Muy emotiva, y muy bien producida, fue la presentación de La Guatemala de antaño II, organizada por la Cinemateca Universitaria Enrique Torres anoche en el la Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Angel Asturias. Había que ver con qué emoción aplaudió la concurrencia, de pie, al final de la presentación
Durante aquella fueron proyectadas imágenes de Guatemala que comenzaron con tomas de 1915 en la Estación Central del Ferrocarril y concluyeron con tomas de cuando Miguel Angel Asturias recibió el Premio Nobel, en 1967; y las mismas forman parte de los archivos fílmicos de la Cinemateca. Y la exhibición es una muestra de los valores históricos, estéticos y culturales que caracterizaron a la sociedad guatemalteca en la primera mitad del Siglo XX.
La presentación fílmica ya era buena en sí misma; pero los organizadores la combinaron con las estupendas participaciones de la Banda Sinfónica Marcial, y con la Marimba de Conciertos y el coro de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Y la verdad es que el equipo de la Cinemateca, dirigido por Walter Figueroa, se lució. Ese equipo, por cierto, está integrado por Marco Antonio Alonzo, Javier Corleto, Marvin Duarte, Merlin Hernández, César Pozuelos y Edgar Dávila. La marimba es dirgida por Edgar Sosa; el coro lo dirige Edgar Muñóz; y la banda es conducida por Nery Cano.
El de 1915 es un año importante en mi familia porque es el año en que nació mi abuela, Frances; y en la presentación se vieron carruajes que podrían haber sido los del Establo de Schuman, que era propiedad de mi tatarabuelo. Las tomas de la Huelga de Dolores de 1928 fueron muy interesantes por cándidas y divertidas, y porque mostraban algunos aspectos de la ciudad. El vídeo que acompaña a esta entrada es de la Jura de la bandera, por los colegios de la capital en la Plaza de Armas, en 1929.
Las tomas de la Primera Conferencia en Honor a los Delegados Centroamericanos en la Escuela de Medicina, en 1934, son fascinantes por la solemnidad y la elegancia de la ocasión; y la visita de unos marinos franceses a la Plaza Barrios, en 1935 muestra interesantes aspectos de la ciudad.
El décimo segundo tema de La Guatemala de Antaño II fueron curiosísimas tomas de la Feria de Noviembre de 1939 y tomas del hipódromo en las que pudo haber aparecido mi bisabuela, Adela, que criaba caballos de carreras para ocasiones como aquellas. El décimo octavo tema fue un juego de béisbol junto al Templo de Minerva, monumento que fue destruido por La Revolución.
Las tomas de la Penitenciaría Central son abundantes e impresionantes. Yo todavía recuerdo ese edificio ominoso que quedaba en donde ahora están la Corte Suprema de Justicia y la Torre de Tribunales. El bus de mi colegio pasaba enfrente todos los días y, cuando los presos fueron trasladados a la Granja Pavón, y el viejo edificio fue abandonado estuvo abierto para visitas. Empero, con el cuento de que eso no era para niños, mi padre nunca quiso llevarme.
Hay tomas del aeropuerto viejo, mismo que mis padres y yo usamos varias veces para entrar y salir del país, y que ahora ocupa la Fuerza Aerea. Tengo recuerdos muy vivos de aquel edificio que todavía conserva algunos de sus encantos. Recuerdo que había murales de los caciques centroamericanos, recuerdo que las máquinas traganiqueles estaban a mano derecha y recuerdo que desde el balcón uno podía ver los aviones en la pista. Recuerdo que una vez, mi padre me llevó a la torre de control. Hay, también, tomas de la construcción del aeropuerto nuevo, edificio que es muy hermoso y cuyo techo tuve que medir en una de esas etapas extrañas de mi vida.
En fin…si se presenta la oportunidad y usted puede ver este magnífico trabajo de la Cinemateca, ¡no se lo pierda! Y, muchas gracias a Así es la vida, por la invitación.
