10
Dic 18

Luces Campero para celebrar

El niño que hay en mí se goza tanto, pero tanto las Luces Campero. Haz clic en la foto para ver el vídeo.

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Ahí me tienes -bien tapado y con sombrero- en el balcón de mi casa entre ¡¡Ooohs!! y ¡¡Aaaahs!! especialmente cuando veo formas complejas, luces de color azul y grandes explosiones de colores brillantes y en movimiento.

Me gusta verlas acompañado por gente querida, y siempre me maravillan y me hacen sentir como un niño frente a algo extraordinario.

Sui quieres disfrutar bien de las los fuegos artificiales, en este enlace puedes ver las tomas del Dron Valdizán.


10
Dic 18

Fiestas de fin de año y arbolito

En casa, el aroma del pinabete y las manzanillas, así como las luces, la música de temporada y las figuras decorativas alegran el solsticio de invierno y las fiestas del fin de año.  Todo ello para conectar mis cinco sentidos a los recuerdos de mi infancia y de mi adolescencia.

Ya lo he contado otras veces; pero de mi infancia recuerdo varios árboles notables. En casa de mi abuelita Juanita es imposible olvidar unos chiribiscos encantadoramente adornados con cabello de ángel (del de verdad, que era de fibras de vidrio)  y con luces en tonos pastel. También recuerdo los pequeños árboles que ella, y mi tía abuela La Mamita, solían montar -con primor extraordinario- para mi hermano y para mí, junto a nuestro propio nacimiento en miniatura.  Por cierto que, en Instagram, vi que un cuate australiano, pone chiribisco en su casa y eso tiene sentido porque, ¿qué pinabetes, cipreses y pinos va a haber down under?  Allá las fiestas de fin de año son en pleno verano.

En la casa de mi abuela, Frances, recuerdo que los árboles -generalmente eran pinabetes, o cipreses- A veces adornados con nieve elaborada en la casa con un jabón que venía en escamas; y siempre llenos de figuras variadísimas, algunas muy antiguas, y luces multicolores. Allá los árboles eran tan altos que mi padre y mi tío Freddy tenían que usar escalera para llegar hasta arriba y distribuir bien las luces y las figuras.

En la casa de mis padres tuvimos toda clase de árboles. Aunque los favoritos eran los pinabetes, tuvimos cipreses, pinos y chiribiscos. En algún momento de principios de los años 70 se pusieron de moda los árboles que ya venían nevados y tuvimos uno de esos. Y en los malos tiempos tuvimos un árbol prestado, y un árbol simbólico, hecho con chorizo de pino, en la pared. Con el árbol listo, ya estamos preparados para los tamales, las galletas, el turrón, el stollen, el mazapán, el pandoro, el ponche, el panettone, el pastel de frutas, el mincemeat pie, los regalos y los cohetes.

A mí, el arbolito también me recuerda que hay mucho que tengo por agradecer: la salud; el trabajo; y las personas buenas, cariñosas y leales que me acompañan en el camino.

Con la música de la temporada tengo que hacer concesiones. Aunque la música en sí me encanta y prefiero la que me trae recuerdos y me transporta en el tiempo; tengo que hacer caso omiso de los contenidos místicos, y eso me causa risa a veces, porque heme por ahí cantándolas tal cuales.

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Este año, como otros años, tenemos un árbol galán -cultivado cuidadosamente- que nos llena de alegría la casa. Ese arbolito cultivado en El encanto, Tecpán, me trae invaluables recuerdos de decenas de alegres festejos, y promete muchos más; y si quieres tu pinabete, los hay hermosos en la 30 calle 11-42, zona 12, colonia Santa Rosa II; teléfono 2476-0496.


08
Dic 18

Quema del diablo en el Cerro del Carmen

Este año fuimos a ver la Quema del diablo en el cerro del Carmen, un rincón en la parte más antigua y tradicional de la ciudad de Guatemala.

