06
Sep 16

Así se desperdicia tu plata: subsidio a autobuseros

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Escucha el podcast aquí.

Un total de Q2 millardos, 203 millones, 530 mil 701.02 han recibido los propietarios de autobuses urbanos (…y sospecho que un porcentaje de esa millonada la han recibido más de un político y funcionario).  Para que tengas una idea, un millardo son mil millones y esto ha ocurrido entre 2004 y 2014.

Han recibido esa plata -tomada de tus bolsillos- y el transporte colectivo urbano es cada vez peor, cada vez peor, cada vez más indigno.

El transporte colectivo urbano es uno de los íconos más dañinos del populismo.  Por un lado a la dirigencia popular no le gusta que suba el precio de ese servicio y -por lo menos cuando yo lo usaba- sus huestes no dudan en acudir a la violencia (quemando y destruyendo buses) cuando hay que elevar las tarifas.  La dirigencia popular quiere un servicio razonable, sin que haya que pagar directamente por él.  Entonces les pasan la factura a los políticos y a sus funcionarios y de ahí el subsidio.  Estos les ofrecen a los propietarios de buses que los tributarios les pagarán por no subir el precio del servicio (aunque los costos de prestación suban y suban)  y se crea un círculo vicioso: los propietarios se pegan a la teta del estado y disfrutan de sus monopolios y ni siquiera tienen que prestar el servicio; en tanto que los políticos difieren un problema grave y seguramente alguien se echa algo al bolsillo cada cuanto. ¿Te sorprende que haya corrupción?  A mi  no.  ¿Te sorprende que los más damnificados sean los usuarios? A mi no.

Ahí andan los tomates destartalados que fueron la supuesta solución genial en tiempos de Oscar Berger; y sólo fueron un paliativo para darles atol con el dedo a los usuarios y a los tributarios.  Al final ese asunto sólo fue una fuente de corrupción.  Ahí andan los buses del Transurbano, una alianza público-privada que sólo fue otra fuente de corrupción y que ya está en la mira del Ministerio Público.  Sospecho que este va a ser el Waterloo de los Colom/Torres.

Esta historia del transporte colectivo urbano es un ejemplo clásico de lo que ocurre cuando el sector político (el sector coercitivo de la economía) sirve a intereses particulares (los de la dirigencia popular y los de los propietarios de buses), en perjuicio del derecho de los usuarios.  ¿Cuál derecho? El derechos a contratar el servicio de transporte que cubra mejor sus necesidades, de forma pacífica y voluntaria.

¿Te sorpende que, supuestamente, no les alcance el dinero a los pipoldermos?  A mi no.  Si hay para repartir esos miles de millones entre los propietarios de autobuses (y seguramente entre los políticos y funcionarios que los reparten), eso quiere decir que sí hay para el desperdicio y para la corrpución.  ¿Verdad?  Entonces, ¿con qué cara pretenden pedirles más impuestos a los tributarios?

No te vas a dejar, ¿verdad?

La foto es de boletos de camionetas de los años 50 y 70.


31
Ago 16

Tus impuestos para gastos médicos de magistrados

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Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, de la Corte de Apelaciones y de otros tribunales de igual categoría gozarán de tu ayuda económica por le monto de ¡hasta tres sueldos! para sus gastos de salud. Estos van desde los Q79 mil hasta los Q113 mil, de acuerdo al salario de cada magistrado. ¿Quién les dió ese privilegio? Ellos mismos se lo dieron.

  • ¿De cuánto es tu seguro médico?
  • ¿Pagas IGSS porque te ves obligado y además tienes que pagar un seguro privado para tener acceso a cuidados dignos?
  • ¿Te aguantas con el IGSS porque los impuestos que pagas no te permiten contratar un seguro privado?
  • ¿No tienes ni IGSS; pero tampoco te alcanza para un seguro privado porque tienes que pagar tributos?

¡Pues te aguantas!, porque los magistrados necesitan de tu apoyo económico para sus seguros médicos y para eso pagas impuestos.

La ilustración la tomé de aquí.


15
Ago 16

¿Para esto vas a pagar más por la gasolina?

