Los bonos y la piñata estatista

Nunca antes se había hecho tan evidente la relación íntima y causal que hay entre el estatismo, la arbitrariedad y la piñata de la corrupción.

Ayer se destapó la novedad de que el alto mando del ejército y para su comandante, el Presidente de la República, se recetaron sendos bonos de responsabilidad; que ascienden a Q471.8 millones de quetzales.  El bono fue creado el 1 de enero de 2016, cuando ya era ministro el actual titular de la cartera de Defensa Nacional y durante los últimos días de la presidencia de Alejandro Maldonado Aguirre.

Aquella cúpula no es la única privilegiada con ese tipo de canonjías: Por ejemplo, la Corte de Constitucionalidad se auto premió con un bono revolucionario (bono revolucionario, por favor), en noviembre de 2015.

La Fiscal General, y otros miembros de la cúpula del Ministerio Público,  recibe una variedad de bonos, además de estupendas ventajas económicas.

La Superintendencia de Administración Tributaria les da a sus funcionarios bonos por alcanzar la meta de expoliación, que ellos llaman de recaudación.  Funcionarios y empleados en el Congreso y a todo lo ancho y largo de la administración pública reciben bonos, y privilegios a costa de los tributarios. Se dan en el ministerio de Salud y en el de Educación. Si no hemos visto los bonos y privilegios que reciben otro burócratas es porque no hemos escarbado un poco. ¿Te acuerdas cuando los diputados estaban hicieron berrinche porque querían prestaciones superiores a las que les tocaba de acuerdo con la ley?

Nunca antes se había hecho tan evidente que los políticos y burócratas se recetan sendos cheques cada vez que pueden, porque pueden.  La piñata es posible porque, ¿por qué no?

Oportunamente, los bonos del Presidente y del ejército se dan a conocer cuando la SAT ha puesto sobre la mesa su intención de elevar la recaudación.  Los políticos y burócratas se quejan de que no les alcanza el dinero que toman de los tributarios; pero con los bonos y canonjías que se reparten -todos los que pueden- ¡no hay dinero que alcance!  Toda discusión tributaria debería de ser precedida por la eliminación de los privilegios, desperdicios y mala administración en el presupuesto del estado; toda discusión sobre impuestos debería ser precedida por la evidencia -por parte de quienes toman dinero de los tributarios- de que estos recursos no son usados para satisfacer intereses particulares, ni para enriquecer a quienes los administran.

Creo, por cierto, que los funcionarios -que no sirven a intereses particulares y que son necesarios para que el gobierno administre seguridad y justicia- deberían recibir sueldos que vayan de acuerdo con sus responsabilidades.  Sueldos comparables a sus equivalentes en el sector privado.  A nadie debería escandalizar que el Presidente de la República, reciba el sueldo de un CEO y a nadie debería escandalizarle que el Fiscal General reciba un suelto en aquella línea. ¡Pero esos sueldos -como los de los jueces y ministros, por mencionar dos- deberían ser transparentes!  Ya sabes, por aquello de que la mujer del César no solo debe ser honrada; sino también parecerlo, frase atribuida a Julio César, por Plutarco.

Jimmy Morales, el que alardeaba de que iba a donar el 60% de su primer sueldo y de viajar en clase económica, el que ahora tiene a su cargo la administración del Organismo Ejecutivo no porque fuera el mejor candidato, sino porque los otros dos posibles ganadores eran muy peligrosos, tiene la oportunidad -ahora- de dar un buen ejemplo y enmendar el entuerto en el que está metido.  ¡Que se guarde el 60% de su sueldo legítimo que dijo que iba a donar y ya no donó; y que devuelva los bonos que recibió del ejército!  ¡Que pida perdón, por bocón! ¡Que, como jefe de estado y de gobierno, de el ejemplo!  ¡Que se haga responsable y si tiene que pedir un préstamo para devolver la plata, que lo pida!

Igual cosa va para la cúpula del ejército y para la cúpula de todo ministerio, o dependencia estatal que reciba bonos parecidos. ¿Alguien sabe cuántos funcionarios y dónde reciben bonos? Quizás sea más fácil hacer una lista de quiénes no reciben bonos y otros privilegios. Es una canallada que los pipoldermos en toda la administración pública reciban aquellos pagos, y que pretendan expoliar más recursos de los tributarios.

Nunca antes se ha hecho tan evidente que el estatismo y la arbitrariedad son el caldo de cultivo perfecto para los abusos, los privilegios, y la piñata.  ¿Aprovechamos la ocasión para empezar a desmantelar el estatismo? ¿Aprovechamos la oportunidad para prohibir todo privilegio en el presupuesto del estado?

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