23
Dic 15

¡Luisfi en una tamaleada!

Desde hace varios años yo andaba con la cosa de que quería aprender a hacer tamales. Quería participar en una tamaleada (como se le llama en Guatemala al procedimiento de hacer tamales en familia) y hacer estas maravillas de la cocina tradicional chapina.

¡Todo listo para la tameleada!

Mis amigos (y primos) Carol y Manolo me dieron la oportunidad, ayer.

Hacer tamales es complejo e implica varios procesos paralelos.  En eso se parece a la elaboración del fiambre.  Como con el fiambre, aquellos procesos pueden ser intimidantes, sobre todo porque los tamales requieren de fuego de leña.   Desde muchas perspectivas, la tamaleada es enriquecedora.  El hecho de hacerlos en familia -como ocurre con el fiambre- eleva la experiencia más allá de lo propiamente culinario que ya de por sí es alucinante.

Ahora me estoy comiendo uno de los tamales que hicimos; y sus sabores, sus aromas, y su textura están íntimamente asociados a las emociones vividas durante su elaboración.

Nada en los tamales de Carol y Manolo es casual.  Las hojas de sal para envolverlos son cultivadas en las faldas del volcán de Fuego, las aceitunas son sin hueso y rellenas, la carne de cerdo es de primera, las ciruelas fresquísimas y así puede uno seguir y seguir enumerando.  Y, claro, la sumatoria de todo aquello bueno y seleccionado con cuidado es excelente.  Los tamales son una forma de excelencia que merece admiración y respeto.

¿Cuál fue mi parte favorita de la tamaleada?  El momento de armarlos, envolverlos y amarrarlos.  En el porche de la casa armamos una mesa larga y una línea de ensamblaje que funcionó a la perfección.  Todos alrededor de la mesa, entrándole a los tamales, platicando, comiendo y bebiendo, todos disfrutando de esos momentos valiosos.  Otra característica que se comparte con la elaboración del fiambre.

Algo que nunca había hecho -porque cómo iba yo a saber que puede hacerse- es comer la masa cocida mezclada con recado y acompañada por cerveza.  ¡Ah cosa más rica!

Las fiestas de fin de año chapinas, que en casa empiezan con la quema del diablo, huelen a pinabete, a manzanillas, a pólvora, a ponche de frutas y a tamales.  Tamales colorados y negros.  Cuando era niño, mi parte favorita de estas festividades eran los regalos; y ahora, desde hace años, son los tamales.  ¡Que dicha disfrutar de buenos tamales¡; y más dicha, aún, fue haber participado en la tamaleada!


14
Dic 15

Majestuosos 25 años de Luces Campero

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Si digo que el final de las Luces Campero fue espectacular, me quedo corto.  Fue sorprendente, dramático y en casa nos quedamos boquiabiertos.  Los que estaban en el tejado vieron los fuegos artificiales en el Campo de Marte y en otros puntos de la ciudad; pero los que nos quedamos en el balcón nos concentramos en el espectáculo principal. ¿Viste las dos últimas explosiones -plateada y dorada-?  ¡Fueron espléndidas!

El niño que hay en mí se maravilla con las Luces Campero y los fuegos artificiales.  Me gusta verlos en compañía de familia y amigos.  Ayer, en casa, cuatro generaciones observaron los juegos pirotécnicos y ojalá podamos disfrutarlos muchas, muchas, muchas veces más.

Abajo el vídeo que hizo Así es la vida:

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12
Dic 15

Las fiestas empiezan con el árbol

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El aroma del pinabete, las luces y las figuras decorativas alegran las fiestas del fin de año en mi casa. El aroma del arbolito y el de la manzanilla celebran el mensaje de Paz en la tierra, a los hombres de buena voluntad ; y hace un rato me dio los buenos días.

