19
Ago 25

Silencio y violencia familiar

 

El caso de agresión contra una mujer, ocurrido en una calle de Mazatenango el 16 de agosto pasado, me recordó que, en lo privado, hay muchos casos de violencia intrafamiliar que no se conocen y menos se documentan. En muchos casos, las víctimas perdonan a sus agresores. ¿Por qué? Principalmente porque un elemento fundamental de las agresiones es la anulación de las víctimas. Esta invalidación emocional, una forma poco más o menos sutil, pero devastadora, de abuso, permite al agresor perpetuar el ciclo de violencia. Las agresiones no solo son físicas, sino también psicológicas, emocionales y económicas.

Agresión brutal de un hombre contra una mujer, en Mazatenango. Para ver el vídeo haz clic en la foto.La foto es de Xelanews.

La anulación incluye:

  • Negar la realidad: El agresor podría decir cosas como Eso no pasó así, o Estás exagerando, incluso ante evidencia clara de abuso.
  • Minimizar el impacto: Frases como No es para tanto, o Eres demasiado sensible invalidan el dolor emocional de la víctima.
  • Distorsionar hechos: Cambiar la narrativa para hacer que la víctima dude de su propia memoria o cordura, generando confusión y dependencia.

¿Por qué más? Porque el temor (irracional) se distingue del miedo (racional) en que el primero no siempre está basado en una amenaza objetiva o inmediata, sino en anticipaciones, distorsiones cognitivas o creencias internalizadas, a menudo moldeadas por el abuso. Por ejemplo, una víctima puede sentir temor constante de ser abandonada o de no ser suficiente, incluso sin evidencia clara, mientras que el miedo podría surgir ante un acto físico específico, como una amenaza verbal directa. En la violencia intrafamiliar, el temor es frecuentemente inducido, o amplificado por tácticas como la anulación, que desestabiliza la percepción de la realidad de la víctima, con el falso ofrecimiento de Esto no vuelve a pasar, el de Voy a cambiar, o el de No quise golpearte….y en el peor de los casos Lo que me haces hacerte

Dicho lo anterior, te recomiendo una serie y una película -de Netflix- que abordan la temática de los abusos. La serie es Ángela, un drama español que narra la historia de Ángela Rekarte Tomasena, una mujer que parece tener una vida perfecta con su esposo y dos hijas, pero que en realidad sufre maltrato conyugal. La serie, que consta de seis episodios, explora los secretos familiares, la manipulación y la amistad, con un enfoque en el abuso y la violencia que Ángela intenta superar.

Imagen de previsualización de YouTube

La película es Yo, Tonya, una comedia negra basada en la vida de la patinadora artística Tonya Harding. No solo narra su ascenso y caída en el mundo del deporte, sino que también expone de manera cruda cómo la violencia en el seno familiar puede moldear la trayectoria de una persona. A lo largo de la historia, se evidencia un patrón de abuso físico, emocional y psicológico que afecta profundamente a la protagonista.

Imagen de previsualización de YouTube

La violencia de parejas no es solo un problema de golpes; es un ciclo de control, manipulación y anulación que atrapa a las víctimas en un silencio doloroso. Romper ese ciclo requiere valentía, apoyo y, sobre todo, reconocer que la realidad de la víctima es válida, sin descuidar el hecho de que romper el ciclo también es su responsabiliad. Nadie debería vivir bajo la sombra del temor, o la invalidación.  En estos casos es importante identificar señales tempranas: aislamiento, control excesivo, o justificaciones del maltrato. Y no olvddar que la solución de situaciones de violencia de parejas es reponsabilidad del agresor y del agredido. Si alguien se identifica con la mujer de Mazatenango, con Ángela, o con Tonya, buscar ayuda es su gran responsabilidad.

Por cierto, que no se olvide el caso Siekavizza, que terminó de una forma muy sospechosa.


18
Ago 25

Guatemala y Costa Rica

En sólo 10 años Costa Rica pasó de ser uno de los cinco paises más seguros de Hispanoamérica a convertirse en el segundo país con más violencia delincuencial de Centroamérica y en el séptimo con más violencia delincuencial de Hispanoamérica. En Tiquicia también se incrementaron las acciones del narcotráfico y de las mafias. La presidenta Laura Chinchilla dijo que Costa Rica está al borde del abismo y que el país está en la mira del crimen organizado.

La delincuencia impune castiga a los más vulnerables. La ilustración es de Grok.

Los siguientes son los datos de los gastos en seguridad y defensa de cinco países centroamericanos:

Guatemala: En policía y seguridad ciudadana aproximadamente un promedio anual de 600 millones de US$. En gastos militares y defensa aproximadamente un promedio anual de 250 millones de US$ al año. Porcentaje del PIB en seguridad y defensa: 1.4%. Ha sido un gasto estable, supuestamente enfocado en narcotráfico y fronteras. En junio pasado el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales informó de un repunte de los homicidios. En abril pasado, también fue reportado un incremento en los homicidios.  No me queda claro si homicidios se refiere a asesinatos, o si el término incluye ambos tipos de delitos.  A aquel estado de cosas, añade que en Guatemala las pandillas como Barrio 18 y la Mara Salvatrucha han dejado de ser simples estructuras callejeras. Hoy controlan territorios desde las cárceles, manejan redes de extorsión que les generan millones y han evolucionado hacia formas de crimen organizado con rostro bisnero.

