03
Abr 26

Tradiciones que saben a Guatemala

 

Hace unos días anduve de gira por la costa sur y es fascinante la explosión de colores que hay allá gracias a la exuberante variedad de flores. Esa exuberancia también se manifiesta en las jacarandas y otras flores que hay en La Antigua, en la ciudad de Guatemala y… para ser justos, en todo el país. Lo que pasa en la costa es que el brillo y la luz del sol tienen particularidades propias, como las tienen los costeños en términos de hospitalidad, alegría y generosidad.

Pan de yemas para remojar en miel de garbanzos, o en leche.

Esta temporada —la del equinoccio de primavera— la celebramos en casa con los colores, sabores, aromas, sonidos y texturas propias de la Semana Santa chapina, que es riquísima en tradiciones diferentes a todo lo ancho del país.

El cronograma de las conmemoraciones no se limita a los cuatro días usuales en otras latitudes, sino que empieza al día siguiente del carnaval. Ese viernes y los siguientes, sí o sí, es día de comer empanadas de leche o de atún. Cuando era niño eran de salmón, pero esas ya no se consiguen comercialmente.

A partir de ese día, en casa se hacen presentes los aromas de mangos en almíbar y de jocotes marañones para refresco. Hace sólo dos semanas descubrí que también me gustan los anacardos vivos con azúcar. ¡Así que este año sumé otra tradición culinaria para mi repertorio de la fiesta!

Me encanta el aroma de los jocotes marañones y el refresco alivia los días cálidos de la temporada.

Mientras escribo estas líneas, en casa se está desalando el bacalao que preparamos ayer. También se cuecen los huevos duros porque, cuando salíamos de temporada con mis padres, era costumbre que mi madre preparara ensalada de huevos que siempre estaba disponible en el refrigerador para cuando los niños quisiéramos comer algo rápidamente. En los años 80 dispuse añadirle lomo ahumado a la ensalada y estoy convencido de que fue una buena idea. Mientras escribo estas líneas vino el pan de yemas que ahora nos prepara un panadero de Totonicapán.

Cuando pasaba la temporada en el Hotel Cacique Inn (gracias a la generosidad de mi tía abuela Adelita), el almuerzo del jueves solía ser almuerzo frío, que consistía en jamones, quesos, buena mostaza y huevos endiablados, plato que yo esperaba con alegría.

Los mangos en almibar serán el postre del sábado.

En casa los grandes ausentes de este año son el dulce de garbanzos (al estilo de mi tía abuela, La Mamita, con azúcar blanco) y la miel de garbanzos (al estilo de la costa sur, con panela). Lo que sí habrá es un descubrimiento del año pasado que en casa llamamos jalea de garbanzos, una delicadeza exquisita inspirada en la miel que acabo de mencionar y que —sin tener relación alguna— evoca al haroset propio del pesaj.

Hasta entrado el siglo XX, el día de hoy tenía protocolos muy particulares. Los niños no debían meterse al agua porque podían convertirse en peces, según advertían los viejitos. No había que correr, ni hacer alborotos, ni hablar en voz alta y menos escuchar música. Ya no viví esos tiempos; pero sí viví y vivo la dicha y la alegría de comer bacalao a la vizcaína, plato que se servía en las casas de mis abuelas y de mis padres, y que preparamos en casa con mucho esmero. La receta básica es de mi bisabuela, Adela; pero interpretada de acuerdo con los gustos particulares que tenemos en casa. ¿Quieres la receta? Si te interesa, sigue leyendo; y si no… hasta aquí llegamos.

Bacalao a la vizcaína que preparamos el jueves en casa y almorzaremos el sábado.

Habiendo desalado bien el bacalao, asamos los tomates, chiles pasa y guaque. Licuamos esos ingredientes y ya tenemos la salsa. En una olla freímos ligeramente los cubos de bacalao, removemos el agua excesiva, añadimos la cebolla morada rebanada y el ajo abundante picado. Agregamos aceite de oliva de forma generosa y sumamos la salsa. Este es el momento de añadir aceitunas rellenas de chiles pimientos, tiritas de chiles morrones o del piquillo, y alcaparras (mejor si son de las pequeñas y bien lavadas para quitarles la sal). Dejamos hervir todo aquello, checamos la sazón (sal, pimienta y un toque de azúcar moreno) y añadimos más aceite de oliva. Nos gusta la salsa ligeramente aceitosa para remojar el pan en ella. Y es importante que la salsa obtenga un color rojo profundo e intenso. Que no se vea una salsa pálida.

