01
Dic 08

El estado niñera y ¿el último polvo?

Más de 100 mil viejitos del D.F. recibirán tratamientos de cuatro pastillas Viagra ¡gratis!, cortesía de los contribuyentes de la capital mexicana; donde 7 de cada 10 hombres de más de 70 años padece de difunción eréctil.  La noticia está en la página 69 (que casualidad) de Prensa Libre de hoy.

Está probado…Si uno vive lo suficiente, lo ve todo; y yo digo que este es el colmo del estado de bienestar.  ¿Habrá algo así como el derecho al último polvo?  ¿Cuánto costará semejante idea?¿De quién será el negocio?
Me pregunto si los promotores del estado niñera ¿han tomado en consideracion si aquellos ancianos, ¡que necesitan Viagra grátis!, habrán hecho previsiones sobre cómo se alimentarán, se vestirán y se educarán los hijos que engendren? ¿Se los cargarán a los tributarios? ¿Repartirán condones, con las pastillas azules? ¿No es un poco too much tomar dinero ajeno por la fuerza, para algo así?
Ya le había oido a Alberto Benegas Lynch (h) que en algún lugar de América del Sur, alguien había pretendido incluir entre los derechos constitucionales el derecho al orgasmo femenino; y bueno…ya eso estaba un poco jalado.  ¿Es que el estado niñera, o estado de bienestar, no tiene límites?

01
Dic 08

¡Estoy con ProReforma!

Si usted sabe que tiene derecho a vivir por derecho propio, y no por permiso de otros; si usted sabe que los funcionarios deben estar sometidos a la ley, seguramente querrá visitar y apoyar ProReforma.


01
Dic 08

Los precios sí bajan

Entre algunas personas existe la creencia, infundada, de que los precios nunca bajan; y hace poco, se leían y se leían quejas de que a pesar de que el precio del petróleo iba para abajo, los precios de los combustibles no disminuían.  Muchos audaces demandaban la intervención estatal en la fijación de precios por debajo de los precios reales, y así estaban conjurando a la escasez y al caos.

Lo cierto, sin embargo, es que los precios de los combustibles no son distintos a otros precios. Lo cierto es que los precios no responden a los costos (incluyendo el de reposición), ni a los decretos, como cree intuitivamente mucha gente; sino fundamentalmente a la ineludible ley de la oferta y la demanda.  
¿Recuerda, usted, cuando hace poco el galón de Super andaba cerca de los Q35? Pues ahora anda cerca de los Q25.  O sea: ¡los precios si bajan!, sin necesidad de que el estado niñera se meta. 
Eso me recuerda a cuando los socialistas se oponían a la liberación del mercado de telefonía porque aseguraban que sólo los ricos iban a poder tener teléfonos y que estos iban a costar miles de quetzales.  ¡Qué lejos estaban de imaginarse que un teléfono iba a costar cerca de Q100 y que hasta los más pobres entre los pobres iban a tener móviles al cinto!

30
Nov 08

¿Caminando en el vacío?

En una tienda del Oakland Mall está este corredor con piso de vidrio, que separa al primer piso del segundo. Me ha causado gracia ver que mucha gente teme pasar por el piso de vidrio; y, una de tres: no pasan por ahí, pasan rapidito, o pasan por un lado.

Algo así sucedía con las escaleras eléctricas en Tikal Futura. Muchas veces, pero muchas, cuando recién había sido inaugurado aquel centro comercial, yo iba a ver cómo era que mucha gente sufría lo indecible antes de subirse a las gradas citadas.


30
Nov 08

80% de cuenteros, por no decir mentirosos

Ocho de cada diez guatemaltecos dice no ser supersticioso; sin embargo, 77.5% de ellos no entraría a un cementerio en altas horas de la noche. En esa misma dirección 86.3% sí cree en los milagros, 54% cree que los sueños son presagios, 51.5% cree en el diablo, 55% conoce a alguien que ha escuchado el grito de La Llorona. ¿Entonces? ¿Son, o no son? Por cierto que yo soy de los que conocen gente que ha oído a La Llorona.

Esto de los chapines que no son supersticiosos me recuerda un sondeo que vi en Antena 3, o en TVE. La reportera le preguntaba a la gente si era racista, o no; y, adivine usted qué contestaba la gente. Pues contestaba que no. Y luego, la reportera les preguntaba a los entrevistados si estaban de acuerdo, o no, con que sus hijos se casaran con alguien de raza negra. Y la gente rápidamente salía con distintas razones por las cuales eso no era conveniente. Que por los hijos, que porque la gente es mala, que porque la sociedad no entendería, que porque las cosas ya son difíciles como para complicarlas más, y qué se yo.

Lo cierto es que así, en abstácto, pocos están dispuestos a admitir que son supersticiosos, o que son racistas; pero, en lo concreto, cada quién busca sus motivos.


30
Nov 08

Viaje virtual de los sentidos por el Oriente Medio

A mi me gusta, mucho, la comida mediterránea; tanto la occidental, como la oriental. Y la foto es la de una estupenda gelatina de pistachos y agua de rosas que fue el postre durante el almuerzo al que me invitaron mis amigos Sylvia y Moi. La rodaja de gelatina está acompañada por rosquitas de anís.

Mis sentidos del olfato y del gusto se dieron una fiesta memorable con esa gelatina, que coronó un viaje virtual para ellos y para mí, por medio de dolmas, keppes, babaganush, hummus y otras delicias propias de la comida del Oriente Medio.

