03
Mar 14

Día de campo en El zapote

Haz clic en la foto para ver más fotos

Este año el tradicional y alegre día de campo en El zapote tuvo novedades: El lugar donde nos establecimos para el picnic olía a miel.  ¡Qué cosa más maravillosa!  Debe haber estado cerca de quién sabe qué panal enorme que olía deliciosamente a miel.  Por un momento pensamos que eran flores -orquídeas como Encyclia baculus que huelen intensamente- pero no las hallamos por ningún lado y concluimos que era un panal.

Haz clic sobre la foto para ver más fotos.

Los rugidos y truenos que vienen del volcán de Fuego siempre se escuchan y se hacen sentir; pero ahora el paseo fue precedido por una inmensa erupción del volcán Pacaya.

El día se pasa plácido y suave en el jardín inglés de la finca.  Comemos y bebemos bajo la sombra de un árbol frondoso.  De cuando en cuando pasan amigos y conocidos a quienes da gusto saludar.  Las chicharras y los pájaros se dejan oír cada vez que pueden.

Esta excursión anual, que se hace gracias al Museo Ixchel, siempre me la gozo mucho. El zapote una finca antigua en la que se cultivaba café en el siglo XIX; y ahora se dedica al del árbol del cual se extrae la quinina. Y esta es ingrediente importante para combatir la malaria y para hacer agua tónica, o Campari, entre otras cosas. La corteza de aquellos árboles es exportada a Alemania y allá es procesada y comercializada.  Y ahora está la novedad de que uno puede alquilar alguna de las casas del lugar e ir a pasar ahí el fin de semana, por ejemplo.


06
Ene 14

Monterrico: siempre agradable, siempre hospitalario

131231, monterrico 2

Desde principios de los años 90 que voy a la playa de Monterrico y desde entonces que me gusta mucho ir allá. Primero, porque me agrada mucho la actividad de soltar tortuguitas recién nacidas al atardecer; y porque hay algo muy encantador en eso de celebrar la vida desde sus primeros momentos y desde sus momentos más cruciales.  Segundo porque hay pocas cosas tan sencillas y deliciosas como ir a cenar pescado frito a El divino maestro, un comedor que está en la calle principal de la población.  Este año cenamos pargo la primera noche, y robálo en la segunda noche.  Y tercero porque la gente es muy hospitalaria, amable y servicial.  Desde hace varios años prefiero quedarme en el hotel El pez de oro y nunca me han defraudado; además preparan un flan y unos panqueques que son de no perdérselos.

Desde hace ratos uno puede llegar a Monterrico por medio de Iztapa y el puente Verónica Michelle; pero antes, antes la única forma de llegar era por Taxisco y había que dejar el auto en la aldea La avellana donde uno tomaba una lancha para atravesar el canal y llegar a la playa.  En aquel entonces Monterrico era, de verdad, un lugar aislado y remoto donde uno encontraba refugio.  Ahora no es aislado, ni remoto, pero igual ofrece refugio.

El pueblo ha cambiado porque el turismo y los chalets han ayudado a elevar el nivel de vida de las personas.  Uno podrá quejarse que ahora hay demasiada gente; pero es injusto hacerlo porque con la gente ha llegado una mayor actividad económica y más oportunidades para el comercio y los servicios.  Todavía viví la época en que en el pueblo y en los hoteles sólo se aceptaba dinero en efectivo, y la época dorada en la que uno iba apuntando lo que sacaba del frigorífico de las gaseosas y las cervezas. Aquello ya no es así; pero la gente de esa población sigue haciendo que uno se sienta bienvenido.

Las dos noches que pasé allá nos ofrecieron cielos maravillosamente estrellados; y por si eso no era suficiente hubo fuegos artificiales. Y una noche de chelas y people watching en El animal desconocido, siempre es algo divertido.

