19
Feb 11

“El buche”, no es buche

Ayer me enteré de que el buche, no es buche.  Una de mis comidas típicas chapinas favoritas es ese picadillo que conocemos como buche y yo siempre creí -desde que era niño- que se trataba de un plato hecho con aquella bolsa que, en las aves, se almacenan, humedecen y ablandan los alimentos para digerirlos lentamente.  Pero ahí está que no.  El buche que comemos en tortillas, picado con tomate, cebolla y hierbas, es, en realidad, panza de cerdo.

De eso me enteré ayer, cuando pasé por el comedor de doña Mela a comerme una tortita de yuca con miel de abejas. Y bueno, igual me sigue gustando el buche e igual seguiré disfrutando las tortillas con esa delicadeza chapina.

A pesar de lo anterior, la frase chapina que dice que te voy a agarrar del buche sigue queriendo decir te voy a agarrar del cogote.


10
Feb 11

A comer sabroso en Xela

Hace ocho días agarré camino para Xela; y tengo muchas razones para decir que fue una excursión muy educativa, alegre y llena de buenas experiencias. Como los lectores se imaginarán, el componente alimenticio fue importante durante el viaje.  ¡Se come sabroso en Quetzaltenango!

La cena que comí en Tertulianos, en la antigua e impresionante Villa Lesbia, no sólo fue riquìsima, sino que se enmarcó en el ambiente histórico de aquella residencia.  Pedí un pescado al ajillo que me dejó el corazón contento.

Luego almorcé en El sabor de la India, el lugar de la foto.  Aaaaah, el curry de res, con nan, fue estupendo.  A ese lugar hay que llegar con paciencia porque no es uno de comida rápida; pero la espera -que tampoco es mucha- vale la pena.  Los aromas en ese lugar son encantadores, el personal es muy amable y el ambiente relajado.

La otra cena la hice en El Pasaje Mediterráneo, en el Pasaje Enriquez.  Ahí disfrutamos de su variedad de tapas, acompañadas por cerveza Cabro.  Yo pedí una Mousaka, croquetas de jamón serrano y hummus, todos deliciosos.  Igual estában riquísimos los platos distintos que pidieron mis acompañantes.  En viernes, por la noche, el ambiente es de fiesta.

Finalmente, un desayuno lo hice en Baviera; y había pachitos.   La mera verdad, hubiera querido comerme más de uno.  Acompañado por chocolate y pan francés, mi desayuno de pachito estuvo muy reconfortante.  Ahí, también,  la atención del personal es muy agradable.


02
Feb 11

¡Ajos, ajos! ¿Quiere ajos?

Ayer caí por El granero, de la terminal de buses de la ciudad de Guatemala y ahí me encontré con el paraíso del ajo.

En una gran bodega, estas hermosas formaciones de ajos, ajos y más ajos esperan a encontrar su camino a las mesas de los chapines.  Estos hermosos y deliciosos ajos son recados, moles, chirmoles, aiolis, y otras delicias potenciales que nos alegrarán la vida.


25
Ene 11

Anoche hicimos “Mango Chutney”

El Mango Chutney que hacemos en casa es con la receta de mi tatarabuela, Minnie.  A mí me gusta comerlo con chuletas ahumadas y lomo de cinta frito, o asado; con gallina, o pollo frito; con pescado, o camarones fritos, o asados; con costillas de cerdo, o de res.

La receta la tenemos gracias a mi abuela, Frances, que lo preparaba delicioso y aprendió a hacerlo con su abuela, allá en Hawaii.  Por cierto que ellas no le ponían coco, pero a mi me gusta mucho el toque que le da y le pongo algo de carne de coco rallada.  Mi bisabuela, Adela o Mami, también lo preparaba y quizás el que fue uno de sus últimos chutneys tuvo una historia curiosa.

Una vez, vaciando la que había sido la alacena de Mami, mi abuela encontró unos frascos de chutney.  Haciendo cuentas, el cocinero que hacía el chutney con mi bisabuela había muerto hacía unos diez años; y, antes de eso, había dejado de trabajar con mi bisabuela unos diez años antes; de modo que mi abuela y su hermana concluyeron en que los frascos bien podría tener unos 20 años.  Eso no las detuvo y en esa ocasión degustamos el chutney con gran reverencia.

El que tenemos en casa lo hice hace unos 8 años; y este que hicimos anoche durará algo parecido.  Bien envasados y en el refrigerador, su sabor y su consistencia no hacen más que mejorar.

La receta lleva mangos verdes, pasas y pasas de corinto, ajo, pimienta gorda y clavo de olor, vinagre y azúcar moreno, chiltepes, cáscara de naranja confitada, coco rallado y jengibre.


17
Ene 11

Un pick-up con lenguas

La semana anterior me encontré con este pick-up frente al Mercado municipal de la Villa de Guadalupe; y el vehículo iba cargado, entre otras cosas, con lenguas de res.  El vehículo llevaba toneles y otros objetos en su palangana y no es la primera vez que veo escenas parecidas.

¿Sabrá la Administración del Mercado como llega la carne? ¿Será, esta. una práctica común en los mercados municipales? En Tu Muni, ¿tendrán conocimiento de estas prácticas? ¿Las aprueban?

A mí, por cierto, me gusta mucho comer lengua.  Me gustan su sabor y su textura y en casa las preparan de dos maneras: con salsa de tomate y arvejas y con salsa de tomate, aceitunas y alcaparras.


