02
Mar 26

Cinco escenas top de Nuremberg

 

Tengo cinco escenas favoritas en la película Nuremberg, el juicio del siglo. Te la recomiendo porque está más que buena. Lo que viene no son exactamente spoilers; pero si no estás familiarizado con la historia del nazismo y del Holocausto, tal vez no quieras leerlo antes de ver la peli.

No te vayas a perder Nuremberg, el juicio del siglo.  Está en Cinépolis. 

En la primera, el juez Robert H. Jackson cita al psiquiatra Douglas Kelly en las ruinas del Reichsparteitagsgelände, el vasto complejo, diseñado por el arquitecto Albert Speer bajo las órdenes de Hitler, que estaba inspirado en la arquitectura romana antigua para proyectar grandeza y poder. Ahí Adolf Hitler y el Partido Nazi realizaban sus rallies anuales masivos. Jackson cita a Kelly para explicarle que el juicio se realizará en esa ciudad porque ahí empezó todo, no sólo por lo simbólico de los rallies sino porque ahí se promulgaron las infames leyes de Nuremberg.

Mediante esa legislación, el régimen nacional socialista pasó de la propaganda y la violencia esporádica a una discriminación institucionalizada y luego a la solución final contra los judíos, y eso marcó un inicio en términos de su consolidación legal y su impacto duradero en la historia.

La segunda escena es la conversación (ficticia) del juez Jackson con Eugenio Pacelli porque humaniza el debate sobre la moralidad en tiempos de crisis (que Ayn Rand aborda muy acertadamente en La ética de las emergencias, de su libro La virtud del egoísmo), critica el rol ambiguo del Vaticano en la II Guerra Mundial (tema que ha sido debatido) y sirve como espejo para amenazas actuales como el negacionismo.

La tercera escena es la conversación entre el doctor Kelly y el sargento Howie Triest cuando el primero está a punto de abordar un tren y dejar Nuremberg. En un momento de aquella charla Howie le pregunta a Kelly: ¿Quieres saber por qué pasó aquí [en Alemania]? Porque la gente lo dejó pasar. Y cuando quisieron detenerlo, ya era tarde.

Ese es un insight que no sólo se aplica a la Alemania nazi; sino a ese país y a Europa entera ahora mismo, mientras lees estas líneas, no solo en cuanto al antisemitismo, sino con respecto a la invasión islamista. Ocurren porque la gente deja que ocurran, y cuando quieran detenerlos, ¿será demasiado tarde?

La cuarta escena es cuando el doctor Kelley encara a Hermann Göring en su celda luego de ver las escenas de los horrores del Holocausto. ¡Qué escena tan intensa! Es fascinante la calma escalofriante de este narcisista patológico, inteligente y con un ego inflado, minimiza la evidencia horrorosa y se presenta a sí mismo no como un monstruo y sádico que admite su maldad, sino como un burócrata de alto rango que se ve a sí mismo como un héroe alemán cuya misión era rescatar la gloria nacional.

Esa escena me recordó a la filósofa Hannah Arendt y su concepto de la banalidad del mal. En ese contexto Göring no es un demonio sádico, sino un hombre banal en su maldad, carismático e inteligente; pero irreflexivo moralmente, obediente al sistema nazi por ambición y nacionalismo (contra el que advierte Ludwig von Mises en El gobierno omnipotente). Kelley lo enfrenta con la esperanza de obtener una confesión dramática; pero recibe excusas rutinarias, lo que subraya que el mal surge de la burocracia y la conformidad, no de una locura inherente. Arendt vio lo mismo en Adolf Eichmann: perpetradores que cometen horrores sin pasión, solo por cumplir órdenes.

En la escena de la celda, Kelley muestra su quiebre emocional y pasa de un enfoque clínico y ambicioso (porque quiere escribir un libro sobre los nazis) a una rabia cruda. Le grita a Göring sobre la solución final y le exige accountability. Kelley, expuesto a las escenas de los campos de concentración y a las evaluaciones diarias, internaliza el horror, y concluyó que los nazis no eran locos sino personas ambiciosas con bajos estándares éticos, un hallazgo que lo atormentó hasta el fin de sus días.

