¿Gloriosa victoria?

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Si la pintura Gloriosa victoria, por Diego Rivera fuera pintada hoy, ¿quiénes la protagonizarían?  En lugar de John Puerifoy, ¿estaría Todd Robinson?,  En vez de John F. Dulles, ¿estaría John Kerry? ¿Jimmy Morales estaría en lugar de Carlos Castillo Armas? ¿Qué dirigente de la iglesia católica estaría en vez de Mariano Rossell? En la bomba, ¿estaría la cara de  Obama?  ¿Cuál de los personajes será Biden?

El cuadro original se halla en el Museo Pushkin, de Moscú. Fue llevado allá por el artista, en tiempos de  Stalin, y si no conoces la pintura puedes googlearla.

La meditación viene al caso luego de leer la entrevista con el embajador Robinson, de los Estados Unidos de América, publicada en elPeriódico el martes pasado.  En ella, el representante diplomático dice, entre otras frases de igual talante: Voy a luchar contra la corrupción y no importa si es un político, alguien del sector privado, o del gobierno y a lo largo de la entrevista habla en el tono en el que hablaría el Presidente de la República, la jefa del Ministerio Público, un fiscal, un juez, o alguien que tuviera un mandato y la autoridad para hacerlo.  Si así fuera, ¿quién no se uniría a tal propósito?  ¡A la corrupción hay que combatirla, así venga de donde venga!

Sin embargo, la misma declaración venida de un embajador extranjero tiene implicaciones que dan para mucho.  ¿Siente, Robinson, qué tiene un mandato, o autoridad para -personalmente- luchar contra la corrupción como lo haría un gobernador enviado por la metrópli a una colonia? ¿Siente que tiene el mandato, o la autoridad necesaria para actuar como un procónsul, como visitador, o algo así?  Como lo que es caldo para el pollo, es caldo para el chunto, todo el tono de la entrevista mueve a pensar que los días de Foster Dulles y de Puerifoy  volvieron.

En su artículo 41, la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas estipula que sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades…[los diplomáticos]…están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado.  Da curiosidad saber si el enviado de los EUA actúa como actúa por sus pistolas, o por instrucciones superiores.

La foto la tomé de aquí; y esa columna fue publicada en elPeriódico.

Actualización: el 11 de marzo de 2016 el embajador de El Vaticano, decano del cuerpo diplomático, les exigió a sus colegas que eviten la injerencia en la toma de decisiones del país.

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