26
Ago 14

“Breaking Bad” y “Modern Family”, las ganadoras

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Para nada me extraña y me alegra muchísimo que las series ganadoras de los Premios Emmy 2014 sean dos de mis favoritas: Braking Bad y Modern Family.

Hace unos meses me echaba unas desveladas tremendas viendo Braking Bad que lo lleva a uno por una montaña rusa y por un laberinto impresionante de en lo interior de la experiencia humana y de los problemas y dilemas éticos que esta nos presenta.  Si hubiera que buscarle moralejas a la serie, estas son que el crimen no paga y que la vida delictiva tiene costos emocionales y psicológicos muy elevados.

Ahora me estoy desvelando con Modern Family que es totalmente distinta.  Casi no paro de reirme con esta comedia que está engarzada con ingeniosísimas y sutiles joyas no sólo de humor inteligente, sino de meditaciones sobre la vida social y familiar en el siglo XXI.  Hay que estar bien vivo para cacharlas todas.  Si hubiera que buscarle moralejas a esta serie, estas son que la familia es algo maravilloso y que el universo es benevolente.

Si no las has visto, de verdad te las recomiendo.

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26
Mar 14

¡Como me gusta andar en bicicleta!

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¡Me encanta ir a trabajar en bicicleta!…me acompañan los matilisguates y las jacarandas, y también las buganvilias de distintos colores; así como  los pájaros y sus trinos.

Todo al suave ritmo del pedaleo.

Lo único que quisera que cambiara es que los automovilistas fueran menos agresivos y que tuvieran un poco más de cuidado con los que andamos en bicicleta.


17
Mar 14

Día de mercado en la finca experimental Bejo

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Lo primero que notas al llegar a la finca experimental Bejo, en su día anual de mercado, es la amabilidad con la que te reciben; y luego…luego es el aroma a tierra generosa y el de una mezcla seductora de aromas a perejil, apio, cebollas, y otras delicias entre vegetales y hierbas.

¡Como se pasa de rápido un año!  Gracias a mis amigos, los España, este año volvimos a la finca Bejo a cosechar hortalizas.

Este año me concentré en zanahorias anaranjadas para hacer el jugo que tanto me gusta en las mañanas; remolachas que me encantan -sobre todo con aceite de oliva y orégano; y con hojas para disfrutarlas luego– y tomates porque me gusta mucho tener salsas de tomate hechas en casa. Otros años llevamos cebollas, puerros, apios, chiles, papas, broccoli, y variedad de zanahorias.  ¿Sabías que aparte de las zanahorias anaranjadas las hay amarillas y moradas?

Siempre encuentro buenos y queridos amigos durante la cosecha.  Es muy agradable ver cómo es que los niños disfrutan de sacar las verduras de la tierra y como se maravillan con el tamaño de estas y con sus diversas formas.  A los niños les gustan mucho las zanahorias dobles, o triples que a veces los sorprenden entre la tierra.  Al final de la cosecha y como si hiciera falta más para hacer un día perfecto, uno termina almorzando las delicias que preparan doña Paula y su equipo: carne asada, longanizas, frijolitos colados, tostadas, enchiladas, salsa de tomate y chirmol, chuchitos, dobladas y un atol de arroz con leche que me hace suspirar.  ¿Y de refresco? Jugo de zanahorias con piñas.  ¡Ya te imaginas esas salsas hechas con tomates, cebollas y hierbas del lugar!  ¿Te imaginas las enchiladas hechas con todo fresquísimo?

Todos los años en marzo, Bejo organiza Días de mercado en su finca situada de Parramos, Chimaltenango. Durante esos días uno puede conocer el surtido de variedades hortícolas; y los interesados pueden intercambiar opiniones con expertos, agricultores, compradores, procesadores y exportadores; y seleccionar sus variedades de acuerdo a las necesidades de su mercado.  Pero lo más hermoso de todo, además de los productos frescos y bellos, es ver a las familias gozando de un día agradable.