Finalmente la advertencia de Douglas Kelley en la radio, cuando el psiquiatra expone sus conclusiones sobre la naturaleza del mal, y hace énfasis en que los nazis no eran anomalías únicas, sino que el potencial para tales atrocidades existe en cualquier sociedad. Esta escena subraya el tema central de la banalidad del mal y deja un mensaje perturbador sobre la vigilancia eterna contra el totalitarismo y el colectivismo.

No quiero terminar estas meditaciones sin decir que Russel Crowe y Rami Malek tuvieron una química impresionante en esta película; y que estoy seguro de que merecen premios Oscar por sus actuaciones más que sobresalientes. Eso sin contar con que el director, James Vanderbilt logró transmitir los dramas de los protagonistas y los dramas de Nuremberg y el Holocausto con una maestría también digna de ser premiada.

Películas como esta nos recuerdan que el mal no es un capítulo cerrado de la historia, sino un riesgo latente que acecha en la complacencia cotidiana.


20
Feb 26

¿Otra captura regulatoria?

¿Cómo se llama cuando un grupo de personas tiene un bisne en el que producen algo y, como no logran vender toda la producción, consiguen legislación para forzar a la gente a comprar su producto? Alguien podría decir que es un privilegio que viola la soberanía del consumidor, que es captura regulatoria (como en el etanol), o que es búsqueda de rentas parasitarias. Es el mercantilismo de toda la vida.

¿De verdad hay artistas que quieren que su arte dependa de favores politicos? La ilustración es de Grok.

¿Cómo se llama cuando un grupo de personas quiere tener un bisne en el que producirá algo que muy posiblemente no se venderá bien y consigue legislación para forzar a otros a pagar la producción del bisne? Igual. Exactamente igual, y tal es el caso de la legislación de cine que se discute en el Congreso. Con el agravante de que crea un instituto que será erigido como ente rector de la cinematografía nacional.

Es decir, que el instituto tendrá la autoridad principal, la dirección estratégica y la responsabilidad política de guiar, regular y supervisar todo el ecosistema cinematográfico del país. ¿De verdad hay artistas del cine pidiendo un ente político que centralice el control de su arte? ¿Se dan cuenta de lo que esto significa para la creatividad, la innovación, el espíritu emprendedor y la libertad de expresión?
 
La legislación en cuestión, además, crea un consejo de cinematografía multisectorial (entre políticos y cineastas) cuya función sería asesorar al zar del cine chapín. Tanto el consejo como el instituto hieden a plazas y partidas presupuestarias para socios, compadres, correligionarios y amantes.

¿De dónde va a salir el dinero para esa piñata? ¡De los bolsillos de los tributarios, por supuesto! De multas y permisos. De un impuesto de Q2 por entrada en salas y 1% sobre distribución/exhibición, con exenciones para obras 100% nacionales. Y aquí asaltan dudas: ¿Qué es una peli 100% nacional? Si el director es extranjero, ¿la peli ya no es nacional? Si uno o dos actores son de otro país, ¿la peli ya no es nacional? Si el productor es de más allá de las fronteras patrias, ¿ya no es nacional la peli? Si una o dos escenas se filmaron en el extranjero, ¿ya no es nacional la peli?

Esta semana leí que posiblemente el zar del cine consiga financiamiento para su instituto mediante el cobro de US$1 por cada boleto aéreo vendido a extranjeros con destino a Guatemala. Da la impresión que el privilegio, la captura regulatoria y la búsqueda de rentas parasitarias confirman que, como dice un amigo, gobernar es gravar para gastar.

Así como hay grupos empresariales cuyo éxito depende de sus relaciones cercanas con políticos y burócratas, también hay grupos de artistas que pretenden gozar de ese privilegio. Y si ocurre en el mundo, ¿cómo no va a ocurrir en Guatemala?

