17
Oct 07

Tu playera no es chilera, en El Diario Exterior

¡Mi columna titulada Tu playera no es chilera, acerca del carácter asesino de Ernesto Guevara, fue publicada en eldiarioexterior.com!

La misma fue publicada -originalmente- en el diario Prensa Libre; y luego aquí, en este espacio.

Gracias a mi amigo Ramón, por la pista.


16
Oct 07

El estado niñera y los resfriados de Luisfi

Primero fue el Coricidin; la mejor medicina contra los resfriados y mis alergias fue prohibida por el estado niñera. Ahora no encuentro Neumoniles, ni Gripetines. En su estúpida guerra contra los que se pone high a fuerza de pseudoefedrina, el estado niñera chapín me tiene mocoso, con los ojos colorados y ¡como la gran perica!


16
Oct 07

Mi primo, el Che

“Ahora que se han aquietado algo las aguas de un nuevo aniversario de la muerte del Che Guevara, escribo sobre este personaje macabro con algún ingrediente que, en parte, introduce otra perspectiva.

En mi familia se ha hablado bastante del Che ya que mi padre era primo hermano del suyo. El abuelo del sujeto de marras era una persona excelente, Roberto Guevara, casado con Anita Lynch, hermana de mi abuela materna. En tren de genealogía, consigno que soy mas Lynch que Benegas ya que tanto mi padre como mi madre descienden de dos de los hijos de Patricio Lynch, de quien desciende también el Che.

De entrada este revolucionario nato reveló cierta inclinación por el incumplimiento de la palabra empeñada puesto que le prometió a su primera novia que saldría a comprar cigarrillos y nunca mas volvió. Mostraba también ciertas rarezas al esforzarse en dar diez pasos a la salida de todos los ascensores y caer con la pierna izquierda, cosa que si no lograba volvía al adminículo y repetía la operación hasta que daba en la tecla (ya lo de la pierna izquierda parecía anunciar algo de su futuro dogmático).

Mi padre solía repetir el conocido aforismo de aquello que los parientes no se eligen, se eligen los amigos. Si bien es cierto que en todas las familias hay bueno, regular y malo en proporción al tamaño de las mismas, siempre noté cierta dosis de vergüenza por el hecho de que se había filtrado en la nuestra un personaje de características tan siniestras.

En una oportunidad, una de mis tías me contó que de muy chico el Che se deleitaba con provocar sufrimientos a animales y, de mas grande, insistía en que la muerte (de otros) no era tan mala después de todo y que, en este contexto, se adelantó a la definición de Woody Allen: morir es lo mismo que dormirse pero sin levantarse para hacer pis.

Esto último que puede parecer gracioso y ocurrente cuando proviene de ámbitos cinematográficos, resultó un una tragedia mayúscula para los cientos de asesinados por el Che quien finalmente transformó aquella definición en que el verdadero revolucionario debe ser una fría máquina de matar. Y todo por la manía de los Stalin, Pol Pot, Hitler y Castro de este planeta que en sus ansias por fabricar el consabido hombre nuevo han torturado, vejado, mutilado y asesinado a millones de seres humanos.

Y pensar que Cuba, a pesar de las barrabasadas de Batista, era la nación de mayor ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relacion a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles. Todo antes de que el Che fuera ministro de industria, período en que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar, antes que el Che fuera presidente de la banca central.

Como no podía ser de otro modo el Che comenzó su carrera como peronista empedernido. Recordemos que la política nazi-fascista de Perón sumió a la Argentina en lodazal del que todavía no se ha recuperado y que, entre otras cosas escribió en 1970 que Si la Unión Soviética hubiera estado en condiciones de apoyarnos en 1955, podía haberme convertido en el primer Fidel Castro del continente y, cuando estaba en el poder vociferó en 1947: Levantaremos horcas en todo el país para colgar a los opositores y, en 1955, sentenció que Al enemigo, ni justicia.

Es inadmisible que alguien con dos dedos de frente sostenga que la educación en Cuba es aceptable puesto que, por definición, un régimen tiránico exige domesticación y solo puede ofrecer lavado de cerebro y adoctrinamiento (y con cuadernos sobre los que hay que escribir con lápiz para que pueda servir a la próxima camada, dada la escasez de papel). Del mismo modo parecería que aun quedan algunas mentes distraídas que no se han informado de las ruinas, la miseria y las pocilgas en que se ha transformado el sistema de salud en Cuba y que solo mantiene alguna clínica en la vidriera para impresionar a cretinos.

