05
Ene 26

Vírgen de la pólvora y ¡pum!

 

El 2026 no pudo empezar mejor: arroz a la Java y la Virgen de la Pólvora para el primero de enero.

Los toritos siempre me han fascinado. Haz clic en la foto para ver la transmisión en vivo que hice.

El rezado de la Virgen de la Pólvora hace su recorrido por los barrios antiguos de Santa Cecilia y San Gaspar para luego dirigirse a la zona 3 de la ciudad de Guatemala. ¿Por qué se llama de la Pólvora? Porque la cantidad de pólvora que le quema la gente a su paso es espectacular. No… es más que espectacular. Mi amiga, Lissa, nos acompañó este año y dijo: Cuando Luisfi describió esa procesión pensé que exageraba; pero no, esto es fabuloso.

De tanta pólvora que se le ofrece a la imagen —entre ametralladoras, toritos, bombas y fuegos artificiales— este año la procesión iba cuatro horas atrasada con respecto a su horario calculado. Nosotros estuvimos cerca de ella durante cuatro horas y en ese tiempo sólo avanzó dos cuadras.

Al ritmo de “La tortuguita” los reyes cristianos y los reyes moros, armados con machetes, libran la lucha eterna del bien contra el mal.

Detrás de un carro y sin poder parar de reír vimos un torito fiero, espléndido y deslumbrante. De esos que disparan horizontalmente. Tanto Sergio, William, Raúl, Lissa y yo aguantamos los disparos con entereza y nos divertimos como micos. Mi sombrero sufrió quemaduras; pero las luce como seña y recuerdo de que enfrentamos un torito sensacional.

Al llegar a una bocacalle vimos una alfombra de ametralladoras que cubría el asfalto de acera a acera. ¡Chispas!… la cohetería que sonó cuando fue encendida aquel tapete de pólvora superó toda expectativa. Al concluir la tronazón era tanto el papel en el suelo que agarraba fuego y los vecinos salieron con baldes de agua a apagar los pequeños incendios.

Ametralladoras a todo lo ancho de la calle. Foto por Raúl Contreras.

En esa misma calle —que es empinada— los cargadores y los timoneles tuvieron que hacer muchos esfuerzos para detener el anda.

Otra novedad de esta ocasión fue que algunos vecinos incluyen sobres con dinero en sus alfombras, y antes de que pase el anda dan la señal para que las personas recojan los sobres que tienen billetes de entre Q10 y Q100. ¡Ya te imaginarás el barullo que se arma cuando llega el auncio esperado.

El ambiente en Santa Cecilia y San Gaspar es uno de calidez humana y fiesta. A lo largo de la caminata que nos llevó del automóvil a donde se hallaba la procesión, nunca paramos de recibir y ofrecer saludos de ¡Buenas noches! y ¡Feliz año!. En dos casas pudimos entrar a ver los Nacimientos instalados ahí por las familias que las habitan. Uno tenía una variedad de adornos tradicionales encantadores y otro tenía faroles chinos preciosamente integrados. ¿Qué te digo de la música? Ese rezado se caracteriza por la música alegre que la gente pone en sus casas y por incluir mayoritariamente canciones a la mujer amada, o de despecho. En un callejón, los habitantes instalaron un altar para la Virgen de Concepción y a su lado una marimba amenizaba el espacio destinado a que las parejas bailaran.

Es imposible no contagiarse por el espíritu celebratorio de esta tradición y fiesta popular. Es imposible no cantar las canciones y medio bailar al ritmo de la música que hay en las calles. Es imposible no sentirse parte del ambiente familiar. Las calles de aquellos barrios están tan vivas y contrastan muchísimo con la modorra que hay en el resto de la ciudad el primer día del año. Desde el año pasado, en casa no queremos estar en ningún otro lado que con la Virgen de la Pólvora el primero de enero.

La marimba Perla de Hormigo amenizó uno de los callejones.

El anda es precedida por una troupe de reyes cristianos y reyes moros que se enfrentan con machetes que hacen sonar de una forma cautivadora. Representan la lucha del bien contra el mal y el grupo es de la colonia Guajitos de la zona 21 de la ciudad de Guatemala. Esta es una tradición antigua pero, sobre todo, en 2021 esa lucha cobró un significado de actualidad fascinante.