La primera vez que comí comida árabe fue con mi padre en un restaurante que quedaba en la Plaza España, de Guatemala; poco tiempo después, mi madre preparó dolmas, que presentó como comida griega. Y hablando de griegos, una vez en una kermesse celebrada en una iglesia ortodoxa de Washington D.C. pedí un postre que yo calculaba que iba a ser exotico y resultó ser buñuelos, lo cual me hizo pensar en las evidentes relaciones culinarias que hay entre la comida del oriente medio, la comida española y la latinoamericana. En DC, en Bethesda y cerca del zoológico, recuerdo que había buenos restaurantes libaneses.

Hace ratos que no voy; pero en La Antigua hay un lugarcito al que hay que ir con tiempo y paciencia, que se llama Hellas. Y ahí sirven rica comida griega.


28
Nov 08

Canak, o árbol de manitas

Uno de los fenómenos que más me ha fascinado, desde que era niño, es el siguiente: Uno nunca ha oído ni visto algo; y de repente uno se encuentra con ese algo y le llama la atención; y luego una y otra vez ese algo vuelve a aparecer y a aparecer en la vida de uno.

Me explico: Cuando ví por primera vez el Lienzo de Quauhquechollan, me cayó muy en gracia el dibujo de un árbol que tenía flores como manos y la cosa no pasó a más. Hace unas semanas, viendo detalles de la flora que hay en el Lienzo, me enteré de que el árbol citado se llama árbol de manitas porque sus frutos rojos parecen manos. Y claro, por eso es que los quauhquecholtecas lo pintaron como lo pintaron.
 
Una, o dos semanas después me topé con tamalitos envueltos en hojas de canak, en la Casa Xara, de Tecpán; y comenté el asunto porque nunca los había visto y me parecieron muy sabrosos.
 
Y hoy, no sólo me he enterado de que el árbol de manitas y el canak son la misma cosa, sino que, además, resulta que he conocido personalmente al árbol citado. Y, aunque es un ejemplar pequeño y todavía no muestra sus encantadores frutos, sus hojas si las pude apreciar.
 
No estoy seguro, pero creo que Max Demian, explicó el fenómeno en el sentido de que cuando algo le llama la atención a uno, los sentidos de uno están más atentos y por eso uno tiene la sensación de que el algo se le cruza a uno en la vida con insistencia. A mí me parece una buena explicación.

28
Nov 08

Avanzamos, con certeza, hacia la miseria

Los depósitos de ahorros en los bancos guatemaltecos mostraron una caída de Q82 millones durante los primeros ocho meses de este año. Las familias guatemaltecas se están quedando sin capacidad de ahorro y destinan la mayor parte de sus ingresos a tratar de mantener su consumo.

¡Esta es una receta segura para el desastre!; y ¿sobre esas familias va a recaer el peso del Prespuesto escandaloso que acaba de aprobar el Congreso?
Estas familias cargarán con el obsceno costo de tener gobierno, de dos formas: mediante el pago de más impuestos; o mediante la ausencia de nuevas y mejores oportunidades de trabajo porque lo que debería ser capital está siendo consumido en el sector estatal; y no invertido en el sector productivo.

28
Nov 08

Mentiras, todo era mentiras…

De balde se sintió ninguneado Rafael Espada cuando se enteró de que a él no lo espiaban, del mismo modo como supuestamente sí ocurría con Alvaro San Nicolás Colom.  El Médico Machete se molestó en balde porque luego resultó que siempre sí.  Pero peor aún,  con lo que no contaban los que armaron el barullo del espionaje presidencial era con que, luego de las investigaciones, Rony López, fiscal anticrimen, concluiría en que “los aparatos hallados en la Casa Presidencial podrían no funcionar”.

El supuesto caso de espionaje por medio de aparatos misteriosos -más digno del Inspector Cluseau, que de James Bond- resultaría un asunto hechizo ya que “no hay ninguna casa que los haya identificado, o los haya elaborado”, según informó el fiscal López.

28
Nov 08

¿Cómo no celebrar algo así?

Este es el pavo que preparó anoche mi amiga Anna María.  La foto con mi movil no le hace justicia; pero el dorado estaba magnífico, como lo estaba la carne jugosa y el relleno de arroz y queso provolone, que, según dijo, era de orígen mediterráneo.

A mí me gusta celebrar el Thanksgiving Day porque, ¿a quién no le gusta una comilona conla familia y con amigos queridos?  Pero, además, aprecio muchísimo su significado profundo.  El Día de Gracias, festeja el exito de la libertad, del  individualismo, de la propiedad privada.  
Antes de que el gobernador William Bradford y los pilgrims abandonaran el colectivismo, no tenían más que escasez y hambre.  Pero una vez que optaron por que cada quién fuera responsable de sus propias siembras y de sus propias necesidades; y una vez que optaron por un sistema que proveyera los incentivos necesarios para mejorar la productividad y evitar la hambruna.
¿Cómo no tener respeto por una celebración así?  Este festejo de la vida y de la productividad contrasta con el tipo de cosas que celebramos en otras culturas.  Por ejemplo, aquí le damos prioridad al Día de los Muertos y al Viernes Santo (vis a vis el Domingo de Resurrección).  Y eso, seguramente, dice mucho de nosotros.
La abundancia, la alegría y el optimismo que caracterizan al Día de Gracias, junto a la compañía de amigos viejos, y amigos nuevos, hacen que esta fiesta sea una de mis favoritas.