¿Te diste cuenta? En casa el equinoccio de primavera gira alrededor de los buenos recuerdos que nos conectan con por lo menos tres generaciones de aficionados a la buena mesa. ¿Cómo se celebra en tu casa?

Columna publicada en República.


23
Mar 26

Desayuno inglés

 

De cuando en cuando nos da por un desayuno inglés en casa.  Nos gusta mucho porque es complejo, abundante, concupiscente y festivo. 

El desayuno inglés es concupiscente.

Nuestra versión de desayuno inglés incluye la receta chapinizada de los frijojes blancos horneados, de mi abuela Frances (con frijoles blancos de Pachalum); morcillas en vez de black pudding; huevos fritos, hongos Portobello, tomates horneados, y pan tostado con mantequilla. Nos gusta compartirlo con amigos. 

En casa somos devotos de los desayunos, sobre todo en fines de semana cuando hay tiempo para sentarse a comer como la gente, despacio, conversando y disfrutando de la mañana. También tenemos varios desayunos icónicos: el de Los Alpes (porque somos huérfanos de la cafetería Los Alpes); huevos horneados con jamón, queso y salsa de tomate (que mi padre hacía cuando él y mi madre volvían con amigos luego de parrandear hasta que saliera el Sol); el desayuno de don Tavanito, con bistec y frijoles (por el que comía don Octaviano el abuelito de Raúl); el de huevos horneados con crema y queso parmesano (que hacía mi mamá algunos domingos); los waffles, o panqueques con tocino y jarabe de mapple de verdad, o miel de abejas (con las recetas de mi bisabuela, Mami), tostadas a la francesa rellenas de mermeladas; crepas de banano, o rellenas de mermeladas y…el de tamales colorados y negros, ¡Por supuesto!

Eso no quita que no disfrutemos de huevos revueltos con tomate y cebolla; de huevos fritos en manteca de cerdo, o en aceite de oliva; de huevos tibios con mantequilla, o aceite de oliva y sal negra de Sacapulas; huevos duros con aceite de oliva, sal negra y limón,  Acompañados por frijoles parados, volteados, o colados con crema, o queso.  Acompañados por plátanos fritos, o cocidos.  Acompañados por buen café. Acompañados por jugo de naranjas. Eso no quita que no disfruemos de Froot Loops, cereal de Incaparina con miel de abejas y nueces; o de mix de Corn Flakes y Zucaritas con leche, una cucharada de crema de Acul y rodajas de banano. 

…y ahora que estamos en esto me acordé que cuando estaba en el colegio mi papá se enojaba porque a veces yo desayunaba pizza y Coca-Cola; chuletas ahumadas; y hasta bacalao a la vizcayina (en temporada).

¡Amo los desayunos!


17
Nov 25

Alcachofas mini, qué delicia

 

El sábado almorzamos alcachofas y, aunque están escasas, debido a esa circunstancia comimos unas pequeñas como nunca había visto antes. Pequeñas, chulísimas y llenas de sabor. ¡Qué sabor!

Alcachofas acompañadas por buen pan y aceite de oliva y sal.

En casa las comemos solo con aceite de oliva y sal; pero en casa de mis padres y de mi abuela, Frances, se comían con una vinagreta de cebolla picada fino, pimienta, sal, vinagre de manzana y aceite de oliva. Una amiga de mis padres y de mi abuela, Wichi de Hayter, las servía con mantequilla derretida donde se remojaban las hojas. En casa también hemos preparado lingüini con salsa de corazones de alcachofas y crema, salsa ligeramente sazonada con nuez moscada. Y ahora que hago cuentas… hace como 15 años que no hacemos esa receta.

Recuerdo muy bien la primera vez que comí alcachofas y debe haber sido cuando tenía unos 7 u 8 años, en la casa de mi abuela, Frances. Fue ella quien me enseñó a comer la parte tierna y deliciosa de las hojas, y quien me enseñó a cortarlas de modo que pudiera extraerle el corazón a la alcachofa y a separarlo de las espinas que trae la planta. ¿Sabes?, siempre me he preguntado quién habrá sido el valiente que descubrió cómo comer alcachofas porque casi parecen salidas de la serie Perdidos en el espacio.

