22
Mar 07

A lo mejor es de otra forma

Leo que “Los partidos políticos no podrán gastar más de Q44.7 millones en la campaña electoral, según disposición del Tribunal Supremo Electoral (TSE). El límite máximo para la campaña se basa en el número de empadronados hasta el 31 de diciembre del 2006, de acuerdo con el Reglamento de Fiscalización del Financiamiento Público y Privado de las Organizaciones Políticas”; y leo que “Los partidos políticos deberán abrir una cuenta específica para registrar sus gastos de campaña electoral, un mes antes de la convocatoria a comicios generales (2 de mayo)”.

Cayó en mi escritorio The Falacy of Campaign Finance Reform, por John Samples. El autor pone a pensar acerca de cuestiones que “la sabiduría popular” da por incuestionables. Si se les prohibe a los partidos políticos recibir contribuciones de corporaciones, sindicatos e individuos, ¿eso beneficia a la democracia? ¿Qué tal si hay poca, o ninguna evidencia de que las conttibuciones realmente influyen en las decisiones de los miembros del Congreso de los Estados Unidos de América? ¿Qué tal si la publicidad política negativa realmente mejore el proceso democrático al informar mejor al votante? ¿Y qué tal si los limites a las donaciones para las campañas electorales benefician a los candidatos oficiales porque hacen más difícil que pierdan sus lugares en el poder?

Samples explora muchas falacias alrededor del tema de las campañas electorales y da qué pensar porque ¿cuántas de aquellas falacias están presentes en la reforma electoral chapina? ¿Cómo influirán en los próximos comicios?


23
Ene 07

Berger: el mal ejemplo

¿Cómo fregados es que los guatemaltecos queremos que haya respeto a la ley, si el propio Presidente -que juró cumplir y hacer que se cumplan la Constitución y las leyes- no las respeta ni las cumple?

Ejemplo: El tribunal Supremo Electoral le envió un apercibimiento a Oscar Berger para que se abstenga de hacer declaraciones que favorezcan a algún partido político; y mientras tanto, el Presidente aprovechó su recorrido por San Marcos y Huehuetenango para “recordarles” a los alcaldes y a las pobladores que, si quieren que continúen los proyectos de infraestructura “deben votar por los que siguen con los proyectos”.

Al entendido, por señas, ¿o no? ¡Y eso que estos son los “buenos”! ¿Qué tal serán los “malos”?


07
Ene 07

Impunidad, descaro y elecciones

En Guatemala los alcaldes interesados en su reelección le cargan al presupuesto los gastos necesarios para hacerse propaganda; el pre candidato ofician “reconocido por su hombría de bien” (y no tengo razones para pensar que no sea una buena persona) permite que una actividad proselitista en su favor sea sufragada con fondos públicos de la Asociación Nacional de Municipalidades; y no hay pre candidato presidencial que -con maña, o descaradamente- no se pase por “el Arco del Triunfo” las normativas del Tribunal Supremo Electoral con respecto a la propaganda política pre electoral. A mi no me parece correcto darle mi voto al tipo de gente que hace eso; porque es el tipo de gente que cree que la ley es para los demás y que sus fines y objetivos personales pueden pasar sobre cualquier cosa.