06
Ene 18

El convite de Sumpango

El convite de Sumpango es uno de los más famosos en Guatemala, y como me gustan mucho los convites viajé a esa población el 23 de diciembre pasado.

Haz clic en la foto, para ver más fotos.

Tres cosas me llamaron la atención rápidamente: la gente es muy amable y platicadora, el lugar es fotogénico y los trajes del convite son de lo mejor.  Lamentablemente no pude quedarme al desfile; pero, en el salón municipal, pude apreciar muchos de los disfraces.   Pude, incluso, ver como se vestía La bestia, de La bella y la bestia.

Conseguí fotos encantadoras de arquitectura y campanas en la iglesia de la población, donde también vi una matraca, de esas que se usan para sustituir a las campanas en las fiestas donde no es costumbre tañer aquellas; es notable la cantidad de flores de pascua que había para la venta.

Desde una perspectiva distinta, y no menos fascinante, si ves las fotos que ilustran esta entrada, vas a ver niños y jóvenes con sus teléfonos móviles y tablets.  ¿Habrá algún jóven en Sumpango y en otras poblaciones parecidas, que no use teléfonos móviles, tablets y la Internet?

Pasé una mañana muy agradable en Sumpango y me gustaría volver este año para gozar del convite y su música.  Por cierto que este año, eran los Internacionales conejos los que iban a acompañar al desfile de personajes.


02
Ene 18

Tamales y el primer desayuno de 2018

Una de mis tradiciones favoritas, en esta temporada, es la de desayunar un tamal colorado y uno negro en el primer día del año.

Me gusta acompañar mis tamales del 1 de enero con algún pastel, galletas, o dulces propios de las festividades de fin de año; así como con buen café guatemalteco.

¡Disfruto mucho cuando abro las hojas de mashán y de sal  y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales toman mi cuerpo y mi mente y evocan una montaña rusa de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa gentil y el recado complejo y untuoso llegan a mi paladar.

Los que visitan este espacio, con frecuencia, saben que valoro mucho las tradiciones como formas de mantener puentes con los recuerdos, el pasado y con quienes nos precedieron; así como con el futuro y quienes nos sucederán.

Tengo la dicha de recordar los tamales de mi bisabuela, Mami y los de mi tia Baby.  Y los pequeños, de 2 x 2 pulgadas y perfectamente doblado que  mi tía abuela, La mamita, nos hacía a los niños.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate y anís. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, gallina y pollo…y anoche me enteré de que hay de res.   Eso sí a mí me gustan más los de cerdo, y los de pato.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de maxán en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las almendras y supongo que también las ciruelas.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos. Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.  A mí, por cierto, me gustan más grandes que pequeños, y me gusta que la masa no sea muy espesa.

Hacer tamales es algo muy elaborado. Hay que lavar y asar las hojas. La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre enSan Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260.


25
Dic 17

Los tamales del 25

Una de mis tradiciones familiares favoritas es la de desayunar tamales el día 25 de diciembre, luego de la Nochebuena.

¡Ese es mi desayuno navideño favorito en todo el universo mundo! ¡Y me gusta comer un tamal negro, un tamal colorado, café con leche y algún pastel y dulce propio de la temporada.  Este año fue stollen y turrón de Jijona.

¡Gozo tanto cuando abro las hojas de mashán  y me encuentro con los colores brillantes de estas delicias de la cocina guatemalteca!  Al mismo tiempo, los aromas intensos de ambos tamales invaden mi cuerpo y mi mente y me llevan por una montaña rusa de recuerdos y alegrías.  El momento culminante  es cuando la masa gentil y el recado poderoso llegan a mi paladar.

Los que visitan este espacio, con frecuencia, saben que valor mucho las tradiciones como formas de mantener puentes con los recuerdos, el pasado y con quienes nos precedieron; así como con el futuro y quienes nos sucederán.

Tengo la dicha de recordar los tamales de mi bisabuela, Mami y los de mi tia Baby.  Y los pequeños, de 2 x 2 pulgadas y perfectamente doblado que  mi tía abuela, La mamita, nos hacía a los niños.

Cuando éramos chicos no dejaban que comiéramos la carne de cerdo que venía en los tamales comprados; y una noche, cuando me sirvieron mi tamal, retiré la carne.  Mi madre, al verme me dijo que podía comer esa carne porque esos tamales eran hechos por mi bisabuela.