Costa Rica: En policía y seguridad ciudadana aproximadamente un promedio anual de 400 millones de US$. En gastos militares y defensa aproximadamente un promedio anual de 0 millones de US$ al año. Porcentaje del PIB en seguridad y defensa aproximadamente 0.7%.Todo el gasto en seguridad va a la policía que supuestamente tiene un enfoque preventivo.

El Salvador: En policía y seguridad ciudadana aproximadamente un promedio anual de 700 millones de US$. En gastos militares y defensa aproximadamente un promedio anual de 300 millones de US$ al año. Porcentaje del PIB en seguridad y defensa aproximadamente 2.5 %. Hubo un incremento significativo desde 2019 por desde que la dictadura Bukele se enfocó en políticas anti-pandillas.

Honduras: En policía y seguridad ciudadana aproximadamente un promedio anual de 250 millones de US$. En gastos militares y defensa aproximadamente un promedio anual de 350 millones de US$ al año. Porcentaje del PIB en seguridad y defensa aproximadamente 1.8%. Ha habido un ayor gasto militar relativo; y reformas policiales recientes.

Nicaragua: En policía y seguridad ciudadana aproximadamente un promedio anual de 130 millones de US$. En gastos militares y defensa aproximadamente un promedio anual de 80 millones de US$ al año. Porcentaje del PIB en seguridad y defensa aproximadamente 0.7%. El gasto es bajo; pero hay poca transparencia. La policía es usada para control político.

Fuentes: Los datos aportados por Grok son estimaciones basadas en informes del Stockholm International Peace Research Institute, Expediente Abierto, Banco Mundial, PNUD y presupuestos nacionales.

El presente de Guatemala, ¿es el futuro de Costa Rica? Vaya uno a saber qué ocurre en Nicaragua, donde toda prioridad gira alrededor de mantener a Daniel Ortega y a su mujer, Rosario Murillo en el poder. Históricamente Honduras ha sido uno de los países con más violencia delicuencial ¡En el mundo! y no se ven señas de que eso vaya mejorar a pesar de cierta militarización. El Salvador, como Nicaragua, tiene un régimen dictatorial, y allá los índices de control delincuencial parecen halagüeños,…si uno logra pasar por alto el enfoque autocrático y las denuncias por violaciones a los derechos humanos.

En 2013, el cuate Edward Stringham escribió que las tasas más altas de homicidios están correlacionadas con “más gobierno”, (medido esto como niveles bajos de libertad económica).  Tal vez las personas deberían empezar a cuestionar el supuesto de que los gobiernos son creados para reducir la delincuencia.

El crimen organizado no respeta fronteras, ni ideologías. Si no se actúa con decisión, inteligencia y recursos, cualquier país puede caer en una espiral de violencia, aún con su tradición pacifista…o en un cambio de fortuna cuando cambien los vientos y se agote el régimen. Ignorar esta realidad es como jugar a la ruleta rusa con el futuro. Carpe diem, porque mañana podría ser demasiado tarde.


15
Ago 25

Adiós prosperidad en la selva

 

Cuenta, Pedro Culán, que en una selva frondosa, donde el río San Pedro serpentea como una vena plateada, los pizotes descendientes de Iboy (¿recuerdas al Andasolo?) habían cavado un pozo profundo del que extraían savia negra de la tierra. El pozo no solo daba trabajo a los tejones, que cargaban cubos de savia para comerciar, sino que mantenía un bote mágico que cruzaba el río de sol a sol, uniendo las madrigueras de dos aldeas: La Libertad y San Andrés. Jaguares, monos aulladores, tapires y pecaríes usaban el bote sin pagar una sola bellota, pues los pizotes, con su riqueza, lo ofrecían como un gesto de buena voluntad. La selva cantaba con el ir y venir de sus criaturas, unidas por el bote.

Así están las cosas en la selva de Iboy. Las fotos las tomé de Facebook.

Un día, en obediencia a un mandato lejano, los tejones taparon el pozo y abandonaron la jungla. Sin la savia negra, los tejones obreros se quedaron sin trabajo, sus garras quedaron ociosas y sus madrigueras vacías de alimentos. Y, para más desgracia, el bote mágico dejó de cruzar el río y quedó silencioso, varado en una orilla. Los venados no podían comerciar, los tepezcuintles no visitaban a sus primos, y los quetzales, que antes volaban sobre el bote para charlar, se quedaron sin su ruta. El río, que antes era un lazo de vida, se convirtió en un muro que separaba familias y que apagó la prosperidad en la selva. Los animales, desolados, miraban el agua y recordaban los días en que el bote los llevaba sin pedir nada a cambio.

Sin pensarlo dos veces, una tropa de ratas codiciosas irrumpió en el claro del pozo abandonado. Con ramas e incluso láminas de zinc construyeron guaridas desordenadas al grito de: «¡Si los pizotes no quieren esta tierra, será nuestra!». Y en su afán por asentarse, pisotearon los lirios, ensuciaron los manantiales con sus desechos y arrancaron los arbustos que daban sombra a las criaturas más pequeñas. La selva comenzó a gemir bajo el peso de los invasores. Las ranas dejaron de croar, las guacamayas huyeron, y el aire se llenó de un polvo amargo. Lo que las ratas veían como su botín era una herida en el corazón de la selva, que lloraba por su savia perdida y su armonía destrozada.