Monterrico sigue siendo uno de mis refugios favoritos.Imagen de previsualización de YouTube


13
Dic 13

Relax entre nubes, pinabetes y manzanillas


Imagina que ingresas a un bosque de cuentos.  De esos que leías en los libros cuando eras niño.  Te internas en el camino rodeado de árboles altos, sientes el olor de la tierra y de la vida.  La niebla está en todas partes y en ninguna.  A veces no ves más allá de tu mano si alzas el brazo, y a veces no ves la niebla pero tu cámara de fotos sí.  Con intensidad variable te envuelven los aromas de los pinabetes y de las manzanillas.

Y ahí te relajas; comes rico; lees; te maravilla la tecnología (ya que al atardecer volamos un cuadracóptero)  y gozas de la compañía, las bromas y las conversaciones con buenos amigos.  Así es cuando con los queridos Ajonjos vamos a El encanto, la finca de los papás de mi amigo Rafa.

Disfruto mucho de este paseo anual, no sólo por el hecho de salir al campo en compañía de mis amigos, sino porque es un lugar perfecto para la introspección.


06
Oct 13

Don Elías, el alfarero

131006_don_elias_alfarero_luis_figueroa

Hoy en la mañana me encontré con don Elías, alfarero en el Hotel Casa Santo Domingo.  ¡Me encanta ver la habilidad y maestría con la que los alfareros trabajan el barro en el torno!  Hay algo primordial y maravilloso en la forma en la que algo tan básico como el barro se combina con la tecnología y la habilidad de un artesano para convertirse en algo bello.

Hace unos tres años, gracias a la cuata Kira y a don José León, tuve mi oportunidad en el torno y uno no puede sino admirar y gozar cosas así.  No sólo como diversión; sino como una forma de aprendizaje y una forma de compartir con tradiciones de siglos y siglos.


17
Jun 13

Me sentí como Phileas Fogg, aventura en globo

P1280234

Nos elevamos sobre el pasto, suavemente;  con el Volcán de Fuego lanzando rugidos y humo, y a su lado -como tranquilo- el Acatenango.  De lejos nos veía el Volcán de Pacaya.  Con el cielo azul y el sol brillante, fue un día perfecto para volar en globo aerostático.

¡Chispas!, es como flotar en el aire.  ¡Me sentí como Phileas Fogg! Son impresionantes el silencio cuando uno se eleva y el hecho de saber que sólo el aire caliente es lo sube a uno en la góndola del globo.  De verdad sientes que estás flotando.  Luego agarramos velocidad y el piloto nos llevó al ras del pasto y de la caña de azúcar, nos paseó sobre las copas de los árboles y a lo largo de un río, nos elevamos alto, alto hasta sentirnos como compañeros de las aves.

Lo maravilloso de un vuelo en globo son la complejidad y la simpleza.  El silencio, la suavidad y el hecho de que la experiencia se puede compartir íntimamente.   Allá arriba estás en contacto directo con el viento (que no se siente), la luz y el paisaje.  Nada te separa de ellos excepto una canasta.  Nada te sostiene excepto el aire y una membrana de múltiples y alegres colores.

Los vuelos al ras son emocionantes porque sientes la velocidad; y los vuelos en alto emocionan porque ves la inmensidad.  La diferencia de hacerlo con otros aparatos voladores es que el globo aerostático no va de prisa, su velocidad es justo cabal para apreciar detalles.   Es como la diferencia entre ir en automóvil, ir en bicicleta, o caminar.   Cuando caminas tienes experiencias sensoriales que no puedes tener de otras formas.  Algo así es lo de ir en globo.  Sientes la velocidad; pero sientes la serenidad.

Uno de mis momentos favoritos -luego del del despegue- es el del paso sobre un río entre árboles densos.  Sientes la brisa fresca del viento, pasas rozando las copas de los árboles y escuchas, dentro del verdor, el agua que corre y atisbas los brillos del sol en la corriente y nada importa.  Sólo el momento.  Sólo la compañía más querida.  Sólo el hecho de que estás ahí, y el hecho de que la alegría y la felicidad pueden ser inmensas.