¿Sabes qué? Tengo todas las ganas de que, el año entrante, alquilemos un Airbnb en Santa Cecilia, en San Gaspar, o en la zona 3 para quedarnos lo más posible en esta fiesta asombrosa.

¿Y el almuerzo?

Desde el año pasado vamos a este rezado a las 7:00 p. m. porque los fuegos artificiales y los toritos se lucen más de noche; de modo que nuestro pequeño grupo se reúne a almorzar para celebrar el nuevo año, para brindar y para divertirnos alrededor de una buena mesa. El año pasado ofrecimos enrolladas de mole de pato y este año el almuerzo fue arroz a la Java o rijsttafel.

Arroz a la Java para empezar bien el año.

El arroz a la Java o rijsttafel es un plato tradicional de Indonesia y era ofrecido por mi bisabuela, Adela, en el Hotel Casa Contenta, de Panajachel. Debe ser una receta familiar porque una prima suya, Thelma Macshke Makinney, solía servirlo con el nombre de Hawaiian Style Chicken Curry.

El curry de pollo se sirve sobre una mesa de arroz (de ahí rijsttafel) y se acompaña con maní picado, coco rallado, India relish, mango chutney, cebollas fritas, bananos fritos y pasas picadas. Este año le añadimos lime pickle (que nos regaló mi prima, Rita); y otros años le hemos agregado huevos duros picados. La gracia es que a cada bocado de curry uno le añade un acompañamiento distinto, de modo que cada bocado es diferente. Y rápidamente uno elige cuál es su combinación favorita. Es un plato alegre y divertido que invita no sólo a disfrutar de sus sabores, aromas, texturas y colores, sino a la exploración y a la conversación. Tal vez teníamos unos 20 años de no servirlo en casa.

Y de postre… de postre hubo mincemeat pie que era el pie favorito de mi padre. Además es el pie tradicional que servimos en casa para la Nochebuena. El relleno no lo preparamos from scratch y es posible gracias a nuestra amiga y compañera de aventuras, Rachel. Lo que sí hacemos 100% a mano y nos sale de película es la pasta del pie.

Luego de tremendo almuerzo salimos a buscar a la Virgen de la Pólvora para darle la bienvenida al 2026 que —¿ya te diste cuenta?— es un año que empezó a todo vapor. ¡Bienvenido 2026: que sigan la pólvora retumbando en las calles, los sabores explotando en la mesa y la alegría contagiándonos a todos como este primero de enero inolvidable!


02
Ene 26

Gracias a la vida y sus canciones

 

Cuando era niño, solía esperar el Año Nuevo con mi abuelita Juanita y mi tía abuela, la Mamita. Mis padres eran jóvenes y parranderos de modo que a mis hermanos y a mi nos dejaban una buena cena tradicional y algún licor como rompopo, marsala al huevo, o vermú para el brindis de la media noche. Las viejitas hacían todo lo posible por que lo pasáramos bien y nos divertíamos mucho con historias de su niñez y sobre la Guatemala de antaño, música, quema de estrellitas y a las 12 El brindis del Bohemio

Salud por una larga vida y prosperidad. Salud por un año nuevo feliz y en paz.

Años más tarde dispuse que si bien la Nochebuena era una fiesta para pasarla en familia, la del Año Nuevo era una para salir de fiesta; pero eso cambió.  El 2019 lo esperamos en el kiosco del parque central de Cobán y fue una experiencia encantadora; en 2017 tuvimos la mala idea de volver de Monterrico el 31 y nos quedamos dormidos en casa.  A duras penas despertamos para ver la cohetería que nos encanta. Ahora preferimos quedarnos en casa con quien quiera acompañarnos.

Para la Nochevieja que viene acercándose, te comparto versos algunas canciones de mi playlist más personal.  ¿Por qué? Pues porque la música juega un papel importante para conectar el pasado, con el presente y el futuro.  Porque conecta recuerdos con expectativas y conecta generaciones de familia y amigos. Luego te cuento qué tienen en común.

