20
Oct 08

¡Meón!

He aquí al meón de esta ocasión. Sólo la semana pasada vi tres escenas de meones; y en una de ellas había tres sujetos involucrados. Pero claro…no siempre hay oportunidad de sacar la cámara a tiempo.

La de orinar en la calle es una de las costumbres chapinas más despreciables, juntamente con la de la impuntualidad, la de no confirmar asistencia a las invitaciones, y la de no responder directamente a preguntas directas.


19
Oct 08

Dos bolos en aprietos

Estos dos, ¿andaban celebrando su quincena de pago? En guatemala, andar bolo es andar borracho. No sólo pasado de tragos, ni alegrón; sino andar hasta atrás.

En Guatemala, se dice que alguien es un bolo cuando sufre de alcoholismo y la gente lo percibe más como un vicio, que como una enfermedad. Claro que no todo el que se embola, es un bolo. Los bebedores sociales, por ejemplo, no son bolos; aunque puedan pasarse de tragos en alguna ocasión. Los bolitos, por cierto, son los bolos conocidos y se les dice bolitos, en diminutivo, como señal de cierto aprecio.

Una de las razones más populares para embolarse -en algunos círculos sociales- es haber recibido el salario de la quincena, mismo que hay que ir a somatar a alguna tienda, o cantina. Pero, aveces, lo de embolarse no es ún asunto relacionado con algún festejo. Dos empleados de un amigo decían que se embolaban porque así se los ordenaba Maximón. Los bolos son peligrosos si conducen vehículos automotores, o si van en bicicleta, o si van caminando por la calle, como los dos de el vídeo que ilustra esta entrada. Son peligrosos para otros, y ponen en peligro sus vidas.

Gracias a mi amigo, Raúl, por el vídeo.


19
Oct 08

Cándida: una peli extraordinaria

“No padezco stress, pero soy portador”. Esa es una de mis frases favoritas de Cándida, una película que acabo de ver en HBO Plus y que es altamente recomendable.

Cándida es un personaje entrañable con una historia conmovedora. Llena de comentarios y escenas con una ironía y un humor de filigrana. La peli cuenta la vida de esta mucama madrileña que lucha por salir adelante y por ayudar a sus hijos. Uno es un drogadicto perdido y el otro es un demente que habla con los marcianos. Cándida es una película inspiradora e inteligente.

Todavía no está en Take One, porque no se encuentra más que en PAL; pero ojalá que pronto sea posible obtenerla en NTSC.


19
Oct 08

Contra la imprudencia y el abuso

Circulo con frecuencia por la zona 10; y en la Décima avenida suele suceder que camioneteros y automovilistas imprudentes y abusadores se dejan ir contra la vía y a toda velocidad. Y su objetivo es eludir el tráfico que se hace en la Once avenida.

Cuando hacen eso, los imprudentes y abusadores ponen en peligro la vida y la seguridad de los que circulamos correctamente por esa avenida.

Pues bien, el viernes 10 la Policía Municipal de Tránsito montó un operativo y los conductores cayeron como moscas.

¡Celebro que esos operativos ocurran!


19
Oct 08

¡No más impuestos!, yesssssssssss

El martes pasado, en un estacionamiento, me encontré con dos vehículos que llevaban dos de las calcomanías que repartimos durante la gesta cívica que un grupo de ciudadanos y tributarios celebramos contra la corrupción y los impuestos abusivos.
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Esta es una gesta en la que estoy muy orgulloso de participar. Primero, porque en ella participa un montón de gente a la que le tengo mucho respeto y cariño; y segundo, porque los que participamos en ella defendemos los principios en los que creemos: respeto a los derechos individuales de todos, e igualdad de todos ante la ley.
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Los impuestos abusivos -que sirven para satisfacer a grupos de interés particulares- violan el derecho a la libertad de las personas; violan su derecho de propiedad; y atentan contra el concepto de una sociedad sin coerción arbitraria y sin privilegios.

19
Oct 08

V, for vesícula

Mi amiga, Marta Yolanda, -escritora, periodista, sibarita, libertaria y Gran Dame– ¡ha salido victoriosa de una operación de vesícula!

En este espacio se la quiere y se la respeta muchísimo; así que celebro que se esté recuperando.


