25
Dic 12

La Navidad intensa chapina

La celebración de la Navidad es muy intensa en Guatemala; y uno de los momentos más impresionantes es la cohetería de la media noche.

Durante toda la Nochebuena el cielo de la ciudad de Guatemala se ilumina con fuegos artificiales; pero a eso de las 11:45 p.m. se multiplican los juegos pirotécnicos que alcanzan su mayor luminosidad, variedad y belleza entre las 00.00 y las 00:30 a.m. del día de Navidad.

Aparte de los chinos y los guatemaltecos, ¿existen otros pueblos que quemen tanta pólvora?  Aquí no sólo se queman cohetes y fuegos artificiales en la Nochebuena, se queman al medio día de la Navidad y a las 6:00 p.m. de ese día.  Haz clic aquí y verás los juegos pirotécnicos del atardecer de Navidad, con el Volcán de Agua de fondo.

Así se vieron los festejos desde mi balcón.


24
Dic 12

¡Llegó la temporada de tamales!

Ayer, a primera hora, fui a por mis tamales para la temporada navideña!  Me gustan de maíz, colorados y negros, y de cerdo.  Los tamales de la Navidad son especiales en Guatemala y son la cena típica de la Nochebuena.  Los míos por cierto, me gusta comerlos en el desayuno del 25 acompañados de buen café y de dulces y pasteles propios de la fiesta.

Los de doña Estelita de Alburéz son la receta de su madre y su familia es de San Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  Y para mí son los mejores tamales de todo el universo mundo.  Hace un par de años me colé en la cocina de doña Estelita para ver cómo elaboraban estas maravillas chapinas y tomé unas fotos que siempre me gozo.

El teléfono de doña Estelita, por cierto, es 2474-0260.


22
Dic 12

Oxlajuj Bak´tun. Todo pasó, sin que pasara nada.

¿Sabes qué me hubiera gustado hacer antenoche y ayer en la madrugada? Me hubiera gustado ir a algún lugar como Totonicapán.  Un cuate que anduvo por ahí dice que fue una celebración alegre, con tamales y todo, como son las celebraciones de la gente cuando no tiene encima la presión política, ni la presión de las cámaras.    Me hubiera gustado ver las estrellas en Quiriguá, donde dicen que no hubo festejos oficiales.

¿Dónde no me hubiera gustado estar? Donde hubo falsos juegos de pelota, donde hubo danzas hechizas con oropel, o donde los llamados guías espirituales lo que hicieron fue socarse alrededor del fuego y fumar monte.  Mi amigo, Eduardo, dice que esto último es lo único que vio en Iximché.

En Iximché, por cierto, mi amigo Jorge, tuvo más suerte. El se topó con un altar en el que una gallina había sido sacrificada.  Para los mayas antiguos el derramamiento de sangre era esencial en su vida ritual.  Cada etapa de la vida, cada acto de importancia política o religiosa, cada fin de algún período importante requería de su santificación por medio del derramamiento de sangre.  Cuando era dedicado un edificio, cuando se plantaban las siembras, cuando nacían los niños, cuando se casaban las parejas o cuando los muertos eran enterrados, la sangre era ofrecida para expresar piedad y para convocar a los dioses.  Así nos lo cuentan, en The Blood of Kings, Linda Scheele y Mary Ellen Miller.

No es raro  que los diarios hayan reportado lo artificial, teatral y fingido de las celebraciones del Oxlajuj Bak´tun; pero hayan pasado por alto lo que sí es importante.  No es raro; pero siempre es decepcionante.   En las noticias no se vieron los tamales de Toto, ni la gallina de Iximché; sólo se ve lo que es para turistas, para políticos, para oenegeros y para pánfilos.

La superficialidad está en todas partes.  En un diario, por ejemplo, se confunden las Oxib Xc´ub, las estrellas que para los mayas son las tres piedras de la creación y que se hallan en Orión.  En vez de referirse a Alnitak, Saiph y Rigel; se las confunde con Alnitk, Mintaka y Alnilam, de esa misma constelación.  En un reportaje se confunden los templos de El gran jaguar, en Tikal, con La danta, en El mirador.

Los guías espirituales hablan de una cosmovisión maya; pero se refieren a un dios todopoderoso creador del universo, y rezan el Padre Nuestro.  Y a La madre tierra le piden salud, dinero y amor.  Cabe de todo en ese canasto; y yo sospecho que los verdaderos líderes indígenas estaban en otra parte.

En las celebraciones políticas privó la improvisación.  En Tikal, por ejemplo, no había previsiones, ni infraestructura para evitar daños en los templos que no estaban preparados para recibir muchas visitas al mismo tiempo.  No se cumplió con los horarios, no había información sobre las distintas actividades, y los agentes de seguridad se comportaban como cuando se comporta la mayoría de la gente cuando tiene un poquito de poder.  Los pocos turistas que vinieron, sin embargo, salieron contentos en su mayoría: La experiencia fue muy buena, por conectarse con la civilización maya, dijo una; en tanto que otro se quejó porque nunca supe en qué consistían las ceremonias…nunca nos explicaron.

En fin…como decía mi tía abuela La mamita, todo pasó, sin que pasara nada; o como escribió Raúl de la Horra, si no somos capaces de vivir con coherencia y responsabilidad el mini-Bak’tun que se opera cada día en nuestra existencia, me parece una impostura el ponerse de pronto solemnes y borrachos alrededor de unas fogatas para celebrar algo que acontece cada cinco mil años.

Y en cuanto al fin del mundo…lo de siempre: Las cosas no las hacen como antes.

La foto es por mi amigo, Jorge Jacobs.


