Asturias, zancudos y saqueo

 

Los restos de Miguel Ángel Asturias serán trasladados del cementerio Père Lachaise, en París, Francia, al Cementerio General de Guatemala, un lugar abandonado, hediondo, lleno de zancudos y zopilotes, insalubre, inseguro y saqueado. El autor de El señor Presidente y Premio Nobel de Literatura, ¿se merece ese incordio?

Tumba de Miguel Ángel Asturias en Père Lachaise. Foto de Guatemala.com

Los restos de Jorge Ubico, Justo Rufino Barrios, Francisco Javier Arana, Carlos Castillo Armas, Vicente Cerna, Miguel Ydígoras, José María Orellana, Enrique Peralta Azurdia, Jacobo Árbenz y personajes distinguidos como el aviador Jacinto Rodríguez, y el escritor José Milla, ya sufren esa humillación. ¿Es necesario que Asturias también sea sometido a esa indignidad?

En aquel cementerio yacen los huesos de mi bisabuela, Adela, cuyo lugar de entierro fue despojado de todo el bronce y hierro que tenía; también están los de mi bisabuela, Gilberta, cuya lápida fue a parar quién sabe dónde.

Crecí familiarizado con el cementerio general de la ciudad de Guatemala porque mi abuela, Frances, hacía visitas regulares a sus muertitos, normalmente algún domingo después de ir a misa: y yo la acompañaba de cuando en cuando. Era un paseo por todo el lugar porque sus difuntos estaban dispersos. También me familiaricé con la necrópolis porque, con mi padre y mis hermanos, era tradicional visitar el lugar el 1 de noviembre, a pie, antes de ir a almorzar el fiambre. Esas visitas eran lecciones de historia porque siempre pasábamos saludando a personajes notables y también visitábamos tumbas y mausoleos que eran artísticamente fascinantes.

Pero… that was then, this is now. Responsabilidad del Ministerio de Salud: el Cementerio General es un foco de infección y degradación que retrata muy bien la falta de compromiso que tienen políticos y burócratas no sólo con la salud, sino con la historia de los guatemaltecos.

Trasladar los restos de Miguel Ángel Asturias al Cementerio General, en las condiciones actuales, no es rendirle homenaje: es sumarlo a la humillación que ya padecen tantos otros nombres que marcaron la historia de Guatemala. Si en un acto de populismo ramplón los semilleros/raiceros traen sus restos, el Premio Nobel pasará a estar en la compañía de Honré Balzac, Frédéric Chopin, Oscar Wilde, Isadora Duncan, María Callas, Edith Piaf y otros de esa talla, a codearse con los zancudos, lo zopilotes, los pegamenteros y los asaltantes que pululan en el cementerio de Guate.

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