17
Oct 08

Leyendas de Guatemala, reloaded

Es una noche oscura y fría, una de luna nueva y el viento sopla.  Los árboles se mecen en la Plaza de El Obelisco, de la ciudad de Guatemala.  Ese monumento, que fue construido por presidiarios durante la dictadura de Jorge Ubico, se yergue iluminado entre la negrura espesa.

Ahí, entre las sombras, el alma oscura y fría del asaltante es un remolino de emociones.  Embozado y alerta, aguarda y acecha.  Su mano nerviosa empuña el arma.  La siente y la ve con incredulidad.  Aunque lo amparan la noche y el elemento de sorpresa con que actúa, el asaltante está inquieto.  Es que no se acostumbra a ese oficio; y le molesta el hecho de que el negocio está tan mal, que todavía tiene que hacerlo con un pistola de juguete.  Y ni siquiera es con un arma medianamente convincente; porque la que usa ahora le costó diez quetzales, en la recién pasada Feria de Agosto.

Con paso apurado, y con la mirada oscura y fría,  la víctima atraviesa la calle.  Se interna entre los árboles y se aproxima a las cincuentenarias piedras del monumento.  Todas las noches toma la misma ruta, y todas las noches se hace la promesa de no volver a atravesar por ahí.  Piensa que, aunque implique caminar unos metros más, debería atravesar la plaza por el lado iluminado del monumento.  Pero le ganan la rutina y el deseo de acortar el camino.

En el lado más oscuro de El Obelisco, el asaltante se planta frente a la víctima. “Deme la billetera y el reloj”, reclama.  Y desde el fondo más frío de los ojos de la víctima, en menos de un segundo –y luego de años de entrenamiento-, una mirada es suficiente para leer el alma del asaltante y para calcular que “Me quiebra él, o me lo quiebro yo”.  Así como un par no le gana a un trío, una pistola plástica no le gana a una Star, calibre 25.  Por humilde que sea. 

La detonación rompe el silencio y el fogonazo rasga la noche.  Un cuerpo se desploma y la sangre que derrama penetra en las grietas que hay entre las piedras que pusieron los presidiarios cuando construyeron la plaza.  La víctima pone su pie sobre la pistola de feria y sigue su camino.

Del lado brillante de la plaza, ahora sopla un aire tibio.  Como por ensalmo, una figura femenina cruza la plaza.  No es un ángel, ni es un nahual.  Se aproxima al cuerpo sin vida, se inclina, y la capa negra que la cubre parece flotar y envolverla como si fuera niebla espesa.  La mujer se inclina y coloca una vela junto al cuerpo sin vida, y así como vino, se va.  Con la misma sonrisa, casi imperceptible, y con la misma tranquilidad.

Dicen los viejitos que -antaño- la ciudad de Guatemala era recorrida por El Cadejo, El Sombrerón, la Siguanaba y la Llorona.  Todos ellos, personajes de la más rancia nobleza mítica chapina y latinoamericana.  Todos ellos, han sido asaltados en su oportunidad, y por eso ya no salen a recorrer las calles.  En su lugar, La misteriosa dama de negro sale a darles consuelo a las víctimas que no llegan a serlo.  Sale a perdonar a los que, en su defensa, se ven en la necesidad de quitarles la vida a los asaltantes, a los secuestradores y a los violadores.  Los dioses le han encomendado que lleve la luz de una vela, en señal de que ahí se ha hecho justicia.  

La foto es por Wilver Martínez, de Nuestro Diario.


16
Oct 08

La mollera de Colom

“Ya estamos hasta la coronilla”, dijo el presidente socialdemócrata, Alvaro Colom, al quejarse de la cobertura periodistica que recibe su administración.  El mandatario rechazó las comparaciones y las vinculaciones con la administración del expresidente y exprofugo, Alfonso Portillo; y aseguró que la cobertura periodística negativa que recibe viene de “la gente que quiere seguir condenado al país al hambre”, que es difamatoria, que es una estupidez… y que propicia el enfrentamiento (al que Colom llama confrontación).