La que ma en sí fue muy sencilla, era una piñata de diablo con fuegos artificiales y ya; pero el paseo valió la pena porque en en norte de la ciudad, en uno de sus barrios más icónicos, se conserva muy bien esta tradición.  Desde lo alto del cerro vimos muchos fogarones y fuegos artificiales. Además disfrutamos de los volcanes y del atardecer.

Además la arquitectura de la ermita y la de sus alrededores es encantadora.  Tiene toques de fortaleza porque el barco en el que vino Juan Corz, el fundador de aquel lugar, se llamaba La fortaleza.

…el cerro está lleno de vistas  y detalles que vale la pena detenerse a disfrutar.

Duante el trayecto hacia aquel lugar emblemático, antiguo y tradicional vimos mucha gente y niños acarreando sus piñatas de diablos.  Ahora hay diablos canches y negros. Cuando yo era niño, las piras no incluían estas piñatas, se hacían con ramas, pasto y cuanto mucho cajas de cartón.  Eso sí, siempre había cohetes involucrados.

La noche la terminamos con un par de Guinness.  No hubo buñuelos como es la tradición; pero las cervezas cumplieron con darle un carácter de celebración a esta fiesta.

Me gozo mucho esta fiesta porque es una ocasión propia para celebrar la vida con amigos queridos y para recordar a dos personajes malentendidos, uno de ellos casi olvidado y que -aparentemente- no tienen nada en común: Lucifer y Prometeo.

Ambos se rebelaron contra dioses tiránicos y arrogantes.  Ambos fueron cruelmente castigados por su atrevimiento.  Uno es el traedor de luz, y el otro les dio el fuego a los hombres.  Ambos son heroicos.

En la tradición chapina, la Quema del diablo es una oportunidad para echar al fuego lo malo, lo inservible, lo viejo, lo que hace daño, y lo que no queremos para el año que viene, en un contexto místico y mitológico.  Desde una perspectiva racional y más universal, la fiesta trae la luz y el fuego a la época del año en la que las noches son más largas, frías y oscuras, por lo que es apropiado celebrarla con familia y amigos, y recordar que aún en la oscuridad es posible la luz.

Yo no había reparado en ello; pero el cura que presidió la Quema del diablo en el cerro del Carmen explicó que Maria, la que anuncia la luz, precede a Jesús que es el Sol; y en la realidad, ¿quién precede al Sol? Venus precede al Sol cuando Venus es lucero de la mañana.  ¿Y cuáles son otros nombres antiguos de Venus? Lucifer, el traedor de luz; e Ishtar -diosa del amor, de la belleza y de la fertilidad-.  Los mayas, por cierto, no eran ajenos al concepto de que Venus, Lucifer, o Ishtar es traedor de luz.  Ya que para ellos Venus  (el heòsforo) anunciaba que le Sol saldría ese día, luego de su paso por Xibalbá.


22
Nov 18

En este Día de Gracias

Dentro de unas siete horas, poco más o menos, celebraré con mi famila el Día de Gracias.  ¿Por qué? Desde mi perspectiva, porque ser agradecido hay que valorar; y para valorar hay que estar consciente. ¿Qué es la consciencia? Ya lo dijo Aristókalos:

Es la facultad de conocer…me permite experimentar sensaciones. Integrar sensaciones en percepciones. Percepciones en conceptos. Conceptos en conocimiento. Y este conocimiento, Es mi medio básico de la supervivencia.  Una consciencia sin medios de ser consciente no puede ser.  Una concsciencia sin cuerpo es imposible.

Como el año pasado, y en el contexto de los párrafos anteriores, este es un buen día para ver Saints and Strangers, en Netflix y poner en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo este artículo El gran engaño de Acción de gracias.

 

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Me gusta esta fiesta porque es acerca de la vida, la productividad, el ahorro, la familia, los amigos y las personas que enriquecen la vida. Hace un momento salió de mi oficina una persona de esas, de esas que se preocupan por mi y, a la distancia, enriquece mi vida con sus atenciones.

