07
Feb 08

Adopción: You go, John Stossel

Slushturtle publicó el artículo de John Stossel sobre la adopción en Guatemala; si no lo ha leído, aquí está:
http://slushturtle.blogspot.com/2008/02/you-go-john-stossel.html


07
Feb 08

Desde mi balcón

Ayer, desde el balcón de mi casa, podía ver a este par de personajes. Uno cortándole el pelo al otro durante una agradable y brillante tarde.

La escena me recordó las barberías a donde iba a cortarme el pelo cuando era niño; eso sí, cuando no era don Rafa el que llegaba a cortarnos el pelo a la casa. Normalmente despues de almuerzo, justo antes de que pasara el bus para llevarnos al colegio, a mi hermano y a mí.

Cuando era niño pasé por Los caballitos, en la Quinta avenida y Primera calle; por la barbería del Hotel Palace, en la Cuarta avenida y ¿12 calle?; y por la barbería España, en la Quinta avenida y Novena calle, todas en la zona 1.


06
Feb 08

Abriendo la Caja de Pandora

A lo largo y lo ancho de todo el espectro político -con excepción de los anarquistas- hay acuerdo en que al gobierno le corresponde garantizar la seguridad y la justicia. Los liberales clásicos y los libertarios coincidimos en que esa es la única justificación para su existencia. Pero del otro lado del espectro, se cree que esa es una de sus múltiples y abundantes funciones.

En la sociedad guatemalteca, el gobierno ha fracasado miserablemente en el cumplimiento de aquellas funciones. La inseguridad y la ausencia de justicia son lo que distingue a nuestra sociedad. Administraciones van, y administraciones vienen sin que los guatemaltecos podamos acariciar la esperanza de que el gobierno cumpla con esa razón de ser.

Por eso llama la atención que la oferta de seguridad de la administración socialdemócrata se base en policías comunitarias basadas en el apoyo solidario de los tributarios y de los electores para la provision de seguridad ciudadana. Una vez más se comprueba que la administración está más dispuesta a involucrarse de lleno en la satisfacción de las demandas de los grupos de interés y de los buscadores de rentas parasitarias, por medio del presupuesto del estado, que a cumplir con su cometido primordial.

Como dijo, atinadamente, un editorial de Prensa Libre “Desde la organización del Estado, su monopolio de la fuerza y la justicia puso fin a las venganzas personales de todo tipo de agravio que se cobijaba en el concepto del ojo por ojo”. Sin embargo, la administración chapina está abdicando de aquel compromiso. La administración socialdemócrata está abriendo la Caja de Pandora por tres razones:

Primero, porque con aquellos comités, que recuerdan las vigilancias que hay en países totalitarios como Cuba, la delación y las posibilidades de arbitrariedades y abusos se pueden poner a la orden del día. Si la administración no puede controlar ni evitar que la Policía Nacional Civil se involucre en delitos y en abusos, ¿qué va a poder controlar a vecinos maliciosos y armados?

Segundo, porque la administración ya nos cobra impuestos para seguridad y justicia, servicios que no provee.

Tercero, porque aunque los servicios que preste la gente en estas policías comunitarias son servicios a la comunidad, no remunerados; ¿qué evitará que esto sea Patrullas de Autodefensa Civil reloaded? ¿Qué evitará que los integrantes de aquellas policías reclamen pagos e indemnizaciones dentro de 10, ó 20 años?

Es evidente que los sistemas de seguridad y de justicia chapines han colapsado. Y es evidente que hay que hacer algo creativo. Sin embargo, la organización de vigilantes, y sobre todo en poblaciones aficionadas al linchamiento, es una idea muy mala.

De todos modos, como una contribución al diálogo sobre este tema importante, sugiero escuchar la conferencia de Bruce Benson, titulada Alternative Solutions to Crime.


06
Feb 08

USA Makes Adoption Harder, by John Stossel

USA Makes Adoption HarderBy John Stossel
Wednesday, February 6, 2008

Do you want to rescue an abandoned child and give him a loving home?

Don’t even try, says the U.S. State Department.

That’s not exactly what the bureaucrats said, but it’s close. The State Department says the Guatemalan adoption system “unduly enriches” so-called baby brokers and that “Guatemala has not established the required central authority to oversee intercountry adoption.”

“Central authority”?
This from our government?
They sound like Soviet apparatchiks.