En los EE. UU. los grandes de Hollywood se benefician en perjuicio de los independientes y hacen lobbying para incluir sus intereses en los acuerdos comerciales en detrimento de la competencia libre. En Canadá los subsidios y las cuotas favorecen a los cineastas establecidos, protegen ineficiencias y redistribuyen ingresos hacia un pequeño grupo.

En Argentina (Hispanoamérica) la ley de cine ha alcahueteado el clientelismo y la corrupción; grupos de productores aliados a los gobiernos han influido en la asignación de fondos y en la priorización de proyectos de allegados a los pipoldermos. Los recursos se han concentrado en un círculo cerrado de productores y directores.

En México (como no) la supuesta legislación protectora y promotora ha generado críticas recurrentes de que el sistema ha sido capturado por grupos de interés establecidos (productores grandes, distribuidores, sindicatos y redes cercanas al poder político), lo que ha generado clientelismo, corrupción y exclusión de independientes.

La legislación en cuestión y sus promotores (que serán beneficiados) dicen proteger la creatividad y expresión al fomentar una industria nacional de cine; pero en la realidad, la normativa socava la empresarialidad y el mercado con impuestos, subsidios y obligaciones que distorsionan incentivos naturales y arriesgan ineficiencia y corrupción. En todo caso sería preferible reducir barreras regulatorias generales (como trámites para rodajes) y dejar que el mercado guíe la inversión, como sugiere el Texas Policy Research contra subsidios cinematográficos. En el contexto chapín estropearía la posibilidad de desarrollar una industria del cine sana, que no dependa de la teta del Presupuesto para políticos y burócratas, y que no se convierta en arma para la batalla cultural en manos de los que sí han leído y entendido a Antonio Gramsci.

Columna publicada en República.


28
Dic 25

Adiós a Brigitte Bardot

 

Brigitte Bardot fue actriz y cantante, y Wikipedia dice que fue famosa por interpretar personajes con vidas hedonistas y que fue uno de los símbolos de la llamada revolución sexual. Su película And God Created Woman escandalizó en los Estados Unidos de América y muchos dueños de cines fueron arrestados solo por proyectarla; allá no era bien vista porque usaba… bikinis.

Brigitte Bardot en 1961, el año en que nací. Foto de ETH-Bibliothek Zürich, Bildarchiv / Fotograf: Comet Photo AG (Zürich) / Com_L10-0171-0017 / CC BY-SA 4.0, CC BY-SA 4.0.

Bardot conocía los peligros de la islamización de Europa y fue multada por opinar al respecto. Puede decirse que su vida es un caso para hablar sobre la libertad de expresión.

No recuerdo haber visto película alguna de B. B., pero en los años 80 andaba yo haciendo mandados con mi abuela, Frances, en la zona 1. En una de tantas pasamos frente al Cine Sexta Avenida, donde exhibían una película porno titulada Viudas en calor. Mi abuela —que era una mujer de mundo— vio la cartelera y me preguntó: ¿Cómo puede ser una película que se llama “Viudas en calor”? Entendí que era una pregunta retórica y mi abuela añadió inmediatamente: Este cine se llamaba París y siempre fue famoso por exhibir películas muy atrevidas, como las de Brigitte Bardot.

El Cine Sexta Avenida ya no existe y el inmueble que ocupaba, en la Sexta avenida y Décima calle de la zona 1, está siendo renovado.

Esta foto, del viejo Cine Sexta Avenida, es de antes del 2020.

Adiós Brigitte Bardot. Con ella se fue un pedazo de esa libertad  que tanto escandaliza… y tanto nos hace libres.


11
Nov 25

“Frankenstein”, ovación de pie

 

No pude evitar aplaudir cuando concluyó la pelicula Frankenstein, de Guillermo del Toro.  ¡Que fotografía! Visualmente, esa fantasía romántico/gótica basada en la novela de la genial Mary W. Shelley (que la escribió a la edad de 18) es un lujo. Su estética es sobrecogedora.  Por donde se la vea, yo digo que es casi imposible ser más fiel al libro no solo en forma (aunque difiera en un par de detalles), sino en fondo.  ¿Y qué decir de las actuaciones? 10/10. Esa novela/película de carácter ético debe ser vista y conversada. 