Francamente, además, no hay que hacerse el papo, ¿a quién no le gusta celebrar aquello? ¿Qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para las aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, ¡Imaginate! Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de gracias.

En unas horas mi familia y yo celebraremos con una deliciosa cena en casa de mi hermana.  Es ese tipo de encuentros en los que uno se divierete como mico y en los que es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecerán de la nada.  Son posibles gracias al ingenio, la productividad y a la empresdarialidad de miles de personas que no conocemos. Son posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Son posibles gracias a quienes transportan los productos y a quienes nos los venden. Son posibles porque ahorramos y porque muchos participaron en su elaboración.

En esta fiesta, aprovechemos para agradecer a quienes valoran nuestros talentos humildes. ¡Mil gracias! a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los quesos, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavan los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Gracias a mi madre que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.  Gracias a mi hermana y a mi  familia por mantener la tradición.


18
Nov 18

Arbol Gallo y fiestas de fin de año en Guate

Con la inauguración del Arbol Gallo empiezan, en Guatemala, las celebraciones del fin de año. Luego vienen la quema de diablo, las Luces Campero, los toritos de la fiesta de Guadalupe y la nochebuena que coincide con el más universal solsticio de invierno, el importante cumpleaños de Isaac Newton y las romanas saturnalias y el año nuevo. ¡Let the games begin!

Haz clic en la foto para ver el video.

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La fiesta del Arbol Gallo -de la Cervecería Centroamericana- no sólo incluye la iluminación de un árbol simbólico en el monumento a los Próceres de la Independencia, sino la iluminación de las arterias que convergen en él; es decir: La avenida de la Reforma, El bulevar Liberación, la avenida de las Américas y el bulevar Los próceres. También incluye espectáculos musicales y fuegos artificiales.

Desde temprano, las familias se reúnen a inmediaciones del árbol para esperar a que sea encendido.  Muchas familias llegan a hacer picnic; pero otras llegan a trabajar.  Como en otras ocasiones parecidas, a mi me gusta ir para ver cómo disfrutan las familias, en especial a ver cómo disfrutan los niños. Sólo el que no ha estado ahí para ver las miradas y sonrisas de los niños, e incluso las de muchos adultos y muchos ancianos, puede ser tan snob como para renegar de esta fiesta.

Desde los niños que van de la mano de sus padres, o de alguno de ellos sólo a pasear y a disfrutar; hasta los que llegan a vender donas, gaseosas, y lo que sea, junto a sus padres,  junto a alguno de ellos, gozan de la música, las luces y la fiesta.

Luego de pasear por ahí me gusta volver a casa para ver, desde ahí, los fuegos artificiales y la iluminación del árbol. Tristemente, un nuevo edificio en el vecindario impide ahora que vea el árbol desde mi balcón; pero los fuegos artificiales se ven magníficos.

Por todos los que apreciamos la alegría de las fiestas de fin de año, por los niños que se las gozan especialmente, por todos los que disfrutamos de compartir momentos de alegría, ojalá que esta celebración, la del Arbol Gallo, tenga larga vida.

 


01
Nov 18

Magnífico fiambre el de 2018

La fiesta del fiambre es el Día de gracias chapín.  La del fiambre es una festividad que celebra los frutos del trabajo productivo y la dicha de tener con quienes compartirlos.  Hace unos años leí, en Twitter,  que la verdadera soledad es no tener quién te regale un buen plato de fiambre.

No es posible un buen fiambre sin productividad, sin trabajo, sin ahorros, sin productos y sin familia y amigos para compartirlo.

Cada casa tiene su propia receta de fiambre, y ¿sábes cual es el mejor fiambre? El mejor fiambre es el que sabe como el de la casa de tus padres, como el de la de de tus abuelos, o como el de la de tus bisabuelos; pero también es el que tiene tu toque personal.  Es el que te recuerda tu niñez, tu adolescencia y tu proceso de maduración, y es el que tiene tu carácter.  El mejor fiambre es el que es acerca de tus raíces y acerca de tus ramas…para usar una metáfora como cualquiera otra.

