27
Ene 26

Herencia sin testamento

 

El fallecimiento de Pedro Estrada-Monzón Rivera en 1880 marcó el inicio de una serie de movimientos legales relacionados con su herencia. La ausencia de un testamento complicó la resolución de asuntos legales y sociales para sus descendientes, que tuvieron que enfrentar el proceso de legitimación y el reconocimiento de sus derechos en un contexto de cambios institucionales y sociales, explica la IV y última parte del estudio “A 100 años del fallecimiento de Manuel Estrada Cabrera, apuntes biográficos y genealógicos breves sobre Pedro Estrada-Monzón Rivera (Quetzaltenango, 14 de abril de 1817 – 14 de enero de 1880)”, por Luis Andrés Schwartz, publicada en Gazeta.

Collage elaborado por Arde Proyectos.

Esta parte del estudio se ocupa de la dinámica post mortem del padre de don Manuel Estrada Cabrera. Para entender mejor esos movimientos legales, es esencial identificar a los descendientes conocidos de Pedro al momento de su fallecimiento, todos nacidos fuera del matrimonio:

  1. Coronel y licenciado José Gabriel Estrada-Monzón (1840-1905), hijo de Luz Alegría.
  2. Herlinda Estrada-Monzón (c. 1852-1920), hija de Juliana Rivera.
  3. Francisco Alfredo Estrada (1856-?), hijo de Carlota Alvarado.
  4. Licenciado Manuel José Estrada Cabrera (1857-1924), hijo de Joaquina Cabrera.
  5. Licenciado Juan Francisco Cabrera Estrada (1861-1895), hijo de Joaquina Cabrera.
  6. Elvira de Jesús Estrada-Monzón (1862-1926), hija de Carlota Alvarado.
  7. Ana Josefa de Jesús Estrada-Monzón (1863-1885), hija de Carlota Alvarado.
  8. Irene Estrada-Monzón (1868-1890), hija de Petrona Bustamante.

Si te interesam la genealogía, la historia de Guatemala durante la Belle Époque, el período de Manuel Estrada Cabrera, o simplemente la historia bien documentada, esta serie de cuatro publicaciones está llena de información inédita y sorprendente que no encontrarás en los libros de texto habituales.


19
Ene 26

Construcción de un árbol genealógico

Si en tu familia todavía se menciona a Manuel Estrada Cabrera (MEC), tu aporte puede amarrar un dato suelto y ayudar a construir una memoria compartida. Si, además, tu familia guarda vínculos con Quetzaltenango y figuran apellidos como Andrade, Arévalo, Cabrera, Cajas, Estrada-Monzón, Hidalgo, Mazariegos, Sáenz o Rivera, me interesa que me escribás, dice Luis Andrés Schwartz en la convocatoria abierta para la construcción de un árbol genealógico.

Haz clic en la ilustración para leer la convocatoria completa. Te la recomiendo.

Tu intuición es correcta: se trata del mismo MEC que fue jefe del Ejecutivo durante 22 años, desde el magnicidio de «Reinita» el 8 de febrero de 1898, hasta el 8 de abril de 1920. Ese día, la Asamblea Nacional Legislativa emitió el Decreto 1022, mediante el cual lo declaró imposibilitado para gobernar y «separado» de la Presidencia de la República. El desenlace ocurrió en un clima de efervescencia política, agudizado por el descontento tras los terremotos de 1917 y 1918. (Netflix: esos años piden una serie).

¿Por qué quiero que te involucrés o por qué querrías vos sumarte?, pregunta Luis Andrés Schwartz. 

Esta convocatoria no es universal ni se dirige a todos. Interpela a quienes conservan relatos, documentos, imágenes o inquietudes que aún no han encontrado cómo volver a latir, así como a quienes sienten la necesidad, inocente o insistente, de saber más sobre sus propios orígenes.

Hace más de una década sostengo un proceso de investigación y escritura. Busco dibujar las ramas de mi chiribisco genealógico que confluyen en una mujer ladina que nació y articuló su vida en Los Altos decimonónicos: Joaquina Cabrera (1836-1908). En mi esquema familiar, ella es mi quinta abuela en línea materna directa: la mamá de la mamá (Gilberta), de la mamá (Juana), de la mamá (Nora), de mi mamá (Guisela).