  • A Sky Full of Stars, Coldplay, ‘Cause you’re a sky, ’cause you’re a sky full of stars/
    I’m gonna give you my heart
    .
  • Blessed, Elton John, I’ll pick a star from the sky/ Pull your name from a hat/ I promise you that.
  • Bongo Bong, Manu Chao, Mama was queen of the mambo/ Papa was king of the Congo.
  • Bravado, Rush, And if love remains/ Though everything is lost/ We will pay the price/ But we will not count the cost.
  • Che vita meravigliosa, Diodato, Sai, questa vita mi confonde/ Coi suoi baci e le sue onde/ Sbatte forte su di me/ Vita, che ogni giorno mi divori/ Mi seduci e mi abbandoni/ Nelle stanze di un hotel.
  • Gracias a la vida, Violeta Parra, Gracias a la vida que me ha dado tanto./ Me dio el corazón que agita su marco/ Cuando miro el fruto del cerebro humano,/ Cuando miro al bueno tan lejos del malo.
  • I Like How it Feels, Enrique Iglesias, It’s my time It’s my life/ I can do what I like/ For the price of a smile,/ I gotta ticket to ride.
  • Io sì, Laura Pausini, Chi si ama lo sa/ Serve incanto e realtà/ A volte basta quello che c’è/ La vita davanti a sé.
  • La vida es un carnaval, Celia Cruz, No hay que llorar/ Que la vida es un carnaval/ Y es más bello vivir cantando.
  • Living Eyes, Bee Gees, We are of age, /we are in time,/ we are forever. / Right now when the power is mine.
  • Mourir vieux, Tim Dup, Dans les mers, les dunes/ Où l’on vient s’asseoir/ On prendra le temps/ De tout voir/ D’aimer chaque instant/ Comme un dernier soir.
  • Nothing´s Gonna Stop Us Now, Starship, I’m so glad I found you/ I’m not gonna lose you/ Whatever it takes/ I will stay here with you.
  • Old and Wise, The Alan Parsons Project, And someday in the midst of time/ When they asked me if I knew you/ I’d smile and say you were a friend of mine.
  • What a Life, Scarlet Pleasure, What a life, what a night/ What a beautiful, beautiful ride/ Don’t know where I’m in five but I’m young and alive/ Fuck what they are saying, what a life.

¿Qué tienen en común? Agradecimiento por la vida y el amor.  Reconocimiento de lo maravillosa que es la capacidad de los seres humanos para decidir y elegir. Respeto por la libertad. Cariño y agradecimiento a quienes me acompañan en el camino. ¡Largas vida y prosperidad para ti y tu familia!

Columna publicada en Repúbliica.


31
Oct 25

El Halloween celebra la vida

 

A pesar de las apariencias, Halloween es una fiesta en la que se celebra la vida y en la que se hace mofa del misticismo. Es una festividad en la que se les quita importancia al mal y a los monstruos y por lo tanto es una fiesta que merece ser celebrada.

La de hoy es una noche juguetona en la que —con disfraces— nos burlamos de la muerte y celebramos la vida. La ilustración es de Image/Grok.

La de hoy es una noche juguetona en la que —con disfraces— nos burlamos de la muerte y celebramos la vida. En Halloween nos reímos de las brujas, de la hechicería, de los fantasmas y de otros productos del misticismo.

Hablando de brujas, y esto es serio, para la mayoría de la gente, su primera asociación con la palabra bruja es por medio de cuentos de hadas, de `Macbeth´, o con la quema de brujas, dice Helmuth Schoeck en su libro La envidia y la sociedad. En esa obra, Schoeck explica que desde tiempos inmemoriales la sospecha de brujería o de magia negra ha caído sobre aquellos que tienen un motivo para ser envidiosos —de alguien menos feo que él mismo, de padres con suerte, o de un campesino con una mejor cosecha y ganado sano, por ejemplo. Después de todo, la mala suerte solo puede caer sobre aquellos que tienen algo que perder: buena salud, belleza, posesiones, familia. En un intento de entender emocionalmente el problema de la mala fortuna, parecía razonable buscar a personas que pudieran ser envidiosas.

