14
Dic 11

¡Rellenitos de plátano para el desayuno!


¡Como me gustan los rellenitos de plátano! y los que nos trajo a regalar, Tonita, estaban perfectos.  El relleno de frijoles negros dulce y sabroso; y la parte de plátano bien dorada y de consistencia suave, pero firme.  Me encantan los rellenitos fríos, o calientes; con azúcar, o con crema y azúcar.


13
Dic 11

Riquísimo puré de habas

En la Costa Sur de Guatemala, cuando se levanta la cosecha de maíz, era costumbre que la gente coma caldo de habas secas con cecina.  El sábado pasado lo hicieron en casa; pero con algunas variantes.  Las habas fuero hechas puré; y en lugar de cecina usaron tocino.  YO lo comí sobre panitos, para el desayuno y ¡que cosa tan rica!

Cuando yo era niño, la madre de mis amigos Ricardo, Eric y Karin hacía otra forma de puré de habas -pero verdes y eran como sopa-.  A mí me gustaba muchísimo y tenía un gusto distinto a este.


12
Dic 11

…y hubo ponche, pues

¿Cómo iba a faltar? ¿Una fiesta chapina de fin de año, sin ponche? En casa hicieron el tradicional ponche navideño con ocasión de las Luces Campero. Se prepara con frutas, dependiendo de la región del país en que se elabore y de la receta familiar. La que hicieron en casa viene de la Costa Sur y por eso lleva coco; se sazona con pimienta gorda y clavos y se usan las frutas frescas incluyendo plátanos, papaya, manzanas, pasas, ciruelas y piña. Este año, para darle un toque distingo, fue sazonado con un toque de cardamomo.

En casa de mi madre, el ponche se hacía con piña, que es común a todos los ponches chapines; pero se sazonaba con canela, se hacía con frutos secos del hemisferio Norte, como manzanas, melocotones y peras, además de las ciruelas y pasas que son de ley.

A mí, el ponche me gusta bien helado y que sea refrescante; pero si lo he de tomar caliente me gusta con un piquete de ron añejo.

Gracias a Así es la vida, por la foto.


07
Dic 11

Ichintal para el desayuno

¡Que alegría!, hoy hubo ichintal envuelto en huevo para el desayuno, en la casa.  No es usual que esa deliciosa raíz sea consumida en la primera comida del día; pero a nosotros nos gusta tanto que la comemos en todos los tiempos.

El ichintal es la raíz del güisquilar; y al güisquil también se lo conoce como chayote, o (no te vayas a reir) pera de Abisinia.  Esto último me lo contó alguien; pero no lo he podido verificar.  El güisquilar, por cierto, es una planta muy generosa que no sólo ofrece sus frutos para comerlos de distintas formas (incluidas las deliciosas chancletas, que son un postre exquisito), sino que da su raíz, que es el ichintal; y ofrece las guías de crecimiento de sus hojas que, en Guatemala se conocen como puntas de güisquil y son riquísimas.

A final del cuentas lo que importa es que el ichintal es bocatto di cardinale.


08
Nov 11

Ayote en dulce

Gracias a mi amiga, Carmen, ayer comimos ayote en dulce que es uno de los postres chapines tradicionales en esta temporada.  Por no se qué razón, al ayote y a los jocotes en dulce se los conoce como cabecera; y los niños de antaño, durante lo que ahora conocemos como Halloween, iban de casa en casa recitando: Angeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos./ Si no nos la dan/ puertas y ventanas lo pagarán.

Era la versión criolla del trick or treat; y si los rapaces no recibían sus dulces de ayote y de jocotes manchaban con cal puertas y ventanas.


07
Nov 11

¡El primer turrón de la temporada!

¡Ya vino, a casa, el primer turrón de la temporada!, uno de nata-nueces que es la primera vez que lo pruebo; y ahora es mi favorito.

Me encantan los turrones y mis favoritos son este que acabo de probar, el de yemas, el de frutas, el de Jijona y el de Alicante.  Me encantan como golosinas, o como postres del desayuno; y me gusta mucho que anuncian las fiestas de fin de año.  Me encanta que los haya en la mesa de la Navidad y del Año Nuevo.


03
Nov 11

¡Los mejores moyetes de todo el universo mundo!

Los moyetes son parte del menú de postres propios de la celebración del Día de todos los santos, en Guatemala.  El fiambre es el rey de la fiesta y los moyetes son el complemento perfecto.  Otros postres de la temporada son el ayote y los jocotes en dulce; así como el chilacayote en dulce; pero nada, nada se compara con los moyetes.

Los moyetes son uno de mis postres chapines favoritos.  No los hacemos en casa porque son algo complicados de preparar, y a mí no se me dan bien los envueltos en huevo.   Básicamente son panes de manteca o moyetes rellenos con crema y aderezados con pasas y ron, envueltos en huevo y remojados en una miel de azúcar.

Estos que comimos ayer, sin embargo, son los moyetes más ricos de todo el universo mundo.  Nuestra benefactora, Tonita, los prepara con almendras picadas que añade al relleno y eso los eleva de forma sublime.  Los moyetes se distinguen de las torrejas chapinas porque estas no tienen relleno, aunque son muy sabrosas.