De mi infancia recuerdo varios árboles importantes. En casa de mi abuelita Juanita es imposible olvidar unos chiribiscos hermosamente adornados con cabello de ángel y con luces en tonos pastel. También recuerdo los pequeños árboles que ella, y mi tía abuela La Mamita, solían montar -con primor extraordinario- para mi hermano y para mí, junto a nuestro propio nacimiento en miniatura.

En la casa de mi abuela, Frances, recuerdo que los árboles generalmente pinabetes, o cipreses. A veces adornados con nieve fabricada elaborada en la casa con un jabón que venía en escamas; y siempre llenos de figuras variadísimas, algunas muy antiguas, y luces multicolores. Allá los árboles eran tan altos que mi padre y mi tío Freddy tenían que usar escalera para llegar hasta arriba y distribuir bien las luces y las figuras.

En la casa de mis padres tuvimos toda clase de árboles. Aunque los favoritos eran los pinabetes, tuvimos cipreses, pinos y chiribiscos. En algún momento de principios de los años 70 se pusieron de moda los árboles que ya venían nevados y tuvimos uno de esos. Y en los malos tiempos tuvimos un árbol prestado, y un árbol simbólico, hecho con chorizo de pino, en la pared. Con el árbol listo, ya estamos preparados para los tamales, las galletas, el turrón, el stollen, el mazapán, el ponche, el pastel de frutas, el mincemeat pie, los regalos y los cohetes.

Este año, gracias a doña Mireya, don Ronald y al Rafa, tenemos un árbol galán -cultivado cuidadosamente- que nos llena de alegría la casa. Ese arbolito me trae invaluables recuerdos de decenas de alegres festejos, y promete muchos más; y si usted quiere su pinabete, los hay hermosos en la 30 calle 11-42, zona 12, colonia Santa Rosa II; teléfono 2476-0496.


08
Dic 15

El diablo se fue feo anoche

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Ayer cumplimos con la tradición chapina de reunirnos  para encender un fogarón en el cual se supone que arde el diablo.  Es un rito tribal y supuestamente purificador en el cual se entregan a las llamas nuestros diablos personales, simbólicamente.  ¿Cúal es tu diablo que quemas el 7? Los míos son dos que vuelven y vuelven cada año: la impaciencia y la maña de procrastinar.

Hay, sin embargo, una perspectiva sobre el diablo, que es fascinante y que mi cuate, Warren, explica muy bien: el diablo es un héroe porque su dios era un tirano absoluto.  Luzbel se rebeló contra la tiranía, ¿por qué no habría de ser heróico?  Luego, ¿no fue el diablo quien animó a Eva a comer el fruto del árbol de la sabiduría? El diablo, en ese contexto, es Prometeo.  ¿Por qué iba a ser símbolo del mal un héroe que abre las puertas al conocimiento?  Tal vez hay que repensar la celebración de ayer y…¿te diste cuenta de que el fuego al diablo es como el agua a un pez?

Con los fogarones se queman cohetes y a su alrededor acuden los amigos y la familia. Ayer el fogaron tradicional en casa de los Peter estuvo acompañado por tamales y ponche deliciosos.

La novedad de este año fue que el cuate, Juanca, mandó a hacer un diablo que llevaba en sus manos La crítica de la razón pura, por Emanuel Kant; el hombre que, según explica Ayn Rand, le cerró la puerta de la filosofía a la razón y expresamente se propuso salvar la moralidad del auto sacrificio.  Esas son las malas ideas que se quemaron anoche. Por supuesto, Kant es muy popular entre los místicos.

Muchas culturas tienen tradiciones similares y las que recuerdo ahora son las hogueras de los celtas y las fallas valencianas.  De distinta naturaleza entre sí, y muy diferentes a nuestra Quema del Diablo, todas están relacionadas con el uso del buen fuego que ilumina y purifica.