Desde ella, la línea familiar se ramificó como un delta, ancho y fértil. Los cauces iniciales fueron tres: Manuel José Estrada Cabrera (1857-1924), Juan Francisco Estrada Cabrera (1861-1895) y la benjamina Gilberta Cabrera (1870-1920). A ellos se sumaron parientes colaterales y por matrimonio, compadrazgos y redes de vecindad.

Sin embargo, la tarea se volvió compleja al intentar identificar la diáspora post-Semana Trágica (colapso del cabrerismo, 1920). La persecución y el repliegue familiar interrumpieron aquel tejido de afectos y vínculos que había sido cercano hasta entonces.

¿A quién le interesa Manuel Estrada Cabrera?, pregunta Luis Andrés, y responde: a vos, si este nombre te toca por algún lado. Y añado, yo, que el texto completo de la convocatoria es fascinante de leer, sobre todo si te interesa la historia de Guatemala, si te fascina la historia de la Belle Époque en esta país nuestro, si te llama la atención la genalogía, si eres intelectualmente curioso. 


11
Sep 25

Viaje al pasado comercial

 

Vicente Chacón, abuelo de mi bisabuelo —Federico Chacón Ubico—, fue teniente foráneo del Consulado de Comercio en Salamá, Baja Verapaz, entre 1845 y 1847. 

Hoja suelta del Archivo Arquidiocesano de Guatemala.

Los consulados de comercio eran organizaciones gremiales y mercantiles establecidas en el Imperio Español durante la época virreinal, diseñadas para regular, promover y proteger las actividades comerciales, especialmente el comercio transatlántico y local. En América, se consolidaron a partir del siglo XVI con la expansión del comercio global.

El Consulado de Comercio de Guatemala, fundado en 1793, fue uno de los últimos en establecerse en el continente. Su creación respondió al crecimiento económico de la región, impulsado por el auge de productos como el índigo, principal exportación de Guatemala en el siglo XVIII, y a la necesidad de los comerciantes locales de tener una organización que defendiera sus intereses frente al monopolio de Cádiz y los comerciantes peninsulares.

El consulado estaba compuesto por comerciantes prominentes. Su líder era el prior, asistido por cónsules y otros funcionarios. En tiempos de don Vicente, que fue teniente del consulado, el diputado en Salamá fue Francisco Infiestas. Un diputado era un miembro electo que representaba los intereses de los comerciantes y participaba en la toma de decisiones dentro del consulado. Los tenientes foráneos, como don Vicente, eran funcionarios designados para extender la autoridad del consulado en áreas periféricas del Reino de Guatemala, como otras provincias o puertos importantes.

En 1845, tras las elecciones de mayo, el prior era Gregorio Urruela; el primer cónsul, Manuel Larrave; y el segundo cónsul, Julián González. Los tenientes eran Juan Matheu, Camilo Idalgo y Joaquín Valdés.

La ilustración es del artículo El Consulado de Comercio, 1793-1821 por Ralph Lee Woodward en el tomo III de la Historia General de Guatemala.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.


03
Sep 25

Mi padre, héroe de los caballitos

Debo haber estado en primer grado de Primaria, o poco antes. En aquel tiempo, mi padre nos llevaba a mi hermano y a mí a los caballitos y cabritas de la Avenida de las Américas, ¿las recuerdas?

Así eran las carretas de cabritas en la Avenida de las Américas. La foto la tomé de Guatehistoria.

Pues resulta que un domingo de tantos, mientras los dos paseábamos tranquilamente en una carreta de cabritas, se armó un barullo. Un caballo corría desbocado del otro lado de la pista, del jaco colgaba una niña y la gente gritaba. Entonces, mi padre corrió, atajó al rocín, lo detuvo y ¡salvó a la niña!

Sobra decir que ese día mi padre fue el héroe de la ocasión. Mi hermano y yo volvimos emocionados y orgullosos a casa, de ese modo tan especial en que los niños se sienten orgullosos de sus padres cuando actúan lo más cerca de Batman y Supermán que uno puede imaginarse.