Poster de Frankenstein via Wikimedia Commons.

Tengo varias frases favoritas en la peli:

  • Mientras estás vivo, ¿qué recurso tienes sino vivir? Victor
  • Tú puedes ser mi creador, pero a partir de hoy, yo seré tu amo. La creatura
  • En ti he creado algo verdaderamente horrible, Victor; a lo que la creatura responde: No algo, alguien. Víctor
  • No puedo morir; y no puedo vivir…solo. La creatura.
  • El milagro no es que yo hable. Es que tu escuches. La creatura.
  • Victor, sólo escuchas cuando te hago daño. La cratura.
  • Me diste una vida no deseada. Te la devuelvo. Me creíste un monstruo. Ahora te devuelvo el favor. La creatura
  • La elección [la facultad de elegir] es la semilla del alma. Elizabeth

En abril de 2020 participé en el club de lectura virtual Rights and Responsibilities in Frankenstein and The Theory of Moral Sentiments, organizado por el Liberty Fund y fue una experiencia enriquecedoraEn esa ocasión hablamos sobre temas como si The Theory...es una obra trágica, u optimista.  Sobre la relación entre justicia y beneficencia. ¿Es lo mismo ser padre, que creador? Hablamos sobre la responsabilidad y sobre si Victor Frankenstein es un esquizofrénico y la creatura es, o no un alter ego. ¿Cuál es la diferencia entre llamar creatura, o monstruo a la obra de Frankenstein? Hacer promesas, ¿es moral, o inmoral? ¿Por qué es que, a veces, las personas se sienten culpables a la hora de castigar a los responsables de crímenes?

Durante el fin de semana, Frankenstein me llevó por varios vericuetos, seguramente para mi clase de ética de la libertad:  Un análisis ético objetivo permite extraer paralelismos profundos y contrastes reveladores entre la novela de Shelley (y la peli de del Toro) y la ética Objetivista:

El egoísmo racional vrs. el altruismo sacrificatorio

La ética Objetivista define la virtud del egoísmo como la racionalidad en la persecusió del interés propio a largo plazo, sin sacrificar a otros, ni ser sacrificado. En Frankenstein:

Víctor Frankenstein actúa inicialmente desde un egoísmo racional: su ambición científica es un acto de creación personal, un fin en sí mismo. Su error no es el egoísmo, sino la evasión de la realidad (un vicio cardinal en el Objetivismo): al crear el ser, rehúsa asumir las consecuencias racionales de su acto (la responsabilidad de guiar a una mente racional naciente).

La creatura, por su parte, no nace malvad, sino que se corrompe por el rechazo de su creador, el rechazo social y la ausencia de guía racional. Su demanda de una compañera es un grito de altruismo forzado: exige que Víctor sacrifique su vida y valores para redimirlo. En la novela, Víctor, al ceder parcialmente y luego retractarse, oscila entre altruismo y evasión, y nunca afirma su derecho moral a su propia vida.

La creatura encarna la mentalidad del second-hander, que Ayn Rand expone bien en El manantial: vive para la aprobación ajena, y al no obtenerla, recurre a la violencia. Víctor, en cambio, representa al creador que traiciona su propia mente al evadirse de la lógica de sus acciones. 

Claro que a creatura no vive para la aprobación ajena al inicio (en el calabozo, por ejemplo). Busca reconocimiento racional de su mente y virtud, algo moralmente legítimo (como en la cabaña donde hay empatía y bondad y al hacer tareas para la familia). Solo después del rechazo sistemático —y al no encontrar ningún ser racional que responda con juicio en vez de miedo— comienza a exigir por fuerza lo que no puede obtener por valor.

