07
Sep 08

¡Atol de trigo para el desayuno!

Mi amiga, Elsa, hizo y mandó atol de trigo entero. Me cuentan que es una bebida de Occidente, no muy conocida.

Ligeramente recuerda al arroz con leche y al mosh; pero su textura y su sabor lo distinguen. Ese fue mi desayuno de hoy. Eso y un pan pirujo con frijoles, requesón y salsa macha -que me regaló mi amiga María Dolores-.

Mi atol favorito, sin embargo, es el de elote, y luego le sigue este, de trigo. He probado otros, como el de maíz quebrantado que es interesante pero que no me emociona. También el atol blanco, que francamente no me gusta. Y el atol de maicena que es comidita de cuando uno está enfermo.

El atol de elote es una verdadera delicia y generalmente lo voy a comer al Parque de Jocotenango, o a El Obelisco.


31
Ago 08

Un ceviche sabatino, ¡por supuesto!

Después de la gesta de hoy, No más corrupción, No más impuestos, parte del equipo nos fuimos a almorzar a Cevi Chito, donde hacen el mejor ceviche de camarones de la ciudad.

Los camarones siempre son frescos y su consistencia es perfecta. Nunca le falla la sazón. Uno puede añadirle aceite de oliva con ajos y también el extraordinario chile de Cobán de la casa, que yo sospecho que es ligeramente tostado por lo que le agrega un toque diferente al ceviche.

Ceviche y cerveza fue el final perfecto para una manifestación exitosa.


30
Ago 08

Alfajores: hedonismo puro desde el Cono Sur

Como ya sabe de qué pata cojeo, mi hermana ha tenido la gentileza de traerme alfajores Havanna, del Río de la Plata. ¡Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeh!

Mis favoritos son los blancos; pero también me gustan los de chocolate. Los blancos son dos galletitas rellenas con dulce de leche y castañas, y cubiertos con merengue; en tanto que los otros vienen rellenos de crema de cacao y cubiertos con chocolate semiamargo.


23
Ago 08

¡Temporada de anacates!

Estamos en plena temporada de anacates, o chanterelles, que son mis hongos favoritos; y desde que era niño me gustaban su sabor, y particularmente su textura característica que ofrece resistencia. Son como hongos al dente.

Ahora son muy abundantes y se los encuentra en verdulerías, mercados y hasta en las calles; pero a finales de los 80 no eran tan comunes. A casa los llevaba una anciana de San Juan Sacatepequez, encantadoramente empacados en pequeñas canastas de hojas verdes y cada una de esas canastas era un pequeño tesoro. Antes de eso, cuando yo los conocí, eran todavía más escasos y en casa se servía un sólo plato y uno no alcanzaba a comer sino tres o cuatro sombrillitas.

Mi abuela y mis padres los preparaban con mantequilla, cebolla, sal, pimienta, jerez, perejil y maicena, que es como están hechos para los spaghetti de la foto; plato que serví, esta semana, para celebrar la llegada de dos amigos a la ciudad. Aveces, cuando no los sirvo así, uso anacates en crema sal y pimienta para los spaghetti.

También los he probado de dos formas chapinas: en pulique y con frijoles colorados. En ambos casos, la presencia de anacates hace que algo que ya es bueno, aunque común, se eleve a dimensiones epicúreas. En frijoles colorados son tremendos los anacates.

Los anacates vienen y van con la temporada de lluvias, así que se los encuentra entre junio y octubre.


19
Ago 08

¡La cena de Como agua para chocolate!

Como “revolcados en el arroyo de la vida galante”, el sábado pasado celebramos la cena de Como agua para chocolate, gracias a mi amigo Bert que cocinó y coordinó el evento, y a mi amiga Lissa que ofreció su casa.
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La casa de Lissa es como entrar a un sueño; y ahí estabamos, viendo la película citada y degustando tapas. Preparándonos para una cena epicúrea, que vino después en un ambiente onírico y absolutamente hedonista.
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La foto es de los chiles en nogada, que fueron la joya de la corona. Además, hubo una paella mexicana con chorizos hechos para la ocasión, granos de maíz asados y sazonados de forma maravillosa, ajos asados, tortillas de maíz azul (¿o negro?), y zuccini asados. Todo preparado en ollas de barro y en un poyo a la usanza vieja. De postre, ¡un flan memorable de calabaza y nueces de macadamia!
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¡Aaaaah!, como comimos rico. Contamos cada uno de los presentes nuestras “historias mexicanas” y ojalá que Bert escriba la suya, que fue la mejor. A mí me gustaría publicarla aquí. Por lo pronto, Bert ha ofrecido hacer la cena de La fiesta de Babette; y eso amenaza con ser otro acontecimiento.
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Bert y Lissa se ganaron una ovación de pie.

17
Ago 08

Pantagruélico fin de semana: Pepián

El Pepián es un plato típico guatemalteco que suele comerse en La Antigua para la fiesta de La Merced. Se prepara con tomates, miltomates, cebollas, ajos, pepitoria, ajonjolí, culantro, tortillas quemadas y chiles guaques; además de güisquiles y papas. Se hace con espinazo (que es mi favorito), o con pollo.