Esperemos que los que siguen usando lo símbolos del Che como una gracia perciban que se trata de la humorada mas lúgubre, mórbida y patética de cuantas se le pueden ocurrir a un ser humano. Es lo mismo que ostentar la imagen de la tenebrosa cruz svástica como señal de paz”

Publicado por Alberto Benegas-Lynch (h), en LiberPress.


16
Oct 07

Cuarenta años sin Che

“Ernesto Guevara vivió y murió acorde con aquella cita bíblica: El que a hierro mata, a hierro muere. Ahora que se celebran 40 años de su asesinato en Bolivia, sus fans continúan venerando la figura de una persona que nunca dudó en imponer sus ideas por la fuerza, de asesinar como fue asesinado y de dejar una herencia de muerte, esclavitud y subdesarrollo disfrazada de liberación.

El Che –como le decían por su nacionalidad argentina– luchó por imponer, mediante una revolución violenta, la dictadura del proletariado en el marco de un gobierno marxista-leninista. A 40 años de su muerte, podemos evaluar cuán equivocado estaba y cuánto dolor y muerte provocó, y continúa provocando, una ideología tan caduca.

Los Vietnam, las Cubas, las Coreas del Norte, los países –ahora libres– que permanecieron cautivos tras la cortina de hierro impuesta por la Unión Soviética, etcétera; todos ellos y tantos otros son ejemplos de lo que el Che quería para toda la humanidad.

El Che aparece ahora como una figura mítica entre aquellos equivocados que continúan creyendo que la liberación está en el marxismo revolucionario que él promulgaba, no obstante que millones de personas, que lo han vivido también lo han rechazado.

Su presencia en camisetas y todo tipo de parafernalia es más un síntoma de la imperiosa necesidad de estar a la moda que de una conciencia revolucionaria. Sus aficionados han caído víctima del más superfluo consumismo que el Che tanto hubiera criticado. Igual se ha vuelto chic andar con un iPod que con una camiseta del Che.

Guevara tiene una gran ventaja sobre otras figuras revolucionarias. A diferencia de otros déspotas, como Lenin y Stalin (URSS), Mao (China), Ho Chi Min (Vietnam), Castro (Cuba), Pol Pot (Camboya), Kim Il-sun (Corea del Norte), el Che nunca gobernó propiamente hablando.
Por lo tanto, no sufrió el desgaste político de haber sido el protagonista de las múltiples violaciones de derechos humanos que caracterizaron a esos regímenes y que hoy son juzgados por la historia.

Ese relativo aislamiento del gobierno y su muerte apenas a los 39 años le ha facilitado continuar como una leyenda, pura e impoluta, pero aun así, tan sólo una leyenda.

Y como todo mito, el Che seguirá con su aura entre una minoría, que siempre existirá, producto ya sea de una rebeldía propia de la juventud o de la frustración humana. Identificarse con la vida y fracaso personal de otro looser –como dirían los patojos– puede ser el consuelo que muchos buscan y que el Che les ofrece. Si a eso vamos, tenemos Che para largo. Hasta la derrota siempre”.

Publicado por José Raúl González, en Prensa Libre.


13
Oct 07

¿Quién es John Galt?

En esta semana, que está por terminar, aquellos que amamos la libertad celebramos el 50 aniversario de la publicación de Atlas Shrugged o La rebelión de Atlas. El libro que, según una encuesta que hizo el Club del libro del mes, de The New York Times, entre sus lectores, “ha marcado una diferencia en más vidas, después de la Biblia”.

Como es uno de mis libros favoritos, desde julio pasado he estado participando en un club de lectura en el que esa obra, de Ayn Rand, ha sido objeto de extraordinarias y apasionadas discusiones. Esto es porque una vez se empatina uno en ese libro, no puede ser indiferente a él ni a las ideas que contiene.

¡Este es un libro lleno de ideas! Ya he contado esto antes; pero como siempre hay nuevos visitantes en este espacio, aquí va: Cuando mi abuela me regaló su ejemplar, que es una primera edición, me dijo que “Este es un buen libro. El final es muy filosófico, pero te va a gustar”. A mí me causa mucha gracia, porque todo el libro es una novela filosófica y porque yo soy uno de esos a los que les cambió la vida.

