30
Dic 07

Manuelita, ¿a dónde vas?


Tengo más de 15 años de ir a la playa de Monterrico y generalmente lo hago en diciembre. Me gusta esta época porque no hace mucho calor y porque coincide con la temporada de liberación de tortugas.

Estas son baules, criadas en el centro de conservación que allá tiene la Universidad de San Carlos de Guatemmala.

Durante los meses de crianza, todos los días a las 5:30 p.m. son soltadas al mar docenas de pequeñas tortugas. Y quien sabe cuál es su destino, ni cuántas sobrevivirán. Algunas de ellas, claro, volverán a esa misma playa a desovar cuando hayan alcanzado la adultez.

Lo bonito de la liberación de las pequeñas crías es que por $1.30 uno “apadrina” a una tortuguita y puede uno ser quien la suelta al mar. Cada vez que hago eso me acuerdo de una canción de que oía de niño. La canción hablaba de una torguga que cruzaba el Atlántico y se llamaba Manuelita. Y la canción decía : Manuelita,¿a dónde vas?, con tu traje de malaquita, y tu paso tan audaz.

También me acuerdo de lo mucho que me gustan la sopa de tortuga y los huevos de parlama. Esto me lleva, por supuesto, a la parte culinaria de mis excursiones a Monterrico. Para mí es impensable ir a aquella playa sin cenar pez sierra, fresquísimo, en El Divino Maestro, un comedor que queda en la calle principal de aquella población. Bien frito, con ajo y limón, un pez sierra de El Divino Maestro me gusta acompañado por un par de cervezas heladas.

Monterrico ha cambiado mucho en el tiempo que tengo de visitar esa playa; sin embargo, todavía es un lugar encantador. A pesar de los desgraciados que pasan en moto por la playa y de ya no es un lugar remoto.


30
Dic 07

Se va el caimán


Ninguna visita a Monterrico, en Guatemala, está completa sin pasar a saludar a los caimanes.

Esos encantadores, y mortíferos reptiles, tienen una gran personalidad que generalmente está oculta detrás de su aparente indiferencia y de su andar sereno.

Este vídeo lo tomé el sábado cuando el cuidador procedía a limpiar el estanque de estos muchachos.


26
Dic 07

"No haremos locuras"

“Puedo asegurar que no haremos locuras”, dijo el presidente electo guatemalteco, Alvaro Colom. Y yo quiero creerle porque acaba de pasar la Navidad y porque ya viene el Año Nuevo.

Colom dijo que para alcanzar sus metas de lucha contra la pobreza es un prerequisito garantizar la seguridad y hacer una buena administración de la recaudación tributaria.

Yo que soy optimista moderado, creo que eso de no hacer locuras está muy bien. ¡Es que hay tantos Chávez, Evos, Ortegas, y Correas, sueltos por ahí!. Sin embargo, para ayudar a los guatemaltecos a salir de la miseria ¡se puede hacer tanto!

Por ejemplo: Se pueden respetar, sin excepción, los derechos individuales; el interés general no debe privar sobre los derechos individuales pues al hacerlo se estarían violando los principios básicos sobre los que se fundamenta el interés general; se debe crear un verdadero Estado de Derecho (y no de legalidad) en el contexto que hace viable la cooperación social pacífica y libre.

Se puede devolverles la propiedad privada de sus ingresos y ahorros a los trabajadores y permitírseles tener cuentas individuales y heredables. Se puede eliminar el impuesto sobre la renta y reducir el gasto del gobierno para facilitar que haya más inversiones de capital para que haya más y mejores oportunidades de empleo.

Se puede eliminar el endeudamiento público y se puede liberar el mercado laboral. Se pueden facilitar los trámites burocráticos y descentralizar la administración pública. Se les puede devolver, a los padres, la responsabilidad de la educación de sus hijos.

Se puede devolverles a las personas el derecho que tienen sobre el subsuelo de sus propiedades legítimas. Y se puede sesregular y liberar el subsector eléctrico.

Para más información sobre estas posibilidades, por favor haga clic, aquí.


23
Dic 07

Facta, non verba

“A partir del 14 de enero, Guatemala ya no va a ser una banana republic; sino una janana republic“.

De una conversación escuchada durante el almuerzo de ayer.


20
Dic 07

Tortugas para la orquesta navideña

Ayer fui al Mercado Central a comprar un par de tortugas y otros instrumentos para la orquesta navideña de mis sobrinos.

Estos son mis chinchines, tortuga, jícara y guacalito de cuando era niño.

Encontré tortugas abundantes y las dos grandes de la foto le harán compañía a la pequeña tortuga que mi tía abuela la Mamita y mi abuelita Juanita me regalaron cuando yo tenía unos ocho, o nueve años.