Los tamales de Navidad, en Guatemala, son colorados y negros.  Cada región y cada familia tienen su propia receta de tamales; pero básicamente son de masa maíz y/o de arroz y el recado se prepara con tomates, chiles y aceitunas (aveces con semillas tostadas, como pepitoria y ajonjolì) y, en el caso de los negros, con chocolate y anís. Estos últimos son los más delicados de hacer para que sean bien balanceados. También pueden ser de cerdo, pavo, pato, gallina y pollo…y anoche me enteré de que hay de res.   Eso sí a mí me gustan más los de cerdo, y los de pato.  En ciertas regiones -especialmente en la Costa Sur- no se usa el recado del altiplano, sino una especie de mole.

Los tamales tienen raices precolombinas, y fueron elevados a la décima potencia cuando se le añadieron ingrediente de Occidente. Del Nuevo Mundo son el maíz, los tomates, los chiles, y las hojas de maxán en las que son envueltos.  Los tamales negros, además, llevan chocolate. Del Viejo Mundo son las almendras y supongo que también las ciruelas.

La gracia de los tamales no está sólo en la masa y en el recado, sino en la forma de envolverlos y amarrarlos.   Son una experiencia para todos los sentido.  Un tamal que no ha sido envuelto y amarrado elegante y apropiadamente pierde algo de su encanto.  A mí, por cierto, me gustan más grandes que pequeños, y me gusta que la masa no sea muy espesa.

Hacer tamales es algo muy elaborado. Hay que lavar y asar las hojas. La masa tiene su propia ciencia y es cocida tres veces de tres formas distintas.  El recado lleva varios ingredientes que hay que asar y sazonar con mucho talento.

Desde mediados de los años 80, en casa comemos los de doña Estelita de Alburéz que son basados en  la receta de su madre enSan Martín Jilotepeque (en el altiplano), de modo que sus tamales son distintos a los de la Costa Sur y a los de Oriente, por ejemplo.  El teléfono de doña Estelita  es 2474-0260.


25
Dic 17

Lo mejor del pavo es el relleno y los huesos

La gente se ríe cuando cuento que en casa hacemos pavo, para la cena de Nochebuena, con tres propósitos ulteriores:

Uno es disfrutar el relleno; para mí, el pavo es sólo un vehículo para el relleno.  Los otros dos motivos son: hacer caldo de huevos  con los huesos del ave y comer sandwichs de ensalada de pavo.

La razón por la que comparto esta foto del pavo de anoche, en casa, es porque hace énfasis en el relleno y este se  luce bastante. La receta que usamos en casa es una de las de mi bisabuela, Adela, y mi favorita en todo el universo mundo.  Lleva mantequilla abundante, los menudos del pavo, cebolla, ajo, apio, champiñones, castañas, pan en cubos, vino blanco, y se sazona con sal, pimienta, salvia y perejil.

Hoy seguramente almorzaré sobras de pavo y relleno, ¡Ah, como disfrutaré de ese relleno!


25
Dic 17

Fuegos artificiales y luces en la Nochebuena

Los chapines se lucen con el espectáculo de fuegos artificiales y luces en la Nochebuena.

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Los chapines tenemos la costumbre de quemar cohetes y fuegos artificiales el 24 a la media noche, el 25 a las doce del día y de nuevo a las seis de la tarde.  Toda la ciudad -y supongo que también otras poblaciones- se alegra con el coheterío. En realidad, los juegos pirotécnicos del 24 empiezan cuando se pone el sol y se van intensificando en la medida en que llagan las 12 de la noche cuando el espectáculo alcanza su nivel más maravilloso.

La cohetería de la Nochebuena chapina nunca deja de maravillarme. Los fuegos artificiales nos fascinan a quienes tenemos la dicha de disfrutar sus formas ingeniosas y sus colores.

En casa vemos las luces y fuegos, luego nos abrazamos y bebemos una copa ¡por la vida! y después abrimos los regalos.

En la antigüedad el solsticio de invierno se celebraba porque a partir de ese momento las noches empezaban a hacerse más cortas y vuelve la luz.  Por eso es muy apropiado que el fin del 24 de diciembre sea celebrado con luces y fuegos festivos.

Cuando yo era niño no había nada parecido.  Las candelas romanas, las varas de luces y otros artificios que había eran extremadamente modestos en comparación a lo que podemos ver y disfrutar ahora. Cada año los fabricantes de fuegos artificiales producen formas más complejas y combinaciones de colores novedosas y todo esto me lleva a mi niñez.

