09
May 09

Dos meones en la San Juan

La de orinar en la calle es una de las costumbres más feas de los chapines; comparable a la de ser impuntual, a la de no confirmar la asistencia a las invitaciones y a la de no contestar directamente a preguntas directas.   Esta sección existe para llamar la atención sobre ese habito tan desagradable.  Estos dos, que no se ven muy bien, pero están detrás de los árboles del centro, estaban en la Calzada San Juán.


05
May 09

¿Cuántas fueron las víctimas del conflicto armado?

El enfrentamiento armado que durante 36 años le impusieron a los guatemaltecos quienes querían instaurar, aquí, la dictadura del proletariado al estilo marxista leninista, costó X cantidad de muertos.  

Algunas cifras son producto de la propaganda, otras lo son del ojo de buen cubero, y otras lo son del estudio sereno de las evidencias disponibles.  ¿Cuántos muertos fueron? ¡Uno ya era malo!; pero, en la busqueda de la verdad y para que se escriba la historia, en lugar del mito, es bueno saber cómo y por qué se llega a una, u otra cifra.
Para saber sobre este tema, escuche a Carlos Sabino, autor de Guatemala, la historia silenciada; hoy a las 6:00 p.m. (Central Time) en libertopolis.com; o en la 100.9 F.M. con Marta Yolanda Díaz-Durán, en Contravía.

04
May 09

Doña Mari, echele la bendición a mi hija

Este diálogo sucedió en realidad.  Doña Mari, perdone que la moleste; pero ya pasé a la iglesia y el padre no está y yo necesito que le echen la bendición a mi hija…y yo confío en usted ya sabe, dice una madre verdaderamente angustiada, acompañada por su hija de unos 19 años.  Pase usted, con gusto, contesta Mari; pero ¿por qué es la prisa?  Y a esa pregunta, la madre contesta: Es que va a pagar una extorsión, y yo quiero que diosito la acompañe y que regrese viva.



03
May 09

¡Wow, que temblorón!

Acabo de sentir uno de los temblores más fuertes de esta temporada.  Todo el edificio tronaba y las piezas sueltas quedaron meciéndose aún cuando había concluido el temblor.  No hubo daños, nada se descolgó, nada se rompió, y nada se movió de su lugar…pero fue fuerte y duró bastante.

Ya hay información sobre el sismo, aquí. Fue de magnitud 6.1; el epicentro fue a 70 kilómetros de la ciudad de Guatemala; y a 45 kilómetros de la de Quetzaltenango.  Vea el mapa, aquí.  Según Google Earth, el epicentro fue en el lago de Atitlán, latitud 14.66; longitud -91.14
Gracias a Guatemalan Genes por la sugerencia de canción y por el sentido del humor.

28
Abr 09

Los chapines II

Luego de que la semana pasada publiqué la descripción de los chapines de acuerdo con Mario Monteforte Toledo; y que manifesté que me pareció injustamente negativa, ahora comparto con ustedes la que hizo José Milla y Vidaurre en su Cuadros de costumbres y a ver qué les parece:

El chapín es un conjunto de buenas cualidades y defectos, pareciéndose en esto a los demás individuos de la raza humana; pero con la diferencia de que sus virtudes y sus faltas tienen cierto carácter peculiar, resultado de circunstancias especiales.

Es hospitalario, servicial, piadoso, inteligente; y si bien por lo general no está dotado del talento de la iniciativa, es singularmente apto para imitar lo que otros hayan inventado. Es sufrido y no le falta valor en los peligros. Es novelero y se alucina con facilidad; pero pasadas las primeras impresiones, su buen juicio natural analiza y discute, y si encuentra, como sucede con frecuencia, a un objeto poco digno, le vuelve la espalda sin ceremonia y se venga de su propia ligereza en el que ha sido su ídolo de ayer.

Es apático y costumbrero; no concurre a las citas, y si lo hace, es siempre tarde; se ocupa de los negocios ajenos un poco más de lo que fuera necesario y tiene una asombrosa facilidad para encontrar el lado ridículo a los hombres y a las cosas.