Hay fiambres rojos, blancos y verdes; y en casa el caldillo de nuestro fiambre es rosado.  El fiambre es un plato tradicional de la cocina guatemalteca y es muy complejo por lo que requiere de todo el buen juicio,  la pasión y la sazón que puedan tener quienes lo preparan.  Las claves de un buen fiambre son la armonía de los sabores, de sus formas, sus texturas y sus colores, así como la calidad de cada uno de los ingredientes y tener con quién compartirlo.

La fiesta del fiambre no es sólo acerca de comerlo (que ya es bastante bueno); sino acerca de la expectativa de seleccionar las carnes, los embutidos y los adornos; es sobre la compra de las verduras y sobre el proceso de hacerlo en familia, con amigos y en buena compañía. Es sobre lo que se goza haciéndolo y sobre recordar y recordar las anécdotas relacionadas con su elaboración.

En casa, el primer sábado de octubre  preparamos el encurtido de remolachas que servirá para darle color al caldillo y para añadir a los platos que se preparan el día 1 de noviembre; y ese primer sábado de octubre encargamos los embutidos (de La puerta del Sol tienen que ser), así como adquirimos los adornos enlatados y conservas.

Este año comenzamos a preparar el fiambre el domingo pasado cuando cocimos y cortamos las carnes y los embutidos:  la cesina, la gallina, el cerdo y el pollo; así como las longanizas y las butifarras; y fue el lunes que cortamos y cocimos las verduras: zanahorias, arvejas, güisquiles, coliflores y repollos.  Ese día mezclamos los caldos y sazonamos el caldillo resultante con vinagre y miel de abejas.  También mezclamos las carnes, los embutidos y las verduras y el caldillo.  La miel de abejas le da un toque amaderado que en casa apreciamos mucho.

Hoy, a los platos de fiambre los adornamos camarones, huevos duros rodajados, chiles chamborotes y chiles chocolate, espárragos verdes y blancos, chiles morrones, atún, salmón, sardinas en aceite y en tomate, pepinillos ácidos y dulces, aceitunas verdes rellenas y negras, pacayas, rábanos, perejil colocho y lechugas. Hoy, también añadimos rodajas de gelatina de cerdo, jamón de sangre, queso de cerdo, salami, lengua salitrada y otros jamones, así como queso duro y queso de capas, y algo de remolachas.

Como ves, la preparación del fiambre lleva varios días de planificación y de ejecución.

Una vez un cuate extranjero me preguntó que  por qué es que es que en casa usamos enlatados y conservas en vez de ingredientes frescos.  El sostiene que si se usan salmón y atún frescos, por ejemplo, sería mejor.  Y puede ser…¿por qué no?  Lo que pasa es que parte de la experiencia del fiambre está relacionada con recuerdos, nostalgia y tradición.  El fiambre, en mi casa, tiene que tener no sólo la sazón particular que nos gusta en casa, sino una íntima e inequívoca relación con los sabores y texturas que recuerdo en casa de mis padres y en casa de mi abuela.  Y allá se usaban enlatados y conservas.

Como en años anteriores, el  almuerzo de hoy salió como debe ser…¡Magnífico! Y lo gozamos como debe ser y como siempre, con la familia y amigos.


31
Oct 18

¡Halloween y Día de los muertos!, es fiesta

Luisfi, ¿usted celebra Halloween?, me preguntó una estudiante.  Y por supuesto le dije que si.  ¿De qué se va a disfrazar?, preguntó.  De fraile que arrastra cadenas, le contesté.

Con la llegada del Halloween y el Día de los muertos Guatemala se inauguran las fiestas del fin de año. Durante tres días- entre hoy y el 2 de noviembre- se celebra una de las fiestas más importantes del calendario de celebraciones chapinas.