En Guatemala, la celebración de esta importante efemérides para amplios círculos de la literatura y de la filosofía, ha llamado la atención del mundo. Esta piedra angular de la filosofía occidental está siendo festejada con conferencias de clase mundial; con una exhibición de libros en la Biblioteca Ludwig von Mises, de la Universidad Francisco Marroquín; con un concurso de reseñas acerca de la obra y ¡con una escultura monumental en el campus de La Casa de la Libertad!

Atlas Libertas, está concebida para celebrar el espíritu emprendedor y la fuerza creadora del individuo. Es una figura humana de la cadera hasta la cabeza, cargando el Universo; y este está representado por un conjunto de semicírculos (abstrayendo planetas y engranajes). Atlas Libertas mide 4.5 x 4.5 Mts. y su autor es el escultor, Walter Peter Brenner.

A la escultura la acompaña una cita de La rebelión de Atlas: “En nombre de lo mejor que hay en ti, no sacrifiques este mundo a los peores. En nombre de los valores que te mantienen con vida, no permitas que tu visión del hombre sea distorsionada por lo feo, lo cobarde, lo inconsciente en aquellos que nunca han conseguido el título de humanos. No olvides que el estado natural del hombre es una postura erguida, una mente intransigente y un paso vivaz capaz de recorrer caminos ilimitados. No permitas que se extinga tu fuego, chispa a chispa, cada una de ellas irremplazable, en los pantanos sin esperanza de lo aproximado, lo casi, lo no aún, lo nunca jamás. No permitas que perezca el héroe que llevas en tu alma, en solitaria frustración por la vida que merezcas pero que nunca pudiste alcanzar. Revisa tu ruta y la naturaleza de tu batalla. El mundo que deseas puede ser ganado, existe, es real y posible; es tuyo”.

A algunos lectores, los protagonistas de La rebelión de Atlas -como John Galt y Dagny Taggart- les parecen irreales e imposibles debido a su lealtad a sus principios y a su carácter heroico. Ella dice que la prueba de que personas así sí existen es que el libro fue publicado. Y yo digo que otra prueba de que sí existen personas así, es que Atlas Libertas ha sido erigido.

Atlas Libertas fue dedicada en el marco de la serie de actividades académicas que la UFM programó para celebrar el 50 aniversario de la publicación de La rebelión de Atlas.

La edición rústica de Atlas Shrugged es ¡la número 119 en el rankeo de ventas de Amazon!, según consulta que hice ayer, temprano. En Guatemala, la obra en español está disponible en Sophos, en el Fondo de Cultura Económica y en el Centro de Estudios Económico-Sociales. Si quiere saber más sobre Rand y su obra, le recomiendo Ayn Rand: A Sense of Life, que está en Take One, la tienda de vídeos que está en Futeca de la zona 14.

Publicada en Prensa Libre el sábado 13 de octubre de 2007.


12
Oct 07

El conservadurismo ataca de nuevo

Mis felicitaciones a la Convergencia Cívico-Política de Mujeres, que rechazó el proyecto de ley de protección integral del matrimonio y de la familia, que el conservadurismo chapin ha conseguido que sea aprobada en segunda lectura, en el Congreso. Aquel proyecto reduce la figura familiar y discrimina a los hijos nacidos fuera del matrimonio.

El objetivo de ese proyecto es impedir que sean aprobados los matrimonios homosexuales, y por eso establece que sólo es matrimonio la unión exclusiva de hombre y mujer. Además, el texto legal es discriminatorio para hijos nacidos fuera del matrimonio, y para madres solteras y padres en la misma situación, separados o viudos.

La Convergencia Cívico-Política de Mujeres objetó varios aspectos de iniciativa de ley:
El proyecto solo reconoce a la familia constituida sobre la base del matrimonio. De aprobarse, quedarían fuera madres solteras, viudas/os y divorciados/as. Establece que son parte de la familia el hombre y la mujer casados o en unión, los hijos procreados por unión natural y, excepcionalmente, los adoptados. No están incluidos los hijos que nacieron mediante técnicas como inseminación artificial, fecundación in vitro u otros procedimientos. Discrimina a los hijos nacidos fuera del matrimonio, y limita los derechos de las personas que no optan por las figuras legales de matrimonio y unión de hecho.