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22
Nov 15

Día de frío y lluvia, día de cocido

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El cocido que hubo hoy en casa merece ovación de pie.  En esta ocasión el caldo fue entomatado y el arroz fue preparado con cebolla y ajos fritos, y mantequilla.  Eso elevó el nivel que ya de por sí parecía insuperable.  ¡Beso las manos que hacen posible esto!

A mí me gusta comer las carnes y las verduras separadas del caldo, y me gusta que el caldo tenga, además del arroz, buenos trozos de aguacate.  Los chiltepes macerados con culantro y naranja agria fueron el complemento perfecto para terminar de sazonar el caldo.

De las verduras, mis favoritas siempre son los güicoyes sazones, las yucas, las papas, los peruleros y las zanahorias.  Y también el elote.  La carne me gusta que tenga gotitas del juguito de los chiltepes.

¡Como me gozo el cocido y otros caldos en estos días de frío, neblina y lluvias!

El cocido chapín es un plato colorido, variado en sabores y texturas, y que a mí siempre me causa alegría.  En casa de mis padres solía ocurrir que, cuando almorzábamos cocido, en la noche cenábamos algo que llamaban fritanga, que era las  carnes y vergetales que sobraban del cocido cortadas en cubitos pequeños, mezcladas con arroz y fritas.  Aaaaaaaaaah, que delicia es eso.  Cuenta mi madre que en la casa de su abuela todos los días había cocido…más el almuerzo que siempre era algo variado.  ¿Puedes imaginarte semejantes comilonas todos los días?

El cocido chapín es pariente de la olla poderida española y con el pot-au-feu francés.


14
Nov 15

¡Fue encendido el Arbol Gallo!

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Sólo cuando uno ha estado en los alrededores del Monumento a los Próceres previo a la inauguración del Arbol Gallo, y ahí ha visto las caras ilusionadas de los niños y de los ancianos, puédese entender la dimensión que este espectáculo tiene para la gente que llega a verlo.

Ha de ser la misma cara que pongo desde mi balcón cuando veo que se enciende al Arbol y cuando veo los fuegos artificiales que lo acompañan.  Seguramente me veo embobado y así con los ojos bien abiertos debo parecer un crío en la plaza.  Con el Arbol Gallo empiezan las fiestas de fin de año y el niño que hay en mí se alborota…gozo como un mico.

El Arbol Gallo es obsequio de la Cervecería Centroamericana y a mí empieza a ponerme en Xmas Mode; y seguramente a la gente que acude al espectáculo, también.  Hoy con la lluvia a saber cómo estuvo en la plaza; pero apuesto a que la gente la pasó bien como pudo. Tradicionalmente las familias llegan al lugar desde temprano y hacen picnic.  Desde niños de brazos hasta gente mayor en sillas de ruedas,  todos gozan de un paseo por la Avenida de la Reforma (iluminada con motivos de la temporada) y en los alrededores. ¡Por supuesto que no faltan las ventas de comida!, desde los tradicionales churrasquitos con carne adobada, longanizas y otros embutidos hasta los hot-dogs, panes, dulces artesanales, tacos y demás. En el vídeo, tomado desde mi balcón, al fondo se oyen la música y algo de la alegría de la gente.

Este año, como en otros, me gocé mucho el espectáculo.


14
Nov 15

Bocadillo veleño, ¡que rico!

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Ya lo dijo Brillat-Savarin, el descubrimiento de un nuevo plato hace más por la felicidad humana que el descubrimiento de una nueva estrella; y la felicidad del día me la trajo el descubrimiento del bocadillo veleño, un dulce tradicional de Vélez, Colombia, elaborado con guayabas y conservado en hojas de bijao, que son una forma de nuestro mashán chapín.  Como te imaginarás las hojas le dan al dulce de guayabas un aroma y un sabor particulares.  Además, vienen hermosamente empacados.

¡Gracias a mis amigos Lili y Lucas por esta delicia!


