09
Ene 08

Trivia socialdemocrata

Un estudio de la Oficina Nacional de Servicio Civil reporta que existen ¡194 mil plazas! en secretarías y ministerios que conforman el Organismo Ejecutivo chapín. Como yo veo el Natgeo en la tele, me gustan las trivias que hacen en ese canal. Aquí va una para los que les gustan ese tipo de cosas.

A cuánto crecerá toda esa burocrácia durante la administración socialdemócrata de Alvaro Colom:

a. 291 mil
b. 388 mil
c. 582 mil

Sólo entre la Secretaría de Bienestar Social y la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (La wannabe de Evita) hay 1125 personas viviendo de los impuestos que pagan los tributarios. Y con ese ejército, uno supondría que no deberían haber ni niños ni viejitos pasando frío en la calle. Pero no. Claro. Y cuando haya más empleados en el Organismo Ejecutivo, ¿habrá mejor seguridad ciudadana? ¿Habrá menos niños analfabetos, o menos niños muriéndose de enfermedades intestinales? ¿Usted que cree?


08
Ene 08

La viga en el ojo ajeno

Como no creo que sea por mala intención, me inclino a pensar que las declaraciones de Rodolfo Quezada, publicadas hoy, son consecuencia de su ignorancia. El Cardenal criticó la explotación minera, pues dijo que, además de las escasas regalías que recibe el país, tiene efectos nocivos en el ambiente. Quezada hizo alusión las bellezas naturales y al potencial turístico que tiene Guatemala: Tenemos un país bello, tenemos un gran potencial turístico, y por eso tenemos que hacer todo lo posible por preservar el ambiente.

Lo que más me llama la atención es que el dirigente de una organización que no paga impuestos, ande reclamando que “otros” pagan pocos. ¿No es eso, ver la viga en el ojo ajeno?

Quienes tienen interés honesto en aprender sobre este tema, seguramente querrán leer el artículo titulado Regalías Mineras, por Ramón Parellada; y el titulado El Papa y el ambientalismo, por Carroll de Rodríguez.


08
Ene 08

Piratería y rescate de rentas

Hoy nos enteramos de que el país pierde unos Q400 millones a causa de la piratería de software, música, películas y otros bienes. Sin embargo yo tengo mis dudas; no de la cifra que igual podría ser Q100 millones, o Q800 millones. De lo que dudo es de si en realidad son pérdidas, o se trata de un rescate de rentas.

Veamos: Estoy de acuerdo con que Las marcas deben ser protegidas, porque le ha costado dinero a las empresas posicionarlas, y el sector informal las falsifica y reduce la calidad del producto, dañando la imagen, tal y como dijo el presidente de la Cámara de Industria y en ese sentido es obvio que sí hay una pérdida.

Tal cosa no ocurre en el caso de los impuestos que no son pagados por las actividades de la piratería y del mercado informal. En ese caso, porque los tributos son recursos de las personas que son tomados por la fuerza por la administración, para redistribuirlos entre los individuos y los grupos que pueden usar el presupuesto general de la nación en su propio beneficio, entonces no se trata de pérdidas reales; sino de un rescate de rentas por parte de los individuos que se ven obligados a pagar impuestos, y que se rehusan a hacerlo en defensa del fruto de su trabajo.

En conclusión, no hay tales de Q400 millones de pérdidas. Esa cifra, sin duda es más baja. Cálculos como estos suenan exactamente como las cuentas del Gran Capitán.


06
Ene 08

¿Para eso quieren los impuestos?

La Administración guatemalteca clama constantemente por más y más impuestos para los tributarios. Azuzada a veces por las propias dinámicas de la administración pública (local e internacional) y a veces por los grupos de interés que viven del presupuesto del estado, ministros y diputados no dudan en ampliar, y multiplicar tributos.

Pero, ¿para qué sirve el dinero? Eso ni siquiera se lo preguntan los cándidos que creen honradamente que pagar impuestos es una obligación ciudadana, moralmente ineludible.

Ayer nos enteramos de que en 2006 el Congreso compró, por Q7.7 millones, equipo de alta tecnología para que las votaciones en el pleno se hicieran de forma electrónica. Este se ha usado a medias, y ese método de sufragio se quedó sólo en la intención. Los argumentos y excusas sobran. “Es que muchos diputados se han negado a registrar su huella en el sistema”, justifican algunos. “Es que la Ley Orgánica del Legislativo no habla del sufragio electrónico”, dicen otros.
Lo cierto es que el equipo que tanto costó sólo ha servido para monitorear la asistencia de diputados y tener visible, durante las sesiones, el quórum.

¡Partida de cafres! ¿Para eso es que toman por la fuerza el dinero ajeno?