¿A qué viene esta fábula ecologista? A que el Ministerio de Energía y Minas, de la administración semillera, cerró las operaciones de la empresa Perenco en el campo Xan y dejó sin trabajo —directo e indirecto— a miles de personas. Disminuirán los ingresos fiscales que supuestamente necesita la administración. Encarecerá el asfalto que desesperadamente se necesita en las carreteras. El CONAP ya no recibirá su aporte. ¡Y encima!… ya no hay ferri gratis para la gente. ¡Y encima! Cayeron los invasores como cae una plaga de langostas.

En su libro, Socialismo, Ludwig von Mises llama destruccionismo al socialismo porque, con la planificación centralizada —desde ministerios como el MEM—, imposibilita la asignación racional de recursos, lo que lleva a un colapso progresivo de la productividad y la prosperidad económica. El socialismo no solo fracasa en alcanzar sus objetivos utópicos ambientalistas (en este caso), sino que socava activamente las bases de la civilización económica. El destruccionismo desmantela los pilares de una economía funcional y de la sociedad.

Moraleja: Cuando se corta la savia de la productividad y el trabajo, el bosque de la prosperidad se marchita, y lo que queda es un silencio roto solo por el caos de los oportunistas.

Columna publicada en República.


13
Ago 25

¡Viva la feria!

 

Tal y como escribió José Milla y Vidaurre, en Cuadros de Costumbres, la Feria de Agosto en la ciudad de Guatemala no sólo es un evento comercial y de esparcimiento, sino un espectáculo social. En aquella obra, Pepe Milla escribió que Me dirigí al lugar de la escena, armado de mi espíritu de observación, como quien lleva un telescopio para ver de cerca los astros, o un lente para tomar una fotografía. La plaza y las calles de Jocotenango estaban blanqueadas por disposición de la policía, y los árboles seculares que sombrean el lugar parecían mirar con desdén el movimiento de la feria. […] La feria de Jocotenango es un pretexto: los que van a comprar bueyes o mulas son pocos; los más van a ver y a ser vistos, a comer dulces, a beber chicha, a divertirse con las ocurrencias del pueblo.

Doña Josefina tiene décadas de ofrecer dulces en la Feria de Agosto.

Pues yo también visito la feria, cada año, para ejercer el antiguo arte de people watching. Es tradición que voy en compañía de Carmina y de Raúl, y este año se nos unió Danilo, el novio de Carmina, y nos hizo falta el Tian, hijo de mi amiga. También nos hizo falta Luisa, que fue con nosotros el año pasado. Hay que ir a la feria en buena compañía para disfrutar mejor del paseo y para compartir la alegría.

Como en 2024 visitamos la dulcería de doña Josefina, que este año estaba acompañada por su hija, Yolanda, y no por su nieto, Kendal. Los dulces de aquella dama de Comalapa son frescos y deliciosos; pero lo mejor es la forma alegre y amable con la que atiende a la clientela. Ese puesto está junto al monumento ruidoso que hay en la fiesta, digamos que en la esquina suroriental. Si no le atinas a esta forma de orientarte, búscala a mano derecha, viendo hacia el Parque Morazán. Ahí compramos conserva de coco blanca y conserva con panela, chilacayote, canillitas de leche, chancaca, dulce de pepitoria, alfeñiques… y olvidé comprar mazapán.

Las garnachas son irresistibles.

¡Por supuesto que comimos garnachas! No encontramos la garnechería del año pasado, pero gracias a nuestros cuates Chema y Ariel nos quedamos en la número 68. Por algún motivo, este año algunos puestos de la feria no tienen sus nombres, sólo números. En la 68 hubo buenas garnachas con bastante cebollín. Comimos acompañados de Orange Crush y Tiki porque… ¿vas a creer que ya no venden cervezas en la feria? ¡Obvio que se están perdiendo los valores! Entiendo que se quiera un ambiente familiar —libre de bolos—, pero debería hacerse como en los diamantes de béisbol en los Estados Unidos de América, donde se venden cervezas, pero si te pillan bolo y conflictivo te sacan pie con jeta.

Los churros los comimos en Churros Occidental chulísima, muy moderna y elegante. En la Santo Domingo tomamos el atol de elote, sin maicena, bien hecho, sabroso como debe ser.

Lo sagrado y lo profano se mezclan en la feria desde siempre.

Esta vez no subimos a los carros chocones y no oí una buena lotería; pero no me quedé sin ir al tiro al blanco, de donde salí con llaveros del Hombre Araña, de Deadpool y con un colmillo para colgar al cuello.

No sólo José Milla escribió sobre la feria en el siglo XIX. En Tiempo viejo (citado por crónicas históricas), Ramón A. Salazar escribió que en el Jocotenango de antaño, la feria de agosto era un hervidero de gentes de toda laya: indios con sus bestias, criollos en carruajes, y hasta los señoritos liberales que venían a lucir sus trajes. El hipódromo, orgullo del gobierno de Barrios, atraía a las multitudes, y las calles se llenaban de puestos de comida, de chicha, de baratijas. Era un cuadro vivo de nuestra Guatemala, con su bullicio y su color.

Toda feria que se respete tiene loterías.

Y Antonio Batres Jaureguí anotó que la feria era el gran acontecimiento de agosto donde los indígenas traían sus productos, los criollos sus carruajes, y todos se unían en un festejo que mezclaba lo sagrado con lo profano, bajo la sombra de los árboles y el tañer de las campanas.