El verdadero chapín (no hablo del que ha alterado su tipo extranjerizándose), ama a su patria ardientemente, entendiendo con frecuencia por patria la capital como la tortuga al carapacho que la cubre. Para él, Guatemala es mejor que París, no cambiaría el chocolate, por el te ni por el café (en lo cual tal vez tiene razón). Le gustan más los tamales que el vol-au-vent, y prefiere un plato de pipián al más suculento roastbeef. Va siempre a los toros por diciembre, monta a caballo desde mediados de agosto hasta el fin del mes; se extasía viendo arder castillos de pólvora; cree que los pañetes de Quezaltenango y los brichos de Totonicapán pueden competir con los mejores paños franceses y con los galones españoles; y en cuanto a música, no cambiaría los sonecitos de Pascua por todas las óperas de Verdi.

Habla un castellano antiquísimo: vos, habés, tené, andá; y su conversación está salpicada de provincialismos, algunos de ellos tan expresivos como pintorescos. Come a las dos de la tarde: se afeita jueves y domingo, a no ser que tenga catarro, que entonces no lo hace así le maten; ha cumplido cincuenta primaveras y le llaman todavía niño fulano; concurre hace quince años a una tertulia, donde tiene unos amores crónicos que durarán hasta que ella o él bajen a la sepultura“.

La foto es de la lápida de José Milla en el Cementerio General de la ciudad de Guatemala.


26
Abr 09

Alegre excursión al cementerio

El Cementerio General de la ciudad de Guatemala es un espacio rico en historia y arte; así que, un grupo de amigos y yo fuimos a visitarlo el sábado pasado. Fuimos como parte de una excursión organizada por el Museo Popol Vuh.

Lo primero que llama la atención es lo saqueado, sucio y abandonado que está; pero luego, cuando uno va prestando atención, le agarra el modo al lugar. ¿De qué me acuerdo cada vez que voy a ese lugar? De No es serio este cementerio, de Mecano.

El Cementerio General no me es ajeno porque durante algún tiempo acompañaba a mi abuela, Frances, a visitar tumbas de parientes y amigos; y mi padre solía llevarnos, a mis hermanos y a mí, en el Día de los Muertos. Sin embargo, hay muchas cosas que yo no conocía del lugar. No sabía, por ejemplo, que en el área había una pequeña ciudad maya, estrechamente relacionada con Kaminaljuyú. No sabía que los columbarios que lindan con la Avenida del Cementerio eran abovedados y que debajo del piso, lleno de escombros, hay un sótano en el que hay galerías de nichos que fueron sepultados durante los terremotos de 1917 y 18.

En esta visita me dió tristeza ver que la tumba de Virgilio Rodríguez Macal -autor de La mansión del pájaro serpiente y de Guayacán- se encuentra destruida por los ladrones; me dió pena la tumba del expresidente Jorge Ubico, que se ve tan sola. Frente a la tumba de José Milla, el autor de El visitadorLos Nazarenos y otros clásicos de la literatura chapina, escuchamos unos párrafos de sus Cuadros de Costumbres. En la sepultura del aviador Jacinto Rodríguez vimos una hermosa escultura de Rafael Yela Günther.

La excursión fue guiada por el doctor Amilcar Chajón, que hizo una relación muy rica sobre la historia y el arte del que están llenos este cementerio. La riqueza de esta necrópolis, por cierto, podría tener una mejor suerte en manos de alguna fundación que encontrara la forma de hacerlo financieramente rentable, para evitar que continúe su deterioro.

Ahí en ese cementerio fueron sepultadas mi bisabuela Gilberta, mi abuelita Juanita, mi abuelito Jorge y mi tía abuela La Mamita. También fueron enterrados ahí mi bisabuela Mami y mi bisabuelo Federico, mi bisabuela Chus, y muchos otros parientes y amigos


26
Abr 09

Meón entre los ficus

La de orinar en la calle es una de las costumbres más feas de los chapines; comparable a la de ser impuntual y a la de no contestar directamente a preguntas directas.   Esta sección existe para llamar la atención sobre ese habito tan desagradable.


20
Abr 09

Los chapines

He leído una descripción de los guatemaltecos, por Mario Monteforte Toledo, que me pareció injustamente negativa.


