La de orinar en la calle es una de las costumbres más feas de los chapines; comparable a la de ser impuntual, a la de no confirmar la asistencia a las invitaciones y a la de no contestar directamente a preguntas directas. Esta sección existe para llamar la atención sobre ese habito tan desagradable. Estos dos, que no se ven muy bien, pero están detrás de los árboles del centro, estaban en la Calzada San Juán.
Guatemala
09
May 09
Dos meones en la San Juan
05
May 09
¿Cuántas fueron las víctimas del conflicto armado?
El enfrentamiento armado que durante 36 años le impusieron a los guatemaltecos quienes querían instaurar, aquí, la dictadura del proletariado al estilo marxista leninista, costó X cantidad de muertos.
04
May 09
Doña Mari, echele la bendición a mi hija
Este diálogo sucedió en realidad. Doña Mari, perdone que la moleste; pero ya pasé a la iglesia y el padre no está y yo necesito que le echen la bendición a mi hija…y yo confío en usted ya sabe, dice una madre verdaderamente angustiada, acompañada por su hija de unos 19 años. Pase usted, con gusto, contesta Mari; pero ¿por qué es la prisa? Y a esa pregunta, la madre contesta: Es que va a pagar una extorsión, y yo quiero que diosito la acompañe y que regrese viva.
03
May 09
¡Wow, que temblorón!
Acabo de sentir uno de los temblores más fuertes de esta temporada. Todo el edificio tronaba y las piezas sueltas quedaron meciéndose aún cuando había concluido el temblor. No hubo daños, nada se descolgó, nada se rompió, y nada se movió de su lugar…pero fue fuerte y duró bastante.
28
Abr 09
Los chapines II
Luego de que la semana pasada publiqué la descripción de los chapines de acuerdo con Mario Monteforte Toledo; y que manifesté que me pareció injustamente negativa, ahora comparto con ustedes la que hizo José Milla y Vidaurre en su Cuadros de costumbres y a ver qué les parece:
El chapín es un conjunto de buenas cualidades y defectos, pareciéndose en esto a los demás individuos de la raza humana; pero con la diferencia de que sus virtudes y sus faltas tienen cierto carácter peculiar, resultado de circunstancias especiales.
Es hospitalario, servicial, piadoso, inteligente; y si bien por lo general no está dotado del talento de la iniciativa, es singularmente apto para imitar lo que otros hayan inventado. Es sufrido y no le falta valor en los peligros. Es novelero y se alucina con facilidad; pero pasadas las primeras impresiones, su buen juicio natural analiza y discute, y si encuentra, como sucede con frecuencia, a un objeto poco digno, le vuelve la espalda sin ceremonia y se venga de su propia ligereza en el que ha sido su ídolo de ayer.
Es apático y costumbrero; no concurre a las citas, y si lo hace, es siempre tarde; se ocupa de los negocios ajenos un poco más de lo que fuera necesario y tiene una asombrosa facilidad para encontrar el lado ridículo a los hombres y a las cosas.
El verdadero chapín (no hablo del que ha alterado su tipo extranjerizándose), ama a su patria ardientemente, entendiendo con frecuencia por patria la capital como la tortuga al carapacho que la cubre. Para él, Guatemala es mejor que París, no cambiaría el chocolate, por el te ni por el café (en lo cual tal vez tiene razón). Le gustan más los tamales que el vol-au-vent, y prefiere un plato de pipián al más suculento roastbeef. Va siempre a los toros por diciembre, monta a caballo desde mediados de agosto hasta el fin del mes; se extasía viendo arder castillos de pólvora; cree que los pañetes de Quezaltenango y los brichos de Totonicapán pueden competir con los mejores paños franceses y con los galones españoles; y en cuanto a música, no cambiaría los sonecitos de Pascua por todas las óperas de Verdi.
Habla un castellano antiquísimo: vos, habés, tené, andá; y su conversación está salpicada de provincialismos, algunos de ellos tan expresivos como pintorescos. Come a las dos de la tarde: se afeita jueves y domingo, a no ser que tenga catarro, que entonces no lo hace así le maten; ha cumplido cincuenta primaveras y le llaman todavía niño fulano; concurre hace quince años a una tertulia, donde tiene unos amores crónicos que durarán hasta que ella o él bajen a la sepultura“.
La foto es de la lápida de José Milla en el Cementerio General de la ciudad de Guatemala.
26
Abr 09
Alegre excursión al cementerio
El Cementerio General de la ciudad de Guatemala es un espacio rico en historia y arte; así que, un grupo de amigos y yo fuimos a visitarlo el sábado pasado. Fuimos como parte de una excursión organizada por el Museo Popol Vuh.
Lo primero que llama la atención es lo saqueado, sucio y abandonado que está; pero luego, cuando uno va prestando atención, le agarra el modo al lugar. ¿De qué me acuerdo cada vez que voy a ese lugar? De No es serio este cementerio, de Mecano.
El Cementerio General no me es ajeno porque durante algún tiempo acompañaba a mi abuela, Frances, a visitar tumbas de parientes y amigos; y mi padre solía llevarnos, a mis hermanos y a mí, en el Día de los Muertos. Sin embargo, hay muchas cosas que yo no conocía del lugar. No sabía, por ejemplo, que en el área había una pequeña ciudad maya, estrechamente relacionada con Kaminaljuyú. No sabía que los columbarios que lindan con la Avenida del Cementerio eran abovedados y que debajo del piso, lleno de escombros, hay un sótano en el que hay galerías de nichos que fueron sepultados durante los terremotos de 1917 y 18.
En esta visita me dió tristeza ver que la tumba de Virgilio Rodríguez Macal -autor de La mansión del pájaro serpiente y de Guayacán- se encuentra destruida por los ladrones; me dió pena la tumba del expresidente Jorge Ubico, que se ve tan sola. Frente a la tumba de José Milla, el autor de El visitador, Los Nazarenos y otros clásicos de la literatura chapina, escuchamos unos párrafos de sus Cuadros de Costumbres. En la sepultura del aviador Jacinto Rodríguez vimos una hermosa escultura de Rafael Yela Günther.
La excursión fue guiada por el doctor Amilcar Chajón, que hizo una relación muy rica sobre la historia y el arte del que están llenos este cementerio. La riqueza de esta necrópolis, por cierto, podría tener una mejor suerte en manos de alguna fundación que encontrara la forma de hacerlo financieramente rentable, para evitar que continúe su deterioro.
Ahí en ese cementerio fueron sepultadas mi bisabuela Gilberta, mi abuelita Juanita, mi abuelito Jorge y mi tía abuela La Mamita. También fueron enterrados ahí mi bisabuela Mami y mi bisabuelo Federico, mi bisabuela Chus, y muchos otros parientes y amigos
20
Abr 09
Los chapines
He leído una descripción de los guatemaltecos, por Mario Monteforte Toledo, que me pareció injustamente negativa.
16
Abr 09