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¿En qué se gastan, los pipoldermos, el dinero que toman de tus impuestos? Primero no te engañes: Tu no pagas impuestos; te los quitan antes de que lleguen a tus manos.  ¿No lo has notado cuando recibes el cheque de tu sueldo?  No eres contribuyente, eres tributario.

Luego…ese dinero, ¿para qué sirve? Hoy nos enteramos de que el Organismo Ejecutivo compra cosas como miel y manteca con precio de Q21,830; unos 2000 bloqueadores solares y repelentes de insectos para cuidar la piel de  los burócratas del Inguat; Q10,000 en limpiadores de muebles en aerosol ¿porque chish limpiar el Ministerio de Agricultura con limpiadores que no son de aerosol?) ; 3,500 calendarios con un precio de Q26,775 para la PNC y disfraces de Comisario de la PNC, para niños, con con precio de Q7,22 y alquiler de tres vehículos por Q58,500 en el Ministerio de Gobernación (cuando la PNC no tiene para gasolina); té con precio de Q12,000 para ¿los ingleses que trabajan en el Ministerio de Agricultura?; el sindicato del Ministerio de Agricultura gasta, de tus impuestos, Q51,160 en refacciones para su asamblea y Q18,800 en sonido para su parranda.  La noticia está en PL del 15 de agosto de 2016.

Los pipoldermos van encareceer los combustibles, el cemento…y  todo lo que puedan, si nos dejamos; pero se niegan a eliminar todos los privilegios del Presupuesto y a erradicar los gastos superfluos, los desperdicios, los abusos y la mala administración y la corrupción.

¿Te vas a dejar…otra vez?


28
Abr 16

Sigue la legislación demagógica: exoneraciones y privilegios

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Puede que sea cierto eso de que mente sana en cuerpo sano; lo que sí es cierto, cierto es que el fortalecimiento -que es el hábito de ejercitar el cuerpo para hacerlo fuerte, vigoroso y saludable- es una virtud derivada del orgullo. También es cierto, cierto que para triunfar en la aptitud física y de salud se necesita de racionalidad, honestidad, laboriosidad, determinación, perseverancia y responsabilidad.

El enfoque principal del fortalecimiento, como el del orgullo es hacia el interior de los individuos, son virtudes introvertidas dirigidas a construirse uno mismo a la imagen de sus valores.  De ahí que el objetivo del deportista o el atleta racional no sea vencer y menos humillar al otro, sino probarse a sí mismo que puede ser mejor.  (Y cuando escribo esto veo mi panza y me perturbo).

Si quieres saber más de este tema, te recomiendo Objetivismo: la filosofía benevolente, por Warren Orbaugh.

El asunto viene al caso porque hoy nos enteramos de que en el Congreso de la República (en otra expresión de demagogia y populismo) hay una iniciativa de legislación para exonerar del impuesto sobre los rendimientos del capital (conocido como Impuesto Sobre la Renta) y del Impuesto al Valor Agregado a empresas que patrocinen deportistas de alto rendimiento.

Está claro que siendo virtudes el fortalecimiento y el orgullo, las actividades deportivas son algo objetivamente bueno. Y admiro y respeto a los deportistas que ganan medallas y competencias. Lo que no está claro, sin embargo, es por qué -a título de qué- es que los tributarios tenemos que pagarles sus actividades de fortalecimiento a terceros.  Puesto de otra forma, el dinero de los tributarios que se usa para financiar las aficiones deportivas de unos individuos son transferencias forzadas de propiedad ajena que sirven a intereses particulares y específicos en perjuicio de otros.  Una exoneración de impuestos a unos individuos, para financiar a otros, eleva arbitrariamente la carga tributaria sobre los individuos que no son exonerados y privilegia a los que no tienen que pagar el impuesto…además de privilegiar a los que reciben los recursos.

