10
Sep 14

Adiós a Gustavo Cerati

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Más vale tarde, que nunca.  Así dice el dicho y de eso me aprovecho para decirle adiós al grande Gustavo Cerati, la voz de Soda Stereo y de clásicas canciones ochenteras como Cuando pase el temblor y De música ligera.  Ambas son icónicas de mi época mas, más parrandera.  Ambas y la voz de Cerati me transportan a larguísimas noches de brincar y brincar, a luces y niebla, a vodka tonic y a ron con Coca-Cola, a viejos cuates que se esfumaron hasta del recuerdo y a lo divertido que era regresar a casa cuando ya había pasado el del periódico.

Además, aquí en este espacio, a veces cuando hay temblores y escribo algo de ellos, acompaño la entrada con Cuando pase el temblor.  ¿Sabes? El hermanito de mi amiga Carolina decía que quería fundar una banda que se llamara Horchata Cuadrafónica ya que había una Soda Stereo. ¿Lo habrá hecho?

A una voz como la de Cerati sólo puede extrañársela cuando ya no está.


08
Sep 14

El sábado fue de paella

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Algunos de mis primeros recuerdos en la cocina están relacionados con la paella.  Mi padre, Luis,  me ponía a limpiar los calamares y las almejas.  Era muy alegre ir al mercado y comprar los ingredientes para luego limpiarlos y cortarlos todos apropiadamente. Una de mis partes favoritas del proceso era la ida al Mercado de la placita y a una pescadería que había enfrente.  Para mí, ir al mercado siempre ha sido una especie de aventura lite. Mi padre era el dios viviente de la paella, los anticuchos y el pollo rostizado, entre otras cosas.  Me gusta muchísimo hacer paella porque es un plato muy alegre y variado.  Las distintas carnes, mariscos y vegetales le dan sabores, colores, texturas y aromas muy variados, deliciosos y hermosos. Es una lástima que no la haga más seguido porque, en realidad, es menos complicado de lo que parece.

En casa de mis padres la paella se hacía en días de fiesta; y la última que preparó mi padre fue para mis amigos de la universidad en los años 80.  A mí me gusta hacerla sobre carbón, o leña; pero en mi casa no se puede juntar fuego.  Cuando la hago en la estufa lo más difícil es que el arroz se cueza parejo ya que el calor se concentra en el centro de la paellera

El sábado nos comimos la paella acompañada por una ensalada de aguacates y por deliciosa cerveza.


07
Sep 14

El delicioso pay de pacanas

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El San Isidro Pecan Pie es el único pay que se hacía en casa de mis padres, que no era receta de mi tatarabuela, Minnie; de mi bisabuela, Adela; o de mi abuela, Frances.  Este pay es receta de una amiga de mis padres y recuerdo muy bien la primera vez que lo probé.  Fue en los 70 en  el jardín de la casa de Aggie y Eddie; a mí y a mis padres nos gustó muchísimo.

Se parece un poco al Barbara Fritchie; pero es algo diferente, no sólo por las pacanas, sino porque este lleva miel de maíz…y me encanta como se ve.

Al sacarlo del horno tiene una particularidad que no tienen los otros pays que se hacían en casa; y puedes oírla en el vídeo de abajo.

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31
Ago 14

Delicioso “el otro” pay de pollo

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Ese es el otro pay de pollo que hacían mi bisabuela, Adela; mi abuela, Frances; y hace mi madre, Nora.  Es muy distinto al que hice el 4 de agosto pasado y es más tradicional. Este lleva crema de hongos, trocitos de zanahoria y de chile pimiento.

Mientras lo hacía recordé la mesa esmaltada en la que Frances hacía la pasta del pay.  Me di cuenta de que uso el estribo de Nora y el bolillo de mi abuelita, Juanita.  Ahora que he estado haciendo pays recordé que es cierto que muchos de los momentos más felices de mi infancia los pasé en la cocina estorbando y aprendiendo.  De mi padre, Luis, aprendí a limpiar calamares y que hay que descartar las almejas que no se abren, por ejemplo.  ¿Por qué es que esas cosas me hacían feliz? Creo que no sólo es porque me daban nuevos conocimientos y habilidades; sino porque creaban y estrechaban vínculos no sólo con las personas que amo (y amaba), sino entre generaciones y a lo largo y ancho de la historia de mi familia. Muchos de los pays que hacía Adela, son recetas de su madre, Minnie.  Mis abuelos no cocinaban…bueno….tampoco.   Una vez oí que mi abuelo, Jorge, era muy hábil para darles vuelta a los panqueques mediante el procedimiento de lanzarlos al aire con la sarten; y oí que mi abuelo, Luis, hacía sus propios huevos tibios para el desayuno.