Last December, the U.S. consul even butted his way into the Guatemalan Congress to make sure a sweeping new adoption law was up to American standards. The law is designed to put those profit-making brokers out of business by making adoption a government monopoly. But to thousands of kids awaiting adoption, a government monopoly could be a death sentence.
Yes, there have been horror stories about adoption fraud. Some children were stolen from families. This is horrible, but far from the norm. Out of more than 100 cases of alleged “baby stealing,” only five were confirmed as true, says Guatemalan journalist Marta Yolanda Diaz-Duran. That’s five crimes versus about 4,000 legal adoptions from Guatemala in 2006 alone. Guatemala has been the second leading source of adopted children coming to America — after China and ahead of Russia. The adoption-broker system — which relied on entrepreneurs providing a service for a fee — worked well enough that Guatemala was an adoption success story.

American adoption agencies (charging a fee) worked with Guatemalan adoption brokers (also charging a fee) to match willing couples with the right children. There was a near-perfect safeguard against baby stealing: two rounds of DNA tests to prove the biological mother gave consent.

The process wasn’t cheap — parents paid $25,000 or more, and brokers who spent months or years jumping though the bureaucratic hoops — made, horrors, profit! Hence our State Department’s outrage about adoptions that “unduly enrich.” The sentiment was captured perfectly by a UNICEF representative who huffed to The New York Times that adoption “has become a business instead of a social service.”

Oh, yes, everyone loves “social service.” But when adoption was a government-run social service in Guatemala, the results were disastrous.

I happened to be in Guatemala City last month visiting the Americas’ most free-market university, Universidad Francisco Marroquin. UFM’s president took me to visit Ines Ayau, a nun who runs an orphanage that was formerly in the hands of the government. The children are well cared for now, but before her church took over, Ayau said, the government staff had forced some children into prostitution. The orphanage itself was rat-infested and without electricity, and the government used the facility to funnel money to cronies. “Thirty-six persons were working, (but) 105 were on the payroll,”

Yet U.S. officials want adoption back in the hands of government?!

There’s little reason to expect the current government to do much better. Guatemala is one of the more corrupt nations in the world, 111th out of 179 countries, says Transparency International.

Even if the new bureaucracy isn’t corrupt, there’s little chance it will process adoptions as quickly as the brokers did because without profit, it has no incentive to move the kids through the cumbersome adoption process. When other countries have put adoption in government hands, adoptions slowed or stopped. Paraguay went from sending more than 400 kids to the U.S. in 1996 to sending zero in 2006.

That’s a tragedy.

It may make some people uncomfortable that a middleman charges $5,000 to arrange an adoption, but profit isn’t evil.

Someone has to be compensated for arranging the DNA tests and leading hopeful parents past the government’s obstacles. The orphanages need funds. If some Americans are willing to pay even $50,000 to adopt, that’s not a bad thing. NGOs, politicians and bureaucrats may call it disgusting “human trafficking,” but I call it finding love for children who desperately need it.
Guatemala has followed America’s lead, and now thousands of abandoned Guatemalan kids face spending their childhood in orphanages. Many could have found a home in the U.S. if only government — American and Guatemalan — had stayed out of the way.

John Stossel is an award-winning news correspondent and author of Myths, Lies, and Downright Stupidity: Get Out the Shovel–Why Everything You Know is Wrong.
Be the first to read John Stossel’s column. Sign up today and receive Townhall.com delivered each morning to your inbox.

©Creators Syndicate
Copyright © 2006 Salem Web Network. All Rights Reserved.


05
Feb 08

Marcado de por vida por el Carnaval

Hay cosas que lo marcan a uno en la vida y episodios de la infancia de los cuales uno no puede escapar. Este, es uno de ellos:

Cuando mis jóvenes padres viajaban -o andaban de parranda- mi hermano, Juan Carlos y yo ibamos a vivir a la casa de mi abuelita Juanita y de La Mamita (su hermana). Ese era un mundo centrado en nosotros. Ligeramente sobreprotector; pero enormemente creativo y entretenido. Aveces, se podía decir, un poco alejado de la realidad.

Cuando yo estaba en Segundo año de primaria nos agarró el Carnaval en esa casa. Por esos días, mi padre había regresado de alguna parte con un extraordinario traje de Batman para mí, y uno igual de admirable, sólo que de Robin, para mi hermano. Those were the days, my friend!