Aveces parece que en Guatemala regresaramos a la ranciedad victoriana.


12
Oct 07

Una celebración de la Civilización Occidental

Antes era el Día de la Raza, pero ahora que soplan los vientos de lo políticamente correcto, aquella no es una expresión afortunada. Actualmente es algo así como el Día de la Hispanidad, o el Día de Colón. Yo creo que, aunque el nombre que se le de es importante, más lo es el significado que tiene el 12 de octubre.

Esta es una fecha propicia para celebrar la Civilización Occidental. La civilización que ha crecido alrededor de Aristóteles, Francisco de Vittoria, Galileo Galilei, Isaac Newton, John Locke, Charles Darwin, Thomas Edison y Steve Jobs entre muchisimos otros.

Por supuesto que Cristobal Colón tenía sus defectos; pero su persona encarna muchas de las virtudes que han hecho posible Occidente: una mente independiente, espíritu emprendedor y curiosidad científica, por mencionar unas. Todo ello, a pesar de los prejuicios y de las supersticiones que prevalecían en su tiempo.

Una buena forma de celebrar esta efemérides es leyendo El genio de Occidente, por Louis Rouggier. Y vale la pena celebrarla porque la Civilización Occidental es, sin duda alguna, el logro más grande de la Humanidad. Y para apoyar esta afirmación, menciono dos razones entre muchas otras, para animar la discusión:

Los derechos individuales, y
El método científico


11
Oct 07

Voo doo Law and Economics?

Este es mi cuate Andy (a la izquierda, por si hace falta la explicación) y su extraordinario altar a Maximón.

Andy es profesor de Law and Economics, por lo que otro cuate preguntó: Is this voo doo Law and Economics?

En todo buen altar para Maximón no deben faltar el guaro, los cigarros, las candelas, perfumes, polvos, amuletos e inciensos.


11
Oct 07

El mito del Che Guevara

“A cuarenta años de la muerte del Che Guevara, no me sorprende ver a jóvenes usando camisetas con su famosa imagen. Lo que conocen del Che es un mito cuyos valores y principios consideran propios. Sin embargo, desconocen la realidad, al verdadero Che.

Hace poco vi a un joven trabajador con una camiseta del Che y le pregunté por qué la usaba. Me contestó que estaba de moda. No me pudo decir más. Tal vez no quiso decir más por respeto o por pena. Yo hubiera esperado la respuesta común de muchas personas bien intencionadas pero ingenuas en la que explican el difundido mito del Che como un defensor de los pobres, la justicia y la libertad. El trabajador me conocía y sabía mi forma de pensar. Sin embargo, pienso que no me dijo más porque no sabía en realidad lo que significaba esa imagen en su camiseta.

Le pregunté si él se consideraba violento y agresivo, que si odiaba a los que pensaban diferente que él, que si detestaba al capitalismo, que si estaba de acuerdo en imponer a otros, por la fuerza, sus ideas y si estaría dispuesto a asesinarlos por el simple hecho de discrepar y oponerse a su pensamiento. Indignado me contestó que no, que él creía en la libertad, la democracia, la paz y la tolerancia.

Pues así era el Che, le dije. Más tarde, ese mismo día, volví a ver a este joven pero sin la camiseta con la imagen Che. Así como este joven existen muchas personas que se han creído el cuento del humanismo de un tipo que a todas luces fue la expresión viva de la intolerancia, la violencia, el odio y con la excusa de llevar a cabo sus fines no le importaba usar cualquier medio para lograrlo, aunque ello significara pisotear los derechos de los demás, secuestrando y asesinando cuando así lo decidiera.

El Che pensaba que había que cambiar la naturaleza humana para crear un “hombre nuevo”. Yo no tendría ningún problema con esto si quien piensa cambiar a los demás lo hace por la vía de la persuasión. Pero no, el Che no creía en la persuasión sino que la fuerza. El consideraba que cualquiera que pensara distinto a él debía ser eliminado y separado del camino para lograr su objetivo.

Esa visión de un nuevo mundo en el que todos somos iguales y que todos trabajamos felices produciendo y repartiendo equitativamente el fruto de ese trabajo es la utopía que más vidas ha costado a la humanidad. Un sistema así es insostenible porque va contra la propia naturaleza humana. No hay un solo caso en el mundo entero en que haya tenido éxito y mientras duran estos experimentos como en la antigua Unión Soviética, Cuba y Corea del Norte, entre otros, la fuerza es utilizada aplastando sin piedad cualquier idea que pueda amenazar esa visión romántica de un mundo igualitario.

