28
Mar 13

Venta de mangos verdes y maduros

Inseparables de las procesiones propias de esta temporada son las ventas de alimentos.  La del vídeo es de mangos verdes y maduros; pero las hay de tamales y paches, tortillas con carne y embutidos, tacos, toda clase de frituras, gallina, caldos, encurtidos y bueno…la lista es larga.

Salir a ver procesiones no sólo quiere decir ir a ver los cortejos; quiere decir reunirse con la familia y los amigos, disfrutar del ambiente, practicar el antiguo arte de people watching y ¡¿¡cómo no?! comer enchiladas, empanadas, corbatas chinas, churros y todo lo que se antoje.


25
Mar 13

¡Ya vino el pan!

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Ah, como quisiera compartir el aroma de este pan.  El aroma inconfundible que dan el  horno de leña. La leche ordeñada el mismo día en que se hizo el pan y los huevos de las gallinas de la vecindad.  Hecho, además, con cariño por mi cuata Shalby en Coatepeque.

El aroma, el sabor y la textura de este pan son primigenios y eso nos conecta con la historia, el pasado y las tradiciones.  Por eso es que el pan es bueno para celebrar la vida y lo que la hace buena.  En Occidente, el pan está vinculado a la civilización y la cultura.

En la Costa Sur de Guatemala, se acostumbra preparar pan para Judas. La costumbre es que, el miércoles, grupos generalmente de jòvenes van de casa en casa y por las calles con música y pidiendo pan. La gente le da pan a Judas y por unos pesos los jóvenes bailan con el apóstol. También es costumbre que la gente intercambie pan.

El origen de estas costumbres, digo yo, es porque antaño las panaderías cerraban durante la Semana Mayor y, por lo tanto, la gente tenía que hacer su propio pan. Y luego…la necesidad se convirtió en fiesta, como suele suceder. La comida se disfruta más cuando se hace compartida; especialmente cuando se comparte con quienes se les tiene cariño, respeto y admiración.

Hace dos años hicimos el pan en la casa y salió sabroso; pero como no tenemos horno de leña, hace faltó aquel toque especial.

En la Costa Sur la costumbre es remojar el pan en la miel de garbanzos; y a mí me gusta mucho así, o remojado en leche, o en chocolate.


23
Mar 13

La primera procesión de mi barrio

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Los penitentes encabezan la procesión en la Villa de Guadalupe.  Las calles de mi barrio se inundan con los aromas del incienso y el corozo; aromas que el viento se encarga de llevar y traer en compañía de las marchas que acompañan al anda.

El vídeo de abajo muestra a las cargadoras; cosa inusual porque lo tradicional es que el anda principal sea cargada sólo por hombres.  Las mujeres y los niños suelen cargar las otras.

El siguiente vídeo muestra los tres bombos de la banda que acompaña a la procesión y que marcan el ritmo del paso de la misma, así como el de las marchas.

Finalmente, entre rehiletes se ve el anda principal.

La Villa de Guadalupe es un barrio muy tradicional; y en él se viven las costumbres propias de cada temporada del año.  A principios del siglo XX todavía era un poblado separado de la ciudad de Guatemala y conserva su carácter de pueblo.  Tiene su plaza, su mercado y su iglesia.  A veces huele a leña y si uno camina por sus calles, al atardecer, la gente saluda con ese saludo propio de quienes lo hacen, no por compromiso, sino por agradar.


22
Mar 13

La semana más chapina

Si me preguntas cuál es la mejor semana para visitar Guatemala, no dudo en recomendar la que empieza hoy, que es la más chapina de todas.

Entre el furor playero y los santoentierros, los chapines nos la arreglamos para hacer de esta temporada algo intenso, con algo para cada uno de los cinco sentidos…y más  A mí siempre me lleva a mi niñez en la playa, o en Panajachel.  Me recuerda los preparativos en casa de mis padres y las tradiciones en las casas de mis abuelas.  En casa, el Viernes de Dolores ¡era día de empacar!