Es un error acudir al argumento colectivista de que los éxitos deportivos de los aficionados beneficiados con las transferencias de riqueza le traen gloria al país. Porque tal línea de argumentación no resuelve el hecho de que cuando no se toma dinero ajeno por la fuerza para dárselo a los aficionados a los deportes; a unos tributarios se les quita el peso de los impuestos para elevar el peso sobre otros. Además no es cierto que los guatemaltecos ganamos medallas, ni campeonatos; las ganan aquellos que han competido y han tenido la racionalidad, honestidad, laboriosidad, determinación, perseverancia y responsabilidad necesarias para competir y ganar. Es una victoria pírrica moral conseguir que otros paguen por las aficiones de unos pocos; y la situación no mejora si tal victoria si se logra al grito de ¡pan y circo!

Es cierto que la autoestima de muchos necesita ser alimentada (falsamente) con los éxitos de otros; pero, ¿de verdad deberíamos alentar esa miseria?  Además que no te engañen, esta legislación se trata de privilegios para los que reciben los recursos, y privilegios para los que no tendrán que pagar el impuesto.  En perjuicio de los que no tienen otra opción que pagar porque el ISR se lo quitan antes de que le entreguen el cheque de su sueldo.  ¿Por qué es que un comerciante en Huehuetenango, o en Izabal tiene que cargar con más ISR e IVA como consecuencia de que un empresaurio en la ciudad de Guatemala fue exonerado de ese tributo?

Actualización: La Fundación Amigos del deporte olímpico publicó una perspectiva sobre este tema; misma que, en el fondo, no invalida el principio de que las aficiones personales de unas personas no deberían ser financiadas con dinero ajeno tomado por la fuerza, ni con privilegios y exenciones concedidas a terceros.

La foto es por Philippe Magnier (Francia, 1647-1715) (Jastrow, 2007) CC BY 2.5 , via Wikimedia Commons.


01
Abr 16

Las tragedias de Nahualá y Tecpán

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Escucha el podcast aquí.

¡¿Cómo evitamos más tragedias como la de Nahualá y la de Tecpán?!  En cuestión de poco más o menos una semana, al menos 19 personas murieron y más de 60 resultaron heridas en accidentes que involucran autobuses del transporte colectivo.  Este tipo de accidentes suelen ocurrir por una combinación de peso excesivo (debido a la sobrecarga de los vehículos) y fallas en los frenos.

¿Cómo evitamos más tragedias de esas?

¡Hay que nacer una ley que regule el transporte colectivo extraurbano!  Ah, no, ya hay una ley. ¡Hay que establecer un ente que registre y controle a ese tipo de transporte! Ah, no, ya hay una dirección general para eso. ¡Que una policía especializada en carreteras los vigile! Ah, no, ya hay una. ¡Que a los pilotos se les exijan licencias profesionales! Ah, no, eso ya se hace. !Hay que estatizar el servicio! Ah, para que funcione tan bien como el Transurbano, o las escuelas estatizadas, o la salud estatizada. ¡Que el Ministerio de Trabajo supervise los sueldos de los pilotos! Ah, como si no se pudiera comprar a los supervisores de la misma manera en que se compra a otros burócratas.

…¿Entonces?

Hay que eliminarles los privilegios a los propietarios de rutas.  Políticos y burócratas, en connivencia con los propietarios de los buses, garantizan que nadie más que los privilegiados puedan prestar servicios de transporte.  Con una clientela cautiva y a salvo por las barreras, los propietarios no tienen incentivo alguno para darle mantenimiento a los buses, mejorar las condiciones de trabajo de los pilotos, ni competir para ganarse a la clientela.  Esta tiene su parte de responsabilidad porque al oponerse a que los precios del transporte sean reales, y al demandar precios políticos, le restan competitividad al transporte; y aquella fijación de precios es la excusa perfecta para que los propietarios justifiquen el mantenimiento de los monopolios.

El estatismo –materializado en el estado benefactor mercantilista- es la causa, no sólo de que este tipo de accidentes ocurran por las razones indicadas arriba; sino que es la causa de que el manto de la impunidad cubra a quienes deberían responder por ellos.

Columna publicada en elPeriódico.


09
Feb 16

La beatada contra la educación sexual

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Puedes escuchar el podcast aquí.