Recuerdos de niño

La Feria de Agosto me trae recuerdos de mi niñez. Mi primer recuerdo de la Feria de Agosto (como también se la conoce para distinguirla de la Feria de noviembre, que era la de don Jorge Ubico) es de cuando estaba en primer grado de primaria. Mi padre y mi tío Freddy nos llevaron a mi hermano y a mí; y en el tiro al blanco me gané una botellita de vino que mi mamá usó para sazonar un pollo.

Las abejas encantadoras y fascinantes se dan una fiesta con las torrejas.

También recuerdo que me dio miedo pasar junto a las carpas en las que eran exhibidas la mujer araña y el niño gusano. ¿Por qué es que ya no hay ese tipo de espectáculos en la Feria de Jocotenango? ¿La gente dejó de disfrutar de aquella candidez? En 2007, en la Feria de verano, en Coatepeque había un espectáculo de Mariacandunga, la peluda, y ¿vas a creer que no entré?

En mi primera visita a la Feria de Agosto recuerdo que subimos a uno de esos aparatos que dan vueltas y que me bajé totalmente mareado. No volví a sentir nada tan espantoso hasta hace unos años, en Sumpango, cuando tuve la mala idea de subirme a la rueda de Chicago.

Yours Truly en el tiro al blanco. Foto por Raúl Contreras.

De la feria me fascinaba cómo cantaban lotería; y en casa mi tía abuela La Mamita imitaba muy bien a los de la Feria: ¡El Sol, cachetes de gringo! ¡El negrito, calzón rayado! ¡La muerte quirina, que andando se orina! Ojalá me acordara de más de esas frases, que no volví a oír hasta 2016.

Fiesta que no muere

La Feria de Agosto es más que una tradición; es un lienzo vivo donde se pintan las risas, los sabores y los recuerdos de Guatemala. Es el lugar donde el pasado abraza al presente, donde las garnachas y los dulces de doña Josefina nos recuerdan que la vida se saborea en compañía. Así que no dejes pasar la oportunidad: coge a tus cuates, visita Jocotenango y déjate llevar por el bullicio de esta fiesta que, como dice el lema de Carpe Diem, nos invita a apoderarnos del día.

Colores, sabores, texturas, sonidos y aromas en la feria.

¡Sólo no vayas el viernes 15 porque como es el mero día de la festividad patronal de la ciudad de Guatemala, y hay feriado, pues hay chumules de gente!


08
Ago 25

Agua a salvo, y IV

Sin agua no somos nada; y desde la perspectiva praxeológica desarrollada en el libro «Fundamentos praxeológicos del derecho», de Ricardo Rojas, y los principios del ambientalismo de mercado del Property and Environment Research Center, la privatización del agua —o al menos su gestión basada en derechos de propiedad claramente definidos— se justifica por cuatro razones:

¿Quién querría el agua estatizada en manos de políticos y burócratas?

Incentivos para la conservación
El PERC argumenta que los derechos de propiedad privada alinean los intereses de los propietarios con la gestión sostenible de los recursos. Si una persona o comunidad tiene derechos claros sobre un cuerpo de agua (como un río, lago o manantial), tiene incentivos para protegerlo, ya que su valor económico y utilidad dependen de su calidad y disponibilidad. Por ejemplo, el propietario de un manantial querrá evitar su contaminación para maximizar su uso —agrícola, turístico, o de otro tipo—, mientras que, en un sistema estatal, la falta de responsabilidad directa normalmente lleva al descuido.

Acción individual y orden espontáneo
En Fundamentos praxeológicos del derecho, Ricardo Rojas sostiene que los fenómenos sociales —incluido el derecho— emergen de las acciones individuales coordinadas. Aplicado al agua, esto implica que los derechos de propiedad surgen cuando las personas reclaman y gestionan recursos para satisfacer sus necesidades. Por ejemplo, comunidades locales que dependen de un río pueden establecer acuerdos privados para su uso y así generar normas de conservación sin intervención estatal. Este enfoque evita la burocracia y promueve soluciones adaptadas a las necesidades locales.

Diversidad de usos y eficiencia
Los distintos tipos de aguas —marinas, lacustres, fluviales, manantiales o residuales— tienen usos variados: navegación, pesca, agricultura o tratamiento de residuos. El PERC resalta que los mercados, basados en derechos de propiedad, permiten asignar recursos de manera eficiente a través de precios y acuerdos voluntarios. En mercados de agua como los del oeste de Estados Unidos, por ejemplo, agricultores pueden vender derechos de agua a empresas turísticas o municipios, optimizando su uso según la demanda.

Responsabilidad por daños
Tanto Rojas como el PERC coinciden en que los derechos de propiedad facilitan la rendición de cuentas. Si un río es privado o gestionado por una población, cualquier daño —como la contaminación por aguas negras o industriales— puede ser reclamado directamente al responsable, incentivando prácticas sostenibles. En un sistema público, la responsabilidad suele diluirse y el Estado rara vez compensa adecuadamente a los afectados.

La Constitución de Guatemala establece que las aguas son de dominio público y que su aprovechamiento debe servir al interés social, con obligaciones como la reforestación. Sin embargo, la debilidad institucional ha contribuido a la contaminación de ríos como el Motagua y el Samalá, así como de lagos como Amatitlán y Atitlán. Desde las perspectivas praxeológica y del PERC, estas fallas responden a la falta de incentivos claros y a la politización de la gestión del agua.

