
Un fantasma recorre Guatemala: el fantasma de los NoNe. El fantasma de los Nostálgicos por el neolítico.
Ahí está el batallón de columnistas progres e intelectuales orgánicos ejerciendo sus funciones organizativas en los medios de comunicación, en las aulas, en los sindicatos, en las ONG, en la cultura y en lo político administrativo. ¿Y qué están haciendo? Pues están haciendo que el pensamiento único de su establishment aparezca como hegemónico y representativo de la opinión pública chapina.
¿Qué están haciendo? Están empujando tres objetivos muy peligrosos:
1. Atrasar las elecciones y con ello conseguir un rompimiento constitucional que les permita hacer arreglos políticos de emergencia y a su medida. Es decir, refundar el estado de acuerdo con los ideales revolucionarios que, si bien nadie toma en serio en las urnas, son posibles cuando se negocian intereses bajo presión.
2. El establecimiento de un gobierno de transición nombrado a dedo por los dirigentes de los grupos de interés que integran las redes de NoNe. Dicho gobierno aseguraría los procedimientos para el cumplimiento del primer objetivo y, tan importante como eso, aseguraría que como ha ocurrido en Nicaragua, Ecuador, y Venezuela para citar tres ejemplos, luego no haya modo de separarlos del poder.
3. La estatización de la energía eléctrica que nos devolvería a los tiempos aquellos en que había apagones de 6, u 8 horas; y que, de no concretarse, la sola amenaza constituye una espada de Damócles que desanima toda inversión en desarrollo de nuevas generadoras, y toda inversión en mantenimiento de plantas y redes de distribución existentes. Este no sólo es un golpe demagógico, sino que es muy intimidante.
En tiempos de inestabilidad e incertidumbre es muy tentador acudir a los cantos de sirena de quienes prefieren la revolución a la evolución; y de quienes no pudiendo convencer trataron de vencer. La inestabilidad y la incertidumbre no deberían ser el ambiente propicio para profundizar en las políticas que han hecho posibles prácticas que ahora nos escandalizan como la corrupción desenfrenada, el endeudamiento empobrecedor, y la impunidad generalizadas. Al estatismo y a la politización de todo (hasta de la ética, de la justicia y de la economía), hay que ponerles un ¡hasta aquí! Y no se vale que los NoNe nos arrastren al pasado de rompimientos constitucionales y de estatismo que tanto ha costado dejar atrás. Si los NoNe nos roban la república, será porque los dejamos…y entonces no nos quedará ni lo bailado.
El concepto de NoNe, por cierto, creo que lo inventó mi cuate Juan Carlos Hidalgo para referirse a los que nos quieren regresar al pasado. Y les calza bien, ¿verdad?