23
Mar 12

El valor de la vida

Como en la vida me gusta ir por rápidos y por corrientes subacuáticas casi nunca volteo a ver a la muerte; a veces, ni siquiera cuando pasa cerca. Pero en este fin de semana se puso necia.

La Parca interrumpió la vida de la madre de tres amigos queridos. Y, cuando terminó de hacer lo suyo, dejó un vacío de recuerdos, de abrazos, de momentos, y de alegrías. No solo en los hijos, nietos, hermanos y sobrinos de la madre de mis amigos, sino en todos los que ella tocó con su generosidad y su afabilidad.

Incansable, la Parca se hizo presente en la vida de un cuate; para impedirle llegar a los cuarenta. Y cuando terminó de hacer lo suyo, dejó una ausencia de fascinantes conversaciones sobre el arte y la belleza, así como uno de risas y sueños. Y los que quedamos en el vacío coincidimos en que la muerte se llevó un alma noble.

Justo recién, acabo de terminar de leer La elegancia del erizo, por Muriel Barbery, hermosa novela en la que –perdón por el spoiler– la protagonista medita: Ya nunca volveré a ver a los que quiero, y si morir es eso, desde luego es la tragedia que dicen que es.

Cuando hace casi cuatro años la Parca pasó dándome un empujón yo estaba comprando aguacates, en el mercado. Estaba por celebrar entre gente que amo. Y por eso me llamó la atención otra frase de aquella novela: Lo que importa no es morir, sino lo que uno hace en el momento en que muere.

Esta última frase cobra dramatismo a la luz de algo que un cuate escribió en Facebook, el miércoles: ¿Será necesario esperar hasta el último momento de tu vida para lamentar no haber tomado la decisión de ser feliz? Tu, ¿qué crees? ¿Vale la pena esperar? ¿Puedes tomar la decisión de ser feliz? ¿De quién depende que seas feliz? ¿Qué es ser feliz?

¡Cuánta gente desperdicia días preciosos y no toma la decisión de ser feliz! ¿Qué tal si, como dice Melvin en la película: What if this is as good as it gets? Por sí las moscas, y al grito de ¡Carpe Diem!, o ¡L’chaym!, hoy y siempre salto de mi cama en la mañana a celebrar mi vida, la de los que me antecedieron, y la de los que me siguen. Y que la Parca me agarre comprando aguacates, o limpiando anacates. Que me agarre oyendo a Mozart, recordando un Vermeer… o cantando.


19
Mar 12

Hoy dan “El erizo”


El erizo es una película basada en La elegancia del erizo que es uno de mis libros favoritos. ¡Que historia, y que personajes tan entrañables! Hoy dan la peli a las 8:00 p.m. (Central Time) en Max, 336 de Claro Avanzado.

Mis frases favoritas del libro son:

Lo que importa no es el hecho de morir, ni cuándo mueres. Lo que importa es lo que estás haciendo en el momento en que llega.

Dios apacigua nuestros temores animales y la insoportable realidad de que, un día, todos nuestros placeres cesarán.

Gracias a @adelou y a Luis Andrés por haberme introducido a este libro.


09
Mar 12

Adiós a Luz Méndez de la Vega

Luz Méndez de la Vega era columnista del diario Siglo Veintiuno cuando yo también estaba ahí. ¿Y sabes que nunca platicamos? Nos veíamos y nos saludábamos…ahí y en cualquiera otra parte que nos encontráramos. Pero nunca platicamos y ahora siento que me perdí de algo bueno.

La última vez que la vi fue cuando ella bajaba de un auto, en La Antigua, e iba tan enojada regañando a su acompañante, que me dio pena asomar la cabeza por la ventana de mi carro y saludarla.

Con la muerte de doña Luz se apaga una estrella en el firmamento literario de Guatemala. Y se va una leyenda.


02
Mar 12

Cuatro cosas buenas

Luego de que los chapines perdimos la batalla contra la expoliación y nos enfrentamos a un nuevo paquetazo fiscal; y luego de que hemos abierto una enriquecedora discusión sobre el papel de los derechos individuales, la ciencia y la compasión en la guerra contra las drogas, detengámonos y exploremos algo de música y literatura. ¿Te apuntas?

