04
Ene 18

¿Y las clases de música?

Suelo decir que no reconozco una canción, o cualquier pieza musical, hasta que no escucho una corchea; pero me encanta la música y estoy convencido de que esta enriquece las vidas de quienes la aprecian.   Las artes, todas las artes, nos ayudan a hacer concreto nuestro sentido de la vida y a identificar nuestra perspectiva acerca de los seres humanos y de la existencia.

En aquello pensé porque una de las noticias que tienen alborotado el cotarro en Guatemala es que el Ministerio de Educación cambió el currículo para la educación básica y en el acuerdo correspondiente no establece específica y taxativamente qué áreas artísticas serán impartidas.  En redes sociales, artistas y otros opinadores dispusieron que aquella falta de especificidad implica que las clases de música y de artes plásticas serán eliminadas del currículo citado.  Esto, a pesar de que la malla curricular se indica que se deben impartir música, artes plásticas, danza y teatro (en cuatro períodos de clase por semana).

Para efectos de la discusión, voy a suponer que la mayoría de establecimientos educativos estatales y privados (aunque todos sometidos al control centralizado y político del ministerio del ramo) tienen más profesores de música y de artes plásticas, que de danza y teatro.  Cuando yo iba al colegio (no en tiempos de Naná camota, pero si hace ratos) en el mío y en la mayoría de colegios había Formación musical y Artes plásticas; pero no había danza y teatro.  Mis sobrinos me cuentan que es lo mismo ahora, excepto porque, en algún colegio chancle, danza y teatro son extracurriculares.

Lo que me llama la atención de aquella noticia y de las reacciones es lo siguiente:

  1. Cuando la educación es estatizada y centralizada, las decisiones políticas de quienes la controlan (tipo one size fits all) afectan a todo el sistema -tanto público, como aparentemente privado- y dejan poco, o ningún espacio para lo diverso, lo experimental, lo innovador y lo voluntario.  Esto abona al cultivo del pensamiento único y al de súbditos uniformes; pero causa muchos daños y perjuicios.
  2. Las decisiones políticas, como la de cambiar el currículo citado afecta intereses creados a todo lo ancho y lo largo del sistema y eso genera todo tipo de reacciones negativas y positivas.  En un sistema estatizado y centralizado, la decisión de eliminar una materia del currículo perjudica a todos los profesores de esa materia, y la decisión de añadir una materia al currículo beneficia a todos los eventuales profesores de esa materia.  De ahí que se genere una lucha de intereses económicos y políticos a todo lo ancho y todo lo largo del sistema.  Eso no ocurriría si los curricula fueran descentralizados y voluntarios.  En este caso, las luchas de intereses -quizás económicos, pero no políticos- estarían limitadas al establecimiento, o establecimientos donde se dieran los cambios.
  3. Si en la mayoría de escuelas estatales no hay pupitres, pizarrones, tiza, compus y otros materiales y mobiliario verdaderamente básico…y muchas veces los estudiantes están en manos de burócratas, más que de maestros, ¿en serio van a enseñar danza y teatro además de música (como tocar El himno de la alegría en flauta) y artes plásticas ( como collages con recortes de revistas)?

En este asunto del cambio de currículo de educación básica, creo que esta es la meditación importante.  ¿De verdad queremos seguir teniendo una educación politizada, estatizada, centralizada con todos los daños y perjuicios que eso conlleva? ¿Debe, la educación, estar sometida a los criterios de políticos y burócratas? El afán igualizador de la educación estatal, ¿debe prevalecer sobre las posibilidades de  diversidad, innovación y disrupción que puede ofrecer un sistema voluntario, descentralizado, y no polítizado?

La formación artística es importante porque las artes nos ayudan a hacer concreto nuestro sentido de la vida y a identificar nuestra perspectiva acerca de los seres humanos y de la existencia.  Por eso no debería ser centralizada y política.

La ilustración es por Arno Breker. Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.


02
Ene 18

Tamales y el primer desayuno de 2018

Una de mis tradiciones favoritas, en esta temporada, es la de desayunar un tamal colorado y uno negro en el primer día del año.

