29
Ene 12

Nostalgia porque cerró “Pasta e basta”

Pasta e basta era uno de mis restaurantes favoritos. Nadie hacía la carbonara tan buena como Maurizio Arienti, su chef y propietario; y sus pizzas y sus pastas eran magníficas porque sus sabores eran primordiales, eran frescas y francas. También extrañaré, mucho, sus lenguas de gato.

Ir a Pasta e basta siempre era agradable, no sólo porque uno sabía que iba a comer sabroso; sino por la atención personalizada de Maurizio y porque -en su ambiente íntimo- uno siempre se sentía bienvenido.

Ahora, cuando pase caminando por la Plaza España no me parecerá raro que sienta algo de nostalgia, y que busque el aroma a aceite de oliva, a albahaca, y a pasta fresca…que ya no estará ahí.

Después de casi 10 años de hacer felices a sus clientes, Pasta e basta cerró sus puertas; y al perder ese rincón encantador, la Ciudad perdió uno de sus secretos mejor guardados.

Pasta e basta es el segundo restaurante italiano que me deja triste al cerrar sus puertas. El primero fue El Capuchino, de don Franco y doña María, que cerró sus puertas en La Antigua hace como 10 años, y todavía suspiro por él y su spaghetti con pulpo y su minestrone.

La foto, por cierto, es de los últimos raviolique comí en Pasta y basta, anoche, cuando Maurizio tuvo la gentileza de invitarnos a una despedida. ¡Muchos éxitos en lo que emprendas ahora, caro amico!

Gracias a Así es la vida, por la foto.


28
Ene 12

Ja ja, no puede evitarlo porque admiro a Nigella

No puedo evitar poner esta foto porque soy admirador de Nigella Lawson.

Gracias a mi amigo, Warren, por la pista.


02
Ene 12

Arbusto de rosa de Jamaica

Con este arbusto de rosa de Jamaica nos encontramos el jueves cuando volvíamos de la playa. Creo que nunca había visto la planta que produce estas deliciosas flores y me dió mucho gusto encontrarme con esta planta.

En casa usamos este hibisco como infusión, para hacer refresco y es uno de mis favoritos; y también las usamos para hacer mermelada.

Hubo un tiempo en que me gustaba sentarme a ver televisión acompañado por un vaso generoso de rosa de Jamaica y una fila de panes franceses.  La mermelada me gusta para sustituir a la de cranberries; o para comerla con mantequilla sobre panes de manteca.


30
Dic 11

Encuentro con el alfajor, el dulce perdido

Mis amigos, Los Lizama, hicieron alfajor ahora para la Navidad y tuvieron la gentileza de regalarme un plato delicioso.

El alfajor es un dulce antiguo que casi nadie conoce y poquísimas personas hacen.  En mi casa lo hacía mi tía abuela, La mamita; y mi madre lo ha hecho un par de veces.  Aunque la sazón final del de Los Lizama es distinto al que se hacía en casa, lo básico es siempre igual: miel, jengibre y migas de pan tostadas.

Cuenta, el doctor Lizama, que su madre (doña Amalia) se lo hacía a él para su cumpleaños y para el día del médico.

Muy conocidos son los alfajores argentinos Havanna, claro; pero estos son muy diferentes a los de La Mamita. En Google, las principales referencias a alfajor me llevaron a los argentinos que son dos galletas, masas, o pastas unidas por algún tipo de dulce y aveces cubiertas por chocolate. Empero, existe un dulce llamado alajú o alfajor que se parece al alfajor chapín: esto es un dulce hecho con pasta de almendras, piñones o nueces, pan rallado y tostado, especias y miel. El citado alajú se come entre obleas, como el turrón; y a mí eso me parece una idea muy práctica porque el alfajor chapín lo comíamos con cucharitas.


27
Dic 11

Secuelas de Navidad: los subproductos del pavo

Medio en broma y medio en serio, digo que para mí el pavo de estas fiestas es sólo un vehículo para obtener los subproductos que deja. Más que la carne del ave, en sí, a mí me gusta el relleno. Y el que hacemos en casa, con pan, menudos, vino blanco, mantequilla, castañas, champiñones, apio, cebolla y salvia, es mi favorito. Me encanta comerlo durante la cena, en Nochebuena, y al día siguiente sólo, o en sandwich con gravy.

Al día siguiente, también, hacemos ensalada de pavo con lo que queda de la carne. En casa de mis padres esa era la costumbre y a mí me gustan mucho hacer sandwichs con ella. En la foto hay uno de esos sandwichs y otro con el lomo de cinta relleno que nos envió mi amiga, Elsa. ¡Con Guinness para elevar la experiencia! La ensalada, por supuesto, tiene el sabor intenso y complejo de la carne de pavo que ha sido horneada para ser -por sí misma- la estrella de una cena estupenda.

Cuando yo estudiaba en la University of Maryland solía almorzar en la Students´ coop porque era barato, divertido y sabroso. Mi almuerzo preferido era un sandwich con queso cheddar ahumado y ensalada de pavo. Así que para recordar aquellas experiencias gratas, ahora hago mis sandwichs de ensalada de pavo, de esa forma. La ensalada la preparo con la carne picada, cebolla, un toque de aceite de oliva, un toque de salsa inglesa y mayonesa.

Otro subproducto maravilloso de la cena de Nochebuena es el caldo de huevos hecho con los huesos del pavo. Ese todavía no lo he preparado, pero en un descuido y que tenga tiempo, y lo hago con mucha alegría.