Las sociedades modernas y más desarrolladas han prosperado gracias a la inmensa cooperación pacífica de sus ciudadanos en la que el intercambio libre y voluntario de las propiedades de cada quién genera un resultado de suma positiva, un gana-gana para todos sus miembros. La persuasión guía así las acciones de los individuos en un ambiente de paz y tolerancia. La democracia es la forma de cambio de poder y el Estado tiene la función primordial de garantizar la vida, la libertad y la propiedad. Estas sociedades han sido exitosas y son los ejemplos a seguir.

El Che odiaba este sistema capitalista o de libre mercado que acabo de describir. Fue un fracasado y ese destino le espera a quienes lo consideran su héroe”.

Este atrículo, publicado en Siglo Veintiuno, es de mi amigo Ramón Parellada.


11
Oct 07

San Che

“Se lo recuerda como un mártir, desprendido, incorruptible, lleno de amor por la humanidad, especialmente por los más pobres y los más oprimidos. Se lo rodea ya con la aureola de la santidad -una santidad laica, claro está- como un personaje noble e idealista que luchó por una utopía que proponía la creación de un hombre nuevo, revolucionario y altruista. Se evoca siempre su trágico final, asesinado cuando ya se había rendido, después de fracasar en un intento guerrillero que lo llevó hasta las selvas bolivianas al frente de un puñado de hombres. Se lo ensalza hoy, a cuarenta años de su muerte, convertido en un mito que apela a los sentimientos más puros de la juventud.

Sucede así porque El Che, y la extraña parábola de su vida, ofrecen el material propicio para construir a su alrededor la imagen mítica que los seres humanos siempre queremos tejer en nuestros sueños, porque parece apelar a ciertos valores que se presentan como puros, superiores, propios de un humanismo no contaminado. Pero la realidad, lo sabemos bien, poco tiene que ver con su supuesta santidad ni con esta imagen idealizada por el tiempo.
El Che nunca alcanzó el poder supremo y, por eso, puede ser más fácilmente canonizado que otras figuras que se convirtieron en despóticos amos de pueblos enteros: Mao, Lenin, Ho Chi Minh o Tito, por ejemplo. Pero Ernesto Guevara era sin duda uno de ellos, un revolucionario dispuesto a todo por imponer su visión del mundo, no por la persuasión sino por medio de la más descarnada violencia, ansioso de crear dictaduras totalitarias donde el ser humano pierde todo vestigio de libertad. Murió en una encrucijada trágica, no cabe duda, pero sucumbió cuando trataba de levantar en armas un pueblo que quería vivir en paz, cuando trató de subvertir el orden de un país que no lo había llamado, cuando su aventura fracasó del modo más estrepitoso ante la indiferencia o el profundo rechazo de esos mismos campesinos a los que quería incorporar a su guerra santa.

Sí, es cierto que se movió por ideas a las que entregó su vida y que no se detuvo ante ningún sacrificio. Pero no debiera olvidarse que en el camino no tuvo la menor piedad por quienes se oponían a su violenta cruzada y que no vaciló en matar, con su propia mano cuando llegó el caso, a quienes juzgó como burgueses o contrarrevolucionarios, escorias de un mundo al que quería destruir de raíz.

Su dureza y su pasión sin límites por esa utopía a la que quería arrastrar a los demás me parecen más las actitudes de un fanático o de un inquisidor que las de un santo o un modelo de humanismo. Su martirio no fue el de quienes se enfrentaron con sus manos desnudas a los leones del circo romano sino la del portador de una metralleta que quería llevar a una guerra implacable a todo un continente. Quería muchos Vietnam el Che Guevara, porque no le bastaban los millares de muertos que produjo la guerra en Indochina.

Y, por último, unas preguntas sobre su trágico final: ¿Valía más la vida del Che Guevara que la de esos jóvenes soldados indígenas que murieron por culpa de su descabellada aventura? ¿Por qué no recordarlos también a ellos, y a todos los cubanos y congoleños que tuvieron la mala fortuna de encontrarse con la dura realidad que provocaban sus utópicas visiones?”

Este artículo, publicado en infolatam.com, es de mi amigo Carlos Sabino.