Pues bien…llegado el martes nos vistieron de Batman y Robin, nos dieron sendas bolsas de cascarones y caminamos a la parada del bus, que quedaba como a dos cuadras de la casa. Mi hermano y yo íbamos en las nubes con nuestros disfraces. Veíamos cómo se aproximaba el bus. El bus se estacionó. Lo abordamos. Mi abuela y mi tía abuela nos dijeron adiós en la parada. Y el bus arrancó.

Y todos se nos quedaron viendo, porque ¡todavía faltaba una semana para el Carnaval! Mi hermano y yo eramos los únicos pendejos disfrazados.


04
Feb 08

A 32 años de El Terremoto

¿Qué edad tenía usted cuando ocurrió el terremoto de Guatemala, el 4 de febrero de1976? Yo tenía 14 años.

Recuerdo que me despertó el sonido horrible, y luego el estremecimiento de la tierra. Mi cama se agitaba y yo tardaba en despertar del todo.

Cuando cesaron los movimientos me levanté y me vestí. Mientras lo hacía escuchaba los llamados confusos de mis padres y mis hermanos. Una librera había caído sobre la cama de mi hermano, Gustavo. Pero había sido detenida por la cabecera y no lo había lastimado.

Mi madre, o mi padre habían sacado a mi hermana, Guisela, que era la más pequeña; y mi hermano Juan Carlos estaba sacando de debajo de su cama a su perro, Manix. Simón, el papá de Manix acompañaba a mis papás.

Salimos a la calle y todo estaba en orden. Mis padres sacaron los carros a la calle y empezaron a sacar de la casa agua, colchas, y seguramente algo de comer.

Al amanecer todo estaba bien a nuestro alrededor. Parecía que no había pasado nada porque todas las casas estaban en pie y el único daño en la nuestra lo había sufrido una botella de Emulsión de Scott que se había caído en el comedor.

No había teléfonos y no había forma de comunicarse con mis abuelas que vivían del otro lado de la ciudad; así que temprano, con mi papá, fuimos en su busca. Cuando salimos de la zona 15 y llegamos a la bajada de Vista Hermosa vimos los primeros daños alarmantes. La carretera estaba quebrada. Más adelante había una pared colapsada. En la medida en que nos adentrábamos a la ciudad veíamos más destrucción, y el corazón se me aceleraba.

Recordaba las historias que mi tía abuela, La Mamita, contaba acerca de los terremotos de 1917 y 18. Recordaba historias de la ciudad devastada, de cómo su familia había tenido que ir a acampar al Parque Concordia. Recordaba historias de la escasez de agua y de alimentos y de la Gripe Española. Todo aquello daba vueltas en mi cabeza.

Llegamos a la zona 3 donde vivían mi abuelita Juanita y La Mamita. Ahí la devastación era casi total. Había casas completamente destruidas y había escombros en las calles. Yo me imaginaba sacando los cuerpos de las dos viejitas y en fin…fue un inquietante caminar a lo largo de tres, o cuatro cuadras de ripio esparcido en las calles. Cuando llegamos a su casa, las viejitas estaban bien. La casa estaba totalmente quebrada pero en pié. Ellas y unas amigas, tomaban café en la sala y todo estaba bien. Sacamos a las señoras y nos llevamos lo más necesario antes de cerrar la casa. Luego nos fuimos a la casa de mi abuela Frances. Al llegar a la Avenida Independencia nos enteramos que varias casas se habían ido al barranco y que había muertos. Rápidamente llegamos a la casa de mi abuela, que estaba en perfectas condiciones.

Ahí estaban mi bisabuela Mami, mi abuela Frances, una amiga de ella, mi tía Patricia y mis primos. Luego de constatar que todo estaba bien pasamos gasolina del carro de mi abuela al de mi padre y como yo tragué un poco de combustible, en el proceso, fui al enorme congelador de mi abuela y me comí dos panes congelados. Y ese fue mi desayuno. Entonces volvimos a nuestra casa, con la abuelita Juanita y La Mamita, y mi madre ya tenía todo organizado allá.

Para hacer la historia corta, durante varios días las viejitas durmieron en la sala de la sala de mis padres, mientras ellos, mis hermanos y yo dormíamos en el jardín en carpas que nos enviaron de Nicaragua unos amigos de mis papas. Yo dormí con mi ropa a la mano durante casi tres años. Ese terremoto de Guatemala, costó más de 23,000 vidas.
.
La foto es del Hotel Terminal y la obtuve del U.S. Geological Survey. El nombre de aquel hotel se debía a que estaba a inmediaciones de La Terminal de Buses de la ciudad de Guatemala; y terminal quiere decir final o último. Una enfermedad mortal es una enfermedad terminal; así que el terremoto fue terminal para el Hotel Terminal.


