El subsidio que te pagas con el impuesto que te quitan

 

A los pipoldermos les cuesta uno y la mitad del otro sacar sus manos de los bolsillos de los tributarios.  La evidencia más reciente es la del subsidio a ciertos combustibles aprobado por el Congreso.

La ilustración la tomé de Twitter.

Verás: Los usuarios de gasolina regular pagan Q4.50 por concepto del Impuesto de Distribución de Petróleo, por cada galón de ese combustible que compran.  ¿De cuánto va a a ser el subsidio? ¡De Q2.50!  O sea que del mismo cuero salen las correas. El privilegio que supuestamente vas a recibir cuando compres gasolina regular, va a salir exactamente del impuesto que te están cobrando en ese momento.

En un mundo que no estuviera de cabeza, lo racional sería eliminar la totalidad el impuesto para ayudar a los consumidores y a los tributarios; o por lo menos eliminar la mitad tan sólo para equiparar el beneficio real, al subsidio que es un espejismo.  Pero no, porque está visto que para los pipoldermos es más fácil dar y quitar un subsidio, que dejar de esquilmar a los tributarios y prescindir de una forma de renta parasitaria.

La responsabilidad por esta forma de conducta disparatada no es sólo de los pipoldermos que son los que toman las decisiones políticas; sino de la gente que no cesa de pedirles privilegios y favores a quienes tienen la facultad de repartir subsidios y otras canonjías. Al final del día, los políticos y burócratas han hecho algo para aliviar a las personas; pero… ¿quiénes quedan así?

Los tributarios y los supuestos beneficiarios de ese privilegio que es el subsidio.

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