¡Carpe diem: atrévete a redescubrir las alcachofas y su sabor delicioso oculto en cada hoja!


23
Jul 25

Oda al huevo frito

 

Tenía más de 25 años de no hacer huevos fritos a la vieja usanza. No solo disfruto de su sabor, sino de su textura y del sonido que hacen cuando se fríen. Esta vez usé aceite de oliva, pero los próximos los haré con manteca de cerdo.

Huevos fritos en sartén de hierro y aceite de oliva.

En esta ocasión usé la sartén de hierro fundido, pero antes los hacía en un recipiente de barro. Para que este método funcione, uno y otro deben estar bien, bien curados.

Me gusta acompañar los huevos con buen pan, y los huevos fritos se merecen el mejor pan posible, de preferencia de masa madre. Aunque a mí no me gusta el pan de masa madre si es demasiado ácido. También sirve el pan de semillas o el pan de centeno. Antes los comía con pan francés de horno de leña, pero ese ya no me es fácil de conseguir. Los de la foto los comimos acompañados por frijoles parados y chirmol.

@luisficarpediem

Huevos fritos a la vieja usanza, frijoles colorados, chirmol, campurradas y jalea de ciruelas. Café con leche. #desayuno #huevos #huevosfritos #frijoles #cafe #alimentos #alegria #luisfi61

♬ sweet day – nanaacom

En casa hemos eliminado las grasas basura y para el diario preferimos aceite de oliva, mantequilla y manteca de cerdo. Para ciertos casos muy específicos admitimos aceite de maíz.

¡Que vivan los huevos fritos! Y que nunca falten en la mesa, porque un buen huevo frito es más que comida: es tradición, es memoria, es pura alegría.


08
Jul 25

Hongos de San Juan en la mesa

Este año ha sido una fiesta de hongos de San Juan porque el domingo pasado almorzamos pizzas con esas amanitas deliciosas; y el 22 de junio también degustamos esos hongos cesáreos y magníficos.

¡Todo el orbe cante! Pizzas con hongos de San Juan.

Rafa y Meches trajeron varios canastos desde Tecpán. Entre anécdotas, risas y buena conversación, limpiamos y cortamos los hongos mientras Rafa le daba forma a la masa napolitana que había preparado desde el día anterior.

Si visitas este espacio con frecuencia, sabes que los hongos de San Juan son mis segundos hongos favoritos después de los anacates; y sabes que los conocí en los años 80 porque a mi tía Adelita le encantaban asados.

Los anacates son fáciles de conseguir y tenemos una buena dealer en el Mercado Central; pero los sanjuantes son más escasos y difíciles, por lo que… ¿vas a creer?… teníamos desde 2014 sin comerlos.

En Guatemala se los suele comer asados con limón y sal -que es mi forma favorita-, o en pulique que es una salsa a base de tomates, cebollas, ajos y miltometes, sazonada con apazote, culantro y achiote, acompañada con papas y güisquiles. 

En vídeos que he encontrado en redes sociales veo que muchos recolectores de hongos los cortan desde abajo de la volva e incluso arrancan el micelio.  Y cuando veo eso recuerdo un vez fuimos a San Juan Sacatepéquez con mi amiga, la madre Ivonne, que es experta en hongos.  Ella nos explicó que se deben cortar arriba de la volva para que se sigan reproduciendo y que hay que darles un par de golpecitos en el pileo o sombrero para que suelten esporas.  Lamentablemente la gente no sabe eso en el campo y arranca los homgos sin cuidado, lo que dificulta su reproducción para el año sigueinte. Advertido lo anterior, ¡que no se pierda la tradición de saborear estos tesoros de la tierra guatemalteca!


23
Jun 25

Pizza y hongos de San Juan

 

Los hongos de San Juan son mi segundo hongo comestible favorito, precedido sólo por los incomparables anacates. En Guatemala los sanjuanes son muy apreciados en la cocina tradicional y esta es su temporada.

Antes íbamos a San Juan Sacatepéquez en el útimo fin de semana de junio a comprarlos para prepararlos en casa; pero ya hace años que -por uno u otro motivo- no hemos ido. Este año, a nuestros amigos Rafa y Meches se les ocurrió invitarnos a El Encanto a buscar hongos para preparar pizzas y ¡Que buena idea!

Sólo que el sábado cuando fuimos a buscar aquellas delicias no encontramos ni una.  