Dijo el novelista que: Esta gente te jala de los pies hasta bajarte a su tamaño. Te niegan, te regatean todo lo que haces, especialmente si está bien hecho. Les ofende la inteligencia; debes ser listo, pero no tanto, informado pero no mucho. Nunca debes hablar de lo que los demás no saben o no entienden. Debes ser borracho, o por lo menos beber hasta que se te salen los mocos, porque de lo contrario eres maricón y te suponen que les velas el sueño para criticarlos o para despreciarlos. Nunca debes hablar de éxito; si te preguntan cómo estás debes responder que mal, sobre todo en dinero –como si temieran que a la menor provocación fueras a darles un sablazo-. Tal vez ese complejo de infelices y de pequeños les venga de los terremotos que desde hace siglos arrasan las ciudades, los hogares y su seguridad de vivir en la tierra; tal vez por eso sus ciudades son chatas, feas, como preparadas para que en cualquier momento vuelvan a destruirlas, o como esas mujeres muy feas que se arreglan mal para verse peor. Todos son individuos medio tacaños, incapaces de esfuerzos largos, usureros y preocupados por hoy o a lo sumo por mañana temprano. Odian los grupos, los equipos: por eso están condenados a que les peguen todos en fútbol. No creen verdaderamente en nada; desconfían hasta de su madre; el chiste les sirve para morder y para sacarle el bulto a las responsabilidades. Aquí sospechan que todos somos delincuentes, sinvergüenzas, mientras no se pruebe lo contrario y a veces aunque se pruebe. Todo esto acaba por humillar y lo hace a uno sentirse despreciable. Uno necesita que lo crean mejor de lo que es, o cuando menos como es. En este país cada quien le hace daño a los demás.


Yo tengo otra perspectiva de los chapines; y si bien es cierto de que me quejo por la impuntualidad, y por las mañas de orinar en la calle y de no contestar directamente a preguntas directas, cientos si no miles de veces he oído a extranjeros admirarse por la generosidad, la calidez y la bondad de mis compatriotas. Talvez no seamos los centroamericanos más jacarandosos; pero no estamos ni cerca de ser como aquellos que te invitan a su casa, y te dan su número de P.O Box.

Es cierto que hay ambientes en los que el conocimiento, la intelectualidad y el amor por lo bueno, lo bello y lo pacífico son ninguneados; pero yo he tenido la suerte de convivir con jóvenes y viejos a los que les brillan los ojos cuando descubren ideas nuevas, cuando hablan del futuro y cuando encuentran sus valores reflejados en un ensayo, en una novela, en una sinfonía, o en una pintura.

Que nos chamarreen en el fútbol a mí no me quita el sueño; porque a cambio de ese colectivismo masificante, muchos chapines destacan individualmente en la música, el cine, el boxeo, el hipismo, el tiro, la vela, el badmington, el tea kwon do, la cocina, la medicina, la arquitectura, y en muchas otras actividades.

Puede ser que nuestras ciudades hayan sido chatas; pero a pesar de que la riqueza es castigada por políticos y por los buscadores de rentas parasitarias, la ciudad de Guatemala cuenta con arquitectura de primera. Durante unos años tuve mi oficina en la esquina de un noveno piso, y yo adoraba la vista de esa magnífica combinación de edificios y árboles que hay en el sur de la ciudad.

Puede que muchos chapines sean cortoplacistas y desconfiados; pero eso no es extraño en una sociedad en la que se vive por permiso, y no por derecho. ¡Pero hasta eso tiene solución!, y ya hay elites largoplacistas trabajando duro para cambiar esa situación. Tampoco aquello es extraño en una sociedad castigada por sus salvadores entre incienso y pólvora.

Una vez, cuando lord Chesterton regresó a Gran Bretaña, luego de un viaje a Francia, alguien le preguntó que qué le habían parecido los franceses. Y, ¿sabe usted que contestó aquel personaje? Contestó que no sabía, porque no los había conocido a todos.

Gracias a Chapines de Oriente, por la pista.

16
Abr 09

No apto para chauvinistas: Guatemala en la Inciclopedia

No apta para chauvinistas es la entrada de Guatemala en la Inciclopedia.  Gracias al cuate Antón, por la pista.  

14
Abr 09

Meón en plena faena

He aquí otro meón.  La de orinar en la calle es una de las costumbres chapinas más deleznables, comparable con la impuntualidad y con la manía de no contestar directamente a preguntas directas.

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