En Chapinlandia, el Día de todos los santos y el Día de los muertos se fusionan en el asueto del 1 de noviembre día en que las familias se reúnen para comer e intercambiar el célebre Fiambre; y mi hipótesis, sin fundamento científico, es que esta fiesta es nuestro Día de gracias.  Fiesta que es una mezcla encantadora de tradiciones precolombinas, coloniales y celtas.

El 1 de noviembre y en celebración de la vida (este detalle es muy importante), las familias recuerdan a los que han fallecido y alrededor de un plato opulento –que incluye variedad de carnes, embutidos, vegetales y adornos exuberantes–  celebran que están unidas, que pueden comer aquellas delicias y que ¡hasta pueden compartirlas!

El Fiambre, como el pavo y otras maravillas del Día de Gracias, no es posible sin trabajo productivo, sin cosechas, sin ahorros, sin salud, prosperidad, ni talento. Todo ello digno de ser celebrado. El Fiambre que se come en soledad no sabe tan bien como el que se come acompañado por las personas que uno ama, que uno valora, que uno admira, que uno respeta o a las que uno les tiene cariño.

La noche de hoy, la de Halloween, es importante porque es la víspera.  Es la noche en la que se deja curtiendo el Fiambre para comerlo mañana. La noche en la que los ingredientes quedan mezclándose e intercambiando sus sabores y aromas de la forma en la que lo hicieron nuestros padres, nuestros abuelos y los abuelos de nuestros abuelos. Además es una noche lúdica en la que -con disfraces- celebramos la vida y nos burlamos de la muerte; así como de las brujas, de la hechicería y de otros productos del misticismo.

No es cierto que la tradición de pedir dulces en la noche de hoy sea ajena a la cultura chapina. Los niños de los tiempos de Naná camota, durante lo que ahora conocemos como Halloween, iban de casa en casa recitando: Angeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos./ Si no nos la dan/ puertas y ventanas lo pagarán. Era la versión criolla del trick, or treat; y si los críos no recibían sus dulces de ayote y de jocotes manchaban puertas y ventanas de los tacaños con cal.

De cualquier manera, una fiesta en la que se celebra la vida y en la que se hace mofa del misticismo; una fiesta en la que se celebran la bonanza y la prosperidad, y una fiesta en la que la familia es el núcleo unificador, es una fiesta que merece ser celebrada.

La ilustración es de una urna funeraria maya, del Museo Popol Vuh.


14
Sep 18

¿Por qué celebro hoy y mañana?

Si no hay sabotajes, como el año pasado, hoy y mañana son las celebraciones de la Independencia.

A pesar de los inconvenientes me las gozo.  ¿Sabes por qué? Porque son fiestas que se festejan en familia, porque son muy alegres, porque la gente se las disfruta y, si se aparta de ellas el nacionalismo colectivista y nefasto, son una afirmación de que esta tierra también es mía y de que los que la habitamos compartimos muchas cosas buenas. ¡Muchas cosas buenas!

El año pasado, los que suspiran por la revolución y lucen playeras del che Guevara les estropearon a los jóvenes el desfile del 15; pero en el Obelisco, en la noche del 14 la fiesta se celebró como si nada.  ¿Has ido alguna vez al Obelisco, o al Centro el 14?  Es imposible no conmoverse al ver a la gente con sus familias, sus amigos, sus vecinos, sus colegas o sus compañeros –de todas las edades y de todas las condiciones– unidos y con esperanzas, a pesar de sus problemas particulares. Es imposible ir y no hacer propio al holgorio.

Hay quienes quisieran que estas fiestas no se celebraran.  Quisieran que se impusieran la lucha de clases, el odio y el rencor.  Creen que se trata de esconder la realidad, o de aferrarse al pasado.  Pero muchos de ellos son los mismos que no dudan en bloquear calles y carreteras, y en acudir a la violencia, como el año pasado; o –como buenos fabricantes de miseria– no dudan cuando se trata de cortar alas y pisotear las preferencias de otros.