25
Dic 11

Mi tradicional desayuno de Navidad

Un tamal colorado y otro negro son mi tradicional desayuno de Navidad.  ¡Que gozo siento cuando abro las hojas de maxán y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales invaden mi cuerpo y mi mente y me llevan por una montaña rusa de recuerdos y alegrías.  El momento culminante, sin embargo, es cuando la masa gentil y el recado poderoso llegan a mi paladar.  ¡Aaaaah, que cosas mas ricas!

Para el desayuno de la Navidad me gustan mis tamales acompañados con café; y este año el postre fueron galletas.  Algunas de las galletas tradicionales que eran elaboradas en las casas de mi abuela, Frances, y de mis padres.  Eso sí, ahora elaboradas en mi casa.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, y pollo.  Aunque a mí me gustan más los de cerdo.

Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente adicionales. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de plátano y de maxán en las que son envueltos. Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las aceitunas, las alcaparras y las almendras.

Los de doña Estelita son la receta de su madre y su familia es de San Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.

El teléfono de doña Estelita, por cierto, es 2474-0260.


23
Dic 11

¡Que alegre, ya vinieron los tamales!

Los tamales, para la Navidad, ya vinieron a casa.  ¡Por supuesto que vinieron colorados y negros y, por supuesto que son de cerdo!  Esas delicias me están haciendo ojitos; pero a mí me gusta comer los primeros para el desayuno del 25.

¡Como disfruto de su sabor y aromas intensos!  ¡Cómo me gustan sus colores brillantes y su textura suave y acariciadora del paladar!

Este año no llegué a tiempo para ver cómo los armaban; pero el año pasado si tuve la dicha de ver ese proceso complejo y extramadamente cuidadoso.  Los tamales bien hechos son una muestra de excelencia culinaria que a mí me deja maravillado y contento.  Desde la textura y el sabor de la masa, hasta el doblado perfecto de las hojas, pasando por la sazón del recado.

De niño, recuerdo haber comido los de mi bisabuela, Adela; y los de mi tía abuela, La Mamita; pero lastimosamente no recuerdo su sabor que deben haber sido maravillosos, dado que eran cocineras estupendas.  Recuerdo muy bien los de mi tía Baby, que también eran riquísimos y su receta derivaba de la de mi bisabuela.  También recuerdo que, durante un tiempo, le compraba tamales a una señora de por allá por el barrio de Gerona; y esos eran muy sabrosos.

Actualmente, y para mí, los tamales de doña Estelita son los mejores de todo el universo mundo.  Su sazón es impecable y usa ingredientes de primera.  Me encanta que no es tacaña con el recado, ni con los aderezos.  Y amarra los tamales como debe ser.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, y pollo.  Aunque a mí me gustan más los de cerdo.

Los de doña Estelita son la receta de su madre y su familia es de San Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.

El teléfono de doña Estelita -que, en casa, nos ha hecho dichosos con sus tamales durante casi 25 años- es 2474-0260.


21
Dic 11

¡Ya hay galletas navideñas en casa!

Desde que era niño, una de las actividades navideñas que más disfrutaba era la de hacer galletas. Y anoche, mientras las hacíamos en casa, recordábamos cómo -en casa de mis padres- la elaboración de estas delicias ocupaba tres tardes enteras.

La mayoría de las recetas eran de mi abuela, Frances; pero mi madre tenía las suyas. Y hacíamos una gran variedad. Ahora mismo se me ocurren los gustanitos de almendras; las de nueces congeladas, las de cardamomo, las barras de nueces y dátiles, las de jengibre, las de café, las de Lotte Kunze (de mantequilla y limón), las de molasses y las de la foto (que son las que hicimos anoche en casa): de Corn Flakes y mosh, de mantequilla de maní y chocolate chips, y las de árbolitos (que son de almendras).  ¡Aaaaaaaaaaah!, como me gustaba, y como me gusta, todavía, comer la masa de las galletas de Cornflakes y mosh.

Estas últimas, por cierto, no me salieron bien de aspecto; pero están deliciosas.  Sospecho que fue por la mantequilla porque siempre medimos cuidadosamente las cantidades.

En casa, cuando era crío, mi madre tenía que poner bajo llave las latas llenas de galletas para evitar que los niños nos las comiéramos antes de la Nochebuena. Todavía disfruto, como disfrutaba entonces, de sentarme a ver televisión, o a leer, con un vaso de leche bien helada y un plato de galletas variadas.


18
Dic 11

Panetone de coca para Navidad

No dejo de atorarme de la risa luego de leer que unos 5,000 panetoni de Navidad hechos con harina de coca serán comercializados en Bolivia por una empresa administrada por los propios sindicatos de productores de coca, patrocinados por la administración de  Evo Morales.

El proyecto es un esfuerzo por desestigmatizar las hojas de coca, ineludiblemente vinculadas a la cocaína; pero que, en forma de harina inocente, nada tiene que ver con esta droga.

En casa de mis padres, y en las casas de mis abuelas no se comían ni panetone, ni pandoro; y yo conocí esas delicias cuando ya era un niño mayor en casas de amigos de mis padres.  Ahora me fascinan, especialmente con helado de vainilla; pero tambien acompañados por buen café con leche.  En casa no los consumimos durante la cena de Navidad; pero sí durante la temporada.  ¡Como me gustaría probar estos de Bolivia!


17
Dic 11

Spaghetti con almejas

Aaaaaaah, tenía añales, pero añales de no hacer spaghetti con almejas o alle vongole y hoy me dio por eso para el almuerzo.   Acompañado por Verdi, pan con allioli y un merlot estuvo delicioso.    Mientras almorzaba me acordé de la vez que entre cuatro cuates nos cenamos 36 docenas de almejas a la marinera, en el viejo Likin; y de lo alegre que era irse a pasar tres o cuatro días al mar con el único proposito de divertirse como micos.