Lo de los caballitos y cabritas era una operación de una empresa que se llamaba Mi Jacalito, ubicada al final de la Avenida Hincapié. En las tardes, era chulo ver cuando el equipo y los animales volvían a su lugar de origen en un desfile peculiar. Cuando uno era chico, montaba carretas con cabritas; luego pasaba a los caballos, donde un muchachito lo amarraba a uno a la silla y conducía al potro con una correa. Era muy importante ese rito de paso que era dejar la carreta y subir al caballo, rito que se coronaba cuando a uno ya lo dejaban llevar las riendas.

De todo aquello me acordé cuando vi la foto que ilustra esta entrada. Y es que los recuerdos de infancia, como este, tienen una magia especial: nos conectan con aquellos momentos en que el mundo era más simple y nuestros héroes, como mi padre, eran más grandes que la vida misma.


19
Ago 25

Abuelito Jorge, recuerdos vivos

 

El abuelito Jorge fue esposo de mi abuelita Juanita y padre de mi madre, Nora. Nació con el siglo XX y, a pesar de que murió cuando yo tenía solo siete años, tengo recuerdos vívidos de él. Hoy sería su cumpleaños.

Juana de Jurado y Jorge Jurado en Nueva York, ca. 1924.

En las tardes, esperábamos la llegada de El Imparcial, un vespertino célebre en la Guatemala de aquel siglo, y buscábamos dos cosas: esquelas y las tiras cómicas. Las primeras no eran de mi interés, pero las segundas sí, y él hacía lo posible por explicármelas. Recuerdo a Trucutú (un cavernícola) y a El Capitán y Los Cebollitas (que giraban alrededor de las diabluras de dos chicos).

Me enseñó que cuando uno se enchilaba con chiltepes, más que tomar agua para aliviarse, era mejor comer pan. Recuerdo en la mesa del desayuno panes franceses y cubiletes de Las Victorias. Con la botella de miel de abejas me mostraba la burbuja que subía y decía que era el paracaidista.

Lo recuerdo siempre de traje y sombrero. Trabajaba en el Banco de Londres e iba y venía caminando por la zona 1. Era de aquellos caballeros que, al llegar a su casa para almorzar, se quitaban el traje y la camisa para ponerse ropa de estar. En la tarde, volvían al trabajo con una camisa limpia. Pues bien, una vez, por travesura al modo de Los Cebollitas, mi hermano y yo le pusimos mocos (sí, jutes) a su camisa limpia. Esa fue la única vez que lo vi enojado. Furibundo. Tan enfadado que mi abuelita Juanita y mi tía abuela, La Mamita, nos agarraron a mi hermano y a mí y nos metieron al dormitorio, lejos del alcance de George, como le decía mi abuela. Mi hermano y yo, por cierto, cambiamos el nombre de abuelito George por abuelito Chocho, término coloquial para referirse a las personas mayores.

George y La Juanis se casaron en 1924 luego de la caída de don Manuel Estrada Cabrera y él expresidente participó la boda de aquellos jóvenes en representación de los padres de mi abuelita Juanita que habían muerto durante los eventos de 1920. Ambos se fueron a vivir a Nueva York, donde el abuelito Jorge trabajó hasta que —por motivos familiares— tuvieron que regresar a Guatemala. Allá perdieron una hija recién nacida, de nombre Yolanda, y mi abuelita Juanita me contó que George había aprendido a tocar el banjo. Mi tío Rony también fue hijo de George y La Juanis.

Haz clic en la ilustración para visitar @Lic_MEC.

Antes de casarse y de adolescente, el abuelito Jorge, estudió en la Escuela Práctica para Varones y se escapó de ese plantel cuando estaba militarizado en tiempos de Estrada Cabrera. Eso le valió que sus padres lo castigaran severamente, castigo que no le hizo mella.  En la casa de sus padres, el abuelito Jorge tenía un aguacatal al que se encaramaba para cubrir los frutos con bolsas de papel Kraft. ¿Para qué? Para protegerlos contra los pájaros. Mi madre cuenta que eran aguacates deliciosos. 

Aquellos pequeños momentos —las tiras cómicas, el pan para el chiltepe, la burbuja en la miel— se han quedado grabados en mi memoria. El abuelito Jorge, de a sombrero, me enseñó que las lecciones más simples son las que perduran, y que un caballero, incluso encolerizado, deja un legado de cariño y recuerdos imborrables.