Una legislación basada en derechos de propiedad y mercados podría abordar estos desafíos, sin excluir salvaguardas para proteger tanto a las comunidades como al medio ambiente. La privatización del agua —entendida como la asignación de derechos de propiedad o de uso— fomenta la conservación y la eficiencia al alinear los incentivos individuales con el bienestar colectivo, como argumentan Rojas y el PERC.

La estatización, en cambio, suele generar problemas como la tragedia de los comunes, la burocracia y la politización, que afectan negativamente la gestión del agua y el desarrollo social en Guatemala. Una legislación no populista debería combinar derechos de propiedad definidos, mercados de agua, responsabilidad por daños y descentralización. Todo esto respetando la libertad individual y promoviendo la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social.

El futuro del agua en Guatemala no depende de la política y la burocracia, sino de más libertad, responsabilidad y propiedad.

Fin de la serie. Columna publicada en República.


05
Ago 25

Menos fiscalización, más abusos

 

Darle dinero y poder al gobierno es como darle whisky y las llaves del carro a un adolescente, dijo el periodista P. J. O’Rourke, y de esa frase sabia me acordé cuando leí que la administración semillera pretende hacer pasar legislación que autorice contrataciones y compras gubernamentales sin los controles y requisitos propios de la Ley de Contrataciones del Estado.

¿Gastos sin controles? ¿Como es que eso no va a parar en corrupción? La ilustración es de Grok.

¡Imagínate! Si con controles la burocracia y los pipoldermos se las arreglan para hacer mano de mono y otros bienes, ¿qué ocurriría si ministerios, municipalidades y Codedes pudieran disponer del dinero que toman de los tributarios de la misma forma en que un adolescente dispondría del whisky y el carro?

Encima, un grupo de diputados de oposición pretende hacer pasar su propia legislación de laxitud para compras muncipales. Está claro que, para tirios y troyanos, gobernar es gravar para gastar… y para salir de pobres.

Legislaciones que neutralizan la necesaria supervisión de cómo se gasta el dinero de los tributarios facilitan la arbitrariedad, favorecen la profundización de la corrupción y del clientelismo, y oscurecen la transparencia.

A todo aquello, súmale que la administración Arévalo ha sido notoriamente inútil en cuanto a ejecución presupuestaria; y si son incapaces de hacer obras tan sencillas como cortar las malezas que hay en los camellones de las carreteras, ¿de dónde sale la idea de que necesitan menos fiscalización de toda la plata que tienen? ¿Cuál es el objetivo real de aquellas pretensiones legislativas?

Dar rienda suelta al gasto público sin controles es abrir la puerta al despilfarro y al abuso. Los tributarios merecemos un gobierno -o por lo menos una admnistración- que rinda cuentas, no que se emborrache con nuestro dinero mientras conduce quién sabe con qué rumbo. ¿Es hora de exigir transparencia y responsabilidad?, o muy feo.


04
Ago 25

Mina dormida y sueños rotos

 

No sé qué fue más impresionante, si cuando se apagaron las luces y quedamos en la oscuridad total a quién sabe cuántos metros de la superficie de la tierra, cuando llegamos al área donde se halla la veta de plata, o cuando me di cuenta de que sobre mí había casi 500 metros de tierra y piedras.

Me refiero a que el domingo pasado visité la mina Escobal, en San Rafael las Flores, Santa Rosa a donde se llega por caminos encantadores. No fue solo una aventura bajo tierra, sino que fue una experiencia informativa y educativa.

¡Nos perdimos!

Como iba con Raúl y Lissa… por supuesto que pasó lo que tenía que pasar y tanto Waze como Google Maps nos llevaron no solo por el camino largo, sino por caminos equivocados. Si visitas Carpe Diem con frecuencia sabrás que eso nos ocurre en cada excursión que hacemos. Y no es que me queje, porque para mí eso es parte de la aventura y ya es un chiste. En un momento nos detuvimos a preguntarle por el camino a un muchacho y nos contestó: Sigan dos kilómetros y ahí está el desmadre. Cuando llegamos al desmadre era una población con tráfico y todo. Como nos acompañaban Francisco y Carrie para quienes el español no es su primer idioma, la palabra desmadre fue un éxito. Si visitas Carpe Diem con frecuencia, recordarás que en las excursiones que hacemos siempre hacemos hashtags de situaciones chistosas y absurdas que nos ocurren, así que el de este paseo es #esundesmadre.

Después de eso, perdidos y todo llegamos como 50 minutos más tarde que el resto de nuestros compañeros de paseo: los Wyld, los Fernández, los Edu y Elena.

Luego del desayuno en terrenos de la mina, Jennifer -nuestra anfitriona- y su equipo nos contaron acerca de la mina y de su triste historia, detenida por intereses mezquinos desde hace ocho años. Acto seguido nos explicaron los procesos de apertura de túneles y de extracción de la plata. También nos informaron acerca de los protocolos de seguridad para visitar el lugar.

Sábes qué fue emotivo, cuando puse la ficha con mi nombre en el registro de ingresos a la mina, como en la película October SkyNo pude sino pensar en quienes ya no pueden colgar su ficha porque perdieron sus trabajos y en quienes tuvieron que migrar como consecuencia dela interrupción de los trabajos en Escobal.

Seguridad y aventura

Cerrada y todo, la mina y los pocos trabajadores que están ahí para garantizar el mantenimiento de todo ese capital desperdiciado reciben visitas educativas. Fuimos provistos con botas, cascos, chalecos reflectivos y un dispositivo para respirar en caso de emergencia, así como otro dispositivo para geolocalización.