La responsabilidad del creador

En el Objetivismo, la productividad es una virtud central. El creador es moralmente responsable de su creación solo en la medida en que afecta su propia vida racional; pero Víctor:

Crea sin un propósito racional integrado: su acto es un fin en sí mismo, pero no evalúa las consecuencias en la realidad (ni biológicas, ni éticas, ni sociales). Al repudiar a la creatura, viola el principio de no agrasión y renuncia a su derecho a la propiedad de su creación (en sentido Objetivista: la mente que la produjo).

Lección objetivista: Un inventor, o un científico no están obligados a servir a la humanidad, pero sí a no evadir las consecuencias previsibles de sus actos. Víctor no debe su vida a la creatura, pero sí debe enfrentar la realidad de lo que ha creado. En el caso de la novela: no sólo la realidad de la cratura misma, sino la los crímenes que comete para extorsionar a Víctor.  Crímenes que la peli omite.

 La tragedia como consecuencia del anti-egoísmo

La novela es una crítica implícita al romanticismo byroniano (el genio torturado, el rebelde contra la naturaleza), y desde el Objetivismo es una parábola del altruismo y la evasión:

  • Víctor se sacrifica por su familia, por la creatura, por la culpa —nunca eiige su propia felicidad racional.
  • La cratura exige sacrificio ajeno como condición para su redención.
  • En la novela y en la peli, nadie elige la vida egoísta racional, ni el creador, ni la creatura, ni la sociedad.

La tragedia no surge del conocimiento, o de la ambición (como teme Shelley), sino de renunciar al egoísmo racional por altruismo, culpa o evasión. Si Víctor hubiera afirmado: He creado una mente racional; mi deber es enseñarle a pensar, no a servir ni a ser servido, la historia habría sido distinta.

Frankenstein ilustra lo que ocurre cuando el egoísmo racional es reemplazado por evasión y altruismo. No condena la creación, ni el orgullo del hombre, sino la traición a la mente. En palabras de Ayn Rand: El hombre es un fin en sí mismo y Víctor olvida esto, y la criatura nunca lo aprende.

¡Afirma tu mente racional y vive como un fin en ti mismo, o prepárate para la tragedia que sigue a la evasión!


25
Sep 25

Adiós a Claudia Cardinale

 

Claudia Cardinale fue Angélica Sedará junto a Alain Delon como Tancredi Falconeri en El Gatopardo de Visconti, 1963. De verdad, hay que ver esa película y compararla con la miniserie de 2025. Ambas están basadas en la novela homónima de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. No solo porque son fascinantes meditaciones sobre las tradiciones y la familia en tiempos de convulsión y cambios, sino para apreciar las formas de dirección y las interpretaciones de los actores.

Claudia Cardinale. Autor desconocido, dominio público, via Wikimedia Commons.

Claudia Cardinale es una Angélica Sedará soberbia en la versión de 1963. Encarnó a Angélica con una presencia magnética. Su belleza deslumbrante y su elegancia natural contrastan con su origen plebeyo, lo que la hace irresistible para Tancredi y un trofeo para la sociedad aristocrática. Su entrada en la escena del baile, con un vestido espectacular, es inolvidable. La actriz materializó perfectamente la ascensión de la burguesía en una sociedad siciliana tradicionalmente dominada por la aristocrática. Su actuación supo reflejar la alianza estratégica entre la vieja nobleza y la nueva clase acomodada y vulgar. Esta unión refleja el famoso lema de la novela: Todo debe cambiar para que todo siga igual. Para sobrevivir, la nobleza debe adaptarse y mezclarse con la burguesía emergente.

¿Vas a creer que no vi la versión de 1963 hasta que hace poco vi la serie de 2025? Me gustó mucho ver la serie antes que la peli; pero si lo haces al revés, está bien. Ambas tienen lo suyo y son un regalo placentero para los sentidos.

Si te gustan las historias que exploran los claroscuros de la condición humana, El Gatopardo te va a atrapar. No es solo una obra sobre Sicilia o el siglo XIX, sino una reflexión atemporal sobre cómo enfrentamos el cambio sin perder nuestra esencia. ¡Dale una oportunidad y déjate llevar por su encanto!

Adio, Claudia Cardinale.