Sigue Schoeck: durante los juicios contra brujas, en Europa, las acusadas eran precisamente personas que, de alguna manera, hubieran levantado sospechas de que eran envidiosas y, por lo tanto, pudieran desearle el mal a otros. Gradualmente, sin embargo, el hombre envidioso mismo se constituyó en el acusador; y las acusadas pasaron a ser personas guapas, virtuosas, orgullosas y ricas, o las viudas de ciudadanos ricos. Este doble papel de la envidia con respecto a la brujería es evidente en pueblos primitivos. El forastero, el lisiado, cualquiera que estuviera discapacitado es sospechoso y es considerado como responsable de causar daños. Empero, el mismo hombre primitivo es capaz de asegurar que otro miembro de su tribu solo es rico, poderoso, buen bailarín o cazador solo porque ha obtenido, mediante magia negra, algo que les debería pertenecer a otros miembros de su tribu.

Algunos antropólogos ven en la brujería creencias que funcionan como válvulas de seguridad, como instituciones entendibles y deseables mediante las cuales son reguladas las tensiones intersociales, dice Schoeck; pero [Clyde] Kluckhohn sostiene que el efecto destructivo e inhibidor de aquellas ideas ha sido enormemente subestimado, y que más que controlar sentimientos agresivos lo que hacen es producir timidez y reducir las relaciones sociales. Kluckhohn no deja lugar a dudas con respecto a la conexión inmediata entre la envidia y las sospechas de brujería.

En su obra, Schoeck cita un trabajo de John Gillin titulado The Culture of Security in San Carlos. A Study of a Guatemalan Community of Indians and Ladinos y dice: también es generalmente cierto entre las culturas indígenas centroamericanas que la envidia y la codicia son tenidas como anomalías, o crímenes. Los indígenas conocen una clase de enfermedad que es producida por la magia, a la que llaman envidia, enfermedad que es invocada por una persona envidiosa. La víctima tiene el innegable derecho, reconocido por la comunidad, de matar a su enemigo si puede descubrirlo. Por esa razón es inconcebible que alguien admita su envidia.

Tocó ir a la oficina como el Monje Loco.

Comparto con ustedes estas lecturas para añadirle a la celebración de hoy un toque adicional al carácter festivo y lúdico que tiene, porque a ratos sospecho que la envidia es un sentimiento muy presente en la sociedad guatemalteca. Eso sí, que conste, que el hecho de haberme puesto solemne no quiere decir que no me disfrute la fiesta de las calabazas, los gatos negros, las escobas, los disfraces y las calacas.

Columna publicada en República.


06
Oct 25

Convite, disfraces y tradición

El domingo hubo un convite en mi barrio. Tuve que salir corriendo a verlo porque estaba en pijama viendo una peli cuando oí la música a lo lejos. Estas fiestas son mucho más que disfraces y música; son una celebración de nuestra identidad, un recordatorio de que la tradición vive en cada paso, en cada baile, en cada risa compartida en las calles de nuestros barrios. Desde una perspectiva hayekiana, las tradiciones no son obsoletas, sino pilares de la civilización.

Variedad de personajes desfilan en un convite para deleite de todos.

Las fiestas populares son una de las grandes maravillas de vivir en un barrio antiguo con tanto carácter como este. La Villa de Guadalupe, como lo dice su nombre, fue un pueblo aparte; incluso hubo un tren Decauville que unía la ciudad de Guatemala con aquella población. De hecho, la estación de aquel transporte se hallaba donde hoy se encuentra el centro comercial La Estación, y de ahí su nombre. La villa se sitúa junto al montículo de la Culebra y su célebre acueducto, del que aún se conservan restos visibles. El barrio todavía conserva su plaza, su mercado y su iglesia, y fue anexado a la ciudad de Guatemala como uno de sus cantones en 1922.

¿Has visto un convite?

El primer convite que vi fue en Panajachel, cuando tenía unos 6 años. Recuerdo que no me lo esperaba y que me impresionó mucho lo grandes y cabezones que se veían los personajes. Recuerdo que seguí al cortejo hasta la cocina del Hotel Casa Contenta, donde nos dieron gaseosas y pastel, y que varios de los trabajadores bailaban disfrazados. Entre ellos, Mariano, que siempre fue muy atento y deferente conmigo y con mis padres.