03
Feb 08

En el Centro Histórico, recuerdos en bronce

Estos letreros de bronce, o de latón, se encuentran en el concreto que cubre el crucero de la Sexta avenida y Octava calle(Sur y Poniente) de la zona 1 de la ciudad de Guatemala. ¿Quién sabe cuánto tiempo tienen de estar ahí?
.
Recuerdo que yo los veía cuando era niño y cuando iba al colegio en la Décima calle y Cuarta evenida de la zona 1. Recuerdo que en los años 80 aún se leían bien la mayoría de ellos; pero no recuerdo cuántos eran exactamente. Me acuerdo que había uno de Pepsi. Deben ser viejos, porque los números de teléfono aún son de cuatro cifras.
.
Los letreros que quedan son de: Royal Dry Cleaner; Ferretería El Candado Dorado, [ilegible]Productos de Calidad; Fuente de Soda Las Diamelas; Trajes [ilegible] Estilo [ilegible]; Cantel Buenas Telas; y La Estrella Muebles Fácil Pago.
.
Algunos de esos letreros han sido arrancados y otros quizás estén cubiertos por una capa de asfalto. De esos negocios, el único que ha sobrevivido con éxico al tiempo, a las modas y a las transformaciones es Cantel.
.
Hasta antes del terremoto de 1976, cuyo aniversario es mañana, era común ir a hacer compras y pasear por aquella área del Centro Histórico. Recuerdo que con mis padres o con mi abuela estacionabamos el auto en el parqueo que ahora está al lado de Los Cebollines, junto al extinto Almacén Marlin.
.
De ahí, uno subía y bajaba desde el Parque Central hasta el Parque Concordia, a lo largo de la Sexta Avenida y, dependiendo de la hora, había una pausa ya fuera en el bar del Hotel Panamerican; en la cafetería París, al lado de la actual Plaza Vivar; o en El Tejano, justo en donde ahora se encuentra dicha Plaza.
.
Las visitas a la Sexta incluian -aparte de los locales citados y dependiendo de con quién iba- La Perla, La Juguetería, Marlin, Max Tott, El Gran Emir, El Cairo, El Quijote, La Casa Música, Biener, el Cine Lux, Mi Amigo y La Ciudad de París. Entre otros. De estos sólo sobreviven, y muy venidos a menos, el cine, La Casa música y La Juguetería.
.
¿Qué irá a ser de los letreros ahora que están remodelando el crucero indicado? ¿Quién será responsable de su conservación, o de su desaparición total?
.
Por cierto que esta entrada no es un aval para las ideas absurdas de conservación por la fuerza, que impulsa el Alcalde Capitalino. No estoy de acuerdo con que la ciudad sea un lugar para el recuerdo, en vez de que sea un lugar vivo y productivo. Cuento lo que recuerdo para compartirlo y para que no se olvide.

02
Feb 08

Un buen consejo

De mi amiga, Claudia, recibí este consejo:

Cuando estés en una situación peligrosa haz como este zorro: fija la vista hacia el frente, callate el hocico y hazte pendejo…El orden de los factores no tiene importancia.


02
Feb 08

¡Ni un centavo más!

En esta semana nos enteramos, o más bien, confirmamos, que el Gobierno ha pagado un alto sobreprecio por las medicinas que compra. También leímos que el Organismo Ejecutivo andaba detrás de la aprobación de un préstamo de US$8 millones para consultorías.

Nos escandalizamos, hace poco, al enterarnos de que un estudio que no aparece, sobre el sistema de salud, podría haber costado unos US$6 millones. También leímos, con indignación, que en el Congreso habían gastado US$1 millón para comprar un sistema electrónico, para el control de las votaciones, y de que a los diputados no les da la gana usarlo. Leemos que los nuevos puestos en el Ejecutivo, para la administración socialdemócrata, costarán US$3.2 millones. El Organismo Legislativo está plagado de plazas fantasma. Todo esto es solo lo que se sabe; y la consigna parece ser: “¡Atásquense, coches, que hay lodo!”