10
Jul 25

No. 24, ¿cuánto vale la libertad?

 

En una guerra contra el totalitarismo, ¿quién es el enemigo y qué trato merece? Ese me parece que es el tema principal de No. 24, una de las películas más crudas de la Segunda Guerra Mundial que he visto. Hazte un favor y vela en Netflix.

Gunnar Sønsteby. Foto por Arnephoto, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons.

La peli te lleva por los cinco años que Gunnar Sønsteby pasó luchando como saboteador y miembro de la resistencia noruega contra los nazis, donde lo da todo para liberar a su país del fascismo. La película se centra en su valentía y determinación; pero hay que destacar la personalidad del protagonista y su compromiso con la meticulosidad, la preparación y rigurosidad para el éxito de sus misiones y para su supervivencia.

Más allá de aquello, el mayor desafío de No. 24 se halla en el plano ético y en los dilemas que tiene que enfrentar alrededor de valores como la libertad, la amistad y la vida. Desafío que se hace evidentísimo para el espectador cuando Gunnar —ya viejo— se encuentra con la joven estudiante Anne Solheim. No. 24 es una peli conmovedora que invita a pensar.

En mi escena favorita de ese encuentro, Sønsteby explica: Los alemanes contraatacaron, es cierto, las represalias fueron tan fuertes que no matamos a los que seguían en la lista [de colaboracionistas noruegos que la resistencia estaba eliminando]. En el transcurso de dos días, 28 noruegos fueron fusilados en la fortaleza [por los nazis]. Entre ellos muchos de los nuestros [de la resistencia] y algunas pobres almas al azar. Y Anne pregunta: ¿Valió la pena?. A lo que el protagonista responde… luego de un silencio profundo: Es imposible responder eso. ¿Cuánto vale la libertad? Creo que la libertad no tiene precio. Por eso la guerra se vuelve tan inexplicablemente difícil que se hace imposible vencer a los frentes. Porque es libertad, o muerte.

Gunnar Sønsteby es la persona más condecorada de su país, siendo la única persona galardonada con la más alta condecoración militar de Noruega.

¡No te pierdas No. 24! Es un golpe al corazón que te hará reflexionar sobre el valor de la libertad y el peso de las decisiones en tiempos de guerra.


05
Jun 25

¿Te capeaste como Ferris?

 

Ferris Bueller’s Day Off es una película icónica de los años 80. Protagonizada por Matthew Broderick, cuenta la historia de un chico que, con sus amigos Cameron y Sloane, se capean de la escuela para pasar un día inolvidable en Chicago…en un día como hoy. ¡Me encanta esa peli!

Escenas de Ferris Bueller´s Day Off. La ilustración la tomé de Facebook.

Ferris es el típico adolescente díscolo con gracia, y es casi imposible no simpatizar con él. Además, la peli es un homenaje a Chicago, y cuando estuve en esa ciudad en 2013, fue imposible no recordar las aventuras del muchacho. Yo, que me capeaba regularmente del colegio y que tuve dos o tres aventuras, nunca pude igualar el día libre de Ferris.

Lo más parecido fue el fin de semana en que en el cole nos tocaba laboratorio de química, pero mis amigos y yo ya teníamos planeado un viaje a Amatitlán. Le dijimos a la directora que la profesora de química había cancelado la clase (que era sábado), y luego fuimos a la Universidad de San Carlos a decirle a la profesora que doña Tere había cancelado el laboratorio. Hasta el viernes, todo bien: les notificamos a nuestros compañeros que la clase había sido cancelada, y el sábado por la mañana agarramos para Amatitlán y volvimos el domingo.

El lunes, sin embargo, doña Tere entró a la clase y llamó: «Ricardo, Tono y Luis, síganme a la dirección porque voy a hacerles entrega de la oficina». Para hacer la historia corta, nos dio una regañada, y nuestros padres fueron notificados.