Me gusta acompañar mis tamales del 1 de enero con algún pastel, galletas, o dulces propios de las festividades de fin de año; así como con buen café guatemalteco.

¡Disfruto mucho cuando abro las hojas de mashán y de sal  y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales toman mi cuerpo y mi mente y evocan una montaña rusa de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa gentil y el recado complejo y untuoso llegan a mi paladar.

Los que visitan este espacio, con frecuencia, saben que valoro mucho las tradiciones como formas de mantener puentes con los recuerdos, el pasado y con quienes nos precedieron; así como con el futuro y quienes nos sucederán.

Tengo la dicha de recordar los tamales de mi bisabuela, Mami y los de mi tia Baby.  Y los pequeños, de 2 x 2 pulgadas y perfectamente doblado que  mi tía abuela, La mamita, nos hacía a los niños.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate y anís. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, gallina y pollo…y anoche me enteré de que hay de res.   Eso sí a mí me gustan más los de cerdo, y los de pato.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de maxán en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las almendras y supongo que también las ciruelas.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos. Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.  A mí, por cierto, me gustan más grandes que pequeños, y me gusta que la masa no sea muy espesa.

Hacer tamales es algo muy elaborado. Hay que lavar y asar las hojas. La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre enSan Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260.


29
Dic 17

¿Dos disparos en los pies?

En Guatemala, por disposición constitucional es libre la emisión del pensamiento por cualesquiera medios de difusión, sin censura ni licencia previa. Este derecho constitucional no podrá ser restringido por ley o disposición gubernamental alguna.

¿Por qué es valiosa la libertad de expresión? Porque es necesaria para la búsqueda de la verdad, para la realización del ser humano como ser racional, es un contralor de la actividad social y estatal, y permite verificar el respeto a los derechos individuales. La pretensión de que hay cosas de las que no se debe hablar anula aquellos cuatro valores.

También por disposición constitucional, los diputados tienen la prerrogativa de irresponsabilidad por sus opiniones, sus iniciativas y su manera de tratar los negocios públicos en el desempeño de su cargo.

¿Por qué es importante esa prerrogativa? Porque los diputados son representantes del pueblo, y entre nosotros –el pueblo– hay las más variadas formas de pensamiento, ideas, perspectivas y más. Porque muchos, entre nosotros –el pueblo– apreciamos los cuatro valores citados arriba, y porque en el espíritu del tercero de ellos, la función más importante de los diputados no es legislar, sino controlar como se usa el dinero que los políticos y burócratas les quitan a los tributarios. ¿Qué clase de representantes del pueblo serían aquellos que no pueden hablar de ciertos temas? Especialmente si esos temas perjudican, o benefician a grupos de interés específicos.

Cuando una sociedad permite que a un mandante, a un tributario, a un ciudadano, o a un diputado (como a Fernando Linares, o cualquiera otro) se le castigue por ejercer la libertad de expresión, y se le sancione por cuestionar asuntos propios de la cosa pública, esa sociedad se dispara en el pie. Se que está de moda ignorar la Constitución; pero una sociedad que permite eso se dispara en otro pie.

Sería un disparo mortal aquel que permitiera el sacrificio de la libertad de expresión para satisfacer las demandas totalitarias de los promotores del pensamiento único.

…y, no se me olvida: ¡Que 2018 venga lleno de felicidad para ustedes y sus familias!

Columna publicada en elPeriódico; y la ilustración la tomé de Facebook.


27
Dic 17

Historias de cardamomo y Jerusalén

En sus últimos años de vida, mi padre compraba café y cardamomo para una empresa japonesa; y de eso me acordé cuando leí la hipótesis de que el hecho de que el gobierno de Guatemala haya apoyado el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel, va a afectar negativamente las exportaciones chapinas de aquella especia.

¿Sabías que Guatemala (algunos guatemaltecos) es el mayor exportador mundial de Cardamomo? Guatemala (algunos guatemaltecos) no es el mayor productor de aquella especia ya que India (algunos indios) es el mayor productor.  El cardamomo es la segunda especia más cara del mundo, a la que sólo le gana el azafrán; y el cardamomo producido en Guatemala es de muy, pero muy alta calidad. Por cierto, la producción india se queda en ese país, en tanto que la producción chapina es vendida (por algunos chapines) a países árabes.  Bueno…en realidad es vendida a brokers, como la empresa para la que trabajaba mi padre.