Mi primera sugerencia es Le song de la nuit proyecto que promete ¡y cumple! con una buena propuesta de música cada noche. Vamos a ofrecerte arte y no solo música, dice al presentar su selección de ritmos para enamorarse de sonidos bellos.

Al final de mi adolescencia dispuse que, en el futuro, siempre oiría no solo mi música favorita, sino que tendría sintonizada la radio de moda para no perder conexión con lo nuevo y mantenerme actualizado; pero ahí está que me desactualicé y, como dicen mis sobrinos, me quedé old fashioned. Es que lo que mostraban las radios de moda no me parecía interesante; pero ese pequeño desfase me lo resolvió Le song de la nuit que puedes encontrar en: facebook.com/lesongdelanuit/; y en lesongdelanuit.tumblr.com/

La segunda recomendación es Aquel verano del 54, novela de Mario Castejón. A mi chapín interior le encanta la novela histórica sobre Guatemala, y este libro se deja leer sabroso. Una historia de amor (sin muchas novedades) nos lleva al torbellino de acontecimientos que precedieron a la caída del régimen de Jacobo Árbenz y dieron paso a la Liberación.

Si te interesan el coraje y el valor necesarios para defender principios e ideales, te vas a disfrutar esta novela. Y si te interesa conocer una etapa importante de la historia guatemalteca, que aún nos marca profundamente como sociedad, no te la pierdas.

La tercera es Así que esta es la vida; libro de relatos en los que La Claudiaponce y otros desatosigados comparten cuentos creativos e ingeniosos. Como en la vida misma, en ellos hay de todo: risas y llantos, ficciones que parecen realidades y realidades que parecen ficciones; nostalgia, cotidianeidad, luz y sombra.

Finalmente, y hablando de vida, no dejes de escuchar Así es la vida, los jueves a las 7:00 p.m. (Central Time) en libertopolis.com y en 100.9 FM. Ahí, como en tu propia existencia, todo es causalidad, nada es casualidad. ¿Te apuntas?

Columna publicada en El Periódico.


23
Ene 12

“Así que esta es la vida” y La Claudiaponce

La Claudiaponce es mi amiga y un cuento suyo, titulado De realidades y sueños, fue publicado en el libro Así que así es la vida, recién salido de las prensas, el jueves pasado.

No he leído el libro; pero he tenido la suerte de que Claudia me mandaba sus cuentos de cuando en cuando y yo disfruto mucho de su sentido del humor chapín y de las sutilezas de la vida diaria que capta en sus cuentos.  Las suyas son historias que si no fuera porque la realidad es más extraña que la ficción, parecerían salidas de la imaginación de alguna escritora fantasiosa.  ¡Y por eso son buenísimos sus cuentos!  Porque algunos de nosotros hemos vivido cosas así, o hemos conocido personajes como los que nos presenta, o porque conocemos a alguien que ha experimentado vicisitudes como las de aquellos cuentos.

Los que hemos tenido la suerte de compartir parte de nuestras vidas con gente del campo, encontraremos en sus cuentos gente y circunstancias conocidas. Con ese humor tan característico de la gente que ya lo ha visto todo, y para la cual nada de lo humano le es ajeno.


19
Ene 12

“Aquel verano del 54”, por Mario Castejón

Durante las vacaciones leí la novela Aquel verano del 54, por el médico, escritor y cuate Mario Castejón.  En la mejor tradición de la buena novela histórica, esta obra lo agarra a uno y lo sumerge en los acontencimientos que culminaron el derrocamiento de Jacobo Arbenz Guzmán y en el triunfo de La Liberación.  No es una novela condecendiente; pero es de fácil lectura.  La Historia te atrapa, y la historia también.  Es un buen relato, con personajes creíbles en medio de situaciones apremiantes, y heróicas.  La obra le llevó, al doctor Castejón, cinco años de investigaciónes, muchas de ellas in situ.

Si te interesa la Historia; y quieres atisbar por una ventana algo del pasado -del cual venimos-, te recomiendo Aquel verano del 54. Si te gustan los thrillers, esta no te va a decepcionar.

En el título del libro, en el primer párrafo, está el enlace para comprarlo en Sophos, donde está puedes ir a comprarlo, o adquirirlo en línea.


27
Sep 11

Entrevista con Francisco Pérez de Antón


Francisco Pérez de Antón, autor de El sueño de los justos y de otras novelas históricas sobre Guatemala, es el Premio Nacional de Literatura 2011.