03
Mar 14

Día de campo en El zapote

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Este año el tradicional y alegre día de campo en El zapote tuvo novedades: El lugar donde nos establecimos para el picnic olía a miel.  ¡Qué cosa más maravillosa!  Debe haber estado cerca de quién sabe qué panal enorme que olía deliciosamente a miel.  Por un momento pensamos que eran flores -orquídeas como Encyclia baculus que huelen intensamente- pero no las hallamos por ningún lado y concluimos que era un panal.

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Los rugidos y truenos que vienen del volcán de Fuego siempre se escuchan y se hacen sentir; pero ahora el paseo fue precedido por una inmensa erupción del volcán Pacaya.

El día se pasa plácido y suave en el jardín inglés de la finca.  Comemos y bebemos bajo la sombra de un árbol frondoso.  De cuando en cuando pasan amigos y conocidos a quienes da gusto saludar.  Las chicharras y los pájaros se dejan oír cada vez que pueden.

Esta excursión anual, que se hace gracias al Museo Ixchel, siempre me la gozo mucho. El zapote una finca antigua en la que se cultivaba café en el siglo XIX; y ahora se dedica al del árbol del cual se extrae la quinina. Y esta es ingrediente importante para combatir la malaria y para hacer agua tónica, o Campari, entre otras cosas. La corteza de aquellos árboles es exportada a Alemania y allá es procesada y comercializada.  Y ahora está la novedad de que uno puede alquilar alguna de las casas del lugar e ir a pasar ahí el fin de semana, por ejemplo.


06
Ene 14

Monterrico: siempre agradable, siempre hospitalario

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Desde principios de los años 90 que voy a la playa de Monterrico y desde entonces que me gusta mucho ir allá. Primero, porque me agrada mucho la actividad de soltar tortuguitas recién nacidas al atardecer; y porque hay algo muy encantador en eso de celebrar la vida desde sus primeros momentos y desde sus momentos más cruciales.  Segundo porque hay pocas cosas tan sencillas y deliciosas como ir a cenar pescado frito a El divino maestro, un comedor que está en la calle principal de la población.  Este año cenamos pargo la primera noche, y robálo en la segunda noche.  Y tercero porque la gente es muy hospitalaria, amable y servicial.  Desde hace varios años prefiero quedarme en el hotel El pez de oro y nunca me han defraudado; además preparan un flan y unos panqueques que son de no perdérselos.

Desde hace ratos uno puede llegar a Monterrico por medio de Iztapa y el puente Verónica Michelle; pero antes, antes la única forma de llegar era por Taxisco y había que dejar el auto en la aldea La avellana donde uno tomaba una lancha para atravesar el canal y llegar a la playa.  En aquel entonces Monterrico era, de verdad, un lugar aislado y remoto donde uno encontraba refugio.  Ahora no es aislado, ni remoto, pero igual ofrece refugio.

El pueblo ha cambiado porque el turismo y los chalets han ayudado a elevar el nivel de vida de las personas.  Uno podrá quejarse que ahora hay demasiada gente; pero es injusto hacerlo porque con la gente ha llegado una mayor actividad económica y más oportunidades para el comercio y los servicios.  Todavía viví la época en que en el pueblo y en los hoteles sólo se aceptaba dinero en efectivo, y la época dorada en la que uno iba apuntando lo que sacaba del frigorífico de las gaseosas y las cervezas. Aquello ya no es así; pero la gente de esa población sigue haciendo que uno se sienta bienvenido.

Las dos noches que pasé allá nos ofrecieron cielos maravillosamente estrellados; y por si eso no era suficiente hubo fuegos artificiales. Y una noche de chelas y people watching en El animal desconocido, siempre es algo divertido.