Es importante tomar en cuenta que no hay tal cosa como nuestro cardamomo.  El cardamomo es de los que lo producen, luego de los que lo exportan y así…y al menos que tu recibas dividendos por tus acciones en una empresa cardamomera, el cardamomo no es tuyo…(ni mío, porque no acciones de empresas que produzca, o compren cardamomo).  Es un error metodológico, y propagandístico, eso de que el cardamomo, o el café, o las medallas en competencias deportivas son nuestras (o sea de todos) y no de sus propietarios legítimos.  En esa misma línea, el país no consume gasolina, ni energía eléctrica, sino que consumen gasolina y electricidad, aquellos que las consumen.  Parece una perogrullada, pero no lo es.  La colectivización de la propiedad y la del consumo, entre otras, es un recurso ideológico del que debes estar advertido.

Dicho lo anterior, ¿quiénes compran la mayor parte del cardamomo que producen y comercializan algunos guatemaltecos? Los árabes.  Por eso es que distintos grupos de interés han desempolvado un petate del muerto con respecto a que, debido a que Guatemala pasará su embajada a Jerusalén, los árabes van a dejar de comprar nuestro cardamomo, en represalia.

Ahí está, sin embargo, que los árabes gustan mucho del cardamomo y ahí está que hay otros mercados para la especia.  El cardamomo que se produce en Guatemala no es fácilmente sustituible en el mercado internacional, ni en el corto plazo, ni en calidad. Y si el cardamomo chapín saliera del mercado, el precio de la especia (ya de por sí elevado) se dispararía hasta quién sabe dónde.

Los cardamomeros, los socialistas y otros grupos afines, entre los que se cuentan los enemigos de Israel, ya soltaron la especie de que los árabes no van a comprar cardamomo guatemalteco a causa de la decisión de la Administración Morales en cuanto a mover la embajada chapina a Jerusalén. Pretenden estos grupos que lo que es moralmente correcto sea sometido a los intereses económicos y políticos de grupos específicos -que son sus intereses-.

¿Ya viste quienes están agitando el petate del muerto? Los mismos que no querían elecciones, los mismos que defienden a los bloqueadores de carreteras, los mismos que quieren una reforma constitucional colectivista, los mismos de siempre: el establishment.

¿Y por qué es lo correcto apoyar a Israel?  Porque Jerusalén siempre ha sido la capital de Israel, porque Israel es Occidente en un área del mundo en la que se desprecian los valores occidentales, y porque Israel ha sido uno de los pocos amigos sinceros que ha tenido Guatemala en el ambiente internacional.

¿No te llamó la atención el hecho de que los destruccionstas guatemaltecos, que apoyan la causa de Hamas y otros grupos similares, también estén asustando con una hipotética reacción terrorista por parte de grupos islamistas?

Para el futuro, quizás deberíamos meditar acerca de lo inconveniente que es tragarse la historia colectivista de que el comercio internacional es entre países (en vez de reconocer que es entre individuos), y lo inconveniente que es promover políticas que politicen el libre intercambio, para servir intereses particulares e intereses políticos.  Para el futuro, también, los argumentos místicos del conservadurismo con relación a este asunto no le hacen un favor a la causa. Al contrario.

Y para cerrar con una nota del recuerdo, porque el primer párrafo me hizo recordar muchas cosas, cuando yo llevaba cardamomo al colegio era una novedad, y en casa hicimos -en dos navidades- unas galletas de cardamomo llamadas Lurka Logs, que son de origen indio.

Foto por Rainer Zenz [Dominio público], via Wikimedia Commons.


25
Dic 17

Los tamales del 25

Una de mis tradiciones familiares favoritas es la de desayunar tamales el día 25 de diciembre, luego de la Nochebuena.

¡Ese es mi desayuno navideño favorito en todo el universo mundo! ¡Y me gusta comer un tamal negro, un tamal colorado, café con leche y algún pastel y dulce propio de la temporada.  Este año fue stollen y turrón de Jijona.