Es temporada del bacalao a la vizcaína, miel de garbanzos, moyetes y torrejas, pan hecho en casa, encurtido, mangos en dulce, empanadas y pescado seco envuelto en huevo y con verduras.  Es tiempo de chinchivir, tiste, horchata y refrescos de jocotes marañones, tamarindo y chan.

Es la temporada estival de tardes remolonas y de noches para salir a caminar y disfrutar de las tradiciones.  Es temporada de celajes de oro y de Pastis. Es tiempo propicio para practicar el antiguo arte de people watching; y para enriquecerse con la cultura de sacar a bailar a Judas, con la de salir a ver procesiones, y con la de los diablos en la Costa Sur.  No es necesario ser religioso para disfrutar las docenas y docenas de expresiones populares que se ofrecen en todos los rincones del país.

Guate se viste de colores en esta temporada.  Ahí están las magníficas jacarandas y las buganvilias multicolores.  Ahí están los matilisguates y los paloblancos.  Todavía hay candelarias moradas y esquipulas anaranjadas. ¡Es la temporada en la que todo huele a corozo, a marañones y a incienso!

¿Cuál es mi plato favorito de este tiempo?  El bacalao.  En casa lo cortamos en cubos y lo remojmos para quitarle la sal. Luego de colarlo y secarlo lo freímos en abundante (¡abundante!) aceite de oliva, cebollas rodajadas finamente, ajos picados y salsa de tomates, con chiles guaque; a la que le añadimos tiras de morrones, aceitunas rellenas de pimientos y alcaparras sin sal. Luego lo comemos sobre arroz blanco, y remojamos pan francés de horno de leña en la salsa.  Y así, le haim, celebramos la dicha de compartir la vida con quienes amamos.

Columna publicada en El periódico.


11
Mar 13

Mis garbanzos en dulce en la Revista D

Dos fotos mías, de los garbanzos en dulce o miel de garbanzos que preparamos en casa, fueron publicadas el domingo en la Revista D, de Prensa Libre.  La receta no es mía; pero las fotos, sí.

Los garbanzos en dulce o miel de garbanzos es una de la comidas típicas de la Semana Mayor chapina; y en mi familia quien los hacía cuando yo era niño era mi tía abuela, La Mamita.  Luego mi tío Rony fue el heredero de la tradición que recogimos en mi casa hace unos pocos años.

En la ciudad de Guatemala, los garbanzos en dulce se preparan en una miel de agua, azúcar y canela.  La noche anterior se dejan en agua, con un toque de bicarbonato y en la mañana se pelan.  Luego se cuecen y cuando están cocidos se cuelan y se apagan en la miel para que calen bien.

En la Costa Sur se hacen con rapadura -como dice la receta publicada en la Revista D– y se les añaden frutas como mangos,  melocotones, platanos y/o papaya.

 


31
Ene 13

Alegres cascarones para el Carnaval

Los alegres cascarones anuncian la fiesta del Carnaval; y me encontré estos en el mercado de La Antigua. Los cascarones, que son imprescindibles para esta festividad, son huevos vacíos, rellenos con confetti y un grano de maíz, coloreados con añilina y cubiertos con papel de China. ¿Podría, alguien, explicarme cuál es el propósito, o el significado del grano de maíz?

La idea, con los cascarones es rompérselos a alguien en la cabeza; normalmente de forma sorpresiva.

Cuando era niño recuerdo haber hecho cascarones en dos ocasiones. Eso fue con mi tía abuela, La Mamita, que fue quien me enseñó la técnica de pintado. Ella guardaba cáscaras de huevo a lo largo de meses, elaboraba elconfetti, preparaba la añilina, cortaba el papel y hacía el engrudo necesario para sellar los cascarones. Y los niños, ¿qué hacíamos? Pues pintábamos los cascarones y nos pintábamos entre nosotros, combinabamos los colores, hacíamos diseños y nos divertíamos. Y si uno quería llevar la diversión un paso más allá, podía ponerle harina a algunos cascarones, travesura que había que hacer sin que La Mamita se diera cuenta.

Muchas culturas en Europa y en el Oriente Medio tienen la costumbre de pintar huevos.