Pensamos que nos íbamos a quedar con el antojo; pero a última hora Meches y Raúl se encaramaron al monte y trajeron tres bellezas que fueron suficientes para una pizza. Dos amarillos y uno rojo le dieron a la pizza ese sabor caractérístico de aquel hongo cesáreo.

Hongo de San Juan o Amanita caesarea. Foto por Juan Francisco Mollinedo.

¡Por supuesto que no fue la única pizza! Hubo otra con xaras (que encontramos en el bosque), portobellos y champiñones (del super).  Hubo otra con jamones y salamis y una cuarta con cebollas y chiles pimientos.  Rafa se lució con la pasta de las pizzas, delgadas y crujientes. 

Además, en el grupo de amigos celebramos la noticia de que Mario y Jimena tendrán un bebé, de modo que celebramos doblemente por la vida. ¡Lchaim!

@luisficarpediem

Salimos a buscar hongos de San Juan para pizzas; pero no conseguimos #hongos #naturaleza #chapinesenusa #bosque #luisfi61 #elencanto #alegre #vidadecampo #arboles

♬ Tema de Tracy – Johnny Days Orchestra

Conocí los hongos de San Juan en los años 80 porque a mi tía Adelita le encantaban asados. Son deliciosos de cualquier manera que uno los prepare; pero, sin lugar a dudas, asados y en pizza son mis favoritas.


22
Dic 24

Mole para celebrar el solsticio

 

En casa tomamos muy en serio los moles.  Esas salsas mesoamericanas son preparadas con cariño, admiración y respeto.  El de este solsticio de invierno es de pato y tiene un giro sorpesivo.

Los colores, textura, sabores y aromas del mole son complejos.

Por su antigüedad y sus raíces culturales profundas, lo considero un plato ceremonial; y aunque todos los moles de casa tienen la misma base de tomates, cebolla, chocolate, semillas y chiles asados, no tenemos una sola receta porque varía dependiendo del tipo de carne que se bañará en ella, y del carácter que se le quiera dar. 

Los ingredientes del mole son seleccionados con mucho cuidado.

Raúl es el dios viviente del mole y, por supuesto, el resultado no depende sólo de la calidad de los ingredientes, sino del talento y creatividad de quien lo prepara. La fiesta de preparación comienza con el encargo del pato con doña Ana, en el Mercado Colón, y sigue con la selección de los tomates, ajos, cebollas y chiles que este año vinieron de La Terminal, en la zona 4. Los tomates fueron un giro especial porque el cocinero insistió en que fueran tomates criollos, escogidos uno por uno. ¿Sabes? De tan dulces y, después de asarlos, dejaban los dedos mielositos al pelarlos. Esta vez el chocolate era del que venden en el Museo Popol Vuh, que es de primera.

¿Cuál fue el twist sorpresivo? Ciruelas pasas asadas. Nunca lo había probado con ciruelas, y es un éxito. El toque final es el colado para que el mole sea untuoso, sedoso, suave al paladar, al mismo tiempo que es intenso y complejo, luego se le hace hervir suavemente con la carne de pato. Con tomates, ciruelas, una toque de panela y chocolate dulces, ¿vas a creer que el mole de pato no es un plato dulce? He aquí la genialidad del cocinero porque la mezcla de los chiles guaque y pasa, con el ajonjolí y las pepitorias asadas, con el caldo del pato debidamente sazonado, le da el balance perfecto a la salsa. Además…en casa no se usan pan, ni tortillas para espesar el mole.  Este adquiere su textura por la carne y el hervor paciente. 

@luisficarpediem

El dios viviente del mole hizo mole de pato @Raúl Contreras #cocina #pato #mole #tradicion #delicioso #alegria #luisfi61 #moledepato #cocinando

♬ Mezcalito – Lila Downs

 

Tal vez pienses que exageramos con el mole; pero por el tiempo y dedicación que requiere, y por lo detallado de cada paso para su preparación, es un plato que se merece un trato especial en la mesa y en el corazón.


20
Oct 24

Spaghetti, anacates y Rosa

 

Spaghetti hechos en casa, con salsa de anacates y ensalada Rosa Méndez fue el almuerzo del viernes pasado.

Spaghetti con anacates y ensaldada Rosa Méndez.