Monterrico sigue siendo uno de mis refugios favoritos.Imagen de previsualización de YouTube


13
Dic 13

Relax entre nubes, pinabetes y manzanillas


Imagina que ingresas a un bosque de cuentos.  De esos que leías en los libros cuando eras niño.  Te internas en el camino rodeado de árboles altos, sientes el olor de la tierra y de la vida.  La niebla está en todas partes y en ninguna.  A veces no ves más allá de tu mano si alzas el brazo, y a veces no ves la niebla pero tu cámara de fotos sí.  Con intensidad variable te envuelven los aromas de los pinabetes y de las manzanillas.

Y ahí te relajas; comes rico; lees; te maravilla la tecnología (ya que al atardecer volamos un cuadracóptero)  y gozas de la compañía, las bromas y las conversaciones con buenos amigos.  Así es cuando con los queridos Ajonjos vamos a El encanto, la finca de los papás de mi amigo Rafa.

Disfruto mucho de este paseo anual, no sólo por el hecho de salir al campo en compañía de mis amigos, sino porque es un lugar perfecto para la introspección.


06
Oct 13

Don Elías, el alfarero

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Hoy en la mañana me encontré con don Elías, alfarero en el Hotel Casa Santo Domingo.  ¡Me encanta ver la habilidad y maestría con la que los alfareros trabajan el barro en el torno!  Hay algo primordial y maravilloso en la forma en la que algo tan básico como el barro se combina con la tecnología y la habilidad de un artesano para convertirse en algo bello.

Hace unos tres años, gracias a la cuata Kira y a don José León, tuve mi oportunidad en el torno y uno no puede sino admirar y gozar cosas así.  No sólo como diversión; sino como una forma de aprendizaje y una forma de compartir con tradiciones de siglos y siglos.


17
Jun 13

Me sentí como Phileas Fogg, aventura en globo

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Nos elevamos sobre el pasto, suavemente;  con el Volcán de Fuego lanzando rugidos y humo, y a su lado -como tranquilo- el Acatenango.  De lejos nos veía el Volcán de Pacaya.  Con el cielo azul y el sol brillante, fue un día perfecto para volar en globo aerostático.

¡Chispas!, es como flotar en el aire.  ¡Me sentí como Phileas Fogg! Son impresionantes el silencio cuando uno se eleva y el hecho de saber que sólo el aire caliente es lo sube a uno en la góndola del globo.  De verdad sientes que estás flotando.  Luego agarramos velocidad y el piloto nos llevó al ras del pasto y de la caña de azúcar, nos paseó sobre las copas de los árboles y a lo largo de un río, nos elevamos alto, alto hasta sentirnos como compañeros de las aves.

Lo maravilloso de un vuelo en globo son la complejidad y la simpleza.  El silencio, la suavidad y el hecho de que la experiencia se puede compartir íntimamente.   Allá arriba estás en contacto directo con el viento (que no se siente), la luz y el paisaje.  Nada te separa de ellos excepto una canasta.  Nada te sostiene excepto el aire y una membrana de múltiples y alegres colores.

Los vuelos al ras son emocionantes porque sientes la velocidad; y los vuelos en alto emocionan porque ves la inmensidad.  La diferencia de hacerlo con otros aparatos voladores es que el globo aerostático no va de prisa, su velocidad es justo cabal para apreciar detalles.   Es como la diferencia entre ir en automóvil, ir en bicicleta, o caminar.   Cuando caminas tienes experiencias sensoriales que no puedes tener de otras formas.  Algo así es lo de ir en globo.  Sientes la velocidad; pero sientes la serenidad.

Uno de mis momentos favoritos -luego del del despegue- es el del paso sobre un río entre árboles densos.  Sientes la brisa fresca del viento, pasas rozando las copas de los árboles y escuchas, dentro del verdor, el agua que corre y atisbas los brillos del sol en la corriente y nada importa.  Sólo el momento.  Sólo la compañía más querida.  Sólo el hecho de que estás ahí, y el hecho de que la alegría y la felicidad pueden ser inmensas.