En pickups nos condujeron por las instalaciones hasta la entrada y fuimos bajando por los túneles, bajando, bajando y bajando hasta donde se encuentra la veta de plata y otros minerales. En el fondo sí se siente calor, pero no tanto como lo sentí en Semuc Champey y el ambiente es húmedo. En el fondo de la mina el equipo que nos acompañaba nos dio guantes y un martillo para que golpeáramos la mina y tuviéramos la experiencia de minar plata. Yo me distraje y terminé no usando el martillo, pero igual me encantó oír historias sobre la vida en la mina.

De regreso fue mi momento favorito: los vehículos se detuvieron, nos pidieron que apagáramos los teléfonos y todas las luces del túnel fueron apagadas. ¡Silencio y oscuridad totales durante unos segundos! ¡Chispas! Eso es una experiencia surrealista que, aunque yo ya había vivido en la mina Marlin, de San Marcos, volvió a ser algo impresionante, especial e inolvidable. Por cierto…Escobal está cerca de la falla de Jalpatagua, detalle chulo ahora que estamos en temporada de temblores. 

Capital y talentos despediciados

Al volver a la superficie visitamos la maquinaria espectacular necesaria para convertir piedras en los concentrados de zinc y plomo con plata que eran exportados cuando la mina funcionaba entre 2014 y 2017. El equipo que todavía trabaja en la mina se encarga de que todo esté listo para que, cuando al fin se les permita volver a operar, toda la maquinaria y equipo respondan como debe ser. Con todo y todo, ese proceso llevaría 9 meses para que la operación volviera a ser capaz de exportar. Mientras tanto, toneladas y toneladas de material que estaba listo para ser exportado se contamina y se estropea irremediablemente. Y a todo ese desperdicio se le añade el drama humano de los trabajadores que perdieron sus empleos, de los emprendedores que establecieron negocios porque prestarían servicios a la mina y a sus trabajadores… pero quebraron por el cierre, y el de una población que se quedó sin el mico y sin la montera.

La visita a Escobal terminó con un almuerzo sabroso en un restaurante local acompañados por Jennifer, Byron y otro miembro del equipo minero. Yo regresé con un sentimiento agridulce. Fascinado con la tecnología y la ciencia modernas involucradas en la minería -tan radicalmente distinta a la que estudié en mis clases de historia de Hispanoamérica-; pero triste por el desperdicio de capital, talento y recursos a causa de malas políticas y de intereses ruines.

@luisficarpediem

Inpresionante y educativa visita a la mina El Escobal #mina #mineria #escobal #plata #excursion #sanrafaellasflores #santarosa #alegre #geologia

♬ sonido original – Luis Figueroa

En última instancia, esta mina dormida es un recordatorio brutal: el progreso no se detiene por caprichos, sino que se ahoga en ellos, dejando atrás oportunidades perdidas que claman por un despertar urgente.


04
Ago 25

Recuerdos de Manuel Ayau

 

La primera vez que oí hablar de Manuel Ayau fue antes del terremoto de Managua porque mi papá, que entonces era Secretario Ejecutivo del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, lo había llevado a él y a un grupo de guatemaltecos al INCAE, en la capital nicaragüense.

Yours Truly y Manuel F. Ayau.

Mi padre regresó fascinado con las ideas de Muso, que proponía un gobierno con poderes limitados; libertad para intercambiar; eliminación de privilegios; y el respeto a la vida, la libertad y al cumplimiento de los contratos; propuestas que eran muy poco exploradas y apreciadas en los años 70. Acto seguido, en casa empezamos a leer Tópicos de Actualidad, el folleto que publicaba el Centro de Estudios Económico-Sociales, centro de pensamiento que dirigía el doctor Ayau.

Luego de que me gradué de bachiller, mi padre hizo lo que pudo para que yo estudiara en la Universidad del Muso; y ahí lo conocí en persona. Él era el Rector y a él le correspondió recibirnos a los de la Clase de 1980. El día del acto de bienvenida se subió al podio y dijo: Me han pedido que les dé la bienvenida… así que bienvenidos. Y se bajó. Los del público tardamos unos segundos en entender lo que había pasado y estallamos en risas y aplausos. Entonces él hizo una mueca, y se subió de nuevo para ofrecernos una bienvenida que estoy seguro que no duró más de 3 minutos. Y a mí me ganó el corazón. Es imposible no querer, admirar y respetar a la persona que escribía lo que yo leía en Tópicos de Actualidad, y encima tenía el sentido del humor y el savoir faire que tenía Ayau. Ese era el hombre que, cuando fue electo presidente de la Mont Pelerin Society, en vez de ofrecer un discurso, cantó una parodia de Is it true what they say about Dixie? ; parodia que, muchos años después, Joe Keckeissen convirtiera en Is it true what they say about Muso?

Como él era un Grande, era generoso y sencillo. Muso era magnánimo con sus conocimientos, con su tiempo y con sus recursos. Más de una vez me cachó en alguna inconsistencia y más de una vez me bajó de la moto; pero cuando me ofrecía una luz en el mundo de las ideas -aunque me viera con cara de cómo se te ocurre semejante cosa – siempre lo hizo con un aire de padre y guía. Una vez que le comenté cómo es que cierto personaje era agradable y humilde, a pesar de ser encumbrado me dijo: Ya te diste cuenta de que los más grandes son los más sencillos.