30
Dic 07

"La anatomía del compromiso"

“No se vale participar para obstaculizar los procesos”, dijo el procurador de los derechos humanos, de Guatemala, el viernes pasado, al cuestionar el proceder de representantes de algunos sectores sociales en las instancias de diálogo convocadas por el gobierno.

Sergio Morales dice que “los sectores sociales deben participar más para aportar y empujar los procesos, en busca del bien nacional”.

Le he puesto atención a estas declaraciones del Procurador porque ilustran muy bien, ¡pero muy bien!, los errores metodológicos de la muchos políticos y analistas guatemaltecos. En esta entrada voy a ocuparme de dos: el colectivismo, y el hábito de tratar las cosas en paquete.

El colectivismo se hace evidente cuando se piensa que la política, o la economía, son cuestiones de sectores sociales, de grupos sociales, o de grupos de interés; no de individuos. Se piensa que hay un interés nacional más allá de la suma de los intereses individuales. Esta forma de pensar estima que lo que importa es el grupo, y entonces, sin un grupo, uno no es nada. Desde una visión marxista, estos grupos son las clases sociales; pero desde otras perspectivas, hay grupos étnicos, o de sexo, para poner dos ejemplos.

Yo prefiero el individualismo metodológico que entiende la acción humana como un proceso personal, y no como uno grupal. Para los políticos del corte del Procurador, lo que importa es llegar a acuerdos entre grupos de interés y lo que valen son los acuerdos, no los contenidos. Esto es porque esa posición tiene raices utilitaristas a la manera de que lo que se persigue es el mayor bien para el mayor número, sin tomar en cuenta a las minorías que disienten. Por eso es que aquel que no esta de acuerdo con lo decretado por la mayoría es un obstaculizador de procesos, un negativo, un inconforme, o “un miembro de las mafias”.

El hábito de tratar las cosas en paquete es muy cómodo y es otra característica del análisis político y económico chapín. Al descartar el individualismo metodológico, políticos y analistas centran su atención en grupos de personas y eso conduce a agrupar ideas y fenómenos de igual manera.

Quien hace eso, deliberadamente ignora las diferencia sutiles pero importantes que existen entre las ideas (aunque superficialmente parezcan iguales) y entre los miles y millones de actos y hechos que día a día conforman eso que conocemos como sociedad. Por eso es que muchos políticos y analistas creen que la sociedad actúa y piensa. Por eso creen que el mercado es un “dios”, o que el mercado consume y produce.

El tratar las cosas en paquete tiene una ventaja para aquellos políticos y analistas: les permite hacer caso omiso de los principios y de los valores porque “el paquete es más importante” que las valoraciones individuales, o los principios involucrados en las decisiones personales. Desde aquella perspectiva, el paquete es más grande y por lo tanto debe tener precedencia.

Por eso es que, para ellos, los intereses generales deben prevalecer sobre los derechos individuales. Y por eso es que aquellos que no están de acuerdo con lo que decide la mayoría, son los que obstaculizan los procesos. Los procesos, son más importantes, para ellos, que las personas individuales que se ven involucradas en ellos.

Para ellos el interés nacional es más importante que los derechos individuales de cualquiera que se oponga a los designios del grupo (mayoritario, o minoritario) que haya acordado cuál es ese interés nacional.

Por eso también, es que muchos “representantes de sectores” que llegan a los dialogos convocados por los políticos, llega a regatear posiciones y no a defender principios. No llegan a cuestionar si es legítimo y moral que el gobierno tome recursos ajenos por la fuerza para atender y privilegiar a intereses particulares; sino que llegan a negociar la tasa del impuesto. O su temporalidad, como ocurrió con el Ietaap.

Yo digo que si un proceso viola los derechos individuales de una sola persona. ¡Una sóla!, el deber de cualquiera que valore la vida, la libertad y la propiedad, es obstaculizar ese proceso. Su deber moral es desactivarlo y ponerlo en evidencia.

En todo diálogo y en todo proceso político, los “representantes de los sectores sociales” deberían ponerle atención a algo que escribió la filósofa Ayn Rand en Capitalism: the unknown ideal (Capitalismo: el ideal desconocido). En el capítulo denominado La Anatomía del Compromiso, Rand describe algunas reglas acerca de trabajar con principios en la práctica y acerca de la relación de aquellos con objetivos concretos.

1. En todo conflicto entre dos hombres (o dos grupos) que comparten los mismos principios básicos, gana el más consistente.

2. En toda colaboración entre dos hombres (o grupos) que se apoyan en diferentes principios básicos, es el más maligno, o irracional, es el que gana.