17
Jun 25

Billete lindo, valor perdido

 

El 7 de julio de 1906 hubo una audiencia de remate por $1317 —más costas e intereses— en un proceso que siguió mi tatarabuela Jesús Ubico de Chacón contra Francisco Frías Fernández.

La nota que involucra a mi tatarabuela ilustra la pérdida de valor del quetzal.

El remate consistió en la subasta pública de dos casas, las números 26A y 26B, ubicadas en la 12 calle oriente de la ciudad de Guatemala. Para referencia, la 12 calle de la actual zona 1 es donde se ubica el Arco de Correos. Ambas casas estaban valuadas en $10,000.

En 1906, el peso era la moneda de curso legal en Guatemala, utilizada desde 1859 hasta 1925, cuando fue reemplazada por el quetzal. Durante este período, el peso guatemalteco estaba vinculado al sistema monetario internacional, inicialmente al franco francés (1870-1895) a una tasa de 1 peso = 5 francos; pero, tras la suspensión de la convertibilidad en 1895, su valor comenzó a devaluarse debido a la emisión de moneda fiduciaria sin respaldo.

En 1906, el peso guatemalteco ya no estaba respaldado por un patrón oro o plata de manera estricta, y su valor estaba influenciado por la inflación y las políticas monetarias del gobierno de Manuel Estrada Cabrera. Durante este período, la economía guatemalteca sufrió alta inflación debido a la emisión excesiva de billetes por parte de bancos privados, lo que depreció el peso.

Según Grok, $1017 pesos guatemaltecos de 1906 equivalen aproximadamente a Q21.95 de 1925; o sea, Q1273 quetzales de 2025, ajustados por la inflación estimada. ¿Ves cómo ha perdido valor el quetzal en los 100 años de su historia? Esto se me ocurrió porque el Banco de Guatemala está celebrando que el billete de Q1 fue reconocido por su diseño conmemorativo y sus características de seguridad. Lo cual me pareció chulo porque mi padre vendía papel de seguridad para bonos, acciones, timbres, sellos y billetes. También porque el banco central hubiera sido mejor que celebrara el valor del quetzal, en vez del papel, la cinta, el sistema de impresión y la cinta plástica en una promesa en papel que se ha devaluado considerablemente.

Mientras el Banco de Guatemala festeja el diseño de un billete, el verdadero desafío es recuperar la confianza en una moneda que pierde valor frente a la inflación y las promesas vacías. ¡Es hora de valorar el poder adquisitivo, no solo el papel!

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista. 


08
Abr 25

La boda de mis padres

 

El domingo veinte del actual a las once horas treinta, recibirán la bendición nupcial, en ceremonia que agrupará a sus familiares y amistades, en el sagrado recinto adornado con níveos cortinajes la gentil señorita Nora Jurado Hidalgo hija de los esposos Jorge Jurado R. y Juana Hidalgo de Jurado y el caballeroso jóven Luis Figueroa Chacón, hijo de los esposos Luis Figueroa O. y Frances Chacón de Figueroa. El Imparcial se complace en presentar su cálida y sincera felicitación a la enamorada pareja deseándole sólamente dichas en su porvenir conyugal.

Así anunció el diario El Imparcial, la boda de mis padres en noviembre de 1960, en la parroquia de la Asunción de la zona 2 de la ciudad de Guatemala.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.


18
Mar 25

Oro en reses y caballos

 

Con ocasión de la Exposición Pecuaria de 1909, el Comité Ejecutivo de dicho evento publicó la lista  de premios obtenidos el 24 de noviembre. En dicha publicación se le agradece al presidente Manuel Estrada Cabrera por su apoyo decidido y su colaboración patriótica para el feliz éxito del certamen. También se menciona a mi tatarabuelo, Emilio Schuman, como ganador en dos categorías:

Medalla de oro en la sección de crianza de ganado vacuno por su grupo de ganado raza Durham.

Diploma de medalla de oro en la sección de ganado caballar por su pareja de reproductores.