No fue fácil

La idea de hacer el paseo en globo -con Raúl y El Ale- surgió en febrero pasado luego de una conversación que tuve con uno de los emprendedores que hacen posible esta experiencia; y el vuelo fue programado para mediados de abril.  Uno se levanta a las 4:00 a.m, el equipo pasa a por uno a las 5:00 a.m. y para hacer la historia corta uno debería estarse elevando a eso de las 6:00 a.m.  El primer día que lo hicimos no pudimos elevarnos porque había demasiado viento; así que reprogramamos el vuelo para mayo.  En mayo se repitió el procedimiento y tuvimos que volver a cancelar debido a las malas condiciones del clima.  ¿Cómo estaba yo en ambas ocasiones? Como un niño al que le quitaron la Navidad.

¿Como estaba yo para este tercer intento?  Como un niño al que le devolvían la Navidad.   Pero del plato a la boca, se cae la sopa.  La noche del sábado fuimos a cenar ceremonialmente para celebrar que al día siguiente volaríamos.  ¡Y los camarones que pedimos de entrada para compartir me dieron alergia!  Y paré en el hospital porque no aguantaba la comezón y se me estaba haciendo difícil la respiración. ¡Carajo!  Nada nos detuvo, eso sí.  El domingo a las 4:00 a.m. nos levantamos para elevarnos.

Un final feliz

Cuenta la historia que, para apaciguar el enojo de los campesinos a quienes el globo de los Montgolfier les estropeaba las cosechas cuando aterrizaban, los hermanos inventores del globo aerostático llevaban champagne y lo compartían con los damnificados.  De modo que es tradición que, luego de un vuelo en globo, se beba y se brinde por el éxito del paseo.  Para cumplir con los preceptos bebimos mimosas en un pastizal.  Luego de habernos divertido como micos.


03
Mar 13

Volcán de Fuego y paseo a “El zapote”

130303_volcan_de_fuego_raul_contreras

El volcán de Fuego hizo erupción hoy en la noche y cerró, con ese espectáculo, nuestra ya espectacular excursión anual a la finca El zapote.

Esta actividad es organizada por el Museo Ixchel del traje indígena y reúne a docenas y docenas de familias en el magnifico jardín inglés de aquella propiedad.  A mí me gusta irme a recostar en la grama y comer sabroso a la sombra de algún árbol frondoso y de sombra grata.  Disfrutar la compañía de gente querida y conversar.  Sorpenderme. Quizás leer algo.  Observar las aves y la naturaleza.

Durante todo el día el volcán de Fuego se la pasó expeliendo humo como lo hace todos los días; y retumbaba sabroso.  Retumba como si estuviera roncando; pero no estaba dormido.  Nos preparaba el espectáculo de fuego y lava que luego vimos al anochecer.

Rico estuvo el día en compañía de Raúl, Marta Yolanda, Alcy, Moi, Sylvia, Moisés y Jeanette.  Así como otros cuates.

El zapote una finca antigua en la que se cultivaba café en el siglo XIX; y ahora se dedica al del árbol del cual se extrae la quinina. Y esta es ingrediente importante para combatir la malaria y para hacer agua tónica, o Campari, entre otras cosas. La corteza de aquellos árboles es exportada a Alemania y allá es procesada y comercializada.

Mi cámara no da para tanto; así que comparto la foto de Así es la vida.


08
Feb 13

Luisfi en globo

¡Me sentí Phileas Fogg!  Ayer tuve la oportunidad de subirme a un globo aerostático; y aunque la experiencia duró unos pocos minutos y no me elevé más que unos pocos metros, estaba muy emocionado.  ¡Chispas!, es como flotar en el aire.  Son impresionantes el silencio cuando uno se eleva y el hecho de saber que sólo el aire caliente es lo sube a uno en la góndola del globo.  De verdad sientes que estás flotando.

¡Quiero más! La experiencia fue gracias a Heurística y a Aerostatika.


31
Dic 12

Espectáculo de fuego y cadenas


Alegre lucía la Sexta Avenida el sábado por la noche. Las familias pasean y salen a cenar, y disfrutan de los distintos espectáculos que ofrecen algunos chicos que salen a ganarse unos pesos.

