27
Abr 14

Luciérnagas en el cedro de mi vecino

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Imagínate el árbol de Navidad natural más grande que hayas visto.  Ahora multiplícalo por 100, o por 150.  Salvando las distancias, así se vio -anoche- el cedro de mi vecino lleno de luciérnagas. Centenares, si no miles de pequeñas luces titilantes adornaban el árbol majestuoso.  Uno se emboba cuando ve cosas así.

Mi cámara no da para tanto y no pude captar aquella belleza; pero vale la pena tratar de imaginarla.  Es como algo salido de un cuento.

No es la primera vez que ocurre y en 2011 conseguí una foto en la que las luciérnagas se veían -aunque muy tenues- en el fondo negro del bosque; y en 2010 uno de esos animalitos llegó hasta mi balcón. Las luciérnagas  siempre me han fascinado y me alegra muchísimo cuando puedo tener una, o varias en mis manos.  ¿Será mucho pedir que una, o más visiten mi balcón este año?

De niño me maravillaba al verlas aparecer y desaparecer, y también me llamaba la atención lo dóciles que son. Uno puede tomar una y tenerla en la mano caminando durante bastante tiempo sin que alce el vuelo. Cuando era chico, l primera vez que tomé una creí que quemaba, pero claro que no y estaba fascinado con ella en mi mano.

La luciérnaga, por cierto, era el nombre un drive-in al que mis padres solían llevarnos los domingos para la cena. El local se hallaba donde hoy se encuentran las torres del Centro Financiero  en la zona 4; y a mis hermanos y a mí, ¡cómo nos gustaba ir a ese lugar! El nombre le iba porque el área era oscura y árboles grandes, y la luz del drive-in se veía tenue entre la oscuridad. Y ahora, que ya no tengo la inocencia que tenía a los 9 años, pienso que debe haber sido interesante lo que ocurría en algunos de los automóviles que llegaban a buscar refugio en aquel ambiente escondido. Y pienso que les debe haber parecido fastidioso un auto con dos adultos divertidos y tres, o cuatro niños bulliciosos.


12
Abr 14

La diferencia entre un gato y un cerdo

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¿Por qué será que el acto que se ilustra en esta fotografía no causó revuelo alguno, como sí ocurrio con el vídeo del gato?

¿Será porque lo del gato era vídeo y esto es foto? ¿Será porque los gatos nos son más queridos que los cerdos? ¿Será porque el personaje de la foto podría ser campesino? ¿Será porque vivimos en una cultura en la que acarrear cerdos así es aceptable? ¿Será porque los perpetradores de lo del gato trabajaban en una empresa conocida? ¿Será porque lo del gato se originó en Facebook?

¿Es el acto de la foto de la misma naturaleza que lo del gato?

La foto es de Prensa Libre, por Patty Chajón.


09
Abr 14

Los cretinos que lanzaron un gato

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Tres sujetos disponen lanzar un gato por el aire, graban el acto criminal y lo ponen en Facebook para presumir su azaña.  ¿Qué tan estúpida puede ser esa mara?

Cuando lo vi en la mañana me dolieron la nuca y la parte de atrás de la cabeza; y ahora que lo volví a ver -para compartirlo aquí y dejarlo aquí para la Historia- me volvió a ocurrir lo mismo.

Es que los animales son tan, tan indefensos.  Cuando nos entregan su confianza la entregan al ciento por ciento.  La relación de poder que ejercemos sobre ellos es aplastante.  Por eso no se vale y es inmensamente cruel y cobarde abusar de ellos, maltratarlos y torturarlos.  Los animales merecen respeto; y quienes hacen cosas como la que hicieron los autores del vídeo merecen todo el repudio social que reciban.

Lo que es un desatino es ese de algunos grupos de interés en cuanto a sacarle plata a los exempleadores de los cretinos.  Sacarle plata, u obligar a la empresa a hacer una campaña por actos que no son de su responsabilidad…viene a ser lo mismo.

Si no has visto el vídeo te advierto que no es algo agradable de ver.  Es algo que indigna.

Actualización: ¡Organización rescata al gatito maltratado! Puedes colaborar. http://s02.gt/1gfTxKk  pic.twitter.com/Fv9M70kExi


18
Ene 14

…¿y si salvamos a los loros?

 

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Hoy leo que un grupo de organizaciones civiles, ornitólogos y observadores de aves intentan rescatar los loros de nuca amarilla (Amazona auropalliata) que son una especie en peligro de extinción.