En Guatemala hay convites muy célebres como el de Sumpango, el de Villa Nueva, el de Mixco, el de Ciudad Vieja y el de Quiché. Pero, ¿qué es un convite? Es un desfile danzante de parejas —generalmente de hombres— que van disfrazados de personajes humanos y de caricaturas, y así bailan por las calles de las poblaciones.

Por cierto, el domingo próximo, a partir de las 9:00 a. m., habrá un gran desfile de convites en la Sexta Avenida de la zona 1. ¡No te lo pierdas!

@luisficarpediem

¡Me encantan los convites! #convite #fiesta #villadeguadalupe #luisfi61 #personajes

♬ sonido original – Luis Figueroa


15
Sep 25

En peligro tradición querida

 

La fiesta de las antorchas, que en la ciudad de Guatemala arranca desde el monumento a los Próceres de la Independencia  y se extiende por todo el país, ya no es un espacio seguro para bebés, niños ni ancianos. Durante décadas, esta fue una celebración familiar, pero desde hace unos tres años, cafres la han transformado en algo muy diferente.

Muchas familias participan de forma sana en la fiesta de las antorchas.

¿Qué hacen los cafres?

Estos individuos lanzan bolsas plásticas con agua entre ellos, a quienes portan antorchas o a cualquiera que se cruce en su camino. Esta práctica, ya de por sí agresiva e invasiva, ha escalado en algunas localidades a niveles peligrosos: bolsas con hielo, pedazos de cemento e incluso meados.

La mayor parte de la gente celebra en paz.

Desde mi adolescencia soy fan de esta fiesta. Cuando viajaba por carretera con mis padres o tíos, ver grupos con antorchas rumbo a sus pueblos era emocionante. Más tarde, descubrí la fiesta del Obelisco y comprendí su alcance. Familias enteras llegaban a recoger el fuego: abuelos, bebés en carruajes, niños, todos en un ambiente de paz y alegría. Personas que quizás no saben la diferencia entre Independencia y Desvinculación; pero si entienden el valor de compartir momentos, crear recuerdos, vincularse a tradiciones y disfrutar de alegrías colectivas.

Los jóvenes se divierten.

Una fiesta para todos

Grupos de escuelas, barrios, iglesias, empresas, oficinas estatales, colegios y organizaciones voluntarias participaban. La idea era simple: llegar corriendo, encender la antorcha y regresar al lugar de origen. Era un fluir constante de personas de todas las edades y condiciones en una gran fiesta popular y callejera. Incluso había quienes llegaban en sillas de ruedas o muletas, porque fiesta es fiesta.

Antorchas van y antorchas vienen.

A veces, algunos grupos eran ruidosos, pero siempre dentro de lo razonable para una celebración de este tipo. Los jóvenes en bicicletas, metiéndose voluntariamente a la fuente del Obelisco, eran parte de la fiesta, sin faltarle el respeto a nadie.

Se celebra entre amigos, con la familia, como sea.

¿Qué cambió?

Durante la administración de los Colom-Torres, se instalaron grupos musicales en la plaza de los Próceres, incentivando a la gente a quedarse en lugar de recoger el fuego y partir. Esto marcó un cambio. Al principio, tomar una o dos chelas era normal, pero ahora hay bares completos en la plaza.

Pintarse la cara y el pelo es parte de la tradición.

En una ocasión, esa administración regaló tamales, y la plaza quedó cubierta de hojas, marcando la primera vez que la basura se hizo notar, provocada por el populismo y la mala educación. Otras administraciones continuaron con la música y luces, práctica ahora impulsada por TV Azteca. La plaza dejó de ser un lugar de paso para convertirse en un espacio donde muchos llegan a tomar y quedarse horas, creando un ambiente distinto al de la fiesta original. No es raro ver a gente buitreando en los jardines.

Este año varios niños llevaron antorchas de papel para seguridad. Las vuvuzelas también son parte de la tradición.

¿Qué empeoró?

