Si no fuera trágico, daría mucha risa: La supuesta dirigencia popular que organiza los bloqueos y las actividades violentas como las del martes pasado quieren que baje el precio de la energía eléctrica; pero se oponen a la construcción de más hidroeléctricas y quieren que sean nacionalizadas la producción, transporte y distribución de electricidad.
¿Se acuerda usted qué pasaba cuando la mayoría de la energía eléctrica era nacionalizada? Pues resulta que no había. Y lo que había era apagones que, en los años 90 llegaron a durar como 6 horas y obligaron a mucha gente a comprar plantas costosas y de alto mantenimiento. De hecho, el colapso de la producción nacionalizada de energía eléctrica obligó al estado a contratar generación de emergencia y en condiciones que luego serían objetadas, precisamente por onerosas.
¿Se acuerda usted qué pasaba cuando la telefonía era nacionalizada? Pues resulta que no había. Conseguir una línea fija podía requerir de 4 años de espera y de numerosas mordidas.
¿Se acuerda de cuando había una línea aérea nacionalizada? No tenía aviones propios, y era una fuente espectacular de corrupción y de desperdicio.
¿Qué pasó con los ferrocarriles nacionalizados? Se convirtieron en chatarra y dejaron de funcionar. ¿Qué pasaba con el correo nacional? Dejó de funcionar completamente, a ver si a usted no se le olvidó, ya, cuando dejó de haber correo.
Toda esa dirigencia popular que se opone a las hidroeléctricas, que quiere que los políticos retomen el control de ciertos servicios, y que engaña a la gente haciéndola creer que con eso mejorarán su situación económica y su calidad de vida, no sólo son unos irresponsables, sino unos canallas.