Muso era un contador de historias fenomenal. Uno podía oír y oír sus anécdotas que, encima de todo, no eran cualquier cosa porque él se movía cómodamente entre Premios Nobel y líderes de talla mundial. Estaba como pez en el agua entre estudiantes. Y gozaba en compañía de gente sencilla que, como él mismo, tenía sed de aprender y de descubrir. En sus últimos años, disfrutó mucho las oportunidades que tuvo para escuchar lo que la gente del interior del país que decir sobre su proyecto ProReforma. Nunca le hizo el feo al ejemplo y a las enseñanzas que podía recibir de otros.

Manuel Ayau fue un guatemalteco universal, un hombre del Renacimiento y un prócer; y en esa dirección, la influencia de su ejemplo y de su compromiso con la Libertad inspiró a miles de personas en América Latina y en todo el mundo. Este educador y emprendedor chapín -tan chapín como las champurradas- sembró el amor por la libertad y el descubrimiento en miles de mentes y corazones que desde la academia, desde los medios de comunicación, en la política y casi todos los campos de la acción humana.

Era un sabio porque andaba en busca del conocimiento y en busca de la verdad. Pocos, como él, entendían el significado profundo de aquella frase de Friedrich A. Hayek que dice que todas las teorías políticas dan por sentado que la mayoría de los individuos son muy ignorantes. Aquellos que propugnan la libertad difieren del resto en que se incluyen a sí mismos entre los ignorantes e incluyen también a los más sabios.

Cuando un día de estos yo haga la lista de las cinco bendiciones más grandes que he recibido en mi vida, una de ellas será la oportunidad de haber compartido la mesa con Muso, de haberlo servido y de contar con su ejemplo.

Cuando firmó mi ejemplar de su libro El proceso económico, Muso escribió: Para Luis, con aprecio de su correligionario en la lucha por la libertad. Y así era él, no se veía a sí mismo como el maestro, el líder, el padre y el ejemplo que era, sino como uno más que iba aprendiendo en el camino, y uno más que iba compartiendo en el camino. Para conocerlo mejor, puede escuchar Una conversación con Manuel Ayau, producida por The Liberty Fund.

En un mundo que anhela guías auténticos, el legado de Muso nos recuerda que la verdadera grandeza radica en la humildad y el compromiso inquebrantable con la libertad: un faro eterno para generaciones venideras.

Muso forever!


01
Ago 25

Agua a salvo, III

 

Recuerdas, ¿verdad? «Sin agua no somos nada» es la frase que inspiró esta serie de artículos sobre la legislación de aguas. Hoy voy a abordar las características que debería tener una legislación de aquella naturaleza para que respete la propiedad y la libertad, proteja el ambiente y favorezca el desarrollo social.

Pero no lo hago en un vacío filosófico ni práctico. Para ello me baso en principios como el de que el derecho surge a partir de las interacciones y conflictos entre individuos, no necesariamente de la intervención de un Estado, bien explicado en el libro «Fundamentos praxeológicos del derecho», de Ricardo Rojas; y en las experiencias del Property and Environment Research Center.

Lago de Amatitlán.

Una legislación de aguas alineada con aquellos principios y experiencia debería:

Definir claramente los derechos de propiedad:
Establecer derechos de propiedad transferibles sobre cuerpos de agua (ríos, lagos, manantiales) o derechos de uso específicos (por ejemplo, para riego, pesca o turismo). Estos derechos pueden asignarse a individuos, comunidades u otras formas de organización, según el contexto. Ejemplo: Similar a los mercados de agua en el oeste de los EE. UU., donde los agricultores pueden vender derechos de agua a municipios o empresas turísticas, una legislación en Guatemala podría facilitar que comunidades locales gestionen manantiales o ríos no navegables.

Mecanismos de mercado para la asignación:
Facilitar el surgimiento de mercados de agua donde los derechos puedan comprarse, venderse o arrendarse, asegurando que el agua se destine a los usos más valiosos (agrícolas, turísticos, domésticos). Esto fomenta la eficiencia y reduce conflictos. Ejemplo: Un agricultor podría vender parte de sus derechos de agua a una empresa turística que desee preservar un lago para actividades recreativas.

Responsabilidad por daños ambientales:
Establecer normas claras que responsabilicen a los propietarios o usuarios por la contaminación o degradación de las aguas. Esto incluye multas, compensaciones o la obligación de restaurar (por ejemplo, tratar aguas negras o reforestar riberas). Basado en «Los fundamentos…», los tribunales privados o sistemas de arbitraje podrían resolver disputas, evitando la burocracia estatal.

Incentivos para la conservación:
Podrían considerarse beneficios fiscales o económicos a los propietarios que implementen prácticas sostenibles, como sistemas de tratamiento de aguas negras, reforestación de riberas o mantenimiento de cauces. Ejemplo: PERC propone que las tarifas de entrada a parques nacionales se usen para financiar su mantenimiento. En Guatemala, los ingresos por el uso de aguas (por ejemplo, en turismo) podrían ser reinvertidos en la conservación.