Emilio Schuman era propietario del Establo de Schuman donde prestaba servicios de transporte y otros relacionados con el ramo. También criaba caballos y reses e incursionó en el campo de la minería. Era el padre de mi bisabuela, Adela

Las fotos son de la Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1909-1910, Tomo XXVIII.


12
Feb 25

Elisa, fiambre y Reyna Barrios

 

La gravedad de mi hija Elisa, que hace quince días se encuentra postrada en cama con una fuerte fiebre, me ha privado el gusto que hubiera tenido de saludarle en su finca, como se lo ofrecí al partir usted de esta capital. Celebro infinito que siquiera por pocos días, goce usted de la solaz tranquilidad que proporciona el campo, y con un afectuoso saludo, me reitero su obsecuente y seguro servidor, le escribió mi tatarabuelo Federico Chacón Valenzuela al señor general presidente, don José María Reyna Barrios, el 17 de abril de 1897, cuando este se hallaba en su finca El Salto.

Carta que le envió Federico Chacón V. a José María Reyna Barrios. Foto por Luis Andrés Schwartz.

¿Esa finca, El Salto, es la misma del desaparecido Ingenio El Salto, ubicado en Escuintla? Recuerdo que en los años 70 el azúcar de aquel ingenio era anunciada como la más blanca. Por cierto que la finca de Federico quedaba en San Andrés Osuna, también localizada en aquel departamento. 

Elisa Chacón Ubico es relevante en mi historia familiar porque el fiambre que preparamos en casa tiene su orígen en la receta que Elisa, hermana de mi bisabuelo Federico Chacón Ubico, compartió con su cuñada, mi bisabuela paterna, Adela.  De ella pasó a mi abuela paterna, Frances y de ahí a mi madre, Nora. Afortunadamente Elisa sobrevivió a la gravedad de la fiebre fuerte. 

¿Cuántas historias familiares habrán nacido en esas cartas y recetas? La mía sigue viva en cada plato de fiambre que honra la memoria de Elisa y el legado de generaciones.

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista. 


06
Feb 25

Mi tatarabuelo y el presidente

La carta de Emilio Schuman a José María Reyna Barrrios. Foto por Luis Andrés Schwartz.

Me tomo la libertad y le ruego que tenga la amabilidad de ordenar al tesorero nacional que me pague las primas que obtuve en las carreras de diciembre pasado. He gastado una gran cantidad de dinero en la compra de estos caballos y, como tengo que hacer varios pagos importantes en el banco, no puedo afrontarlos a menos que reciba alguna ayuda. Con la esperanza de que perdone mi intrusión, siempre seré su muy humilde servidor. Así dice la carta que mi tatarabuelo, Emilio Schuman le dirigió al presidente José María Reyna Barrios el 26 de marzo de 1897.

Traduje the premiums por las primas, pero ¿Alguien sabe a qué se refiere exactamente? ¿Es primas, o premios?

El caso es que don Emilio no sólo tenía un negocio de carruajes, artículos para carruajes, herrería, carpintería, tapicería y pintura; sino que criaba caballos de carrerasMi bisabuela, Adela, hija suya, continuó en ese negocio hasta la Gran Depresión.  Antes de ese evento, por ejemplo, su yegua Lucky Lester competía en Cuba y no recuerdo si en Nueva Orleans, con mi tío abuelo Jorge de jockey.

Alguna vez, seguramente a finales de los años 60, fui a ver carreras de caballos al Hipódromo del Sur en la ciudad de Guatemala, ubicado al lado del Aeropuerto La Aurora. Todavía se pueden ver restos de aquel lugar en el área, se ven la pista y no recuerdo si se ven las ruinas de la tribuna. Fui con mis padres y estoy seguro de que en la visita, por supuesto que estuvo involucrado mi tío abuelo, Jorge.

Este hipódromo, el del sur, fue obra de José María Orellana y data de 1923 aunque, don Jorge Ubico mejoró sus instalaciones sustanciamente para que formaran parte de la Feria de Noviembre. Antes de 1923 existió el Hipódromo del Norte ubicado al final de la Avenida Simeón Cañas.  Este hipódromo, el del norte, fue construido en 1881 y tuvo relevancia durante las Minervalias de don Manuel Estrada Cabrera

Gracias a Luis Andrés Schwartz por la pista.