Los pipoldermos insisten en endeudarnos a como de lugar y a cualquier costo. Debido a que en el Congreso no avanza el endudamiento que quiere el Ejecutivo: tres préstamos por US$467 millones, el Ministerio de Finanzas considera endeudar a los tributarios, de todas formas, por Q2 millardos en Letras de Tesorería para financiar la piñata del gasto público.
Tu ya sabes, claro, que esos endeudamientos los pagas de una forma u otra. Los pagas con impuestos, o los pagas con menos oportunidades de empleo. Tu ya sabes que los recursos que los políticos y sus funcionarios divierten del sector productivo y voluntario de la economía, al sector público y coercitivo de la economía -por medio de papeles que ofrecen intereses más elevados que los del mercado- no se usan para inversiones como fábricas, fincas, comercios y otros, sino que se van por el caño de la mala administración, el desperdicio y la corrupción de la burocracia y el gasto público. Sin más inversiones productivas no crecen las oportunidades de empleo y no mejoran las oportunidades salariales.
Los actores financieros prefieren invertir recursos en papeles del gobierno (que son relativamente seguros y ofrecen rendimientos muy atractivos a corto plazo), a invertir en emprendimientos con la inseguridad que viene aparejada a los mismos y que podrían producir rendimientos eventuales a largo plazo.
Todos perdemos…menos los pipoldermos y su clientela.