3. Cuando los principios básicos opuestos están abierta y claramente definidos, eso obra en ventaja del lado racional; y cuando no están claramente definidos, sino que están ocultos o difusos, eso obra en ventaja del lado irracional.

No hay, ni puede haber, nada de malo en defender la libertad individual frente al colectivismo. Y si uno está en un “diálogo”, imbuido en un “proceso”, no hay nada de virtuoso en acceder a las demandas del poder y a las exigencias de los grupos de interés por el sólo hecho de no ser un intransigente.

Los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad no se pierden de golpe; sino que se pierden cada vez que alguien accede a ceder un pequeño “pedazo”, para que no se rompa el diálogo, y para que no se interrumpa el proceso.


22
Dic 07

La fiesta socialdemócrata

¡Vaya!, ahora resulta que la fiesta de inauguración socialdemócrata sólo costará 1.8 millones de dólares; y no los 2.5 millones que había sido anunciado antes. ¡Que alivio!

Valentina Flores, vocera de la Cancillería, anunció que con esa reducción presupeustaria, la transmisión del mando será “digna. austera y transparente”. ¡Hágame usted el favor!


20
Dic 07

La fiesta de los 2.5 millones de dólares

La “fiesta nacional” de la toma de posesión de Alvaro Colom y de Rafael Espada costará cerca de 2.5 millones de dólares, hasta donde se sabe. Para que conste: ese es dinero de los tributarios, que no será utilizado en seguridad ciudadana, en salud, o en educación, donde hace buena falta.


05
Dic 07

Luisfi en la radio

Hoy, de 12:30 a 2:00 p.m. (Central Time), estaré en el programa de radio Todo a pulmón que dirigen Marta Yolanda Díaz-Durán y Jorge Jacobs. Platicaremos sobre temas variados que incluyen la sinvergüenzada de la indemnización para los diputados, el Ietaap y el presupuesto del estado. El programa se transmite en la 100.9 F.M. Para quienes leen este espacio desde otras latitudes, el programa puede ser escuchado en vivo, aquí.


01
Dic 07

¡Trabajemos más!

En Bolivia, una turba incendió la casa de un senador a quien se le imputaba haberse vendido al presidente Morales. Y para no ir muy lejos, aquí en Guatemala ya hemos visto escenas de pobladores quemando casas de alcaldes, estaciones de policía y juzgados.

La primera lección de estas dos noticias es que, cuando la gente se cansa, se cansa de verdad. En tanto que la segunda lección que deberíamos extraer es que ¡¿Qué fregada necesidad hay de llegar a aquellos extremos?!

Resulta evidente que a ellos no se llega de la noche a la mañana. La suma de abusos es la que desata la furia de la plebe que, dada la naturaleza de esa furia, generalmente no concluye hasta que la violencia y la destrucción (o un muerto) sacian la sed de lo que la turba entiende por justicia.

El martes pasado, la mayoría de diputados guatemaltecos aprobó concederle a sus compañeros no reelectos una indemnización; y para más infamia los representantes se subieron el sueldo. Además. Los diputados gozarán de bonos y de canasta navideña. Por concepto de indemnización, los representatnes recibirán Q38 mil cada uno, por cuatro años de trabajo.

Este abuso de los diputados coincide con el momento en el que el Congreso aprobó un presupuesto de más de Q42 mil millones, en medio de quejas de que el dinero no alcanza para prestar los servicios mínimos de seguridad y de justicia que debería ofrecer el estado; ni para cubrir las necesidades de los pobres que, supuestamente, ocupan a la administración.

Dicho presupuesto incluye aportaciones para cuanto grupo de interés puede conseguir una. Si a aquellas tajadas les sumamos la sinvergüenzada de los diputados, se confirma que el propósito del gobierno chapín es transferir la riqueza a aquellos que tienen poder político; y que la consigna para los tributarios es: ¡Trabajen más duro!, porque los que viven del presupuesto dependen de ustedes.

Estas dos últimas observaciones me llevan a preguntar: ¿Quién tiene la culpa de que los diputados abusen como abusan?

A lo largo de la historia política de Guatemala, como electores y como tributarios, los chapines hemos tenido una actitud de súbditos más que de ciudadanos. Con inocencia impresionante, nos quejamos de lo ineptos y de lo corruptos que son los políticos, pero no vacilamos en entregarles nuestros ahorros y en encargarles tareas de importancia. ¿Cómo explica usted semejante incoherencia?

A lo largo de la historia política del país, las dirigencias se han apartado de los principios y han caído en las redes de la ambigüedad y del relativismo. El intercambio de concesiones y la tolerancia de la apariencia sobre la realidad han sido las actitudes corrientes en las relaciones sociales y en las relaciones de poder. El bueno, entonces, no es el que no roba; sino el que sabe distinguir cuándo y entre quienes es aceptable tomar los ahorros ajenos por la fuerza, y cuando hay que hacerlo con discreción.