17
Dic 12

No me quedé sin ver torito


En las grandes festividades chapinas, los alegres toritos son infaltables.  Y a mí me gustan mucho estos juegos pirotécnicos; así que cuando puedo salgo a buscarlos, especialmente durante la fiesta de Guadalupe cuando son abundantes.  El del vídeo es del que vi este año y estuvo muy bonito aunque no me embistió.

En 2011 quise quemar uno para mi cumpleaños; pero no fue posible debido a la lluvia.  Entonces tuvimos que cambiar la quema para el Día de Gracias cuando se lució con sus luces y sus cohetes.

Oí por primera vez de los toritos cuando era niño y mi tía abuela La Mamita me contaba de los festejos populares de cuando ella era niña, a principios del síglo XX.  Cuando ella llegaba a la parte del torito, y de cómo se dejaba ir entre la gente mientras disparaba cohetes y luces, yo me emocionaba mucho. Pero no fue hasta la adolecencia que vi uno en persona. Y desde entonces no me resisto a ver toritos, aunque me correteen.


16
Dic 12

Banda durante la fiesta de Guadalupe


Durante la fiesta de Guadalupe se encuentran muchas sorpresas en el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala. Este año, una de ellas fue esta banda de jóvenes que amenizaba el paseo.


11
Dic 12

Serenados, delicias de la temporada navideña

Gracias a mi cuata, La Dino, en esta temporada tuvimos Serenados.  Estas delicias son parte del repertorio de dulces de navidad que desde siempre han sido horneados por las monjas clarisas. En realidad, yo sólo los había probado en su versión industrial y los conocía como polvorones.

Los serenados o polvorones seguramente tienen su origen en España, y me alegro mucho de que estén integrados al repertorio de golosinas navideñas en mi casa.  Vienen envueltos en papel de china y cubiertos con azucar glass.  No sólo son muy ricos, sino que se ven lindos.
Losserenados veníana compañados por otras pequeñas maravillas.

10
Dic 12

Compras navideñas en el Mercado Central

El sábado anduve por el Mercado Central de la ciudad de Guatemala para comprar algunos de los adornos tradicionales de la temporada: manzanillas, chichitas, corona de pinabete, gallitos, y musgo verde y musgo español.

Algo que siempre me llama la atención son las figuritas que se usan en los nacimientos chapines: pastores, ovejas, distintos animalitos, y una variedad de personajes como las vendedoras de la foto.  Me gusta su colorido como el de un mercado real, y la variedad de productos, como en un mercado de verdad.

Los nacimientos guatemaltecos son ricos en imágenes y en escenas, algunas muy inverosímiles; pero siempre encantadoras.


09
Dic 12

El arbol de Navidad ilumina mi casa

Rechulo quedó el árbol de Navidad que pusimos en casa.  Ilumina no sólo con sus luces, sino con su hermosa presencia, sus colores y -sobre todo- con su aroma.  Si, el aroma también ilumina. El aroma del pinabete se mezcla con el de las manzanillas y la magia de las fiestas de fin de año se apodera del ambiente; y se apodera de quienes tenemos la dicha de relacionar, con ella, cientos de recuerdos gratos, de personas amadas, de momentos inolvidables y de sonrisas sinceras.

A mí, el arbolito me lleva a las casas de mis abuelas y a la de mis padres.  Aveces quedo embobado frente a él porque no sólo me maravilla su belleza adornado; sino porque, siendo un Abies guatemalensis, y conociendo la tierra de donde viene, no puedo sino admirarlo y expresarle respeto.

En casa tenemos la costumbre de añadirle dos, y sólo dos, adornos nuevos al arbolito cada año; de modo que siempre es el mismo y siempre es distinto.  Mantiene su continuidad y nos alegra con cosas nuevas.

Este año -y una vez más gracias a doña Mireya  y al Rafa- tenemos un árbol bello, aromático y con mucha personalidad que nos llena de magia y de alegría la casa. Este arbolito me trae invaluables recuerdos de decenas de alegres festejos, y promete muchos más; y si quieres tu pinabete, los hay galanes en la 30 calle 11-42, zona 12, colonia Santa Rosa II; teléfono 2476-0496.


09
Dic 12

¡Ponche de frutas!, otra delicia del fin de año

El primer ponche de la temporada lo tomamos el sábado. Se prepara con frutas, dependiendo de la región del país en que se elabore y de la receta familiar. La que hicieron en casa viene de la Costa Sur y por eso lleva coco; se sazona con pimienta gorda y clavos y se usan las frutas frescas incluyendo plátanos, papaya, manzanas, pasas, piña. Este año, para darle un toque distinto le pusieron manzanillas y mamey.

En casa de mi madre, el ponche se hacía con piña, que es común a todos los ponches chapines; pero se sazonaba con canela, se hacía con frutos secos del hemisferio Norte, como manzanas, melocotones y peras, además de las ciruelas y pasas que son de ley.

A mí, el ponche me gusta bien helado y que sea refrescante; pero si lo he de tomar caliente me gusta con un piquete de buen ron.


09
Dic 12

¡Noche de Luces Campero!

Así vimos las Luces Campero, celebrando entre amigos y disfrutando del magnífico ponche de la casa, frijolitos y queso manchego con mermelada de mandarinas.

Este espectáculo tradicional nos regaló 30 minutos de luces y colores que pudimos disfrutar sin mucho frío.  Es muy agradable ver cómo es que los niños se gozan la gran variedad de fuegos artificiales y como nos contagian con su alegría.  Y el niño que hay en mí se divierte como mico, y se maravilla con las luces, como se maravilla con todo lo que es bello.

Quien canta es Loreena McKennit.