Este lo preparó ayer mi amiga Paulina, para celebrar el cumpleaños de su hermana Lucy. Estuvo magnífico porque tuvo el cuidado de que la tortilla quemada no amargara el caldo y dejó la consistencia perfecta en la que se sienten las semillas y las tortillas molidas. También su color era perfecto: ni rojo que no dejara ver la presencia de las semillas y tortillas, ni negro que implicaría que aquellas se sobreponen a la sazón de todo lo demás. También tuvo el detalle de cortar las verduras en cubos.

Este fin de semana fue pantagruélico; comenzó con el potluck del viernes y continuó con desayuno de lox en mi casa, el sábado. Siguió con el almuerzo del cumpleaños de mi amiga, Lucy; al que le siguió la cena de Como agua para chocolate, que relato luego.


10
Ago 08

Ayer me relamí los bigotes que no tengo

Algunas de las tortillas de ayer fueron debidamente remojadas en este recado de res y habas.

Me dicen que es típico de Quetzaltentango y está sazonado con tomates, cebollas, ajos, pepitoria, maní y chile. Como un toque personal de la casa le añadimos (aramos, dijo la mosca) unas mollejas de pollo porque a mí me gustan mucho, especialmente por su consistencia.

En casa conseguimos una pepitoria que nos hacen en Cobán y es una mezcla de semillas asadas de distintas calabazas. Pero también hacemos la propia, con semillas de calabazas, ajonjolí y un toque de canela. La receta ya tiene tres generaciones y su poder aromático es sorprendente.

Quetzaltenango es un departamento del Occidente de Guatemala; y Cobán es una ciudad ubicada en el norte del país.


09
Ago 08

Sábado de tortillas

Estas son tortillas chapinas. De maíz nuevo y por eso son las mejores. Su aroma inunda la cocina y son irresistibles.

A mi me gusta comerlas con mantequilla y sal; pero también con frijoles y queso fresco; o con queso derretido.

Me gusta remojarlas en algún recado, o en algún pulique. Me gusta la sopa de tortilla, que en realidad no es sopa. Y me llenan de alegría las chilaquilas de tortilla, fritas en aceite de oliva y bañadas en chirmol.

Cuando era niño, las tortillas llegaban a la mesa directamente del comal, a la hora del almuerzo; pero ahora las compro cada tanto y tengo que congelarlas. Congeladas no son tan buenas como cuando están así de frescas; pero sacan la tarea.

Hoy fue día de que las tortillas vinieran a casa…y helas aquí, hermosas. En Guatemala, las meras tortillas son hechas a mano, no en máquina; son mas gruesas que las tortillas mexicanas y estas me las hacen en el Mercado de La Villa de Guadalupe.

El chirmol, por cierto, es una salsa que involucra tomates, cebollas y hierbabuena.


08
Ago 08

El placer de una Guinness

La publicidad de Guinness extra stout, dice que “es un drama en una botella”, y ¡vaya si no!; porque, ¿qué es un drama, si no una acción de la vida o un suceso capaz de conmover vivamente?

Una pinta de Guinnes conmueve a los sentidos. Es un placer ver como se forma la espuma cremosa y como “cae” para convertirse en un magnífico líquido oscuro, son un gozo sentir la caricia de la espuma en los labios y saborear el complejo gusto de esa cerveza, así como sus aromas.

De cuando en cuando uno puede conseguir Guinness draught por estas latitudes; pero Public House, en La Gran Plaza, en la carretera a El Salvador, ha traído la estupenda Guinness extra stout. Y por ello, ese pub irlandés, se merece una ovación de pié.

Gracias a mis amigas Jessica y Andrea por la pista.


03
Jul 08

Metabo y el nuevo fascismo japonés

Cuando uno cree que ya lo vio todo suceden cosas como la siguiente: de acuerdo con una ley de hace sólo dos meses las empresas y los gobiernos locales japoneses deben medir las cinturas de las personas de entre 40 y 74 años de edad. Los hombres que se pasen de 33.5 pulgadas, así como las mujeres que rebasen las 35.4 pulgadas, tendrán que someterse a una dieta si luego de tres meses no han bajado de medidas. Y si fuera necesario, esas personas serán re-educadas luego de seis meses.

Metabo, es la palabra con que los japoneses etiquetan a quienes tienen sobrepeso, de acuerdo con la regulación.

Es cierto que el exceso de peso puede ser un problema para la salud (lo sabré yo, que tengo que bajar de peso para quitarle trabajo a mi corazón); pero el exceso de peso no es un problema de salud pública, ni justifica que el estado se meta a fijar metas de medidas. ¡Coño!, el estado benefactor no se mide; y los fascistas de la anorexia han encontrado quien les siga la corriente hasta extemos como el citado. ¿Cuánto tardarán los legisladores en Occidente, en querer imitar una estupidez como esta?