01
Nov 15

Evocación del fiambre y la tradición chapina

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¿Cual es el mejor fiambre? El mejor fiambre es el que sabe como el de la casa de tus padres, de tus abuelos, o de tus bisabuelos; pero también es el que tiene tu toque personal.  Es el que te recuerda tu niñez, tu adolescencia y tu proceso de maduración, y es el que tiene tu carácter.  El mejor fiambre es el que es acerca de tus raíces y acerca de tus ramas…para usar una metáfora como cualquiera otra.

Ya sabes, hay fiambres rojos, blancos y verdes; y cada familia tiene su propia receta y su propia versión de cualquiera de las variedades.  El fiambre es un plato tradicional de la cocina guatemalteca.  Es muy complejo y  requiere de todo el buen juicio,  la pasión y la sazón que pueda tener quien lo prepara.  Es un plato para compartir con la familia y los amigos.

Sospecho que la fiesta del fiambre es el Día de gracias chapín.  La del fiambre es una festividad que celebra los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.  El año pasado leí, en Twitter,  que La verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

En casa comenzamos a preparar el fiambre desde viernes pasado cuando cocimos y cortamos las carnes y los embutidos:  la cesina, la gallina, el cerdo y el pollo; así como las longanizas y las butifarras.  Seguimos el sábado cuando cocimos las verduras: zanahorias, arvejas, güisquiles, coliflores y repollos.  Ese día mezclamos los caldos y sazonamos el caldillo resultante con vinagre y miel de abejas.  También mezclamos las carnes, los embutidos y las verduras y el caldillo.  La miel de abejas le da un toque amaderado que en casa apreciamos mucho.

El primer sábado de octubre preparamos el encurtido de remolachas y en esos días hemos encargado los embutidos, así como adquirido los adornos enlatados y conservas: espárragos verdes y blancos, chiles morrones, atún, salmón, sardinas en aceite y en tomate, pepinillos ácidos y dulces,  aceitunas verdes rellenas y negras, pacayas cebollitas, rábanos, perejil colocho y lechugas.  Más tarde, el día 1 de noviembre agregamos camarones, huevos duros rodajados, chiles chamborotes y chiles chocolate a los adornos de los platos.  Ese día también añadimos rodajas de gelatina de cerdo, jamón de sangre, salami, lengua salitrada y otros jamones, así como queso duro y queso de capas, y algo de remolachas.

Como ves, la preparación del fiambre lleva varios días de planificación y de ejecución.  Y ya intuirás que, con tantos y tan variados ingredientes se requiere de un balance muy fino para que todo esto salga bien.  Ya no digamos para que salga magnífico y memorable.

Una vez un cuate extranjero me preguntó que  por qué es que usaba enlatados y conservas en vez de ingredientes frescos.  El sostiene que si se usan salmón y atún frescos, por ejemplo, sería mejor.  Y puede ser…¿por qué no?  Lo que pasa es que parte de la experiencia del fiambre está relacionada con recuerdos, nostalgia y tradición.  El fiambre, en mi casa, tiene que tener no sólo la sazón particular que nos gusta en casa, sino una íntima e inequívoca relación con los sabores y texturas que recuerdo en casa de mis padres y en casa de mi abuela.  Y allá se usaban enlatados y conservas.

Una vez más, el fiambre de este año nos salió como debe ser…estupendo como siempre. Y lo gozamos como debe ser y como siempre, con la familia y amigos.

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31
Oct 15

¡Listos para celebrar el Halloween!

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Hoy se celebra la fiesta de Halloween.  En Guatemala esta festividad se fusiona con los dos días siguientes cuando se celebra la vida (recordando a los muertos) las familias se reúnen para comer e intercambiar el fiambre; y mi hipótesis, sin fundamento científico, es que la fiesta del fiambre es nuestro Día de Gracias.