Otra de las mejores fue el día en que Tono nos contó que tenía una moto nueva, y dispusimos ir a pasar el viernes a la pista de motocross. Nos escapamos del colegio engañando al portero, fuimos por la moto, arreglamos merienda y agarramos camino a la pista. Tono se subió a la máquina, agarró la pista con empeño, y en un salto, la moto salió disparada por un lado y él por otro. Tono se lesionó levemente una mano, pero la moto quedó torcida e imposible de usar el resto del día. Así que volvimos a la ciudad, nomás para que a mi amigo le cayera una regañada, además de la que recibimos cada uno en nuestras casas y los tres en el colegio.

¿Divertido? Sí, pero nada comparado con la aventura de Ferris Bueller que, con sus amigos, y en un día como hoy, nos dejó una peli que hay que ver de cuando en cuando, sobre todo si uno maduró en los 80.

Así que, ¡tómate un día libre, pero con cuidado! Porque, como Ferris, puedes vivir una aventura épica, pero, como nosotros, también puedes terminar en la Dirección.


27
Feb 25

Adiós a Gene Hackman

 

Hoy amanecimos con la novededad de que el actor y Gene Hackman, su esposa Betsy y uno de sus tres perros fueron hallados muertos el 26 de febrero del 2025.  Una noticia terrible, ciertamente.

Gene Hackman. Foto por Trish Overton, CC BY 2.0, via Wikimedia Commons.

Políticamente Hackman era Demócrata, pero le tenía cariño a Ronald Reagan…y eso lo redime un poco en este campo.

La primera vez que vi a este gran actor fue en Bonnie and Clyde, junto a Warren Beaty y Faye Dunaway. Más tarde lo vi en The Poseidon Adventure, en A Bridge Tooo Far, en Superman, The Firm, Crimson Tide, The Birdcage y finalmente en Enemy of the State, peli de la que vi la filmación de una escena en Baltimore, Maryland. 


25
Feb 25

Múnich 72: TV y terror en vivo

 

El 5 de septiembre de 1972 volví del colegio para almorzar y, cuando mis hermanos y yo entramos, mi madre estaba visiblemente consternada y nos contó que un grupo terrorista tenía de rehenes a los atletas israelíes que participaban en la XX Olimpiada, en Múnich.
 

Pintura que representa una de las imágenes más icónicas del secuestro y asesinato de 11 atletas israelíes en las Olimpiadas de Múnich de 1972. Es la imágen que tengo en la mente de aquellos eventos. “Terrorista” (2013), oleo sobre tela por el artista belga Xavier Tricot. Via Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.

Nos pegamos a la televisión y al rato llegó mi papá, a quien mi mamá le dio un resumen rápido de lo que estaba ocurriendo hasta el momento. Yo tenía 11 años de edad y recuerdo muy bien lo trágico de aquel día. Por eso, cuando un grupo de colegas me recomendó que fuera a ver la película 5 de septiembre, no lo dudé un segundo.
 
No solo fui porque recuerdo aquel acto terrorista palestino, sino porque la película está hecha desde la perspectiva del equipo de la cadena ABC que estaba en el lugar y era el único equipo de televisión que estaba transmitiendo en directo. Eso es histórico porque aquellas fueron las primeras olimpiadas transmitidas en directo. Histórico es, también, que aquel acto criminal fue el primero de su naturaleza transmitido en directo.
 
La peli muestra muchísimas tomas originales y, además, transmite bien, pero muy bien, la tensión y la complejidad de una transmisión en vivo como aquella, para la que nadie estaba preparado y para la cual se toman muchísimas decisiones al pedalazo. En la cual se toman muchos riesgos; y en la cual abundan los dilemas y los problemas éticos. Por cierto, mi personaje favorito fue Marianne Gebhardt, interpretada por Leonie Benesch; pero hay actuaciones estupendas.
 
Ahora se pueden hacer televisión y coberturas con teléfonos inteligentes, y las comunicaciones son inmediatas y digitales; pero yo todavía hice televisión con camarotas que pesaban como un mal matrimonio y con teléfonos de disco, de modo que la peli me transportó en el tiempo.
 