Hace unos tres años, alguien decidió que lanzar bolsas con agua a los corredores era divertido. Esto derivó en guerras de bolsas y en ataques arbitrarios. No importa si llevas un bebé, o a tu abuelita: una bolsa lanzada con fuerza puede caer sobre cualquiera.

El cochinero de las bolsas de agua estaba siendo limpiado por trabajadores de Tu Muni.

Esta práctica no solo es agresiva, sino que deja calles, jardines y carreteras llenas de basura plástica. La fiesta de las antorchas y la tiradera de bolsas son fenómenos distintos, con motivaciones y calidades humanas opuestas. La primera era una celebración de cordialidad y comunión; la segunda, un acto de cafres que no respetan al prójimo ni al entorno.

Paralelo a la fiesta de las antorchas, en la zona 1 desfilan bandas escolares.

Un espíritu que se desvanece

Aún se siente algo de ese espíritu cuando, en medio del tráfico, alguien te da paso con una sonrisa o cuando se escucha el Ta, ta. Ta, ta, ta de las bocinas y vuvuzelas. Este año, vi niños con antorchas de papel, una forma segura y bonita de incluirlos en la fiesta. Pero ese encanto está siendo opacado.

Sin las bolsas de agua lo que hay es alegría y chapinidad.

La agresividad ha escalado. Este año hubo necesidad de que el pelotón anti-motines de la Policía Nacional Civil interviniera en el Obelisco porque la agresividad de los de las bolsas se fue de las manos. En San Luis las Carretas, Pastores, dos jóvenes fueron heridos por el lanzamiento de hielo. En Quiché fueron destruidos los vidrios de varias camionetas. Hordas de motoristas, que son temerarios todos los días en el tráfico, hicieron lo suyo en los recorridos de las antorchas.  No recuerdo donde, a una dama le lanzaron una bolsa con hielo y la golpearon. Leí que en algunas localidades hubo enfrentamientos violentos a causa de este asunto. En Teculután a una chica le dieron un bolsazo en la cara.

Esta niña imitaba a las batonistas en la Sexta Avenira.

Tengo la impresión, de que lo que ocurrió el 14 con las bolsas fue algo deliberado en parte porque escaló muy rápido y en parte por el tipo de bolsas y la cantidad de las mismas que había en el Obelisco; y porque ciertamente hay grupos que se oponen a la celebración de la Independencia porque creen que no hay nada que celebrar. Seres tristes que no disfrutan de las celebraciones populares porque no sirven a sus intereses ideológicos. Son el tipo de gente que no atiende razones y que actúan desde el sentir, y no desde el pensar, sin respeto por los demás, ni por el ambiente que ensucian.  Por cierto, mis respetos para los trabajadores municipales que hoy limpiaron todo el cochinero de las bolsas. ¿Cómo será en otras poblaciones y en las carreteras?

La cara de admiración que llevaba este niño me conmovió en la Sexta Avenida durante el desfile de bandas. Así es como se pasan las buenas tradiciones de generación en generación.

Un llamado a la acción

La fiesta de las antorchas merece ser rescatada. Es una tradición alegre, inocente y unificadora que ha hermanado a guatemaltecos de todas las edades durante décadas. Pero debemos actuar: Primero al separar esta celebración de la tiradera de bolsas; no es lo mismo la fiesta de las antorchas que el desmadre de las bolsas; y luego, tratar esta tiradera como un ataque que viola el principio de no agresión, principio clave que no sólo facilita la convivencia; sino que fomenta la cooperación social pacífica.

Si te interesa esta tradición hoy estuve en Libertópolis hablando al respecto. Checa el minuto 1:05:23.

Así y peor amanecieron muchas calles de la ciudad de Guatemala. Foto por Raúl Contreras.

Que no te extrañe que las autoridades no tengan autoridad para controlar a los cafres…y a lo mejor uno no quiere que las autoridades se metan porque, desde el poder, no vaya ser que prive el criterio de que hay que prohibir las antorchas. Es hora de que la gente de bien, las familias, los vecinos, se unan para devolverle a esta fiesta su esencia. Que vuelva a ser un espacio donde abuelos, niños y jóvenes celebremos juntos el orgullo de ser guatemaltecos, sin miedo ni basura. ¡Rescatemos la fiesta de las antorchas!