La noche de Halloween es importante porque es la víspera.  Es la noche en la que se deja curtiendo el fiambre para comerlo al día siguiente. La noche en la que los ingredientes quedan mezclándose y fusionando sus sabores y aromas. Además es una noche lúdica en la que celebramos la vida y nos burlamos de la muerte; así como de las brujas, de la hechicería y de otros productos del misticismo. Hoy en la noche, en mi casa, cortaremos y coceremos las verduras del fiambre y lo dejaremos 85% listo para mañana (ayer preparamos las carnes).

En el día 1 las familias recuerdan a los que han fallecido y alrededor de un plato opulento –que incluye carnes, embutidos, vegetales y adornos exuberantes–  celebran que están unidas, que pueden comer aquellas delicias y que ¡hasta pueden compartirlas!

El fiambre, como el pavo y otras maravillas del Día de Gracias en otras latitudes, no es posible sin trabajo productivo, ni cosechas, ni ahorro, ni salud, prosperidad y talento. La del fiambre es una festividad que celebra los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.  Hace un par de años leí, en Twitter, que La verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

De vuelta al Halloween, no es cierto, por cierto, que la tradición de pedir dulces en la noche de hoy sea ajena a la cultura chapina. Los niños de antaño, durante lo que ahora conocemos como Halloween, iban de casa en casa recitando: Angeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos./ Si no nos la dan/ puertas y ventanas lo pagarán. Era la versión criolla del trick, or treat; y si los críos no recibían sus dulces de ayote y de jocotes manchaban puertas y ventanas con cal.

Ahora está de moda quejarse del Halloween porque hay gente que dice que es cosa del diablo, queja que me parece tan absurda como el tema de los encantamientos.  ¿Qué de diabólico puede haber en un montón de críos pidiendo dulces?  El hecho es que eso es lo único que les importa a los niños. ¿Y a los grandes? Pues a los grandes nos gusta la parranda…¿y qué?  El diablo no tiene que ver con el placer, ni con la diversión, ni con la alegría; sino con las llamas y el olor a azufre….y seguramente con los prejuicios de esa gente que teme que alguien, en algún lugar, esté siendo feliz.   Como dijo Facundo Cabral: hay que ser feliz en este mundo; porque los que no son felices se la pasan jodiendo a los demás.

De cualquier manera, una fiesta en la que se celebra la vida y en la que se hace mofa del misticismo; una fiesta en la que se celebran la bonanza y la prosperidad, y una fiesta en la que la familia es el núcleo unificador, es una fiesta que merece ser celebrada.


30
Oct 15

Hoy cocimos las carnes para el fiambre

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En casa es tradición que, mientras preparamos el fiambre, comemos butifarras y longanizas acompañadas a veces por vino y a veces con whisky.  Y hoy fue noche de whisky.  Además probamos los chorizos negros ¡y estaban espectaculares!  Los chorizos negros son más intensos que las butifarras y me están dando ganas de añadírselos al fiambre el año entrante.  ¡Por supuesto que mi madre frunció el ceño porque la receta de mi abuela y de mi bisabuela no los incluye!; pero ya yo nunca he tenido miramientos con alterar las recetas si el resultado me place.

En el primer día de preparación cocemos la gallina, el pollo, la cesina, la posta de marrano, y los embutidos.  Rodajamos y cortamos en cubos.  Guardamos los distintos caldos que luego serán mezclados en busca de la sazón perfecta que traiga a la memoria los recuerdos más caros en torno al fiambre tradicional.

¿Puedes creer que nunca había probado los chorizos negros? Por supuesto que igual que las butifarras y las longanizas, son los que preparan Abel y Virgilio en La Puerta del Sol.  Sus embutidos son impecables y deliciosos como ninguno.

Mañana será el día en que preparamos las verduras para dejar el fiambre 85 por ciento terminado, de modo que se curta y que todos los sabores y aromas se integren.

En la foto se ven las ollas, en la lumbre, con las longanizas, el cerdo y la gallina.  Y al frente las deliciosas butifarras y chorizos negros…con el whisky, claro.