La llamada ley de la juventud es una pieza de legislación específica y concreta, que crea privilegios y asignaciones presupuestarias a grupos de interés que se atribuyen la representación de los jóvenes.  Las normativas de este tipo minan la igualdad de todos ante la ley, que debería ser un principio republicano fundamental. ¡Sólo por eso! aquella legislación debería ser rechazada de plano, no sólo en el Congreso, sino por todos aquellos que entienden el valor de la erradicación de los privilegios.

Pero ahí está que no…y los únicos que han expresado su rechazo a aquellas normativas son los cachurecos, y por las razones equivocadas.  Los que se toman en serio aquella escena de Como agua para chocolate en la que Pedro reza: No es por vicio, ni por fornicio, sino para hacer un hijo para tu servicio.

La beatada estima que los niños no deberían recibir información y educación de carácter sexual, científica y biológica si no es por medio de la familia; y definitivamente no por parte del estado.  Y estiman que la información y educación sexual  debería estar acompañada por consideraciones de orden espiritual…sus consideraciones de orden espiritual, para ser claros.

En principio yo estaría de acuerdo con el párrafo anterior  porque que el estado (o sea los políticos y sus funcionarios) no deberían involucrarse en la educación.  Punto.  No debería existir la educación estatal. Punto.  Pero existe; y si existe, la información objetiva sobre el sexo no debería ser excluida de los programas, como no debería ser excluida, por decir algo, la teoría de la evolución (aunque eso ofenda a los creacionistas).

Me inquieta, sin embargo, aquella postura que se opone a la distribución de información objetiva sobre el sexo por organizaciones más allá de la familia; y esto es porque en este país hay muchísima desintegración familiar, muchísima paternidad irresponsable y muchísima desinformación acerca del sexo.  La mayoría de familias no son cuadros de Norman Rockwell.  Sólo echa cuenta de que en 2014, el Observatorio de Salud Reproductiva estimó que hubo 71,000 embarazos de niñas y jóvenes. ¿Cuántos abortos se evitarían si los involucrados hubieran tenido información objetiva acerca del sexo? Y voy a apostar a que la mayoría de jóvenes obtienen, de parte de sus pares, cualquiera información de orden sexual que tengan.

Es cierto, claro, que el sexo tiene una dimensión más allá de lo puramente científico; pero eso es otro par de zapatos. Así como las escuelas estatales no debería forzar religión alguna en sus usuarios, tampoco deberían forzar ideas sobre el sexo.  En una sociedad donde la desintegración familiar es elevada, ¿quién debería discutir ese tema con los niños y jóvenes, in loco parentis? Descontando que los niños y jóvenes van a discutir el tema entre ellos (bien informados, o no), no queda más que admitir que otras instancias podrían ser fuentes de información mejor calificadas; y en tanto que esas instancias no tengan un monopolio, o una posición preponderante por medio de la legislación, mientras más y más diversas sean, quizás es mejor.  Pueden ser organizaciones privadas voluntarias de servicio, o lo que sea..hasta iglesias si no hay de otra; pero ninguna debería excluir a las otras mediante el uso de la fuerza de la ley.

Con respecto al sexo, Ayn Rand escribió que este es una capacidad física; pero su ejercicio está determinado por la mente del hombre  -por su elección de valores celebrada consciente, o inconscientemente. Para un hombre racional, el sexo es una expresión de su autoestima, una celebración de sí mismo y de la existencia. Para el hombre que carece de autoestima, el sexo es un intento de fingir y adquirir su ilusión momentánea.

El amor romántico, en el pleno sentido del término, es una emoción posible sólo para el hombre (o mujer) de inquebrantable autoestima: es su respuesta a sus propios valores más altos, identificados en la persona de otro; -es una respuesta integrada de su mente y su cuerpo, del amor y el deseo sexual. Tal hombre (o mujer) es incapaz de experimentar un deseo sexual separado de los valores espirituales.

Alguien debería compartir estas ideas con niños y jóvenes, y descubrir con ellos su significado; pero nadie debería tener el monopolio de discutir el tema.  Y es un error de ignorancia suponer que -en una sociedad con un elevado número de familias desintegradas y un elevado número de niños y jóvenes creciendo al margen de cualquier forma familiar- para esos niños y jóvenes sea fácil encontrar respuestas de calidad a sus inquietudes.