@luisficarpediem

La cara de admiración, del niño, hizo de esta primera toma mi favorita de las fiestas de hoy #antorchas #bandas #desfiles #independencia #chapinesenusa

♬ Mi Guatemala – Armando Colocho Música


13
Dic 24

Toritos y tradición

 
Desafiar toritos es una de mis actividades favoritas en las fiestas de fin de año; y anoche, en el Callejón Maravillas, hubo dos toritos bravos durante la celebración de la Fiesta de Guadalupe.

Escenas de la fiesta de anoche en el Callejón Maravillas.

¿Cuál fue la novedad? Unos muchachos llevaron un lanzabombas con cinco tubos, de modo que cinco bombas podían ser lanzadas casi al mismo tiempo. Estuvo divertido cuando un torito persiguió a uno de los muchachos casi alcanzándolo. Por supuesto que hubo marimba, moros, pólvora e incienso y mico para tomarnos una foto como corresponde.
 
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Este año cenamos paches gracias a la alegría y la hospitalidad de amigos queridos. Es que, ¿sabes?, las fiestas se disfrutan mucho mejor cuando se comparten con gente a la que uno valora. La reunión estuvo tan divertida que Raúl y yo llegamos a casa a la 1:30 a. m. de hoy… después de habernos desvelado por la entrada del rezado en nuestro barrio ayer mismo a las 4:00 a. m. ¡Todo por buscar toritos, bandas y fiestas populares!
 
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El toque extra de encanto fiestero lo dio un niño que bailaba en hombros de su madre cuando pasó la banda detrás de la procesión. Las bandas son otra cosa que me gusta mucho de estas fiestas y pensé que ese chiquito podía ser yo, agitando los brazos y tratando de llevar el ritmo.
 
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En 2021 escribí que las tradiciones no sólo nos dan un sentimiento y una sensación de comunidad; sino que cumplen una función sanadora frente a la desesperanza y a la inestabilidad. Aromas, alimentos y sonidos, texturas y colores, así como rituales nos traen recuerdos y nos invitan a reflexionar. Fuegos artificiales, costumbres, disfraces y más son parte de aquel acervo rico y enriquecedor.
 
Cuando yo era niño, las historias de mi tía abuela, La Mamita, acerca de toritos durante las fiestas tradicionales disparaban mi imaginación. Yo tenía muchas ganas de ver toritos y no fue hasta hace relativamente pocos años que vi el primero en San Juan del Obispo. Desde entonces pocas cosas me emocionan y divierten tanto y me ponen tan contento como salir a buscar toritos y verlos desplegando sus luces y sus colores entre la gente que se les acerca y les huye. ¿Alguna vez te ha corrido un torito? Es de lo más divertido y emocionante.

01
Dic 24

Fiesta, bandas y buena vibra

 

El desfile navideño de la Sexta Avenida duró unas cinco horas, y en él participaron bandas de colegios y escuelas de todo el país, así como bandas independientes y visitantes de Suchitoto, El Salvador.

Música, colores, luces y la alegría de los jóvenes en el desfile de la Sexta Avenida.

Mundos de gente había en la antigua Calle Real, disfrutando del paso de las latin bands y las bandas de guerra, cuyos integrantes e instrumentos lucieron adornos y luces propios de las fiestas del solsticio de invierno. Con las bandas desfilaron las batonistas y los chicos que suelen participar con ellas. También hubo personajes como Santa Claus y otros.

Es muy tierno ver cómo se les acercan los niños a los personajes para abrazarlos y tomarse fotos con ellos. También es tierno ver a los niños bien chiquitos que encabezan algunas bandas, con sus uniformes en miniatura. Las familias son parte de lo que hace esta fiesta muy alegre. Es bien evidente que a los chapines nos encantan los desfiles de bandas porque, ¿cuántos crees que se celebran al año sólo en la ciudad de Guatemala?

Es una fiesta familiar el desfile de la Sexta Avenida.

