06
Feb 12

Falleció don José Luis Alvarez

Para los que frecuentamos La Antigua la imágen del maestro José Luis Alvarez y su caballete era inconfundible. También lo son sus extraordinarios paisajes en los que los colores y la luz se funden a través de su espátula y de sus manos magistrales.

A don José Luis lo ví, por última vez, en 2009 mientras pintaba serenamente en la Casa Popenoe, de La Antigua. A él se lo recuerda, también, porque el anverso de los billetes de Q50 está ilustrado con una alegoría del corte del café, que es obra suya.

Don José Luis falleció ayer, en su querida Antigua, luego de haber estado muy enfermo. Sin embargo, deja un legado inmenso y se cuenta entre los grandes artistas chapines de la plástica.


05
Feb 12

Cosas que ya no hacemos III

Una lista de Cosas que ya no hacemos se echó Así es la vida hace un momento en Facebook. Aquí van mis tres aportaciones más recientes:

-Hacer capiruchos con carretes de hilo y un “chaye”;
-Jugar chajalele con una tapita de gaseosa e hilo;
-Hacer teléfonos con cajitas de fósforos e hilo.

Estas se suman a:

Cosas que ya no hacemos II; y
Cosas que ya no hacemos.


01
Feb 12

Falleció Héctor Gaitán


Como me lo contaron, te lo cuento: guiado por El Cadejo y acompañado por sus amigos ente los espantos y los aparecidos se fué Héctor Gaitán, autor de la serie La calle donde tu vives.  Recordado por su habilidad para contrar cuentos e historias misteriosas y hasta de terror, don Héctor era uno de los guardianes de las leyendas chapinas.


30
Ene 12

Buzones de correo, en Belice

Encantadores me parecieron los buzones de correo en Belice.  No se puede decir que carecen de personalidad. Ciertamente parecen cosas de otra época y dan algo de nostalgia. Nostalgia por los tiempos en los que uno escribía cartas a mano, o enviaba tarjetas de Navidad. Nostalgia por la alegría que daba cuando llegaba el cartero a casa y traía cartas…no sólo cuentas.

A mí me gusta mucho el concepto de escribir cartas y de enviarlas por correo; y etos buzones son muy diferentes a los buzones chapines.


29
Ene 12

Nostalgia porque cerró “Pasta e basta”

Pasta e basta era uno de mis restaurantes favoritos. Nadie hacía la carbonara tan buena como Maurizio Arienti, su chef y propietario; y sus pizzas y sus pastas eran magníficas porque sus sabores eran primordiales, eran frescas y francas. También extrañaré, mucho, sus lenguas de gato.

Ir a Pasta e basta siempre era agradable, no sólo porque uno sabía que iba a comer sabroso; sino por la atención personalizada de Maurizio y porque -en su ambiente íntimo- uno siempre se sentía bienvenido.

Ahora, cuando pase caminando por la Plaza España no me parecerá raro que sienta algo de nostalgia, y que busque el aroma a aceite de oliva, a albahaca, y a pasta fresca…que ya no estará ahí.

Después de casi 10 años de hacer felices a sus clientes, Pasta e basta cerró sus puertas; y al perder ese rincón encantador, la Ciudad perdió uno de sus secretos mejor guardados.

Pasta e basta es el segundo restaurante italiano que me deja triste al cerrar sus puertas. El primero fue El Capuchino, de don Franco y doña María, que cerró sus puertas en La Antigua hace como 10 años, y todavía suspiro por él y su spaghetti con pulpo y su minestrone.

La foto, por cierto, es de los últimos raviolique comí en Pasta y basta, anoche, cuando Maurizio tuvo la gentileza de invitarnos a una despedida. ¡Muchos éxitos en lo que emprendas ahora, caro amico!

Gracias a Así es la vida, por la foto.


24
Dic 11

El incendio en la fábrica Flamingo

Así se vio el incendio de la fábrica de calcetines Flamingo, desde mi balcón. De lunes a domingo, todos usamos calcetines flamingo era el slogan de esta empresa.  Cuando yo era niño, para la celebración de mi cumpleaños 11, o 12, un cuate me llevó a regalar una caja de estos calcetines y recuerdo que eran varios y de muchos colores.  El slogan era pegajoso porque fue lo primero que me vino a la cabeza cuando me enteré cuál era el origen de la humazón.

El slogan de Flamingo es un clásico de la industria chapina; junto a La cigueña los trae y Mi amigo los viste, de los almacenes Mi amigo; No diga dólar, diga quetzal, no diga acumulador, diga Tikal, de los acumuladores Tikal; o Tan guatemalteco como tú, de Pollo Campero.


23
Dic 11

Aromas de Navidad

La Navidad me huele a ponche, manzanillas y pinabetes.  Huele a los nacimientos en las casas de mis abuelas, y a la cena y al intercambio de regalos en la casa de mis papás. Huele a mincemeat pie y a galletas recién horneadas. Tiene el aroma de sentarse en la acera a quemar cohetes ¡de uno en uno! Huele a tamal negro y tamal colorado para el desayuno del 25; y a caldo de huevos, hecho con los huesos del pavo, para el almuerzo.

Es la fiesta en la que más disfruto las sonrisas de mis sobrinos y las llamadas de mis amigos. ¡Me encanta el espíritu de Navidad!  Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, compartir con los que no tienen, y en mi caso, turrones y tamales.