La ilustración la tomé de Facebook.


05
Feb 16

Mejor cuando no legislaban

Congreso

Puedes escuchar el podcast aquí.

¿De qué presume un diputado promedio cuando recibe estudiantes en el Congreso? Presume de la cantidad de propuestas de ley que ha hecho; como presumiría un fabricante de salchichas, con respecto a la cantidad de embutidos que produce. No en balde J. D. Saxe dijo que Las leyes, como las salchichas, dejan de inspirar respeto en proporción a cuánto sabemos de cómo están hechas.

Los diputados, acosados por escándalos desproporcionados de corrupción, mala administración y desperdicio del dinero que toman de los tributarios, se han embarcado en un frenesí legislativo y, como quien suelta un chorro, sólo el martes avanzaron en una ley de privilegios para los grupos que dicen representar a los jóvenes, revivieron la ley de subdesarrollo rural integral y una para privilegiar a ex burócratas, entre otras piezas de legislación.

En parte será hacer parecer que non esas lacras que la gente sabe que son (salvo los buenos); y en parte será para halagar a los grupos de interés que promueven legislación en su beneficio. Ya sabes, la administración (que llamamos gobierno) es una forma de transferir recursos de los bolsillos de los ciudadanos no organizados, hacia los bolsillos de los ciudadanos organizados. Y la legislación es el medio perfecto para aquella expoliación.

Si así es como son las cosas, era mejor cuando los diputados cobraban sin trabajar y no legislaban. El hecho es que en vez de aprobar leyes generales y abstractas que protejan los derechos de las personas; lo que hacen es multiplicar normativas específicas y concretas que crean privilegios, ocasionan gastos, multiplican costos, violan derechos, sirven a intereses específicos, perjudican a otros intereses específicos, y hacen posible que –legalmente- el interés colectivo prevalezca sobre los derechos individuales. Se confirma lo que dijo Mark Twain: Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre está a salvo cuando el legislativo está reunido.

Antes de que los diputados continúen con la diarrea legislativa, hay que ponerles una camisa de fuerza. Hay que ubicarlos. Y tu, ¿te cuentas entre los que pedían que los diputados trabajaran?

Columna publicada en elPeriódico y la foto es por Luis Andrés Figueroa.


28
Ene 16

Sindicatos y buscadores de privilegios

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En general, así en general, no estoy contra los sindicatos.  Al contrario, estoy convencido de que la acción colectiva es una herramienta legítima para evitar potenciales abusos del lado patronal y de que ese mismo tipo de acción es una herramienta legítima para negociar condiciones de trabajo, o para administrar mutualidades.  En cuanto asociaciones voluntarias y no coercitivas, y no monopólicas, los sindicatos son organizaciones podrían ser respetables y tienen funciones legítimas.

Pero ahí está que  los sindicatos se han convertido en organizaciones privilegiadas, al mismo tiempo en que los dirigentes sindicales se han convertido en sujetos privilegiados a los que no se les aplica las leyes generales y abstractas propias de un estado de derecho.  Los sindicatos monopolizaron las negociaciones colectivas (que les niegan a otros tipos de organizaciones de trabajadores) y mediante la coacción niegan la libertad de asociación.  Eso cuando no usan la violencia para conseguir sus objetivos.  Violencia que va desde bloquear calles y carreteras,  hasta impedir la libre contratación, la sindicación obligatoria, e incluso tomar por asalto instalaciones productivas.  Los sindicalistas pueden acudir a aquellas formas de violencia porque la ley los privilegia.  A aquello, añádele que los muchos sindicatos han adoptado los credos marxistas y marchan con la imagen del che Guevara al ritmo de consignas decimonónicas; de modo que sus actuaciones nada tienen que ver con defender los intereses de los trabajadores; y tienen mucho que ver con el interés ideológico de imponer la revolución al costo que sea.

Si aquel tipo de sindicatos es perjudicial en el sector privado (que es el sector voluntario y pacífico de la economía), sus efectos negativos se multiplican el el sector estatal (que de por sí es el sector coercitivo de la economía).  En Guatemala, los sindicatos en el sector estatal son un legado de la administración democratacristiana.