No fue fácil

La idea de hacer el paseo en globo -con Raúl y El Ale- surgió en febrero pasado luego de una conversación que tuve con uno de los emprendedores que hacen posible esta experiencia; y el vuelo fue programado para mediados de abril.  Uno se levanta a las 4:00 a.m, el equipo pasa a por uno a las 5:00 a.m. y para hacer la historia corta uno debería estarse elevando a eso de las 6:00 a.m.  El primer día que lo hicimos no pudimos elevarnos porque había demasiado viento; así que reprogramamos el vuelo para mayo.  En mayo se repitió el procedimiento y tuvimos que volver a cancelar debido a las malas condiciones del clima.  ¿Cómo estaba yo en ambas ocasiones? Como un niño al que le quitaron la Navidad.

¿Como estaba yo para este tercer intento?  Como un niño al que le devolvían la Navidad.   Pero del plato a la boca, se cae la sopa.  La noche del sábado fuimos a cenar ceremonialmente para celebrar que al día siguiente volaríamos.  ¡Y los camarones que pedimos de entrada para compartir me dieron alergia!  Y paré en el hospital porque no aguantaba la comezón y se me estaba haciendo difícil la respiración. ¡Carajo!  Nada nos detuvo, eso sí.  El domingo a las 4:00 a.m. nos levantamos para elevarnos.

Un final feliz

Cuenta la historia que, para apaciguar el enojo de los campesinos a quienes el globo de los Montgolfier les estropeaba las cosechas cuando aterrizaban, los hermanos inventores del globo aerostático llevaban champagne y lo compartían con los damnificados.  De modo que es tradición que, luego de un vuelo en globo, se beba y se brinde por el éxito del paseo.  Para cumplir con los preceptos bebimos mimosas en un pastizal.  Luego de habernos divertido como micos.


03
Mar 13

Volcán de Fuego y paseo a “El zapote”

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El volcán de Fuego hizo erupción hoy en la noche y cerró, con ese espectáculo, nuestra ya espectacular excursión anual a la finca El zapote.

Esta actividad es organizada por el Museo Ixchel del traje indígena y reúne a docenas y docenas de familias en el magnifico jardín inglés de aquella propiedad.  A mí me gusta irme a recostar en la grama y comer sabroso a la sombra de algún árbol frondoso y de sombra grata.  Disfrutar la compañía de gente querida y conversar.  Sorpenderme. Quizás leer algo.  Observar las aves y la naturaleza.

Durante todo el día el volcán de Fuego se la pasó expeliendo humo como lo hace todos los días; y retumbaba sabroso.  Retumba como si estuviera roncando; pero no estaba dormido.  Nos preparaba el espectáculo de fuego y lava que luego vimos al anochecer.

Rico estuvo el día en compañía de Raúl, Marta Yolanda, Alcy, Moi, Sylvia, Moisés y Jeanette.  Así como otros cuates.

El zapote una finca antigua en la que se cultivaba café en el siglo XIX; y ahora se dedica al del árbol del cual se extrae la quinina. Y esta es ingrediente importante para combatir la malaria y para hacer agua tónica, o Campari, entre otras cosas. La corteza de aquellos árboles es exportada a Alemania y allá es procesada y comercializada.

Mi cámara no da para tanto; así que comparto la foto de Así es la vida.


08
Feb 13

Luisfi en globo

¡Me sentí Phileas Fogg!  Ayer tuve la oportunidad de subirme a un globo aerostático; y aunque la experiencia duró unos pocos minutos y no me elevé más que unos pocos metros, estaba muy emocionado.  ¡Chispas!, es como flotar en el aire.  Son impresionantes el silencio cuando uno se eleva y el hecho de saber que sólo el aire caliente es lo sube a uno en la góndola del globo.  De verdad sientes que estás flotando.

¡Quiero más! La experiencia fue gracias a Heurística y a Aerostatika.