Dear John fue la peli que fui a ver el domingo en Magic Place. Y fue buena opción por tres razones principales:
1. Me relajó luego de los acontecimientos de entre el jueves y el sábado.
2. Me gustó mucho por el uso de las cartas y el correo de verdad. Y esto es porque a mí me gusta escribir cartas. Me gusta tomar el papel y la pluma…y escribir. Cuando estudiaba en la University of Maryland yo escribía a casa todas las semanas. Ya fuera en el campus, o en algún rincón en Washington, D.C. escribía tres cartas. Disfrutaba mucho, no sólo de escribir las cartas, sino de cerrar los sobres y de irlos a dejar al correo. Creo que el uso de cartas es algo que no debería abandonar. Es, quizás, un arte que debería cultivar. Y es muy recomendable para relajarse y para ordenar las ideas, así como para conservar y compartir recuerdos e impresiones
3. La tagline de la Dear John es: Is duty enough reason to live a lie? y esa es la razón de fondo por la cual me gustó la peli; porque cuestiona el concepto del deber. Esa ideadel deber es causa de mucho sufrimiento y de mucho sacrificio . En la peli, los protagonistas se sacrifican por otros: él por el estado, y ella por otros que la necesitaban. Ambos renuncian a lo que de verdad valoran para entregarse al deber….y a la mentira. Cada vez que tomamos decisiones irracionales, cada vez que sacrificamos lo que valoramos, y cada vez que falseamos la realidad, ponemos en riesgo nuestra felicidad y nuestras vidas.
Cada vez que actuamos de forma altruista, estropeamos nuestras vidas (y/o las de otros); y ahora, no es común que el cine y el arte pongan en evidencia esa realidad. Por eso me gustó mucho Dear John.
Cuando se trata de hacer justicia, ¿qué es más importante, la política y el poder, o la justicia? Y, cuando se trata de hacer justicia, ¿qué es más importante, las estadísticas, o la justicia? Cuando el sistema está corrupto, ¿el sistema de justicia sirve a la justicia? ¿Es cierto, o no, que el fin justifica los medios? ¿Es posible hacer justicia cuando se falsea la realidad? ¿Es moralmente aceptable violar los derechos individuales de las personas cuando están en peligro el poder?
El sábado, en Magic Place, vi la película El vengador o Law Abiding Citizen; una peli que todos aquellos a quienes les interesan las relaciones entre la justicia y el poder deberían ver. Hay que repensar lo que creemos saber de aquellas relaciones. Además…es un buen thriller.
El cineasta Nicolás Battle vino a Guatemala y apoyó la idea de que los cineastas locales deberían tener la facultad de tomar dinero ajeno, por la fuerza, y destinarlo políticamente para satisfacer sus inquietudes aunque los propietarios de aquel dinero no deseen que sea así. ¡Por supuesto, y claro, que Battle no lo puso así!; pero, ¿qué, si no eso, es la pretensión de que haya una ley que fomente el cine nacional con dinero de los tributarios?
No es por nada que Federico Bastiat escribió que El estado es la gran ficción por medio de la cual todo el mundo trata de vivir a expensas de todo el mundo; y a pesar de la generalización injusta de Bastiat, se entiende el punto. ¿O no? El estado es una gran ficción que sirve a los gorrones. Como los cineastas que andan promoviendo la ley citada.
Cada año $500 millones que son propiedad de personas privadas son protegidos contra la corrupción, la mala administración y el desperdicio que son protagonizados por los políticos socialistas y sus funcionarios. Cada año $500 millones que son propiedad de personas privadas son protegidos contra la expoliación.
Raymond Baker, director de la organización Global Finantial Integrity vino a asustar con ese petate del muerto que es el contrabando; y creo que él y los funcionarios chapines que lo celebran deberían ver IronMan. Mi frase favorita, de Tony Stark, y la razón por la cual esta peli tiene relación con este tema de los impuestos al comercio internacional es la siguiente:It is my property, and you can´t have it.
Yo creo que los empresarios chapines deberían ver Iron Man. Los ayudaría mucho a subir su autoestima y a no intimidarse por el hostigamiento al que son sometidos por los políticos socialistas y sus funcionarios, por sus comparsas como GFI, y por los empresaurios.
El comercio internacional no es más que el comercio entre personas (individuales, o jurídicas), y no no hay diferencia alguna entre dos personas comerciando entre la zona 1 y la zona 2 de la ciudad de Guatemala, o entre el municipio de Guatemala y el de Amatitlán, o entre el departamento de Escuintla y el de Santa Rosa. Tampoco la hay entre dos personas comerciando entre Guatemala y México, o Guatemala y cualquier país del mundo.