09
Ene 11

Pupusas revueltas, de queso y de “mora”

Para mí, ir a San Salvador e ir a cenar a la pupusería Carolina es un ritual parecido al de ir al Mercado Central de la ciudad de Guatemala y pasar comiendo a donde doña Mela.

Me fascinan las pupusas revueltas (con queso, chicharrón y frijoles), las de sólo queso y las de mora, que es el nombre que allá le dan a la hierbamora o quilete.  Las hay, también de camote, pero esas nunca las he probado.  No me gusta ponerles mucho repollo, pero sí me gusta que estén bien bañadas con salsa. Y, por supuesto, me gusta comerlas acompañado de un par de cervezas Golden.

Otra cosa que me gusta de ese lugar es que las meseras siempre son muy amables y divertidas.  Nunca me ha tocado una que esté de malas pulgas.

Nunca estoy muy seguro de cómo llegar; pero a partir del Salvador del Mundo, agarra uno bajo un túnel, llega a un semáforo, cruza a la derecha y ahí está la pupusería Carolina. ¡Eeeeeeeeeh!


04
Ene 11

Achiote colorado para la comida chapina

Ahora que lo pienso, nunca he usado achiote para cocinar.  Empero, es una especia propia de la cocina mesoamericana y del subcontinente latinoamericano, que les da a los alimentos un color rojo característico.  La palabra colorado, con la que uno se refiere a los tamales rojos o colorados, viene de colorau, voz de origen portugués relacionada con el achiote.

En Guatemala suele venderse molido y posiblemente mezclado con algún tipo de grasa y viene en cuadritos envueltos en hojas, o en plástico.  También se vende en semillas, pero para la cocina es más práctica su presentación molida.

Yo nunca había visto los frutos y la planta de achiote hasta que, el jueves pasado, encontramos una de aquellas a inmediaciones de el Puente de Los Esclavos.  Las semillas son bonitas y al triturarlas muestran su color característico; y sus frutos son espinosos y secos que recuerdan a los del higuerillo, o a los de del liquidambar.


03
Ene 11

Caldo de quiletes para la cena

Después de los excesos alimenticios durante las celebraciones de la Concepción-Reyes: Caldo de quiletes para la cena.

Los quiletes, o hierbamoras son tan humildes que hasta se los halla silvestres en las aceras de la ciudad; sin embargo, compro los míos en el mercado.  Limpios y galanes.  Como también se los conoce con el nombre de macuyes, mi padre, cuando era niño, los llamaba Tim McCoy.

Ahora que estuve en San Salvador fui a mi pupusería predilecta: La pupusería Carolina; y ahí nos ofrecieron aquellas delicias rellenas con mora, nombre que allá le dan a la hierbamora.  Vale decir que estaban riquísimas y que me quedé con ganas de más.

…y el resto de la semana me espera caldo de quiletes para la cena.


25
Dic 10

Tamales y “Mincemeat pie” en mi desayuno navideño

Los tamales -colorado y negro- no deben faltar en mi desayuno navideño tradicional.  Espero todo el año para disfrutarlos y el placer y la alegría que me ocasionan son dignos de la fiesta.

Este año, sin embargo, el invitado de honor fue el Mincemeat pie; que era el pie favorito de mi padre.  Este es un postre tradicional de la Navidad y, aunque poco conocido en estas latitudes.   Es una mezcla intensa de uvas pasas, pasas de Corinto, manzanas, piel de naranja y citron, sazonados con canela, clavo, nuez moscada y brandy; así como algo de manteca.  Las recetas antiguas llevaban carne, pero ahora no se acostumbra.

En casa teníamos añales de no preparar el Mincemeat y francamente y no soy muy bueno con la pasta de pie.  Mi abuela, Frances y mi madre son las diosas de la pasta de pie; y tuve muchas dificultades con las que hice ayer.  Empero, estoy contento con el resultado.  Todavía tengo que perfeccionar mi técnica, pero me fue bastante bien.  El relleno no es problema alguno porque lo compro preparado.

Infaltable, claro, fue una taza de leche con café.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, y pollo.  Aunque a mí me gustan más los de cerdo.

Los de doña Estelita son la receta de su madre y su familia es de San Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.

El teléfono de doña Estelita, por cierto, es2474-0260      .


24
Dic 10

Mis tamales para la fiesta ya están en casa

Ayer fui a recoger mis tamales para la fiesta, a donde doña Estela de Alburez.  El aroma de aquellas delicias llena la calle y desde que uno sale del automóvil se excitan los sentidos.

Tuve la suerte de llegar mientras estaban preparando una nueva tanda de tamales negros y me dio mucho gusto ver el proceso.  Dos personas preparaban las hojas de maxán y el cibaque con el que se amarran los tamales.  Una olla enorme hervía con tamales de la tanda anterior; y dos personas -con precisión de reloj suizo- preparaban tamales en una mesa al fondo.

Ahí, el esposo de doña Estela y una ayudante preparaban las hojas y añadían: la masa de maíz, la carne, el recado, las almendras, las pasas y las ciruelas para luego doblar artísticamente cada tamal.  Todo ello con la velocidad del rayo y una precisión impresionante.

Para mí, los tamales de doña Estelita son los mejores de todo el universo mundo.  Su sazón es impecable y usa ingredientes de primera.  Me encanta que no es tacaña con el recado, ni con los aderezos. Y mañana, durante el desayuno, me gozaré uno colorado y uno negro.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, y pollo.  Aunque a mí me gustan más los de cerdo.

Los de doña Estelita son la receta de su madre y su familia es de San Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.

El teléfono de doña Estelita, por cierto, es 2474-0260.