Hace años iba yo por la 12 calle y 6a. avenida de la zona 10 rumbo a mi oficina. Al llegar a ese crucero el conductor de un auto se pasó el alto y dio contra mi carro con fuerza. No me lastimó pero mi carro quedó todo arrugado. El conductor era extranjero y no tenía seguro. ¡Y yo tampoco tenía seguro! Cuando mi amiga Lissa se enteró de lo que había pasado me regañó y me dijo que yo era un irresponsable por andar conduciendo sin seguro. Por cierto que la foto no es de mi choque.
Aparte de la gran regañada tuve suerte. El patrono del conductor que embistió mi auto se hizo responsable de los daños a mi carro, lo llevé a la agencia y me lo devolvieron nítido. ¡Pero fue por suerte!, ya que todo pudo haber salido muy mal. Eso sí, esa misma semana contraté un seguro para mi automóvil. Y ya va dos veces que me saca de aprietos a causa de otras personas.
De aquello me acordé cuando leí que un proyecto de reformas al reglamento de tránsito incluye la obligatoriedad de contar con un seguro de daños a terceros. El caso es que si voy con mi automóvil y choco uno de esos Audi, Cayenne, BMW y Mercedes que tanto abundan por las calles, ¿de dónde, si no de mi seguro, voy a sacar para reparar el daño causado? ¡Pero peor aún!, si choco y causo daños personales a los ocupantes del otro vehículo y los envío al hospital y la gracia me sale en Q100,000.oo o más, como podría pasar,de dónde, sin no de mi seguro, voy a sacar para hacerle frente a mi responsabilidad?
Es inadmisible que, aún no siendo pobre de solemnidad, yo no pueda hacerle frente a las consecuencias de un accidente de tránsito ocasionado por mí; pero es un hecho que la mayoría de los que andamos por ahí con nuestros carritos no tenemos disponibilidad inmediata para reparar daños físicos (o daños personales) si causamos un accidente.
Tu ya sabes que el ejercicio de la libertad implica-necesariamente- el de la responsabilidad. Pero esa responsabilidad no debe limitarse a dos golpes de pecho y a un mea culpa. La responsabilidad debe ser efectiva. Muchos pensarán que la libertad conducir automóvil también trae consigo la libertad de no asegurarse (¡¿Y qué?!); pero no es así. La libertad de conducir automóvil trae aparajada la capacidad para responder en caso de que la propiedad, o la vida de terceros resulte dañada por nuestros actos y nuestras decisiones. Y un seguro es la mejor forma de procurar que esa capacidad de responder esté a la altura de las necesidades y de las emergencias.
No estoy a favor de las cosas obligatorias; pero si el seguro va a ser obligatorio por ley, la obligación debe ser para todos por igual, sin distinciones, ni privilegios. Sin excepciones. Debe haber libertad para que los asegurados puedan elegir a los aseguradores. La facultad de proveer seguros no debe ser monopólica, ni nada parecido. Debe haber libertad de entrada para ofrecer el servicio. No como los aseguradores hicieron con los seguros de salud que cartelizaron la prestación de aquellos y usaron la ley para excluir de la oferta a aseguradores que no eran los de la foto.
En una sociedad sana la necesidad de que la gente sea responsable no debería ser un manantial para buscadores de rentas parasitarias, para crony capitalists, ni para empresaurios.
De cualquier manera…si todavía no tiene seguro (¿por qué esperar a que te fuercen a hacerlo?) ve y adquiere uno. De verdad es muy irresponsable manejar sin seguro.
La foto es por Thue, dominio público via Wikimedia Commons.