Hicimos esas delicias para celebrar la vida y porque vinieron a casa tres amigas queridas. Siento el final de la temporada de anacates y habiendo conseguido unos especialmente frescos aquella era la mejor elección para el almuerzo; y…por supuesto…acompañados por la deliciosísima ensalada Rosa Méndez que prepara Raúl con aderezo de semillas y chocolate. La ensalada lleva aquel nombre por una señora que trabajó con nosotros y nos pareció divertido. El uso de epónimos es una práctica que me divierte y cuanto tuve un restaurante en La Antigua…llamado Luna Llena…en el menú tenía un sándwich Edgar Pérez, en homenaje a aquel antigüeño distinguido. 

Para spaghetti, la salsa de anacates que preparamos en casa debe enfocarse en resaltar el sabor y la textura de aquellos hongos (en vez de opacarlos) de modo que la preparamos con mantequilla, cebolla blanca, los hongos, sal, pimienta y perejil, para espesarla ligeramente con maicena.  Es la receta de la casa de mi abuela Frances, y la de mis padres. 

Desde que era niño siempre me han gustado mucho los anacates y en casa los comemos con frijoles colorados, en pizza y con crema.  Una vez los probé en pulique y también son bien ricos así.  


14
Sep 24

La cena de chiles en nogada

 

La cena de chiles en nogada hace algunos años que forma parte de las tradiciones de septiembre en mi casa.  

Chiles en nogada acompañados con vino rosado.

Los chiles en nogada son platos típicos de Puebla, Mexico.  Se prepara con chiles poblandosy con un picadillo de carne de cerdo y frrutas como manzanas, peras y pasas. A mí me gustan envueltos en huevo, o capeados, como dicenlos mexicanos.  Se comen bañados en una crema de nueces de nogal y adornados con ganos de granadas y perejil.  Mi recomendación es comerlos acompañados con un buen vino rosado.

¿Por qué comemos ese plato mexicano en casa? ​Porque nos gusta; y porque septiembre es un mes festivo debido a que es el de mi cumpleaños.  En este mes gozamos del inicio del otoño que es una festividad muy antigua, comemos pasteles de Luna, disfrutamos de las antorchas y de los desfiles y celebramos el potluck chino de Independencia con amigos en casa.

Mi mamá, mi hermana, Raún y yo gozamos los chiles en nogada de Fusión Cuisine que son los mejores que hemos probado hasta ahora. ¿Sábes como conocimos de este platillo? Por la película Como agua para chocolate. Luego los comimos en 2008 en la casa de nuestra amiga Lissa.  


03
Sep 24

Anacates, un deleite chapín

 

En casa, una temporada de anacates no está completa si no los comemos con espaguetis, con frijoles colorados, con macarrones y horneados, solos como tentempiés con salsa de perejil y jerez, y en pizza. A estas alturas —porque la temporada empezó tarde— solo llevamos los dos primeros.

Frijoles colorados con anacates, arroz y crema.

Los anacates son uno de mis platos chapines favoritos; pero los chanterelles (ese es su otro nombre) son universales y apreciados en muchas culturas. Desde niño, en la casa de mis padres y de mi abuela Frances, los gozaba mucho. En aquel tiempo no eran tan abundantes como ahora, y siempre fueron bocatto di cardinale.

La época de oro de los anacates en casa de mis padres y de mi abuela fue en los años 90, cuando una señora de San Juan Sacatepéquez los traía en pequeñas y encantadoras cestas de hojas. Fresquísimos a más no poder. Estos hongos no solo destacan por su sabor particular y delicado, sino por su consistencia, que ofrece algo de resistencia a la mordida. Su color anaranjado es muy atractivo y sus formas son variadas.

En casa, los anacates con frijoles colorados los comemos con crema de la mejor y buen chile. Los preparamos con dos recetas: 1) La mía es que cueces los frijoles con ajo y cebolla abundantes, y sal, en la olla de cocimiento lento con bastante agua. Preparas un sofrito con aceite de oliva, cebolla y tomates picados finos, sal y pimienta, y le añades los anacates cortados transversalmente; se cuecen, pero ojo, que no se recuezan. Cuando están cocidos los frijoles, se les añade aquel sofrito y así se sirven. 2) La receta de Raúl incluye semillas tostadas y, más que un sofrito, lo que le añade a los frijoles es casi un mole. El sabor también es delicioso y tiene un nivel extra de complejidad.