vivía en la Quinta Avenida de la zona 1, a unas cuadras donde vivía mi tatarabuela, Gilberta y su familia, sobre la misma avenida en la que hicimos la alfombra del viernes; y porque este año –por tercera vez en mi vida– estuve involucrado en la elaboración de una alfombra de aquellas.

Al describir el proceso, Amelia cuenta que Primero puso una capa de aserrín natural y la regó con agua.  En seguida sus ayudantes dibujaron sobre ella las figuras de aserrín coloreado.  Se encaramaban sobre  tablas para alcanzar los lugares que debían adornar sin estropear lo que ya habían hecho.  Con un colador y unos esténciles de cartón, pasaban finas lloviznas de colores.  Cuidadosamente medían los diseños, siguiendo las instrucciones…luego otro ayudante pasaba por toda la alfombra con una regadera muy fina de agua, “pish, pish”, para que el aserrín quedara bien plano.  Ay, que linda era.  ¡Parecía una alfombra de verdad!

Como los dos años anteriores, luego de elaborar la alfombra doña Yoli nos invitó a almorzar los tradicionales bacalao a la vizcaína, curtido y moyetes.  ¡Que le salen deliciosos!  Una buena recompensa por unas 5 horas de trabajo…que no cuentan como trabajo porque es un agradable encuentro entre viejos y nuevos amigos, acompañado por buenas bebidas y cositas variadas para comer. Cansados, claro, pero siempre dispuestos a reírnos y a disfrutar de todo lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico.  Le haim.

La foto de arriba es por Raúl, de Así es la vida; y el de la foto de abajo, por José Eduardo,  es el equipo que elaboró la alfombra frente a la casa de doña Yoli (aunque faltaron, en la foto, Erick y Andrés).

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28
Dic 14

Impresionante emisión del volcán de Fuego

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El incansable volcán de Fuego se echó una de las emisiones más altas y masivas que he visto.  La columna de vapor y cenizas ascendió rápidamente y fue seguida por otra de dimensiones similares.  Chi`gag -tal es su nombre indígena- es uno de los tres volcanes activos en Guatemala y se ve así desde la ciudad de Guatemala.

La foto es por Así es la vida.


19
Dic 14

José García Sánchez y los terremotos de 1917 y 18

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José García Sánchez, propietario del estudio fotográfico La exposición, fue El hombre que fotografió la Historia.  Con ocasión de los terremotos de 1917 y 18 él y su esposa se hallaban en la Catedral de la ciudad de Guatemala.  El tomó una foto de la nave, viendo hacia el Poniente e inmediatamente ocurrió el sismo que derribó la cúpula y destruyó parcialmente aquel edificio. Gracias a que él se hallaba ahí, en ese preciso instante, nos legó fotografías -separadas por pocos segundos-  que retratan aquella gran tragedia. Así me lo contó mi cuate, el doctor Jorge Mario Zebadúa G., nieto de don José.

De don José, el autor de Imágenes del recuerdo (en Prensa Libre), Armando Moreno, escribió:  don José García Sánchez, fue el hombre que dejó plasmada parte de la historia gráfica de Guatemala, en sus momentos de alegría y tragedia.  Español de pura cepa, llegó a Guatemala con una compañía de zarzuela, se enamoró de Guatemala y se quedó aquí para siempre. Falleció hace ya algunos años.  En diversas oportunidades la pregunta obligada de los amigos lectores es ¿Y cómo consigue las fotos?  Hoy contestaremos la pregunta adjunta a la evocación de uno de los más grandes fotógrafos que ha tenido Guatemala, gráficas que él tomó personalmente durante una época que ya es historia en nuestro medio.  En los libros “La calle donde tu vives” [de Héctor Gaitán] se han publicado.

En 1970, Arturo Taracena F. editó el libro Los terremotos de Guatemala, Album conmemorativo del cincuentenario (1917 y 18-1968) , que fue publicado por la Tipografía Nacional.

El álbum con las fotos de don José García S.

En el libro, Taracena cuenta que para conmemorar el cincuentenario de los terremotos que destruyeron la ciudad de Guatemala, se presentó en el pasaje del Palacio Nacional una exposición de fotografías alusivas. Este álbum ofrece la imagen de Guatemala antes de los terremotos y de los efectos de aquella catástrofe a fin de perpetuar su recuerdo ante las nuevas generaciones, las cuales tendrán, como es natural, cada día menos noción de la magnitud y consecuencias de la dramática prueba de los terremotos ocurridos entre el 25 de diciembre de 1917 y el 24 de enero de 1918. La idea conmovedora de la destrucción material, proporcionada por las fotografías, se completa con la lectura de dos de las emocionadas e impresionantes crónicas de José Rodríguez Cerna, reproducidas de su libro “Entre Escombros”, publicado a mediados de 1918, haciendo verdad su título, literalmente entre escombros, frescas, patentes, las terribles escenas vividas por los guatemaltecos de entonces.