Descentralización y participación comunitaria:
Facilitar que las poblaciones locales gestionen sus recursos hídricos mediante acuerdos voluntarios, como propone Rojas. Esto respeta el conocimiento local y fomenta la cooperación. Ejemplo: Comunidades indígenas en Guatemala podrían tener derechos sobre manantiales cercanos, gestionándolos según sus tradiciones y necesidades. Hay que entender mejor las experiencias en Totonicapán, donde las poblaciones han desarrollado sistemas comunales exitosos para la preservación de bosques y fuentes de agua, con comités de vigilancia y guardabosques que integran el manejo hídrico con la conservación ambiental. En La Fragua (y otras localidades de Zacapa) hay experiencias valiosas sobre la admnistración del agua por parte de los usuarios. 

Flexibilidad para diferentes tipos de aguas:
Es necesario reconocer que cada tipo de agua (marítimas, lacustres, ríos navegables, no navegables, manantiales, aguas negras) requiere enfoques específicos. Por ejemplo: Aguas marítimas: Gestionadas mediante derechos de pesca o navegación, como las cuotas transferibles individuales propuestas por PERC. Lagos y ríos: Asignar derechos de uso a comunidades o empresas, con obligaciones de reforestación y mantenimiento. Aguas negras: Promover sistemas privados de tratamiento, incentivados por beneficios económicos.

Minimización de la intervención estatal:
Limitar el rol de políticos y burócratas a garantizar los derechos de propiedad y resolver disputas graves, dejando la gestión diaria a los propietarios y usuarios. Evitar regulaciones uniformes que ignoren las particularidades de cada cuerpo de agua, como se critica en «Los fundamentos…».

Promoción del desarrollo social:
Explorar la conveniencia de que los mercados de agua incluyan mecanismos para proteger a las poblaciones vulnerables, como subsidios cruzados o derechos prioritarios para el consumo humano. Fomentar la inversión privada en infraestructura hídrica (por ejemplo, sistemas de riego o plantas de tratamiento), lo que impulsa no solo la conservación del agua, sino la creación de riqueza.

En última instancia, una legislación de aguas anclada en la propiedad privada y la libertad no es solo un marco teórico: es la clave para transformar un recurso disponible en un motor de prosperidad compartida, donde cada gota cuente para un futuro sostenible y justo para los guatemaltecos.

Columna publicada en República.


29
Jul 25

Nos sacuden los sismos

 

Sentado y tranquilo estaba en mi oficina cuando sentí el crujir inconfundible que acompaña a los sismos.  ¿Qué ocurrió en un día como hoy; pero en 1773? 

El 29 de julio de 1773 a las 3:40 p. m. sucedió un terremoto en la ciudad de Guatemala. La foto es del Archivo Histórico de Guatemala/UFM AGCA Sig. A1. Leg. 1801. Exp. 11805.

Fueron bien breves porque, cuando me levanté de mi escritorio y me dispuse a grabar cómo se mece una de las perchas de libros que tengo en mi oficina, ya el movimiento se había detenido, en las tres ocasiones. Me quedo medio frustrado cuando no puedo grabar los movimientos. El cuarto movimiento telúrico no lo sentí para nada y eso que ya estaba en mi casa, en un piso 11.

¿Sabes qué me perturba mucho? Que en situaciones como esta y como ocurrió durante los encierros forzados del 2020, demasiadas personas pierden el más mínimo sentido de cortesía y de amabilidad. Demasiadas personas se ponen en “The Walking Dead” mode y eso multiplica las tensiones y crispa los ánimos. Sobre todo en el tráfico.  No importa en qué carro vayan, a las personas les sale el cobre en días como hoy.

Las magintudes fueron:

En la madrugada hubo uno de 4.5; pero ese nadie lo comentó. Todos, menos el de la madrugada que fue en Océano Pacífico frente Ocós, San Marcos; fueron en el Departamento de Jutiapa.

Desde los sismos de hace unos dias en casa tenemos preparadas y a la mano no sólo nuestras mochilas de emergencia; sino las carpas, catres y bolsas de dormir. Hoy comenté que si volvía con ganas, los iba a devolver a su lugar usual; pero ahí está que mejor no.

Haz clic aquí si deseas conocer algunas recomendaciones para antes, durante y después de un terremoto. Recuerda que Guatemala está asentada sobre tres placas tectónicas, tiene tres volcanes activos y está cruzada de fallas, tres de ellas muy inquietas.

Hoy, en la historia

Se les llama terremotos de Santa Marta a una serie de sismos fuertes que destruyeron la ciudad de Santiago de los Caballeros, actual Antigua Guatemala, en  1773, en un día como hoy.  A las 3:40 p. m. (hora que coincide con los movimientos de hoy) se produjo el primer temblor rápido y violento que hizo salir a los habitantes de sus casas. A las 3:50 un segundo temblor, más fuerte, causó la destrucción de edificios que se hundieron, o desplomaron.  El movimiento fue tanto horizontal, como vertical y nadie podía mantenerse en pie, ni aun de rodillas. 

El 7 de septiembre hubo un terremoto de magnitud tal que derribó edificios que habían quedado dañados desde el 29 de julio; y el 13 de diciembre dos fuertes sismos desataron un nuevo enjambre sísmico.

Estos terremotos fueron la excusa para trasladar la capital del Reino al Valle de la Ermita. 

En días como estos, la preparación y la calma son nuestras mejores herramientas. No dejemos que el miedo o la impaciencia nos conviertan en parte del problema. ¡Tomemos el control, mantengamos la cordura y sigamos adelante con prudencia! Y…¡Chispas! de verdad uno no quiere un terremoto en temporada de lluvias, y en manos de los semilleros.