Es una lástima que los enemigos de la alegría y del placer aprovechen para emprenderla contra lo que califican de consumismo. ¿Preferirían, quizás, que el mensaje navideño fuera: Llorad y arrepentíos, en lugar del que se manifiesta con la tradicional algarabía?

En el aspecto material, lo que otrora fuera las fiestas saturnalias –de los romanos– genera corrientes inmensas de ingenio y de emprendimiento.  Creatividad que produce alimentos, ropa, juguetes, luces, adornos y numerosos objetos de placer.  Muchas gentes tienen trabajo durante todo el año para preparar la parafernalia navideña.  De modo que lo que los scrooges critican como la parte maligna de la Navidad, resulta ser el pan de cada día y una vida digna para miles y quizás millones de familias alrededor del mundo.

La que estamos celebrando es una fiesta poderosa, cuyo encanto inocente y alegre invade a todo aquel que se relaja y tiene algo de niño.   Usted dirá que soy un cursi; pero aquí, y haciendo cálculos, los mejores recuerdos de mis navidades siempre han involucrado sonrisas.  Desde sonrisas inocentes, hasta sonrisas pícaras, pasando por sonrisas de complicidad y sonrisas de sí, yo también siento algo de nostalgia, pero me aguanto como los machos.

Dada su popularidad, parece evidente que los  humanos, de casi todos los colores y convicciones, disfrutamos de un festejo universal que nos recuerda los principios que valoramos, una fiesta propicia para intercambiar regalos y halagar a las personas que amamos.

Si alguien lee estas líneas: ¡Muchas bendiciones!, y que esta Noche Buena la pasen rodeados de amor y en paz.

Esta columna fue publicada por El Periódico.


17
Oct 11

Deliciosos chicos con “chicle”

Los chicos son unas de mis frutas favoritas; y, desde niño, algo que me gustaba mucho de aquellas frutas era encontrar la sustancia que servía para hacer chicles o goma de mascar. Los chicos de ahora, en su mayoría, no traen aquella goma por ser cruces cuyos cultivadores buscan tamaño y otras características.  Y no me extrañaría que la presencia de goma no sea una de aquellas.

Hace unos días, sin embargo, me topé con unos chicos riquísimos que, además, venían acompañados de abundante sustancia blanca que pude acumular entre mis dientes y disfrutar como lo hacía cuando era niño.

Esta goma, claro, es insabora; pero tiene suficiente consistencia como para que uno pueda imaginar como eran los chicles antes de que fueran hechos con goma artificial, en vez de con la extraída de las cortezas de los chicozapotes.

Cuando masco esta sustancia me acuerdo de mi viaje a El mirador y de aquella travesía por la selva en la que uno encuentra los chicozapotes marcados por los extractores de chicle; y de Guayacán, la novela de Virgilio Rodríguez Macal, que es acerca de las aventuras de los chicleros en la selva.

Aaaaaaaah, todo lo que desata un chico con chicle.


12
Oct 11

El cambio de costumbres

In illo tempore, y siguiendo las costumbres españolas, los chapines tomaban anís.  Lo que los guatemaltecos le ofrecían a las visitas era anís, o jeréz.  Cuando Guatemala se afrancesó, a mediados del siglo XVIII y principios del XX, se abandonaron aquellas bebidas y fueron sustituidas por el más fashionable cognac.  Otra gran revolución ocurrió a mediados del siglo XX cuando la II Guerra Mundial trajo soldados y costumbres estadounidenses, por lo que la bebida de moda pasó a ser el whisky; aunque en los hogares también se ofrecía el más humilde ron.  Hasta antes de los años 90, casi nadie ofrecía vino; pero ahora el vino se ha establecido en la cultura chapina con entusiasmo.

¿Será que estamos frente a otra revolución? ¿Qué toman los jóvenes, ahora? Toman Quetzalteca con rosa de Jamaica mezclada con Jägermeister, seguida de Red Bull.


09
Oct 11

El Gran Hotel y 5$ por un revólver

Anoche me encontré con este letrero en el Gran Hotel, Centro Cultura, Café-Bar a donde fui a comer una pizza y echarme un par de tragos con buenísimos amigos.  El Gran Hotel tuvo sus momentos de gloria a principios y mediados del siglo XIX para luego caer en la ruina total.  Y es desde hace poco que fue rescatado y funciona como un lugar de encuentro para el arte y la diversión.  ¡Y la buena música!  Es un lugar encantador que hay que visitar y disfrutar.

Antes de ahí pasamos a por otro par de tragos al célebre NOA, otro punto para el encuentro del arte y de la parranda en el Centro Histórico.  Otro lugar, también, en el que la música estaba estupenda.  Música electrónica y en vivo que -con buenísimos amigos- hizo una noche alegrísima.

El letrero, por cierto, dice ¡Ojo! 5$ Cinco pesos de gratificación daré a la persona que me entregue un revólver que dejé ayer en el común del Gran Hotel.  ¡Ojo! Y a mí estas cosas me encantan.  Mira tu que había un tiempo en el que alguien ofrecía cinco pesos por un revólver que dejó olvidado, y me pregunto si se lo habrán devuelto. O tempora, o mores.