En el sector privado, la acción coercitiva e ideológica de los sindicalistas está limitada -de alguna forma- por la realidad.  Por el hecho de que las empresas deben producir y producir eficientemente para sobrevivir.  Por el hecho de que no se debe matar a la gallina de los huevos de oro.  Por el hecho de que los recursos son limitados.  Pero en el sector estatal donde los recursos son ajenos y tomados por la fuerza; donde todo es de todos y nada es de nadie; donde los funcionarios responsables de administrar los recursos son aves de paso y su patrimonio no es afectado por la improductividad de las dependencias que administran; donde no hay clientes, sino súbditos que tienen que aguantar lo que hay; donde la política prevalece sobre las buenas prácticas de administración; donde la eficiencia es casi irrelevante; donde the buck stops nowhere; y donde el que viene atrás paga; la acción coercitiva e ideológica de los sindicalistas no tiene límites.  Se recetan lo que quieren y se sirven con la cuchara grande.  A costa de los tributarios que parecen nunca darse por enterados que ellos son los que vienen atrás y pagan….por ejemplo, los pactos colectivos escandalosos y las canonjías.

En una sociedad que rechaza los privilegios, o que busca acabar con los privilegios, una buena forma de empezar es acabando con la protección legal para esta clase particular de ciudadanos: los parásitos que -con la máscara del sindicalismo- viven a costa de otros y con perjuicio de otros.

La foto es de Soy502


25
Ene 16

Exportadores en busca de un privilegio

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Por cosas como esta es que hay quienes dicen que el estado de Guatemala está al servicio de una oligarquía;…como está al servicio de los burócratas de la educación (para mencionar sólo a uno de los grupos más violentos).  O la oligarquía de los derechos humanos que hace lo que quiere con la ley y la justicia. Como está al servicio de cualquier grupo de interés que logre tener influencia suficiente para asignarse privilegios. Como el privilegio de estar pegado a la teta del presupuesto en un empleo que no es productivo y que le cuesta dinero a los tributarios; o el privilegio de dañar el poder adquisitivo de otros para que su negocio sobreviva y el beneficiado pueda mantener su nivel de vida.

En esto pensé cuando leí  la sugerencia que las autoridades monetarias devalúen el quetzal para beneficiar a los exportadores y hacerlos artificialmente competitivos.  ¡Urge prohibir los privilegios! Urge una norma que diga que en ningún caso las autoridades emitirán disposiciones arbitrarias o discriminatorias, en las que explícita o implícitamente se concedan prerrogativas, privilegios o beneficios que no puedan disfrutar todas las personas que tengan la oportunidad de hacerlo.

La llamada devaluación inducida (inducida mediante el uso del poder) es un engaño de corto plazo porque si bien es cierto que beneficia a los exportadores rápidamente; también es cierto que el beneficio es temporal y superficial. De hecho la única forma de incrementar el valor real de las exportaciones es mejorando sus ventajas comparativas y su productividad.  Lo demás es humo y espejos.

Al encarecer artificialmente el dólar (o sea al devaluar el quezal), en el corto plazo se vuelven más atractivas las exportaciones. Durante los primeros momentos de la devaluación los exportadores venden más, traen más divisas al país y reciben más quetzales por sus dólares; pero ¡cuidado!,  un incremento en el precio tiende a disminuir las importaciones; y si hay menos importaciones hay menos demanda de dólares por lo que que estos se vuelven a abaratar y el quetzal se vuelve a revaluar.

Entonces se genera una espiral peligrosa ya que para mantener la competitividad ilusoria, la autoridad monetaria tiene que volver a comprar dólares para elevar su precio artificialmente y seguir beneficiando a los privilegiados exportadores. Para esto las autoridades monetarias tienen que emitir quetzales y eso genera inflación.  Inflación para beneficiar a los exportadores privilegiados.  Para neutralizar la inflación las autoridades monetarias emiten papeles y con ellos recogen el exceso de liquidez. Y para eso tiene que venderlos a tasas de interés artificialmente altas, para beneficiar a los exportadores privilegiados.  Y al elevar las tasas de interés el crédito para ampliar la fábrica, mejorar la producción en la finca, abrir nuevas sucursales y generar más y mejores empleos se hace más costoso y escaso.  Todo para beneficiar a los exportadores privilegiados. Y se reactiva la bomba monetaria, ¿te acuerdas de la bomba monetaria de los 90? La renta de tu casa y las amortizaciones de tu hipoteca en dólares se hacen más costosas para beneficiar a los exportadores privilegiados.