En esta entrevista, que le hice el 14 de septiembre pasado, don Paco cuenta cuál es su personaje favorito en su obra y otros detalles acerca de su experiencia literaria.


20
Jun 11

Conversación con Eduardo Halfon, ganador de beca Guggenheim

El escritor guatemalteco, Eduardo Halfon, va a poder dedicarse a investigar ya escribir la historia de su abuelo polaco

Cada año reciben en promedio 5 mil solicitudes de las que eligen 200 para apoyar económicamente. Un comité de expertos elige a aquellos que considera más talentosos y que gozan de un currículo con altos logros.

Halfon ha publicado diez libros y sus obras han sido traducidas a cinco idiomas. Con la beca, Halfon, quiere ahondar en la historia de su abuelo para escribir una novela. Mi proyecto es  ir a buscar a Lodz, la historia que nada más empecé a contar en mi libro El boxeador polaco.

En el vídeo está la conversación que sostuve con Halfon hace casi 3 años, cuando recién había publicado El boxeador polaco.


11
Feb 11

Amanecer en Atitlán y el elefante de “El Principito”

Mi excursión de la semana pasada me llevó de Quetzaltenango a Atitlán;  y, junto a ese lago maravilloso, vi esta escena cerca del amanecer:  El Cerro de Oro que recuerda a el elefante de El Principito.

El Cerro de Oro se halla en el lado Sur del lago, frente a los volcanes Tolimán y Atitlán.  Aquí se lo ve entre la niebla de la mañana y enmarcado por distintos tonos de azul.  Los que provee el cielo y los que provee el agua.

Le he oído al escritor Jorge Carro la hipótesis de que La Antigua es el asteroide de El Principito dado que Antoine de Saint-Exupery vivió en esa ciudad colonial que es conocida como Ciudad de las Perpetuas Rosas (y El Principito tenía una rosa) ; y a que esa ciudad está rodeada por tres volcanes, uno activo y dos apagados (como los que tenía el principito en el asteroide B612.

También había oído que El Cerro de Oro se parece al elefante que fue tragado por una serpiente, en El Principito; pero nunca lo había visto desde esta perspectiva.  De hecho, la gente del área conoce al cerro con el mote de El elefante dormido.


05
Ene 11

“El sueño de los justos”, ¡que librazo!

En 2010 tomé la atinada decisión de terminar el año, y empezar 2011, leyendo El sueño de los justos, por Francisco Pérez de Antón.  ¡Chispas, que buena elección hice!, y cómo me gustaría que todas las personas a las que les tengo cariño y respeto, y ustedes, lectores, no dejaran que pase enero sin leer esa novela.

La contraportada dice que el lector quedará fascinado por este monumental relato, este trepidante fresco histórico que recrea con apasionada acuciosidad el drama de un país, una ciudad y unas vidas perturbadas por las violentas vicisitudes de su tiempo.  Y aunque la novela se desarrolla en los alrededores de 1871 cuando una revolución divide en pasado y presente la Historia de Guatemala, los dilemas y los conflictos éticos que plantea, así como los valores, las virtudes y los vicios que expone no pueden ser de más actualidad.

El sueño de los justos es una magnífica novela romántica, no en el sentido superficial de que ocurra en el contexto del amor entre Néstor y Clara; sino en el más profundo sentido filosófico según el cual el romanticismo es una categoría de arte basada en el reconocimiento de que los hombres tienen la facultad de elegir; y no porque trate de los asuntos triviales del día a día, sino sobre los problemas fundamentales, universales e intemporales , así como sobre los valores de la existencia humana.  Ayn Rand explicó que el arte romántico es el combustible y la chispa del alma humana; y que su tarea es encender el alma y nunca dejar que ese fuego se apague.

He aquí algunas de mis frases favoritas de El sueño de los justos:

‎A la oscuridad siempre le ha gustado nuestro clima.

La gente pretérita se resiste a modernizar el país porque teme que el menor cambio les haga perder el control.

Son las convicciones, “mister”, las que lo ponen a uno de pie.

La nuestra es una sociedad de creencias, no de ideas.

‎Somos un pueblo proclive a guardar una aquiescente sumisión, si no una medrosa dulzura, frente a cualquier clase de despotismo.

‎No se puede introducir la razón allí donde la razón no es bienvenida.