La diferencia -aparente- es artificial porque se basa en las fronteras, que son demarcaciones políticas. El comercio entre personas de Guatemala y México está regulado, controlado, prohibido, permitido y gravado, como no lo está el intercambio entre personas de San Marcos y de Petén, porque hay políticos que así lo disponen. Nada más. Si no fuera porque los políticos establecen regulaciones y gravámenes sobre el comercio entre personas de diferentes localizaciones políticas, el llamado contrabando no sería nada más, ni nada menos, que comercio o intercambio voluntario y pacífico. Como el que hay entre las personas de El Progreso y Quiché.
El contrabando, pues, no es un delito intrínsecamente inmoral o delicta mala in se, como se dice en la doctrina del Derecho. Es un delito sólo porque está prohibido por la ley positiva o delicta mala quia prohibita. El asesinato y el robo son delitos intrínsecamente inmorales porque violan derechos ajenos como el derecho a la vida y el derecho de propiedad; pero eso no ocurre con el contrabando qua intercambio.
El delito de contrabando existe, de forma artificial porque los políticos han dispuesto que las personas no pueden intercambiar bienes, a través de las fronteras, sin entregarle una porción de sus expectativas de ganancias a aquellos que controlan las fronteras. De hecho, el delito de contrabando tiene su origen en el despojo y en la expoliación que los que controlan las fronteras ejercen contra la propiedad de quienes intercambian pacífica y voluntariamente a través de ellas. Y encima los políticos disponen que, si las víctimas de la expoliación tratan de evitar ser despojados, incurren en delito.
Este es un caso típico en el que la legislación, en vez de proteger la vida, la propiedad y la libertad de las personas sirve para violar aquellos derechos y para convertir a los ciudadanos en súbditos. Por eso es que los aranceles son inmorales. Y, en contraste, el intercambio pacífico y voluntario, es un estándar de moralidad.
Joseph Ratzinger, en Fátima, atacó a los políticos, intelectuales y profesionales de la comunicación que promueven una cultura única y desdeñan la religión e intentan silenciar la fe. Lo de la cultura única es particularmente curioso, viniendo de una organización piramidal, global y que se cree dueña de la única y verdadera fe. De una organización que quemaba amenazaba e intimidaba, le colgaba senbenitos, despojaba de sus propiedades, torturaba y quemaba en la hoguera a los que no estaban de acuerdo con sus dogmas, ni con su poder. Tal es el caso de Galileo Galilei, el de los caballeros templarios, y el de Giordano Bruno por mencionar sólo tres. La noticia está aquí.
De hecho, el asunto me recordó que anoche vi Joan of Arc, la peli de Luc Besson; y lo que dijo Ratzinger me recordó la escena del juicio de Juana en el que el obispo Cauchon le advierte a La doncella de Orleans: Juana, no te estas ayudando a ti misma cuando te niegas a someterte a nuestro juicio.
cine / Historia — Comentarios desactivados en Cine de principios del siglo XX 18 Mar 10
Debe haber sido fascinante asistir a una función de cinematógrafo en la Guatemala de 1908. Las películas eran mudas, claro; y así como en otros países eran acompañadas por un pianista que tocaba en vivo, aquí, en Guatemala, la música era de marimba. Eso me contaban mis abuelitas.
El primer cinematógrafo de Guatemala fue el de Carlos Valenti. En octubre de 1896 el Diario de Centro América, de Guatemala, publicó un anuncio que decía: Cinematógrafo: Se nos dice que el señor don Carlos Valenti ha pedido al extranjero, y está en camino para esta República, un aparato de este precioso invento que tanto ha gustado entre nosotros.
El 6 de febrero de 1897 se anunció en el mismo diario y por parte de Carlos Valenti el estreno de la primera exhibición de cortometrajes (vistas), en el interior de la casa que albergaba la Peluquería Italiana, de su propiedad, ubicada en la 8ª Avenida y 10 calle de la zona 1. Dicha casa se situaba en la esquina opuesta al costado derecho de la Iglesia El Carmen. Este Carlos Valenti fue padre del pintor homónimo.
El aparato importado por Valenti fue un Vitascopio de marca Edison de 35 mm. comprado en Estados Unidos. El 6 de febrero fue presentada la primera función de varias tandas, cada una compuesta de los siguientes 8 cortometrajes: Baños de mar, Chiste de pescadores, Ejercicios militares, Paseo Este de New York, Maniobras de un incendio, Procesiones en honor a Mc Kinley, Cataratas del Niagara y Salvación de negros arrojados al mar. El precio por una serie de tandas era de $.1.00 y los niños pagaban la mitad.