Una orquesta navideña guatemalteca necesita de tortugas y de instrumentos como chinchines, guacales y jícaras hechas de frutos del morro.

¿Saben qué me sorprendió? Que me costó mucho encontrar chinchines, casi no había gucales y sólo había jícaras sin pintar. Ya no las hacen, me dijo uno de los vendedores.


13
Dic 07

Guadalupe y atol de elote

¿A dónde vas, Vicente? A donde va la gente; así que anoche paré en la celebración de Guadalupe.

Por supuesto que no podía pasar por ahí sin por lo menos tomarme un par de vasos de atol de elote; y el que tomamos estaba buenísimo. Esta chica lo vende, normalmente, en el Parque Enrique Gómez Carrillo (que antes se llamaba Parque Concordia).

Cuando tengo ganas de esa bebida, generalmente voy al Parque de Jocotenango (que dejó de llamarse Parque Morazán). Sin embargo, de ahora en adelante iré a buscarlo al Gómez Carrillo.


06
Dic 07

En defensa de la quema del diablo

Cada 7 de diciembre los guatemaltecos quemamos al mitológico diablo. De forma simbólica le ponemos fuego a lo malo del año, a lo inútil, a lo despreciable y a lo prescindible.

A partir de las 6:00 p.m., hogueras de todos tamaños adornan las calles de las poblaciones. Aveces es un rito que todavía recuerda sus raíces católicas; pero la mayor parte de las veces es un pretexto para pasarla bien, quemar cohetes y comer buñuelos.

En mi casa era así. Quemabamos cohetes, comíamos buñuelos y hacíamos un relajo; y mi me daba placer quemar mis cuadernos del colegio.

La quema del diablo se puede hacer entre amigos, en familia, y entre vecinos. Aveces es un pequeño acto, y otras veces es un gran montaje.

Al diblo, claro, todo esto le viene huango; pero la fiesta tiene sus admiradores y tiene sus detractores. Entre estos útimos están desde los que se molestan por la humazón y por los cohetes, hasta los que se escandalizan por las emanaciones de dióxido de carbono y por las de cadmio, zinc, plomo y qué se yo.

Como en casi todo, yo creo que la clave está en no ponerse tonto. A mí me gusta como antes y me agrada quemar ramas secas y papeles viejos. Y de verdad me parece una imprudencia quemar llantas, plásticos y cosas parecidas.

En fin…muchas culturas hacen hogueras y fogatas con propósitos distintos. A mi me parece encantador que aquí, en la mía, se queme al diablo.

La foto la tomé durante la quema del diablo, el año pasado.


19
Nov 07

Y nosotros, los pobres marinos…

La delincuencia que azota a los chapines en las ciudades y en las carreteras ha alcanzado nuevas dimensiones, porque hoy amanecimos con la novedad de que en las costas del Pacífico, una banda de delincuentes saquea barcos pesqueros que se dirigen a puerto cargados de mercancía. En el último mes se han producido cinco atracos en alta mar, mientras que las autoridades navales admiten no tener capacidad para responder ante ese peligro.

Cuando leí la noticia me acordé de una canción que mi padre cantaba cuando yo era pequeño; y la canción decía:

Y nosotros los pobres marinos
hemos hecho un barquito de vela
pa’ vivir en el centro del mar
con una bodega repleta de vino.

Y nosotros los viejos marinos
hemos hecho un gran submarino
pa’ vivir en el fondo del mar
pues ya no se puede vivir en la tierra.

…y a los pobres marinos se los llevó la tiznada, porque tampoco podrán vivir en el mar a donde también llegaron la delincuencia, y la incapacidad de al administración.


18
Nov 07

Por poco y me embiste El Torito


Esto fue anoche, en la plaza de San Juan del Obispo, en Guatemala. Estuve ahí porque fue la inauguración del museo del lugar. Hubo elevación de globos, zanqueros, banda, loa y coro; pero mi favorito, siempre, es El Torito.

Este ha sido uno de los mejores que he visto. No sólo porque duró bastante tiempo, sino por la intensidad de los juegos pirotécnicos que llevaba. Me divierte mucho cuando los niños se le ponen enfrente y luego tienen que correr y dispersarse porque El Torito se les deja ir.

Desde que yo era chico me llamaron la atención los toritos. Mi tía abuela, La Mamita, me contaba de los que ella veía cuando era niña; y durante muchos años no tuve más opción que imaginármelos. El primero no lo vi hasta hace unos diez años, quizás; de modo que fue muy emocionante encontrármelo.


11
Nov 07

El organillero en el cementerio


En el Día de Todos los Santos me di una vuelta por el Cementerio General de la ciudad de Guatemala y me encontré con este organillero.