Entre varios comentaristas de ProReforma, circula la idea de que como el proyecto no debe ser modificado -por recomendación de las 70 mil personas que lo respaldamos-, eso quiere decir que no puede ser modificado; y la de que la solicitud de que no sea modificado es porque los ponentes se creen sabios o iluminados. Vea, como ejemplo, el Buzón 21 de hoy, en el diario Siglo Veintiuno.
Ambas observaciones están alejadas de la verdad. ¡Por supuesto que el proyecto puede ser modificado!, pero es una recomendación que eso no se haga. ¿Por qué? Por la misma razón que se dice que un camello es un caballo hecho por un comité. ProReforma es una propuesta integral, coherente que, si se modifica en vez de ser lo que es, va a ser otra cosa. Va a ser una colección de parches. Y obviamente, si es otra cosa y deja de ser integral y coherente, eso no es lo que apoyamos los 70 mil que la presentamos.
Si alguien tiene una mejor propuesta, lo ideal es que la presente. Si alguien quiere usar ProReforma para partir de ahí y hacer una propuesta distinta, que lo haga. ¡Sería genial que hubiera una gran discusión nacional sobre estos temas, basada en propuestas cívicas! Yo no creo que haya alguien que se oponga a todo esto. Especialmente entre los ponentes de ProReforma. Lo que no debe ocurrir, sin embargo, es que esta propuesta se convierta en un camello, porque no es eso lo que más de 70 mil personas apóyamos. Esa voluntad debe ser respetada, sobre todo por aquellos que no están de acuardo con la propuesta y por los que creen tener una mejor.
La propuesta, por cierto, no es buena porque haya sido el producto de un grupo de sabios iluminados; porque nada hay más alejado del talante de sus ponentes que eso de creerse omniscientes. Tan sólo el lunes pasado hice comentarios al respecto cuando transcribí lo que el buen Friedrich A. Hakek pensaba al respecto: todas las teorías políticas dan por sentado que la mayoría de los individuos son muy ignorantes. Aquellos que propugnan por la libertad difieren del resto en que se incluyen a sí mismos entre los ignorantes e incluyen también a los más sabios…encontramos que, aunque usualmente no nos demos cuenta de ello, todas las institucionesde la libertad son adaptaciones a este fundamental hecho de la ignorancia para enfrentarse con posibilidades y probabilidades, no con certezas.
Quienes apoyamos ProReforma, honestamente creemos que es una buena propuesta. Pedimos que sea respetada su integridad. Invitamos a otros para que hagan sus propias propuestas. Y yo no veo que nada de eso sea arrogante, ilegítimo, ni algo parecido. Entiendo que en la cultura política chapina, una posición como esta es difícil de ubicar; empero, ¿no sería mejor nuestra vida cívica si más y más personas comprendieran la importancia de la integralidad y la coherencia? ¿No sería mejor, si más y más personas buscáramos vivir por principios y no por caprichos? ¿No sería mejor, si más y más personas quisiéramos vivir por derecho y no por permiso?