Tal vez soy algo exagerado en estas cosas; pero cuando hago estas recetas me conecto con el mundo del que vienen.


24
Ago 14

¡Rico salió el pay Barbara Fritchie!

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El pay Barbara Fritchie es otro de mis favoritos.  Otro clásico de mi bisabuela, Adela; de mi abuela, Frances; y de mi madre Nora, este pay también era un postre tradicional en los hoteles Casa Contenta (de mi bisabuela) y Cacique Inn (de mi tía abuela Adelita), en Panajachel.  Fue en este último que lo probé por primera vez allá  a finales de los años 70.  Me gusta comerlo bien frío, recién salido del refrigerador.  La receta que usamos en casa es la del enlace; pero mi bisabuela no le ponía nuez moscada.

Cuenta la Historia que Barbara Fritchie vivió en Frederick, Maryland y que cuando las tropas confederadas pasaron por su casa ella salió a amenazarlos con su bastón y ondeando una bandera de la Unión.  Hay un poema de John Greenleaf Whittier que se refiere a aquella dama y a su legendario enfrentamiento con las tropas del general confederado Stonewall Jackson: Shoot, if you must, this old gray head. But spare your country`s flag, she said.

¿Cómo no supe esta historia cuando viví en Maryland? Me hubiera gustado mucho ir a la casa de Barbara y celebrar su pay.


18
Ago 14

Delicioso y chulo el pay de cebollas

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Delicioso y chulo me salió el pay de cebollas que hice el sábado.  Este es uno de los clásicos en las casas de mi abuela, Frances; y en la de mis padres.  El relleno salió estupendo; pero los que leen Carpe Diem con frecuencia saben que con lo que he tenido dificultades es con la pasta.

Esta casi, casi está a la altura.  No tuve dificultades al trabajarla con el estribo, ni al pasarle el bolillo.  La enfrié un poco, como hice con la del pay de manzanas y creo que eso ayuda a la hora de extenderla.  Como la pasta de este pay se hornea unos minutos antes de ponerle el relleno, ni se encogió, ni se elevó.  Por lo único que no le doy un 10 es porque los bordes no me salieron parejos como le salían a mi abuela y como le salen a mi madre; pero estoy muy contento con el resultado.

¡Me encanta la consistencia de este pay que es como de soufflè!  El sabor de cebollas es delicado y lleva pedacitos de tocino.  Desde que era niño me gustaban mucho su color y el hecho de que, al salir del horno, viene bien inflado y luego se baja para dejar formas caprichosas y de distintas tonalidades.

Estoy muy contento por el resultado de este pay.

 


17
Ago 14

¿Por qué voy a la feria?

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¡Hay mucha comida…y hay de todo!, dijo un niñito en una banca que compartimos-con sus ojos bien abiertos y con esa expresión que  tienen los niños cuando están maravillados-.  El se estaba comiendo su tostada con guacamol, y yo estaba comiendo mis tacos con salsa y mi atol de elote.

Voy a la feria porque me trae recuerdos, porque me gusta comer tacos, atol, churros y otras delicias. Voy porque…¿a dónde va Vicente? A donde va la gente.  Voy porque -a pesar del sol y de que corro el riesgo de engentarme– me encantan los colores y los sabores de la feria.  Pero cuando oigo comentarios como el del niño de la tostada descubro la mejor parte de ir a la feria.  La mejor parte de ir a la feria es ver cómo se la gozan los niños y los que tienen corazón de niño.  ¡Ha de ser alegre no sólo ir a la feria, sino ir con disfraz del Hombre araña, o de quién se yo!

Yo voy con amigos queridos, nunca dejan de maravillarme los colores y los sabores, me gusta ganarme cosas divertidas en el tiro al blanco y llevo mi disfraz de Batman imaginario.   Y me alegro de que el niño de la tostada con Guacamol haya regresado a su casa con ganas de volver a la feria.  Maravillado con todo lo que vio.