La culpa del IETAAP, por ejemplo, no la tienen tanto los políticos, los burócratas y los grupos de interés que viven del presupuesto del estado, sino aquellos que, cuando se le conocía como ISET, hicieron concesiones y aceptaron la imposición de un tributo “extraordinario y temporal”.

Si los diputados se salen con la suya en cuanto a recibir las indemnizaciones que se han recetado, y si la administración se sale con la suya en cuanto a la ampliación de la vigencia del IETAAP, la culpa la vamos a tener los electores y tributarios que permitimos que aquello ocurriera. Y un día de estos nadie va a saber ni cómo ni cuándo pasó, pero, ¡Dios no lo quiera!, la gente se va a cansar de tanto abuso. Los Chávez y los Evos, así como las quemas de casas de políticos, no ocurren en el vacío. Están precedidos por historias de abusos que fueron dejados pasar, y por élites incapaces de comprender que la vida, la libertad y la propiedad deben ser defendidas; no negociadas. Trabajemos más, pues; porque los que viven del presupuesto, dependen de nosotros.

Publicado en el diario Prensa Libre el sábado 1 de diciembre de 2007


30
Nov 07

El COS, enemigo de los pobres

Tomar dinero ajeno por la fuerza, para asignarlo a intereses de terceros, es intrínsecamente malo; pero cuando tal abuso se hace con el mero propósito de expoliar, sin que tal expoliación tenga posibilidad alguna de contribuir al crecimiento económico, o al bienestar de la gente, ¿qué es?

Hoy amanecimos con la novedad de que el Colectivo de Organizaciones Sociales propone:

  • Crear un impuesto mínimo sobre activos con una tasa permanente entre el 1 y el 0.5 por ciento.
  • Crear un impuesto a las transacciones financieras de 0.2 por ciento sobre operaciones de débito bancario.
  • Crear un impuesto a la telefonía móvil.
  • Triplicar el impuesto de circulación de vehículos terrestres y quintuplicarlo para los vehículos acuáticos y aéreos.
  • Trasladar a la SAT la administración del impuesto al hospedaje, del 10 por ciento en el cobro de los hoteles que recauda el Inguat.
  • Aumentar las regalías petroleras y el impuesto a la bebidas.

Y como dice mi amigo y maestro Joe Keckeissen: “Cuando alguien habla de impuestos, debería comenzar con el siguiente mantra: Cada vez que se bajan impuestos, el resultado es la prosperidad“.

Al diseñar un sistema impositivo, la primera tarea es definir qué se espera lograr con esos tributos; porque hay que recordar que si el objetivo es enfrentar el costo de tener gobierno, ese costo va a pesar sobre los tributarios y porque el sistema impositivo va a tener un impacto en la economía.

Las decisiones que las personas tomen en el mercado va a ser afectada por la cantidad de ingresos que el gobierno les quite y por la forma en que se los quite; y en el mediano plazo, el poder de imponer tributos implica el poder de destruir. Por ejemplo: si se le aplica un impuesto a algo, seguramente que luego habrá menos de ese algo. Si los políticos, los tecnócratas y los grupos como el COS ignoran eso, las políticas que suscriban sólo pueden conducir a una pérdida social neta porque con ellas destruirán la base económica que sustenta al gobierno.

En todo caso, si vamos a admitir que es necesario pagar el costo de tener gobierno, los impuestos deben tener ciertas características para ser lo menos destructivos posibles. Estas características, que no se ven por ningún lado en la espantosa propuesta del COS, son:

Los impuestos deben ser neutros, o sea que no deben crear ventajas, ni desventajas para las personas que se dedican a una u otra actividad social.

Los impuestos debe ser simples, o sea que toda la población debe entender qué es, por qué lo está pagando y cómo lo debe pagar.

Los impuestos deben ser eficientes a largo plazo, o sea que no debe obstaculizar la formación de capital para no sabotear las oportunidades de progreso ni promover el estancamiento y el debilitamiento de la economía.

Los impuestos deben ser limitados porque lo que dice Joe es cierto, y porque aumentarlos, no necesariamente implica que van a aumentar los ingresos fiscales.

Por otro lado, pregunto: ¿Ya pensaron los del COS en la gente que a duras penas tiene para pagar su teléfono móvil, su carrito, o su traguito? ¡Ingratos!

Si le interesa el tema de los impuestos vea  Fritz Thomas. IVA, Impuesto sobre el valor agregado y otras consideraciones a los impuestos. CIEN, Guatemala, 1983. Este es un librito muy recomendable para comprender la naturaleza de los impuestos y sus efectos.