La palabra moyete se refiere tanto al pan que se utiliza para preparar este postre, como al postre mismo, de modo que puede ser confusa.  Moyete le apodaba, mi hermano Gustavo, a mi sobrino Luis Andrés cuando era un bebé; y moyete es el nombre de un negocio de mi amiga querida.


02
Nov 11

Fiambre 2011, !que delicia!

No es por nada; pero el fiambre nos sale delicioso en casa y este año no fue la excepción.

Tengo la impresión de que la celebración del fiambre es el Thanksgiving chapín; porque en est ocasión se celebra la vida -quizás de forma torcida por medio del recuerdo de los muertos- y se celebran la abundancia, y los frutos del trabajo y del emprendimiento.  Ese plato majestuoso, que es el fiambre, sólo puede ser posible como consecuencia de aquellos valores.  Además, como en el Día de Gracias, esta fiesta chapina se celebra y se comparte con la familia y amigos.

A mí, el fiambre me trae recuerdos gratísimos de la infancia, de la adolescencia y de toda la vida.  Mis primeros recuerdos del fiambre eran los de la cocina de mi abuela, Frances; los de la costumbre de mandar a regalar platos de fiambre y recibirlos; el fiambre que me hizo mi madre, sin embutidos, cuando tuve hepatitis; las caras de las personas cuando veían el tamaño del plato que yo me servía; el hecho de que en casa de mi abuela y en la de mis padrs cada quién adornaba su plato como prefería; la primera vez que hicimos fiambre en mí casa; la cara de mi madre cuando aprobó la sazón de ese primer fiambre que hicimos en mi casa; el año en que no pudimos hacer fiambre en mi casa y varias amigas y amigos nos mandaron platos de los suyos; y docenas de recuerdos más.

Hubo un año en el que no se conseguían pepinillos dulces en toda Guatemala, y mi prima, Rita me mandó varios frasquitos -desde Texas- y todavía tengo dos frasquitos sin abrir.  Hubo un año en el que no hubo chiles chamborotes.   El año pasado no conseguí lengua salitrada en ningún lado; pero este año sí.  Este año, por cierto, el perejil colocho estaba más escaso que tulipanes en enero.  La elaboración del fiambre aveces presenta sus dificultades.

Con todo y todo, y lo digo con mucho orgullo, en casa siempre nos sale riquísimo y hermoso el fiambre.  Y este año el postre fue un pan de calabazas magnífico, acompañado por helado de chico, hecho en casa.  Y luego, nuestra cuata, Tonita, trajo moyetes. Mmmmmmm, lehaim!


02
Nov 11

La desnutrición no se combate con concentrados


Soylent Green es una de esas películas apocalípticas acerca de la humanidad en la que –contradiciendo las evidencias– se supone que el mundo estará sobrepoblado y no habrá comida para la gente.  ¿Y de qué se alimentaba la mara en aquella distopía? Se alimentaba con galletas hechas de cadáveres.

De eso me acordé cuando leí de la supertortilla; una supuesta maravilla que, según la propaganda, ayudará a minimizar los efectos de la desnutrición crónica en los niños menores de 6 años.

Aclaro que no estoy poniendo en duda las propiedades nutricionales de aquel portento.  Es sólo que se me ocurrió que toda esa energía puesta en desarrollar una tortilla mega alimenticia me recordo dos cosas: Soylent Green y  la idea que tuvo Rafael Espadita Espada, hace ratos, en el sentido de que de que los niños de Guatemala deberían alimentarse con comidas altas calorías y en proteínas, como las que comen los Marines de los Estados Unidos.

Yo digo que si queremos que no haya niños desnutridos (¡Y yo de verdad no quiero que haya niños desnutridos!) lo que deberíamos hacer es allanar el camino para que las familias guatemaltecas puedan elevar su nivel de vida de forma productiva. ¡Más y mejores empleos es lo que necesitanos! Y para eso lo que hace falta es facilitar el ahorro y la formación de capital; no castigarlos con impuestos.  Lo que hace falta es flexibilizar los contratos de trabajo y la legislación laboral.  Lo que hace falta es seguridad ciudadana para que la gente pueda producir en paz.  Lo que hace falta es detener el desperdicio, la mala administración y el robo del dinero que los políticos socialistas y sus funcionarios toman de los tributarios.

Ni las supertortillas, ni el Soylent Green, ni las raciones de los Marines van a sacar a la gente de la pobreza -que es la causa de la desnutrición-. Lo que hacen falta son políticas económica sanas, porque la riqueza es lo único que combate efectivamente a la pobreza.


30
Oct 11

Verduras para el fiambre

En casa, recién terminamos el corte y cocimiento de verduras para el fiambre.  El caldo de las arvejas, zanahorias, ejotes y güisquiles sirve para añadir al caldillo del fiambre; y cada uno se cuece aparte, en el caldo de su predecesor.  Aparte se cuecen la coliflor y el repollo.  Es clave sazonar bien, con sal, cada una de aquellas.

Las más fáciles de picar y cocer son las arvejas (porque ya vienen peladas) y las zanahorias.  Muy molesto es el güisquil por su gomita característica y tardados son los ejotes; uno siente que nunca termina de cortar los ejotes.  La coliflor y el repollo son fáciles también.