Las presentaciones duraron muchos años y comenzaron en el interior de la Peluquería Valenti a la que se denominó Salón o Cinematógrafo Valenti, posteriormente fue trasladado a la 9ª Calle entre 8ª y 9ª Avenidas (lugar donde actualmente se encuentra el Centro Cultural de la Fundación Paiz), en donde ya se le denomino Cine Valenti. Todo el frente de la casa era utilizado como local del cine y la parte posterior era el hogar de la familia Valenti. Posteriormente fue ubicado en el Salón Excélsior en donde se tiene referencia que su hijo Emilio Valenti se encargo de la administración al regreso permanente de Carlos Valenti a Italia (1909-1910).
El domingo 29 de octubre de 1905 Carlos Valenti filmó las Fiestas de Minerva (1899-1919), creada por el presidente Manuel Estrada Cabrera con el objeto de patentizar su devoción por la Educación. Se celebraba el último domingo de octubre, fecha del cierre escolar. En él se realizaban discursos políticos, gimnasia rítmica escolar y maniobras militares. El desfile era filmado en película y posteriormente presentado al público en una jornada de entretención y de curiosidad. El italiano Carlos Valenti, empresario transeúnte del cinematógrafo, llegó en mayo a Guayaquil y presentó, en el Teatro Olmedo, Las fiestas de Minerva en Guatemala.
Basada en la historia real de Preston Tucker, un diseñador de autos visionario, del siglo XX. La peli cuenta sobre la lucha de un hombre para diseñar y fabricar el auto del mañana; un vehículo con características de diseño y de seguridad (tales como cinturones) que, desde entonces son comunes en todos los autos. Como presagio de eventos políticos que ocurrirían después, los tres grandes fabricantes de autos, de Detroit, contratan al senador de Michigan Homer Ferguson, para destruir el negocio de Tucker por medio de una investigación de la Securities and Exchange Commission. En el apasionado cierre de su declaración, durante el juicio que se le sigue, Tucker elogia al sistema de libre empresa por facilitar que individuos de cualquier raza, credo o clase tengan éxito. Explica que, en un sistema así, florecen las ideas novedosas; pero que, cuando interviene el gobierno, por medio de regulaciones, impuestos, el estado de bienestar corporativo, entonces los emprendedores y sus innovaciones que podrían cambiar el mundo para mejor son aplastadas por la burocracia; y la libertad es hecha a un lado.
La faute á Fidel!, es un acercamiento a la forma en la que los niños tratan de entender el mundo de los adultos. La peli ocurre en el contexto de un grupo de revolucionarios chilenos que vive en París durante los últimos tiempos de Salvador Allende. La pequeña Anna de la Mesa -a quien los amigos de sus padres llaman La Momia, porque no se adhiere a las fiebres revolucionarias- es un personaje encantador.
En aquellos tiempos, los partidarios de la revolución llamaban momios a quienes se oponían a los planes de la alianza Allende-Castro. Con humor siniestro decían: Los momios al paredón, y las momias al colchón.
Absurdistan, es la parodia de un pueblo de la ex Unión Soviética en el que cunde la desidia porque ningún gobierno se ocupa de nosotros. En ese contexto, no es extraño que la única persona laboriosa y con algún entendimiento de la tecnología y de la ciencia sea objeto de burla y de abusos por parte de la comunidad. En cierto sentido quizás le recuerde a Borat; pero mucho menos mordaz.
Carpe Diem significa Apodérate del día (sin desperdiciarlo) y resume bien mi visión del mundo. La libertad es el valor fundamental que guía mi vida y mis reflexiones en Carpe Diem. Vivo en Guatemala, un país que aún está por ser construido y en el que los derechos individuales y la igualdad ante la ley son precarios. Por eso, aquellos son mis temas favoritos para estos comentarios. Con todo y todo, este espacio -políticamente incorrecto- existe al amparo del artículo 35 de la Constitución de la República; y del 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (por si acaso). Me gustan la cocina, la lectura y la compañía de mi familia y de mis amigos. También me gusta pasar tiempo conociendo mi país y a su gente. Al perpetrar Carpe Diem comparto con mis lectores algunas reflexiones y experiencias en busca de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es pacífico. ¡Por la libertad y la razón!
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