16
Ago 14

Para ver “slides” en 3D

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A principios de los años 50 mi abuelo, Luis, llevó su afición por la fotografía y el cine a otro nivel y compró una cámara stereo para slides. Con ella tomó muchas fotos familiares y otras de Guatemala.  Es una bonita colección; pero más bonita es la experiencia de ver los slides en 3D, de una forma realista.

Cuando era niño pasaba horas pegado al Brumberger Stereo Slide Viewer que ilustra esta entrada, viendo y viendo fotos. Buscando detalles y viajando con la imaginación.  Viendo lugares que conocía e imaginando lugares que no conocía.  Tenía añales de no ver los slides y el jueves en la noche los volvía a ver con mi sobrino, Andrés. Hasta se me habían olvidado muchísimos de ellos.  ¡Encontré unos que creía perdidos!  Fue una experiencia muy, pero muy agradable.


11
Ago 14

Pay de manzanas…¿sin queso?

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Mi abuela Frances, decìa: Apple pie without cheese is like a hug without a kiss; así que a la siguiente porción le puse una rodaja de cheddar.  Este es el pay de queso que hice el sábado.  El relleno me salió delicioso -de acuerdo con la receta de mi madre y de mi abuela- Tuve menos problemas con la pasta; y tanto en casa, como con mi madre, hubo consenso en que me estoy aproximando…me estoy aproximando.

Mi sobrino, El Ale, me ayudó a pelar las manzanas y a hacer los palitos de queso que hacemos con los recortes de la pasta.

El pay de queso es muy sencillo en comparación con otros; pero en su sencillez es una magnifica comfort food y es un clásico.  Me gusta comerlo al tiempo; pero cuando le pongo queso me gusta que este esté derretido y que el pay esté por lo menos tibio.


04
Ago 14

Pay de pollo, y aguacates…un viaje a la nostalgia

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El sábado se me metió que quería hacer uno de los pays de pollo que hacían mi bisabuela y mi abuela, y hace mi madre.  Elegí uno cuya receta es de Abel, que fue uno de los cocineros de mi bisabuela, Adela, -en la Casa Contenta-.  La particularidad de esta receta es que lleva crema de tomate, aceitunas y pasas; de modo que es delicadamente dulzón.  El relleno me salió muy bueno y me trajo muchísimos recuerdos: las cocinas de mi madre y de mi abuela.  El hecho de que ambas permitían que los niños hiciéramos palitos de queso con los recortes de la masa de los pays.  Las hojas que mi abuela, Frances, y mi madre , Nora, dibujaban en la masa de los pays antes de hornearlos, ¡Sabores, texturas y aromas!  Los palitos también me salieron muy bien ahora; pero tengo que trabajar más en la masa porque todavía no estoy contento con el resultado.  No es que saliera mal; pero tampoco salió como debe ser.

Todavía recuerdo a Abel.  Recuerdo muy bien que -durante el desayuno- le pedí un cucharón para mi  mosh, queriendo decir una cuchara grande.  Y el se acercó con un tremendo cucharón de cocina de hotel, así como para emplatar sopas.  Y todos, en la cocina, se rieron de mí.  Recuerdo que en los años 80, en la casa de mi abuela, todavía comimos un mango chutney preparado por él, quizás a finales de los años 60.

En fin, me alegro de haber hecho el pay y quedé con ganas de hacer otro.  Mi madre es la diosa viviente de los pays, y espero que algún día la masa me salga tan bien como a ella…y a mi abuela y a mi bisabuela.

El almuerzo del sábado incluyó otra maravilla: un aguacate muy especial de La Antigua.  ¡Que cosa más deliciosa!  ¿Y de postre? Helado de laichis hecho en casa, con un topping de trocitos de aquella fruta conservados en licor de naranjas.

¿Y por qué se me metió lo de hacer un pay? Porque estoy leyendo El último príncipe del imperio mexicano, por C.M. Mayo, y ahí cuentan que a Alice Green, la madre del pequeño príncipe Iturbide -que era de inmediaciones de Washington, D.C.-, le gustaba mucho hacer pays.  Y ya sabes…una cosa lleva a la otra.  Y por cierto que el libro está muy bueno.