¡Gozo tanto cuando abro las hojas de mashán  y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales invaden mi cuerpo y mi mente y me llevan por una montaña rusa de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa gentil y el recado poderoso llegan a mi paladar.

Los que visitan este espacio, con frecuencia, saben que valor mucho las tradiciones como formas de mantener puentes con los recuerdos, el pasado y con quienes nos precedieron; así como con el futuro y quienes nos sucederán.

Tengo la dicha de recordar los tamales de mi bisabuela, Mami y los de mi tia Baby.  Y los pequeños, de 2 x 2 pulgadas y perfectamente doblado que  mi tía abuela, La mamita, nos hacía a los niños.

Cuando éramos chicos no dejaban que comiéramos la carne de cerdo que venía en los tamales comprados; y una noche, cuando me sirvieron mi tamal, retiré la carne.  Mi madre, al verme me dijo que podía comer esa carne porque esos tamales eran hechos por mi bisabuela.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate y anís. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, gallina y pollo…y anoche me enteré de que hay de res.   Eso sí a mí me gustan más los de cerdo, y los de pato.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de maxán en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las almendras y supongo que también las ciruelas.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos.   Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.  A mí, por cierto, me gustan más grandes que pequeños, y me gusta que la masa no sea muy espesa.

Hacer tamales es algo muy elaborado. Hay que lavar y asar las hojas. La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre enSan Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260.


25
Dic 17

Lo mejor del pavo es el relleno y los huesos

La gente se ríe cuando cuento que en casa hacemos pavo, para la cena de Nochebuena, con tres propósitos ulteriores:

Uno es disfrutar el relleno; para mí, el pavo es sólo un vehículo para el relleno.  Los otros dos motivos son: hacer caldo de huevos  con los huesos del ave y comer sandwichs de ensalada de pavo.

La razón por la que comparto esta foto del pavo de anoche, en casa, es porque hace énfasis en el relleno y este se  luce bastante. La receta que usamos en casa es una de las de mi bisabuela, Adela, y mi favorita en todo el universo mundo.  Lleva mantequilla abundante, los menudos del pavo, cebolla, ajo, apio, champiñones, castañas, pan en cubos, vino blanco, y se sazona con sal, pimienta, salvia y perejil.

Hoy seguramente almorzaré sobras de pavo y relleno, ¡Ah, como disfrutaré de ese relleno!


25
Dic 17

Fuegos artificiales y luces en la Nochebuena

Los chapines se lucen con el espectáculo de fuegos artificiales y luces en la Nochebuena.

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Los chapines tenemos la costumbre de quemar cohetes y fuegos artificiales el 24 a la media noche, el 25 a las doce del día y de nuevo a las seis de la tarde.  Toda la ciudad -y supongo que también otras poblaciones- se alegra con el coheterío. En realidad, los juegos pirotécnicos del 24 empiezan cuando se pone el sol y se van intensificando en la medida en que llagan las 12 de la noche cuando el espectáculo alcanza su nivel más maravilloso.

La cohetería de la Nochebuena chapina nunca deja de maravillarme. Los fuegos artificiales nos fascinan a quienes tenemos la dicha de disfrutar sus formas ingeniosas y sus colores.

En casa vemos las luces y fuegos, luego nos abrazamos y bebemos una copa ¡por la vida! y después abrimos los regalos.

En la antigüedad el solsticio de invierno se celebraba porque a partir de ese momento las noches empezaban a hacerse más cortas y vuelve la luz.  Por eso es muy apropiado que el fin del 24 de diciembre sea celebrado con luces y fuegos festivos.

Cuando yo era niño no había nada parecido.  Las candelas romanas, las varas de luces y otros artificios que había eran extremadamente modestos en comparación a lo que podemos ver y disfrutar ahora. Cada año los fabricantes de fuegos artificiales producen formas más complejas y combinaciones de colores novedosas y todo esto me lleva a mi niñez.

¡Que vuelva la luz!…y que los encuentre a ti, a tu familia y a tus amigos rodeados de amor y de paz.