Colom perdió la vertical cuando amenazó con revivir el delito de desacato, figura delictiva propia de la represión, de la cual se han servido muchos regímenes dictatoriales en Latinoamérica.  Aquella figura anacrónica y autoritaria sostenía que quien ofendiere en su dignidad o decoro, o amenazare, injuraire o calumniare a cualquiera de los presidentes de los Organismos del Estado, sería sancionado con prisión.  Lo que no sabía el Presidente es que dicho instrumento de la tiranía, ya había sido declarado inconstitucional en febrero de 2006 porque violaba el derecho a la libertad de expresión.  Facultad que es propia de ciudadanos que viven bajo un régimen de derecho, y no bajo una dictadura.
En septiembre pasado, en busca de censurar los mensajes supuestamente difamatorios que son enviados por medio de correo electrónico, Colom anunció que se reuniría con ejecutivos de las empresas telefónicas para que “no autoricen” enviar aquellos mensajes sino hasta que se identifique la procedencia.  
Colom ciertamente que debe estar hasta la coronilla; porque sólo así se explica tanto desatino, tan impropio de uno que presume de socialdemócrata (o talvez tan propio, si tomamos en cuenta que nacionalsocialismo y socialdemocracia comparten elementos etimológicos).  Actualmente, en Nicaragua, Daniel Ortega ha iniciado una persecución contra los que él percibe como sus enemigos: la prensa independiente, sus críticosy todos los que se atreven a desafiar la dictadura que está montando allá.  Lo que está haciendo el sandinista (aquel del socialismo nicaraguense de los 80) es cerrar toda oposición en su contra.  Y patrones parecidos vemos en las administraciones de Hugo Chávez, y otros de esa calaña.  ¿Es ese el camino por el que va la socialdemocracia guatemalteca que está reviviendo la iconografía y las prácticas de La Revolución?
La crítica, la fiscalización y el señalamiento de los errores son funciones informativas básicas de la prensa; pero, ¡más aún!, son derechos indiscutibles de cualquier persona, ciudadano, o tributario individual.  Y, en todo caso, “las personas no deben temer a sus gobiernos, sino que los gobiernos deben temer a las personas”.  
El que el Presidente de la República anuncie que “está hasta la coronilla” y que amenace a sus críticos es muy preocupante porque él encabeza al grupo que ejerce el poder; y el poder tiende a corromper, como dijo Lord Acton.  Y lo peor que puede pasar es que ese poder no pueda ser criticado, fiscalizado ni señalado por sus errores. Alvaro San Nicolás Colom está abriendo puertas peligrosas cuando se pone a la altura de Ortega y de Chávez.  

16
Oct 08

¡Este no es momento para más impuestos!

Lo recaudado por impuestos al tabaco, a los derivados del petróleo y a la distribución del cemento han mermado en 2008; y el impuesto a los rendimientos del capital, así como el Impuesto al Valor Agragado, han crecido a un ritmo menor.  Adicionalmente, nos enteramos de que la carga de exportaciones, en los puertos, también ha decrecido. ¡Este no es momento para más impuestos, y menos para impuestos abusivos que sirven para alimantear la corrupción!.  El Centro de Asistencia Legal Anticorrupción ha reportado que, en sus cuatro meses de existencia, ha recibido 564 denuncias, principalmente de malversaciones y tráfico de influencias.

Seguramente por eso es que el ciudadano y tributario, Felipe de Jesús Tuy, dice que “el pueblo está cansado y sin ganas de pagar más, porque el gobierno se lo roba todo y los que son llevados a la cárcel, viven mejor que un pobre honrado.  Las carreteras están destruidas y el gobierno crea programas de ayuda y regala dinero a la gente, pero con eso le está diciendo que ya no trabaje, que el gobierno la va a mantener.  Fuera paternalismo; fuera más impuestos, y que nos dejen vivir en paz”.

15
Oct 08

Chip and Dale, ¿temporada de ardillas?


A la ardilla de la primera foto me la encontré la mañana del lunes y es una de mis compañeras de trabajo.  Y hoy, en la mañana, desde una ventana de mi casa divisé a esta otra sobre el techo de la casa de un vecino.

¿Será temporada de ardillas?  Yo he dispuesto que estas dos son Chip and Dale, en recuerdo de las dos ardillas homónimas de caricatura.  A mí me caen en gracia estos animalitos, me divierten su agilidad, su aparente nerviosismo, y sus colas peludas; no espesas como las de más al norte, sino simplemente hirsutas.