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Es cierto que las antorchas y los desfiles pueden ser fastidiosos.  Pero las procesiones también son enojosas y las carreras no lo son menos.  ¿Y los bloqueos? Ni digamos. Las celebraciones populares callejeras son parte del carácter de la ciudad, y la urbe es de todos. ¿Cada loco con su tema? Si, si la intención no es causar daños; y ahí nos apañamos.  Yo andaré por ahí y cada vez que vea a un niño sonreír y cada vez que vea a padres y abuelos orgullosos con sus hijos y nietos, también voy a sonreír; porque, a pesar de lo negativo, todos compartimos cosas buenas. ¡Cosas muy buenas!

Columna publicada en elPeriódico. La primera foto la tomé en la 24 calle de la zona uno, la segunda es en el Obelisco, el año pasado y el vídeo lo tomé junto al Mapa en Relieve, en la zona 2. Son grupos de estudiantes ensayando para las fiestas que comienzan hoy.


12
Sep 18

¡Pasteles de Luna, que alegría!

¿Qué hubo en mi predesayuno de hoy? ¡Pastel de Luna!

Con ocasión de la llegada del otoño en el hemisferio norte vienen los pasteles de Luna. Y qué casualidad que también en el mes de mi cumpleaños.

En China, la costumbre es que en esta  temporada y para celebrar el Festival Zhongquiu o Festival de la Luna, la gente coma pasteles de Luna. Estas deliciasson densas y pesadas comparados con los pasteles occidentales tradicionales, y se los decora con caracteres que aluden a la felicidad, la longevidad y a otros buenos deseos, acompañados por imágenes de conejos y flores entre otros.

Yo me los gozo desde la primera vez que los probé, seguramente allá por finales de los años 90, gracias a mis amigos de Taiwán.  Desde entonces siempre estoy pendiente de que salgan a la venta . En Guatemala los consigue en el restaurante Lai Lai de la Montúfar.  Los hay sin huevo y con huevo.  Los primeros no son ajenos al gusto occidental y de hecho recuerdan algunos dulces tradicionales chapines hechos con camote; pero los segundos sí son un gusto adquirido que, a quienes nos fascina la comida oriental, nos parece encantador.


12
Ago 18

¡Sábado de feria!

Garnachas, elotes asados, churros, banda, dulces tradicionales y un evento inesperado en la feria de Jocotenango.

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Lo más notable de mi visita a la feria de agosto, en la ciudad de Guatemala, fue que en la garnachería Gaby comí las mejores garnachas de feria de los últimos diez años.  Buena carne, bien hecha y sazonada, buena salsa y atención agradable, acompañada con una buena chela y buena compañía.

Ah, pero si a notable vamos, la verdad es que es difícil superar el momento en que Raúl se ahogó comiendo elote asado y si no hubiera sido porque el Ale le hizo la maniobra de Heimlich quién sabe qué tipo de  historia estuviera yo contando ahora.  Carmina, Tian y yo estábamos impresionados.

Eso no nos detuvo y comimos churros, compramos dulces tradicionales, disfrutamos del paso de una banda pequeña  y pasamos una mañana alegre en aquella festividad.

Nos faltó comer moyetes, tacos y tomar atol de elote.

…y nunca he comido pan con gallina, aunque siempre me cae en gracia la forma en que exhiben las gallinas cocidas.

¿Sábes que me faltó hacer este año? Tiro al blanco, así que regresé sin premios.  Otros años me gano chalchigüites que contribuyen a la alegría del día. Y sabes qué me di cuenta de que ya no se encuentra en la feria: La mujer araña, ni el niño gusano; pajaritos que sacan papelitos de la suerte, ni frijoles saltarines (quizás porque tenían plomo).

Por último, te dejo una foto de unos encurtidos que se veían chulos.

Hice una consulta en Twitter y 82 lectores de @luisficarpediem respondieron.  ¿Vas a ir a la feria? De aquellos, 52 dijeron que si tienen ganas de ir;  17 dijeron que no les gusta eso y 6 preguntaron que qué feria.