A mí me gustan mucho los loros.  En casa de mi abuela, Frances, había uno que se llamaba Arturo.  Durante el día se mantenía en la entrada del garage y en el patio de servicio; y en las noches dormía en la lavandería.  Arturo comía como loro y debajo de su estaca siempre había restos de tortillas, semillas y frutas.  Yo le tenía algo de miedo; pero me fascinaba escucharlo hablar y me gustaba hacerele piojito; y cuando me ponía valiente me animaba a tocar su lengua.

Ahora no soy partidario de tener animales salvajes como mascotas y me gustaría que los loros, las tortugas, las guacamayas, y otros animales que están en peligro de extinción no desaparecieran.  Por eso comparto con ustedes estas meditaciones de mi cuate, Enrique Ghersi, encantadoramente por mis cuates del equipo de New Media.


08
Ene 14

Tigres majestuosos

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Con estas criaturas magníficas y majestuosas me encontré en la carretera hace un par de semana; y me acordé de que mis cuates Tawue y Marisa acaban de estar en Tailandia jugando con tigres.  ¡Aaaaah, como me gustaría estar cerca de uno de estos felinos!

Lo más cerca que he estado, descontando los zoológicos y los circos fue cuando viajé a El mirador.  Allá, en la selva y en la noche se escuchan los jaguares (que no deben ser confundidos con los monos aulladores), e incluso tuvimos la suerte de ver una huella de  balam en el lodo.  La foto de la huella es por el cuate Yan Ho-don, que nos acompañó en aquella memorable excursión.

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06
Ene 14

Monterrico: siempre agradable, siempre hospitalario

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Desde principios de los años 90 que voy a la playa de Monterrico y desde entonces que me gusta mucho ir allá. Primero, porque me agrada mucho la actividad de soltar tortuguitas recién nacidas al atardecer; y porque hay algo muy encantador en eso de celebrar la vida desde sus primeros momentos y desde sus momentos más cruciales.  Segundo porque hay pocas cosas tan sencillas y deliciosas como ir a cenar pescado frito a El divino maestro, un comedor que está en la calle principal de la población.  Este año cenamos pargo la primera noche, y robálo en la segunda noche.  Y tercero porque la gente es muy hospitalaria, amable y servicial.  Desde hace varios años prefiero quedarme en el hotel El pez de oro y nunca me han defraudado; además preparan un flan y unos panqueques que son de no perdérselos.

Desde hace ratos uno puede llegar a Monterrico por medio de Iztapa y el puente Verónica Michelle; pero antes, antes la única forma de llegar era por Taxisco y había que dejar el auto en la aldea La avellana donde uno tomaba una lancha para atravesar el canal y llegar a la playa.  En aquel entonces Monterrico era, de verdad, un lugar aislado y remoto donde uno encontraba refugio.  Ahora no es aislado, ni remoto, pero igual ofrece refugio.

El pueblo ha cambiado porque el turismo y los chalets han ayudado a elevar el nivel de vida de las personas.  Uno podrá quejarse que ahora hay demasiada gente; pero es injusto hacerlo porque con la gente ha llegado una mayor actividad económica y más oportunidades para el comercio y los servicios.  Todavía viví la época en que en el pueblo y en los hoteles sólo se aceptaba dinero en efectivo, y la época dorada en la que uno iba apuntando lo que sacaba del frigorífico de las gaseosas y las cervezas. Aquello ya no es así; pero la gente de esa población sigue haciendo que uno se sienta bienvenido.

Las dos noches que pasé allá nos ofrecieron cielos maravillosamente estrellados; y por si eso no era suficiente hubo fuegos artificiales. Y una noche de chelas y people watching en El animal desconocido, siempre es algo divertido.

Monterrico sigue siendo uno de mis refugios favoritos.Imagen de previsualización de YouTube


03
Dic 13

Fin de semana y “Thanksgiving” en las nubes

Y el premio a la mejor idea del trimestre es para: ¡La excursión de Thanksgiving a Los andes cloud forest! ¿Qué te digo? Buenos amigos, naturaleza exhuberante, comida magnífica, conversaciones fascinantes y divertidas, y alojamiento encantador.

Pues ahí está que a un grupo de amigos se les ocurrió que hicieramos este viaje para celebrar el Día de gracias.  ¡Fue una idea estupenda!  La finca es hermosa.  Aunque es principalmente cafetalera, tiene algo de té, macadamias, hule y bosques nubosos inmensos.  De hecho es una reserva natural.  Tiene, además, una casa encantadora con todas las comodidades sin que pierda su carácter finquero con una mezcla de personalidades inglesa y chapina.   El volcán Atitlán, majestuoso, te da la bienvenida.

