Los revoltosos que bloquearon el Puente del incienso fueron atinadamente desalojados. Todo aquel individuo, o grupo de interés que bloquee vías públicas -por la fuerza- debe ser removido inmediatamente.
¿Por qué? Pues porque el derecho a la libre locomoción, de cada una de las personas que resultaron perjudicadas por el bloqueo, debe prevalecer sobre el interés de los revoltosos. ¡De eso se trata el estado de derecho!, los derechos individuales deben prevalecer sobre los intereses colectivos; porque es de interés colectivo que así sea.
Es inadmisible el argumento de que, porque son menores de edad, los bloqueadores no pueden ser removidos por la fuerza. Si bien es cierto que son inimputables; no son irresponsables. La PNC tiene autoridad para despejar las vías que obstaculizan, capturar a los responsables de la obstaculización y entregarlos a las autoridades judiciales para proceder contra ellos de acuerdo con la legislación para menores. Si estos se oponen al despeje, y si quieren ser tratados como niños malcriados (léase esto como ironía, claro) , los bloqueadores pueden ser removidos de las calles, a cinchazos, si es necesario.
Es inadmisible eso de que como las protestas contra las políticas públicas son un derecho constitucional, no se debe acudir a la fuerza contra los que obstaculizan calles y carreteras. Es cierto que el derecho a manifestar es un derecho constitucional y yo mismo he hecho uso de él. Empero, el bloqueo de vías no es un derecho constitucional. Una cosa es el derecho a protestar, y otra, ¡muy distinta! es la ocupación de vías públicas. Cuando las autoridades proceden contra bloqueadores, no proceden contra personas que, pacíficamente, expresan su oposición a políticas públicas; sino que lo hacen contra individuos que -mediante la fuerza- impiden que otros ejerzan su derecho a la libre locomoción y les causan daños personales y económicos. En estos casos, las autoridades proceden en defensa de los derechos de terceros; y en defensa de las víctimas de los bloqueadores.
Es cierto que antes de recurrir a la fuerza se debería agotar el diálogo; pero como los bloqueadores están cometiendo crímenes flagrantes (aunque no delitos cuando son menores), el diálogo no debe durar mucho. Lo que importa en estos casos son los derechos de las víctimas. Lo que procede es removerlos rápidamente para evitar que aumenten la víctimas de sus acciones. El martes había una fila de 3 kilómetros de víctimas. A esas víctimas es a las que se deben las autoridades, no a los niños malcriados, y menos a su dirigencia que yo estoy seguro de que ya es mayorcita.
Por cierto: esos revoltosos estudian a costillas de los tributarios. Una razón más para que no sea tolerada su actitud. Si estudian a costillas de los tributarios deberían estar agradecidos y estudiar en vez de generar caos en la ciudad y ocasionarles daños a quienes les pagan la escuela.
…y finalmente, esta ola de bochinches protagonizados por estudiantes (que no estudian) ¿es en busca del mártir que no ha conseguido la dirigencia popular? ¿La dirigencia popular anda en busca de un Mario Alioto, o de un Abner Abdiel?
La foto es de los bloqueos de hoy en la Avenida Petapa; por Carlos Alonzo, de El periódico.