Algo de lo que escribió Rodríguez Cerna: 

La ciudad alegre y confiada tuvo en la noche del 25 el despertar del terremoto.  Un instante bastó para que el “Aquí fue Guatemala” fulgurara en el muro sombrío; y el techo se desplomó sobre los desprevenidos comensales de la vida… Nada permanecía en pie.  Los edificios caían con sordo estruendo o como con quejidos lastimeros, envueltos en el espeso sudario de un polvo de asfixia.  En una inverosímil embriaguez, como una bacante loca, la ciudad se entregaba a la más trágica de las danzas, presa de un vértigo sin nombre.  Las maderas unificaban su fracaso en un solo estrépito infernal.  Por los techos rotos, a través de los claros que dejaban las tejas que a chorros caían a la calle, el cielo se asomaba por primera vez… Apagada la luz eléctrica, la catástrofe exterminó con la complicidad de la tiniebla.  Y arriba, aunque velada por el polvo, la ironía de una luna veraniega poniendo su  manso contraste de claridad sobre el pavor indescriptible; aunque a las veces parecía también pálida de miedo… Las gentes saltaron enloquecidas y semidesnudas de los lechos.  Entre la oscuridad y el tumulto del maderamen y de los muros que caían, los niños fueron llevados casi a rastras.  Las pequeñas camitas, cerca de las cuales pudiera aún oírse vibrar de alas angélicas, quedaron destrozadas, como frágiles cuerpos… el loco terror se daba cuenta de lo que sucedía.  Un inmenso grito de desesperación subió desde todos los ámbitos hasta los cielos impasibles y serenos… Llegaban veloces mensajeros de horror, con detalles del cataclismo, que en cada barrio se creía mayor que en los demás.  Para escuchar los detalles espeluznantes la curiosidad se arremolinaba en corrillos ansiosos, que se estremecían a cada relato:  Por los suelos los templos, los edificios públicos, las casas famosas por su lujo o su belleza… Poco a poco la ciudad se fue convirtiendo en campamento.  Las primeras covachas, las improvisadas barracas, surgieron entre la arboleda de los parques, a lo largo de las calles, dentro de los solares, en los campos vecinos. Fue un heterogéneo conjunto de materiales, en que el zinc fraternizó con el petate y la madera con flotantes telas.  La metrópoli cobró un vistoso y bizarro aspecto de agrupación de beduinos y de conglomerado de esquimales… Al aire libre ardieron fogatas y aparecieron puestos de venta.  La oferta y la demanda entablaron su antigua disputa bajo cualquier toldo tambaleante.  Las abluciones mañaneras se hacían a la vista de todo el mundo: se iniciaba la promiscuidad de la desgracia.  Lo que se pudo salvar se aglomeraba en montón: sillas sobre camas, consolas de mármol a la par de enseres de cocina.  Se oyeron las primeras risas y todos contaban a todos dónde y de qué manera les había sorprendido el terremoto.  Hubo chisporrotear de anécdotas y asomó la eterna vanidad en el relato de sucedidos estupendos y salvaciones milagrosas...

Los terremotos de 1917/18 y yo

Tuve la dicha de que mi abuelita Juanita y mi tía abuela La Mamita me contaran, durante mi niñez y mi adolecencia, sus experiencias durante aquellos terremotos.  La casa de mi bisabuela, Gilberta, quedaba en la Quinta avenida y 15 calle de la zona 1, justo al lado del consulado de los Estados Unidos de América, edificio que cayó parcialmente en el patio de mi bisabuela.  Ella y su familia se mudaron al campamento que se instaló en el vecino Parque Concordia y ahí pasaron unos días antes de conseguir un alojamiento mejor en lo que su casa era descombrada.  Por ella supe de las angustias y las penas, las privaciones y las incomodidades.  Relatos y experiencias que luego viviría -salvando las distancias- en el terremoto de 1976.

¿Por qué compartir estas fotos?

Francis Gall, presidente de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, le escribió a Taracena Flores y le dijo:

  1. Los terremotos de 1917-1918 echaron por los suelos la mayoría, si no todas, las construcciones que eran orgullo de la ciudad, como lo demuestra la valiosa serie de sus fotografías.
  1. Las fotografías dan una idea completa de la magnitud de los sismos y constituyen los únicos testimonios gráficos existentes de los fenómenos telúricos acaecidos hace 50 años [96 años, ahora].  Son, de consiguiente, importantes documentos que muestran lo que era la ciudad antes del aciago mes de diciembre de 1917.
  1. De consiguiente, opino que debe hacerse un esfuerzo para publicación de todas las fotografías, por constituir valiosos documentos que hablarán a la posteridad y que, gracias a su conocida acuciosidad y devoción hacia lo nuestro, con ímprobos trabajos usted ha sabido reunir.

Celebro, pues, que mi cuate Jorge Mario Zebadúa G, nieto de El hombre que fotografió la Historia, haya compartido conmigo estas fotografías y el libro de Taracena Flores.  Estoy seguro de que los lectores valoran ese gesto, y que lo valorarán muchas generaciones de chapines más.


10
Nov 14

¡Chorros de humo expulsa Volcán de Fuego!

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Enormes son las columnas de humo que está arrojando el Volcán de Fuego esta mañana.  Con los binoculares se ve cómo van subiendo las columnas y cómo se arremolina el material expulsado desde el cráter.  El Volcán de fuego, junto al Pacaya y al Santiaguito es uno de los tres volcanes activos en Guatemala y junto al Pacaya es uno de los dos que se ven desde la ciudad de Guatemala.  Su nombre en cakchiquel es Su nombre indígena es Chi’gag, que significa Donde hay fuego.  Es vecino de los volcanes de Agua y Acatenango.  Este último se ve a la derecha.


09
Nov 14

Volcanes, la Luna, y el amanecer

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Es el Volcán de fuego echando humo, junto al Volcán Acatenango, mientras que la Luna se pone y el Sol sale junto a la ciudad de Guatemala.  Así fue el amanecer del viernes, mismo que disfruté con una taza de chocolate espeso y caliente.