¡Que vuelva la luz!…y que los encuentre a ti, a tu familia y a tus amigos rodeados de amor y de paz.


22
Dic 17

Nochebuena chapina

He oído, de muchos amigos extranjeros, que las fiestas de fin de año –en Guatemala- se celebran como en ningún otro país del mundo. En cuanto a intensidad, claro. Quien haya visto el despliegue portentoso de fuegos artificiales en la Nochebuena, seguramente estará de acuerdo con eso; y quien haya participado en la Concepción-Reyes, también.

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Por cierto, hice dos consultas a mis lectores en @luisficarpediem y me enteré de que 39% de los que contestaron prefieren gadgets como regalos en estas fiestas; y que 28% prefiere libros, 22% prefiere vino y 11% prefiere ropa. También me enteré de que 35% cena tamales en la Nochebuena, en tanto que 30% come pierna, 30% pavo y 5% otras cosas. En Twitter, @razonylibertad preguntó: ¿Cómo les gusta tomar el ponche? y al momento de escribir estas líneas 41% dice que bien caliente, 32% lo prefiere a temperatura tomable, 14% bien frío y a 13% no le gusta esa bebida tradicional.

La Nochebuena y sus fiestas aledañas sacan al niño que hay en mí . Me gozo las comidas de temporada (especialmente los tamales, el relleno del pavo, las galletas -de mi madre-, los stollen, los turrones y otras delicias); gozo los juegos pirotécnicos, las luces, la música, y los aromas a pinabete y manzanilla. Pero…¿sabes qué es lo que más disfruto? La alegría de la gente y especialmente la de los niños. Por eso me gusta ir a la Sexta avenida, al bazar navideño y a algún centro comercial. Cuando he andado por el interior del país, ¡hasta en el rincón mas sencillo hay luces, bricho, y ojitos de niños maravillados! Hazte un favor y sal, no a integrarte al frenesí, sino a observar, a ver a la gente acarreando hojas de mashán para sus tamales, sal a maravillarte y a contagiarte. Sal a recordar a tus seres queridos. ¿Cuál fue tu árbol de Navidad favorito cuando eras chico? ¿Tienes algún villancico preferido?

En estas fiestas, a ti y a tu familia, les deseo lo mejor para 2018. Por favor, sean prudentes y si beben, no manejen. Y tampoco disparen, por vidita suya.

Columna publicada en elPeriódico.


09
Dic 17

Aquí huele a pinabete y manzanillas

¡La casa ya huele a pinabete y a manzanillas!  La fiesta del solsticio de invierno vino con sus aromas, sos colores, sus sonidos y sus sabores.

Eso de despertar y encontrar que tu casa huele a pinabetes y a manzanillas frescas es una de las cosas más encantadoras del mundo.  A mí esos aromas me transportan en el tiempo y el espacio, y ver el arbolito adornado me da mucha alegría.

Nuestro arbolito iumina no sólo con sus luces, sino con su hermosa presencia, sus colores y -sobre todo- con su aroma.  Si, el aroma también ilumina. El aroma del pinabete se mezcla con el de las manzanillas y la magia de las fiestas de fin de año se apodera del ambiente; y se apodera de quienes tenemos la dicha de relacionar, con ella, cientos de recuerdos gratos, de personas amadas, de momentos inolvidables y de sonrisas sinceras.

A mí, el arbolito me lleva a las casas de mis abuelas y a la de mis padres.  Aveces quedo embobado frente a él porque no sólo me maravilla su belleza adornado; sino porque, siendo un Abies guatemalensis, y conociendo la tierra de donde viene, no puedo sino admirarlo y expresarle respeto. El arbolito, en casa, me recuerda todos los arboles que han alegrado mis fiestas de diciembre.  Los grandes y los chicos, los pinabetes, los pinos, los cipreses y los chiribiscos.  Los complejos y los sencillos, los propios y los prestados, los naturales y un par de artificiales -que hasta de esos tengo buenos recuerdos-. Es que, al final de cuentas, la capacidad de ser feliz y de disfrutar de lo que hay la pone uno,  no está en las cosas.