Las luces de Gallo le dan un aspecto hermoso y festivo a la calle; y la gente puede relajarse y pasar buenos momentos.

Claro que ahora es muy distinto; pero a mí, estos paseos siempre me van a recordar mi niñez y mi adolescencia en aquella vía. Si era con mi padre, los paseos siempre incluían pasar por el los almacenes Marlin, Biener, y Max Tott. Si era con mi madre, o mis abuelas, los paseos siempre incluían El Cairo, El Gan Emir, Mi amigo, tal vez La Perla. Y las paradas para tomar energía eran en el Café París, el Hotel Panamerican, la pizzería Bologna, o las pastelerías Bohemia, Jensen, o Lutecia.

Por eso me gusta mucho cuando me encuentro a las familias paseando por ahí, y veo como es que los niños se gozan las luces y lo que comen. Supongo que, algún día, ellos también tendrán recuerdos buenos y entrañables de estas experiencias.


30
Dic 12

Fiesta en la Concha acústica


De lo que te perdiste por no andar anoche por la Concha acústica del Parque centenario en el Centro histórico. Hubo musicón y la gente bailaba contenta.

Mi abuela contaba que en los años 40 la banda marcial solía tocar música ahí los domingos; y que cuando ella pasaba por esas área, con mi padre, a él le gustaba mucho cuando la banda tocaba La gazza ladra, de Rossini.

Ahora la gente llega a bailar, a divertirse y a pasar un buen rato. Por cierto que el festival navideño que se celebra en esa área y en la Plaza de la Constitución es un paseo muy agradable al anochecer. El mismo es patrocinado por Coca-Cola, Claro y Samsung.


28
Dic 12

Centranorte y Cayalá, paseos para meditar

¿Has ido a Centranorte y a Cayalá? En este fin de año anduve por esos espacios y me dieron mucho en qué pensar. La primera es la central de transbordo de buses extraurbanos que vienen del Norte y del Oriente, a buses urbanos; y el segundo es un paseo con viviendas, restaurantes, comercios, entretenimiento y oficinas.

¿Qué tienen en común ambos? Que son funcionales y hermosos. Que son pensados para las personas, para que estén cómodas, para que la pasen bien. Son espacios que toman en cuenta la dignidad de los usuarios. ¿Y, adivina qué? Ninguno fue hecho por el sector público (que es el sector coercitivo de la sociedad). Y se nota.

Centranorte crea un flujo de personas que es práctico y funcional, es seguro, limpio, bien iluminado y bien ventilado. Cayalá te envuelve en alimentos para todos los cinco sentidos. Ambos tienen la belleza de lo que es perfecto para su propósito.

Se nota que el sector coercitivo no estuvo involucrado en estos proyectos. Esto es porque cuando el sector público hace cosas, lo que hace es el Parque La Democracia, un proyecto inconcluso con el cual se debe haber enriquecido más de uno. Hace el Aeropuerto La Aurora, que es un chapuz con el cual debe haber hecho su casa en la playa más de uno. Hace el Palacio de la Cultura, que es un museo sin algo que exhibir. Hace El Amate, que es alcahuetería para la piratería

Centranorte y Cayalá son propiedades privadas de uso público, en las cuales la gente encuentra calidad de vida, bienes y servicios. Me llamó la atención, por ejemplo, que en Centranorte los pilotos de autobuses tienen espacios para descansar, alimentarse, recibir atención médica, y atender sus unidades. Espacios que no solo cuidan la dignidad de los usuarios de los servicios que prestan, sino la de los que prestan los servicios. ¿Le encuentro un defecto a Centranorte? Este es el hecho de que al Transurbano –un negocio mercantilista entre autobuseros y funcionarios de la administración de los Colom/Espada– le fue dado el monopolio del transporte a la ciudad.

Cuando puedas, date una vuelta por Centranorte y por Cayalá con los ojos abiertos, con ganas de maravillarte. Piensa y sueña en lo que podría ser Guatemala si los chapines no tuvieran que cargar con el lastre de un sector público carroñero.

Columna publicada en El Periódico.