La devaluación del quetzal es la devaluación de tus ahorros (para que los negocios de los exportadores sean artificialmente competitivos); pero ni esto ni aquello te lo cuentan los promotores de la devaluación inducida, ¿verdad?

En realidad, como el tipo de cambio es un precio y los precios son mensajeros que les dicen a los actores económicos dónde les conviene colocar recursos, es mejor que la información que llevan y traen los precios sea real.  Que no sea censurada. Que sea libre. En el largo plazo y para bien de todos (y para evitar privilegios) a todos nos conviene que el tipo de cambio sea libre.

¿Y los exportadores? En vez de pedir una el privilegio de una devaluación a su medida, lo que los exportadores deberían hacer es incrementar sus ventajas comparativas y su productividad.  En lugar de pedir privilegios y perjudicar a otros, lo que los empresaurios deberían hacer es presionar a la administración para que elimine todos los obstáculos que hay para el ahorro, la formación de capital, las inversiones productivas, la libre contratación, y cosas así.

El viernes escuché que a los liberales clásicos del siglo XXI ya no nos toca luchar contra reyes y aristócratas; ni contra generales de sable y charreteras, ni contra guerrilleros barbudos.  La lucha de los liberales clásicos en el siglo XXI es contra los grupos de presión que usan la ley y el gobierno para beneficiarse.


20
Nov 15

Lo que no te dicen de los impuestos

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El Bono revolucionario que se asignaron en la Corte de Constitucionalidad tuvo un costo de Q3.2 millones para los tributarios.  Ese dinero salió de impuestos que estaban destinados a la justicia. Si el bono para un magistrado es de casi Q73 mil, ¿cuánto será para la Presidenta que se auto recetó aquel privilegio?

Como aquel bono salió de impuestos quiere decir que los tributarios trabajaron para producirlo y que les fue quitado.  Aquel dinero no salió de la nada y  cuando el tributario promedio imagina que el fruto de su trabajo va a ser usado en mejorar el sistema de justicia, no se imagina que el fruto de su trabajo va a ir a servir para que la Presidenta de la C.C. ¿compre carro nuevo, amortice su casa nueva, o se vaya de viaje a fin de año?

Como aquel bono salió de impuestos quiere decir que los que produjeron el dinero para pagarlos –o sea sus legítimos propietarios– no lo pudieron usar para reparar su pichirilo, pagar el alquiler de la casa, ahorrar para la cuesta de enero, o invertirlo en mejorar la fábrica, ampliar inventario, o abonar cultivos.

El dinero que los políticos y funcionarios toman de la gente como tú –a quien le quitan los impuestos antes de que recibas el cheque de fin de mes– no lo puedes usar para tus necesidades porque en gran porcentaje sirve para satisfacer las necesidades de los que tienen acceso a él por medio del presupuesto del estado.  Algo sirve para pagar puentes que se caen, escuelas con maestros que no llegan a clases y hospitales sin medicinas; pero la mayoría de lo que pagas de impuestos sirve para sueldos, bonos, y prebendas, muchas veces para plazas fantasma, o para funcionarios que ganan Q73 mil al mes.

Recientemente nos están dando atol con el dedo al decirnos que si no se paga un impuesto adicional, la justicia no va a mejorar. ¡Hasta mi cuate, Carlos M., me escribió diciendo que prefiere pagar un impuesto más, a tener que sufrir a las maras!; pero ese es un dilema falso.  Deliberadamente elimina la opción de sanear la administración pública y eliminar privilegios antes de entrar a –siquiera–considerar el impuesto extra.

Que no te digan, que no te cuenten.

Columna publicada en elPeriódico; y la ilustración la tomé de Facebook.