27
Ene 13

Banda en el Palacio de los Capitanes Generales

Esta banda tocaba el viernes en el Palaci de los Capitanes Generales en la Antigua Guatemala; y a mí me gusta mucho la música de bandas, o de marimba en las plazas de las poblaciones.  Es una costumbre decimonónica que aún se conserva y que siempre alegra los paseos.

En la ciudad de Guatemala la banda marcial solía tocar, los domingos, en la Concha Acústica del Parque Centenario, predio que otrora ocupara el Palacio de los Capitanes Generales, luego de la destrucción de La Antigua Guatemala.

Mi abuela, Frances, contaba que cuando era niño a mi padre le gustaba ir a escuchar la banda; y que le gustaba, en particular, cuando escuchaba La gazza ladra, de Rossini.


28
Dic 12

Daños graves al templo de El Gran Jaguar

Durante la celebración del Oxlajuj Bak´tun el Templo I de Tikal, comocido como El Gran Jaguar, sufrió daños graves en sus crestería.

Según fuentes confiables, durante la madrugada de aquella conmemoración, decenas de visitantes subieron por las escalinatas del monumento y arremetieron contra las rocas que conforman el edificio. En la siguiente fotografía pueden observarse los daños.

Tristemente, además de destrozar la cresta del Templo I, infiltrados que se hicieron pasar por sacerdotes mayas hicieron pintas en la superficie de la fachada.

¡Por inocente!

Gracias a Guate 360 por la idea y la foto.

 


26
Dic 12

Lo mejor del pavo es lo que viene después

Hoy me tocó la tarea de descarnar el pavo de la Nochebuena.  En realidad, para mí el pavo es sólo un pretexto para lo que viene después:  El relleno;  los sandwichs de carne de pavo, relleno y gravy; los sandwichs de ensalada de pavo; y el caldo de huevos.

Verás.  En casa cenamos el pavo en la Nochebuena, pero aún le queda bastante carne adherida y queda relleno.  El día 25 comemos sandwichs con trozos de pechuga y carne oscura acompañados por toques de relleno y el gravy que a mí me gusta sazonarlo con Jerez.  El día 26 comemos sandwichs con ensalada de pavo.  Así era la costumbre en casa de mis padres.  Mis favoritos, sin embargo,  son los emparedados con pan de cebolla y con una rodaja de queso cheddar ahumado; esa es una combinación que aprendí en la Students Coop de la Universtity of Maryland.  Pero lo mejor viene unos días después: el caldo de huevos que hacemos con los huesos del pavo, al estilo de mi bisabuela Mami.  Sazonado con apazote, crema de tomate, queso paremesano y crema.

El pavo no tiene desperdicio.


25
Dic 12

Tamales, mi desayuno navideño tradicional

Mi desayuno tradicional de la Navidad es un tamal colorado y uno negro, acompañados con buen café y dulces y pasteles de la temporada.  ¡No es cuento; pero que gozo siento cuando abro las hojas de maxán y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales invaden mi cuerpo y mi mente y me llevan por una montaña rusa de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa gentil y el recado poderoso llegan a mi paladar.

Tengo la dicha de recordar los tamales de mi bisabuela, Mami; y los de mi tia Baby.  Y los de mi tía abuela, La mamita,  nos hacía tamales pequeños para los niños.  Cuando eramos chicos no dejaban que comiéramos la carne de cerdo que venía en los tamales comprados; y una noche, cuando me sirvieron mi tamal, retiré la carne.  Mi madre, al verme me dijo que podía comer esa carne porque esos tamales eran hechos por mi bisabuela.  Y los tamalitos de La Mamita, los recuerdo pequeños, como de 2 x 2 pulgadas, bien doblados y bien amarrados.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, y pollo.  Aunque a mí me gustan más los de cerdo.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de maxán en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las aceitunas, las alcaparras y las almendras.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos.   Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.  A mí, por cierto, me gustan más grandes que pequeños, y me gusta que la masa no sea muy espesa.

Hacer tamales es algo muy elaborado.    Hay que lavar y asar las hojas.  La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento.  Aaaaaaah, un día de estos haré aunque sea media docena de tamales.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre enSan Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260-