23
Dic 17

¡Vaya hombre! Guate en la ONU

El gobierno de Guatemala hizo lo correcto en la ONU y votó contra la resolución que rechaza el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel.

Esta vez la representación chapina no fue tibia, ni pusilánime; y junto a otros nueve países, no apoyó aquella resolución infame.  Infame porque le da la espalda al único país que es Occidente en el Oriente Medio y porque, de haber votado a favor, traicionaría al pueblo de Israel que es uno de los pocos amigos verdaderos que tenemos los guatemaltecos en el contexto internacional.

La votación chapina, además, contribuye a la paz y a resolver el conflicto en aquella región porque al dejar claros los valores que representa Occidente, frente a los que representan estados y organizaciones terroristas, Guatemala no alienta el apaciguamiento, ni la ambigüedad.

No está de más recordar esto que aconseja Ayn Rand: En todo conflicto entre dos hombres (o grupos) que comparten los mismos principios básicos, gana el más consistente. En toda colaboración entre dos hombres (o grupos) que se apoyan en diferentes principios básicos, el más maligno, o irracional es el que gana. Cuando los principios básicos opuestos están abierta y claramente definidos, eso obra en ventaja del lado racional; y cuando no están claramente definidos, sino que están ocultos, o difusos eso obra en ventaja del lado irracional.

De paso, esta es una buena ocasión para meditar sobre la naturaleza de la ONU. Y para ello te recomiendo:

La foto de Jerusalén es de Wikimedia Commons CC BY-SA 3.0


22
Dic 17

Los tamales llegaron ya

Para mí, uno de los momentos más alegres de las fiestas de fin de año es cuando llegan los tamales a casa.

Hoy fui a traerlos donde doña Estelita, como todos los años.  Vinieron de cerdo, colorados y negros; y seguramente almorzaré hoy uno.  ¿Será colorado, o será negro?

El teléfono de doña Estela de Alburez es 2474-0260…por si se te antojan.


22
Dic 17

Nochebuena chapina

He oído, de muchos amigos extranjeros, que las fiestas de fin de año –en Guatemala- se celebran como en ningún otro país del mundo. En cuanto a intensidad, claro. Quien haya visto el despliegue portentoso de fuegos artificiales en la Nochebuena, seguramente estará de acuerdo con eso; y quien haya participado en la Concepción-Reyes, también.

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Por cierto, hice dos consultas a mis lectores en @luisficarpediem y me enteré de que 39% de los que contestaron prefieren gadgets como regalos en estas fiestas; y que 28% prefiere libros, 22% prefiere vino y 11% prefiere ropa. También me enteré de que 35% cena tamales en la Nochebuena, en tanto que 30% come pierna, 30% pavo y 5% otras cosas. En Twitter, @razonylibertad preguntó: ¿Cómo les gusta tomar el ponche? y al momento de escribir estas líneas 41% dice que bien caliente, 32% lo prefiere a temperatura tomable, 14% bien frío y a 13% no le gusta esa bebida tradicional.

La Nochebuena y sus fiestas aledañas sacan al niño que hay en mí . Me gozo las comidas de temporada (especialmente los tamales, el relleno del pavo, las galletas -de mi madre-, los stollen, los turrones y otras delicias); gozo los juegos pirotécnicos, las luces, la música, y los aromas a pinabete y manzanilla. Pero…¿sabes qué es lo que más disfruto? La alegría de la gente y especialmente la de los niños. Por eso me gusta ir a la Sexta avenida, al bazar navideño y a algún centro comercial. Cuando he andado por el interior del país, ¡hasta en el rincón mas sencillo hay luces, bricho, y ojitos de niños maravillados! Hazte un favor y sal, no a integrarte al frenesí, sino a observar, a ver a la gente acarreando hojas de mashán para sus tamales, sal a maravillarte y a contagiarte. Sal a recordar a tus seres queridos. ¿Cuál fue tu árbol de Navidad favorito cuando eras chico? ¿Tienes algún villancico preferido?

En estas fiestas, a ti y a tu familia, les deseo lo mejor para 2018. Por favor, sean prudentes y si beben, no manejen. Y tampoco disparen, por vidita suya.

Columna publicada en elPeriódico.