En casa tenemos la costumbre de añadirle dos, adornos nuevos al arbolito cada año; de modo que siempre es el mismo y siempre es distinto.  Mantiene su continuidad y nos alegra con cosas nuevas. Este año, Odìn (con Huguin, Munin, Geri y Freki)  y un buho son las novedades.

Como en otros años, el árbol de casa es bello y con mucho carácter. Nos llena de encanto y de alegría la casa. Es de la finca El encanto, en Tecpán y si quieres el tuyo los hay galanes en la 30 calle 11-42, zona 12, colonia Santa Rosa II; teléfono 2476-0496.

Mientras tanto, los dejo con una de mis canciones favoritas de esta temporada:

The holly green, the ivy green
The prettiest picture you’ve ever seen 
Is Christmas in Killarney
With all of the folks at home
It’s nice you know, to kiss your beau 
while cuddling under the mistletoe 
And Santa Claus, you know of course
Is one of the boys from home.

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07
Dic 17

¡Rayados con la Quema del diablo!

Con la Quema del Diablo comienzan las festividades chapinas propias del solsticio de invierno.

Disfruto mucho esta fiesta porque es una oportunidad para celebrar la vida con amigos queridos y para recordar a dos personajes malentendidos, uno de ellos casi olvidado y que -aparentemente- no tienen nada en común: Lucifer y Prometeo.

Ambos se rebelaron contra dioses tiránicos y arrogantes.  Ambos fueron cruelmente castigados por su atrevimiento.  Uno es el traedor de luz, y el otro les dio el fuego a los hombres.  Ambos son heroicos.

En la tradición chapina, la Quema del diablo es una oportunidad para echar al fuego lo malo, lo inservible, lo viejo, lo que hace daño, y lo que no queremos para el año que viene, en un contexto místico y mitológico.  Desde una perspectiva racional y más universal, la fiesta trae la luz y el fuego a la época del año en la que las noches son más largas, frías y oscuras, por lo que es apropiado celebrarla con familia y amigos, y recordar que aún en la oscuridad es posible la luz.

Los Peter, que son nuestros anfitriones en esta fiesta, se rayaron este año…como se rayan en otras ocasiones.  La compañía fue encantadora, los tamales y el ponche estuvieron deliciosos, los pasteles y dulces también.  La pira fue magnífica.  Los niños gozaron la fogata y los cohetes.  Lehaim!


03
Dic 17

¡Lucifér se recupera!

En La Antigua Guatemala, luego de que Lucifér sufriera un atentado por parte de dos gamberros, el diablo se recupera.

Según fotos publicadas por el cuate, Chingui, el mítico traedor de luz fue llevado al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, donde fue atendido. Sospecho que rápidamente atendido porque  hubo algún tipo de tráfico de influencias; ya te imaginarás que los tributarios mortales no reciben tan solícitas atenciones.  En fin, la cosa es que con cabestrillo y vendajes, Satanás estará los festejos 7 de diciembre y le ofrecerá su hueso a quien quiera tomarlo.

Mientras tanto, me tomo un Zacapa para celebrar el espíritu fiestero y el humor chapines. ¡Que arranque la Concepción-Reyes! a pesar de aquellos que temen que, en algún lugar, alguien sea feliz.


30
Nov 17

¿Quién atacó al diablo?

Con quién sabe qué motivos, dos cafres atacaron al diablo de La Antigua Guatemala, lo tiraron al suelo y le hicieron daño.  ¡Canallas!

La tradición de quemar al mitológico diablo es antañona en Guatemala, y la de quemar aquel diablo particular, en La Antigua, data de unos 26 años.  Siempre es una ocasión festiva y uno no se explica por qué es que hay vándalos que quisieran dañarla.

El año pasado el diablo fue diabla y hubo controversia por ello. La imagen fue capturada por las autoridades municipales antigüeñas, que luego tuvieron que devolverla. A Lucifer, el tiquismiquis  del año pasado y el atentado de esta madrugada no deben haberle extrañado porque siempre ha sido un incomprendido.  Sospecho que al traedor de luz, castigado por no haberse sometido a la tiranía, al héspero,  le vendrá guango el acto vandálico y ya se anuncia que los antigüeños rescatarán la imágen y celebrarán la quema del diablo como corresponde.

Y como dice mi cuate, Manuel: La luz del sol no volverá para [los destructores] tras el solsticio de esta Saturnalia.

De paso, te recomiendo la serie en Netflix, Lucifer.  ¡Está muy buena!

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