En medio de aquella tragedia se asoma lo que es de esperarse, sin estado de Derecho y sin mercado confiables. Tras haber alcanzado su mejor ciclo de crecimiento de los últimos 30 años, la economía guatemalteca empieza a mostrar síntomas de desaceleración: el crédito bancario a las empresas y el Índice de Medición de la Actividad Económica muestran un ritmo descendente.
Pero claro, no hay nada tan malo que no pueda ponerse peor. Ahí anda el vicepresidente Espada, amenazando con que va a subir los impuestos al tabaco y al licor, y que va a elevar el Impuesto Único sobre Inmuebles, cosa que ya tiene encaminada el alcalde capitalino. Y la Junta Monetaria sube que sube las tasas de interés, alzas que castigan violentamente a quienes están pagando su casita, y marginan a quienes soñaban con empezar a pagar la suya. Los pipoldermos* son como Pac Man, que por donde pasan devoran y corroen.

Y si usted creyó que toda la tragedia terminaba aquí, entérese de que el Grupo Promotor del Diálogo Fiscal propondrá un paquete de impuestos que elevará la carga tributaria a 13.2 por ciento del Producto Interno Bruto. No es broma, nos quieren subir los impuestos en el momento en el que la actividad económica va en descenso. Claro que eso sólo puede ocurrir si usted deja que ocurra.

Mi opinión es que los pipoldermos, de la ideología que sean, no tienen derecho a pedir que usted trabaje más, para mantener a los que viven del presupuesto del Estado, hasta que no ocurran dos cosas: 1. Que cesen total y absolutamente la mala administración y el desperdicio de los impuestos tomados de los tributarios. 2. Que sea revisada la calidad del gasto público y que todo gasto innecesario o que sirva para atender las demandas de los buscadores de rentas parasitarias sea eliminado.

Solamente hasta que se cumplan aquellas condiciones previas se puede hablar de impuestos. El diálogo fiscal no debe ser con y entre grupos de interés, sino con los tributarios mismos; por lo que cualquier reforma tributaria debe ser sometida a consulta popular. Los que pagan deben poder ejercer su derecho a decidir si quieren pagar y para qué. Los tributarios tienen el derecho a saber, exactamente, cuál es el costo de tener gobierno.

Hasta ahora, los guatemaltecos hemos actuado más como súbditos que como ciudadanos. Habiendo sido criados en una cultura que no cuestiona la pretensión de unos en cuanto a vivir del trabajo de otros, por medio de los impuestos, estamos demasiado dispuestos a soportar canalladas como las que encabezan esta columna.

Con tanto desperdicio, ¿ya se dio cuenta, usted, de que el problema no es que los pipoldermos no tengan dinero? ¡Lo que les sobra es la plata, y por eso la malgastan y la hacen piñata! Si su asociación gremial se sienta a pactar impuestos con la administración, renuncie a ella. Si conoce de actos de corrupción y de desperdicio de tributos, escriba a Prensa Libre, o llame a Todo a pulmón. ¡Por Dios, no contribuya con su indiferencia al enriquecimiento de los que viven de la teta del Gobierno! *Pipoldermos: pícaros políticos que por el momento detentan el poder.

Publicada en el diario Prensa Libre el sábado 2 de febrero de 2008


01
Feb 08

Los niños sin padres perdieron; pero, ¿quién está ganando?

Miles de niños guatemaltecos huérfanos, o rechazados -que ya tenían padres adoptivos- quedarán en desamparo debido a la politización del recién creado Consejo Nacional de Adopciones en el que fueron monopolizados y centralizados los procesos de adopción en este país.

“Tres mil 500 procesos de adopción están en riesgo de anulación, si los expedientes no son autorizadas por el Consejo Nacional de Adopciones antes del 12 de febrero próximo.
El procurador general de la Nación, Mario Gordillo, explicó que la Ley de Adopciones establece que los trámites que quedaron pendientes en el 2007 deben registrarse en el CNA antes de la fecha citada. Añadió: Si no se cumple con ese requisito, automáticamente todos los expedientes quedarán anulados, y las personas interesadas deberán iniciar de nuevo los trámites.
Eso significa que los niños que ya tenían padres adoptivos quedarán en desamparo, porque con la nueva norma, es el CNA el encargado de buscar a la familia idónea para el menor, y dará prioridad a la solicitudes de familias locales”. La preocupación de Gordillo se deriva del problema que hay para que se haga efectiva la integración del CNA. A lo anterior se suma la resistencia del Ejecutivo a transferir Q10 millones de presupuesto, autorizados por el Congreso para que funcione esa entidad.