Como era una fiesta familiar y de amigos llevámos nuestros propios alimentos.  Sólo el desayuno lo preparaba en su totalidad el personal de la casa.  Como el grupo era muy variado hubo migas extremeñas, lasagna, ensaladas variadas, panitos con tomate rallado y aceite de oliva, pavos, purés de papas y de camotes, pastel de Hanukkah, pays de pacanas y de manzanas, galletas de jengibre, arvejas, frijoles, huevos, queso de capas, chiltepes, tortillas de maíz y de papas, sandwichs y bueno…todo rico y hecho con cariño.

No te imaginas cómo me gozo este tipo de paseos.  Una mañana escalamos senderos en busca de quetzales y vimos muchas aves, orquídeas,  hongos, y todas esas maravillas que ofrecen los bosques nubosos tan llenos de vida, de sonidos, de aromas, de colores y de texturas.  No vimos quetzales; pero aprendimos mucho entre las preguntas de los niños y las explicaciones de don Chus, nuestro guía.  Vimos tucanetas, eso sí.  Y Los andes es famosa porque abundan las Tangara cabanisi, que son unos pajaritos azules y preciosos. Otro día paseamos por el beneficio de café y paseamos por el río.  Yo no me metí al río porque ya sabes que el agua fría no es mi ambiente favorito.  El frío que sí aguanté fue el de la madrugada para ver el cielo…uno tan estrellado y claro que te cuesta identificar las constelaciones y asterismos.

En las noches hubo juegos de Pictionary y de mímica.  Las conversaciones nos llevaron por todas partes, desde la cuestión de si comer mono es kosher, hasta temas de geología, agricultura, antropología, economía, antropología, política y otras frivolidades.  Nuestro cuate el geologus admirabilis, Sam, fascinó a grandes y chicos.

Los andes, su gente y su ambiente fueron una experiencia muy enriquecedora.  Gracias a Olga y Jaime por recibirnos, gracias a Lissa por reunirnos.  Gracias a todos por un fin de semana inolvidable.


22
Nov 13

Mis compañeros de trabajo: una ardilla

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Si…ya se que las ardillas son ratas con buenas relaciones públicas; pero lindas.   Esta me llamó la atención porque se dejó fotografiar muy bien y no se movía. Luego me di cuenta de que tiene la cola extraña y de que tiene algo raro en el cuerpo.

De cualquier manera la criaturita salió corriendo cuando me acerqué demasiado y se perdió entre los árboles.


11
Nov 13

¡¿Pollitos de colores?!

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En Santiago Sacatepéquez venden pollitos de colores y…pues..bueno.  No se qué decir.  Se ven chulitos; pero,  ¿sufrirán algún daño por el teñido? Apuesto a que sí y esta producción mexicana, que me envió mi cuate Mario, ilustra cómo es que los pintan.

Cuando mis hermanos y yo eramos niños,  en varias ocasiones recibimos pollitos a modo de sorpresas en fiestas infantiles. ¡Eran toda una responsabilidad esas criaturitas!  Había que conseguirles una caja, ponerle periódico en el fondo, mandar a comprar arroz y maíz y triturarlos, ponerles agua en un recipiente y ponerles agua caliente en la bolsa para agua caliente forrada con una toalla vieja.  Y había que mantener el agua siempre caliente.  Siempre caliente.

Y los pollitos se nos morían a veces…o parecía que se morían porque ya no piaban, ni se movían; y mi mamá los revivía con mucho cuidado.  Los calentaba con sus manos, o los ponía sobre el piloto de la estufa bien cubiertos con la toalla vieja.  Los pollitos no eran un regalo para los niños, sino un dolor de cabeza para los padres.

A veces los pollitos crecían y entonces se los regalábamos a las señoras que trabajaban en la casa.  Una vez optamos por quedarnos con el pollo hasta que se convirtió en galllo y…esa es otra historia.

La foto es por Tara Everhart.


08
Oct 13

Si yo fuera gato…

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Un cuate publicó en su perfil de Facebook: Si yo fuera gato…y me acordé de que tengo esta foto de tres gatos en un tejado.  ¿Y si yo fuera gato? Me la pasaría en los tejados; no sólo para explorar y observar, sino para tirarme a tomar el sol.

No comería ratones.  Me gustaría que en más de una casa me recibieran con un plato de leche y algo de pan de manteca y no me incomodaría que me ofrecieran trocitos de hígado asado y calamares. Mi padre le llevaba calamares a Nicolás, el gato de mi abuela, y Nicolás se los comía con tanto gusto.

Me gustaría se gato negro; pero no me importaría ser gato pardo.  Así, no sólo sería gato pardo de noche, sino gato pardo de día.

Si yo fuera gato le maullaría a la Luna.