Aquel 5 de septiembre de 1972, el grupo terrorista Septiembre Negro, relacionado con la Organización para la Liberación de Palestina, asesinó a 11 atletas y entrenadores israelíes y a un policía alemán. Cinco terroristas murieron y tres, que fueron capturados, fueron liberados después.
 
Ya sea que recuerdes o no aquel acto criminal, la peli está muy bien lograda y -aunque no es el tipo de película que uno vuelve a ver y vuelve a ver- si es de no perdérsela. Además, actos como aquellos no deben ser olvidados. Porque olvidar es darle la espalda a la historia y a quienes sufrieron el terror.

17
Feb 25

“Cónclave”, ¿Intriga, o bostezo?

 

No iba a escribir sobre la película Cónclave porque me aburrí como ostra viuda. Por poco y me quedo dormido en el cine mientras la veía el sábado pasado.

La ilustracion la tomé de http://www.impawards.com/2024/conclave_xlg.html

Me animo a escribir ahora porque, cuando la comentamos en la oficina y expliqué los motivos por los que no me había gustado, un colega me dijo: No metas la ideología; y me picó. ¿En serio? Esa película quiere ser un thriller político… es decir que trata sobre cómo conservar el poder y no perderlo frente a los que piensan distinto, ¿cómo no va a haber ideología involucrada? Además es sobre la corrupción que suele acarrear la lucha por el poder.

Quienes gustan de la peli suelen decir que es porque muestra entresijos de cómo es elegido un papa. Pero aquellos detalles suelen ser explicados y explicados en medios cada vez que es sustituido un soberano del Estado del Vaticano. Y, aunque es cierto que tiene su gracia ver una peli sobre aquel proceso, ¿era necesario acudir a una trama tan cansona con tanto presupuesto?

Digo… Cónclave tiene dos momentos emocionantes: uno involucra un sonido fuerte, y otro es la participación de la hermana Agnes (Isabella Rossellini) como superiora de las monjas a la hora de exponer una conspiración. En cuanto al graaaaaan misterio de la peli, el cardenal Lawrence (Ralph Fiennes) lo empieza a resolver de una forma tan jalada en el cuarto del papa muerto, que es risiblemente inverosímil. Finalmente, aquel misterio resulta ser un no brainer, casi salido de una compu de la USAID.

Luego, es un recurso muy básico la extremada caricaturización del cardenal conservador Tedesco (Sergio Castellitto) para facilitar el triunfo de los bergoglios en la peli. Este es el mensaje ideológico y político final de la película: que, a pesar de todo, ganan los bergoglios y que los demás son los malos, unos por corruptos y otros por conservadores.

En fin, Cónclave tiene buena fotografía y cuenta con actorazos, pero no se salva; y si no hubiera sido porque antes de ir a verla pasamos a comer Cavatini a Pizza Hut, la tarde del sábado hubiera sido un sólo un bostezo caro.

A partir de aquí, spoilers:

  1. El bombazo es absurdo porque al principio de la peli se explica que colocan bloqueadores en las ventanas para que, desde afuera, no se puedan escuchar las conversaciones dentro de la Capilla Sixtina…y luego…queda el agujero en la ventana, sin bloqueadores, ni nada.  De hecho se ve como entra el viento durante las deliberaciones.
  2. Lo del tiquismiquis del cardenal africano con la monja parece salido de La Rosa de Guadalupe, sólo faltaron el vientecito y la rosa blanca.
  3. Un cardenal conservador que grita ¡Guerra santa, guerra santa! después de ser mostrado como un sujeto muy malcriado, abusador y desabradable es demasiada caricatura para que los modernistas quede como santos varones.
  4. En serio, los documentos escondidos en la cabecera de la cama papal es tan, pero tan, tan inverosimil que me hizo hacer un gesto mientras trataba de no dormirme.
  5. Finalmente…Inocencio,  ¿En serio? Que el nuevo papa hispanoamericano dispusiera llamarse Inocencio y pusiera cara de chivo ahorcado al anunciarlo fue la guinda de este bodrio.