Dos toques diferentes hubo ayer. El primero fue una mujer del público que veía el paso de las batonistas con una cara de desaprobación y disgusto que no podía con ella; si su mirada hubiera sido puñales, ¡qué masacre hubiera habido en el desfile! El segundo fue un ladrón que pasó como gacela huyendo de sus perseguidores por la Once calle y logró escabullirse por la Sexta avenida A.

Dicho lo anterior, me gustaría que hubiera más que latin bands y bandas de guerra, y que hubiera más creatividad por parte de los planteles y bandas participantes, así como por los organizadores. Por ejemplo, en Coatepeque, un desfile similar incluye temas y estampas propios de las fiestas de fin de año. Con todo y eso, la alegría de los estudiantes y la del público se contagia rápidamente. De verdad que muchos patojos le ponen feeling a su presentación. E incluso, si van desganados, eso y la fauna variopinta en las calles es parte de la diversión desde el punto de vista de quienes estamos en las banquetas.

Igual que el año pasado, me impresionó que, proporcionalmente a los mundos de gente que había en la zona 1 y a la duración del evento, la Sexta avenida estaba limpia. No había basurales.

@luisficarpediem

El desfile navideño de la Sexta Avenida duró unas cinco horas, y en él participaron bandas de colegios y escuelas de todo el país, así como bandas independientes y visitantes de Suchitoto, El Salvador #desfile #bandas #tradiciones #navidad #solsticiodeinvierno #alegria #fiesta #luisfi61

♬ ゚*。☆Super Xmas REMIX!☆。*゚(1139713) – SK MUSIC

Los que visitan Carpe Diem con frecuencia saben que me encantan las fiestas populares, familiares y callejeras. Uno corre el peligro de engentarse, pero el ambiente y las buenas vibras de la gente hacen que la experiencia sea parecida a la de las antorchas en el Obelisco.  


28
Nov 24

En el Día de Dar las gracias

 

Este año, mi Día de Dar las gracias comenzó con un encuentro con Frosty y con que en casa preparamos un pay de manzanas para la cena familiar que será donde mi hermana.

Pay de manzanas que hicimos en casa.

Con Frosty, interpretado por mi amiga, Lucía, me topé luego del concierto Soñando en Libertad que se celebró en la Universidad Francisco Marroquín como una forma de celebrar el 2024. Lucía suele llevar disfraces a esa fiesta tradicional y le añade más alegría.Dentro de unas seis horas celebraré con mi familia el Día de Acción de gracias o Thanksgiving Day.  ¿Por qué? Porque para ser agradecido hay que valorar; y para valorar hay que estar consciente. ¿Qué es la consciencia? Ya lo dijo Aristókalos:

Es la facultad de conocer…me permite experimentar sensaciones. Integrar sensaciones en percepciones. Percepciones en conceptos. Conceptos en conocimiento. Y este conocimiento, es mi medio básico de la supervivencia.  Una consciencia sin medios de ser consciente no puede ser.  Una consciencia sin cuerpo es imposible.

Yours Truly y Frosty luego del concierto Soñando en Libertad, en la UFM.

Como cada año en esta fecha, y en el contexto de los párrafos anteriores, este es un buen día para ver Saints and Strangers que -descontado el misticismo- pone en perspectiva el contexto filosófico, jurídico, económico y políticamente hostil en el que se originó la fiesta de hoy.  También te recomiendo artículos:

Me gusta esta fiesta porque es acerca de la vida, la productividad, el ahorro; pero más importante: sobre la familia, los amigos y las personas que enriquecen nuestras vidas. Mucho se habla de que esta es una fiesta gringa; pero…¿desde cuándo es que el agradecimiento tiene nacionalidad? De cualquier manera y por cultura general es posible que el primer día de Acción de Gracias se haya celebrado 30 de abril de 1598 por el explorador español Juan de Oñate y miembros de su expedición. Eso es 26 años antes que el de los pilgrims

¿Qué se celebra?

Francamente, además, ¿a quién no le gusta celebrar aquello?…y ¿qué no es eso lo que hacemos el 1 de noviembre con el fiambre? Celebramos virtudes burquesas y el sistema que ha permitido que los pavos y otras delicias no sólo sean para las aristocracias, las oligarquías y los obispos.  ¿Qué sistema es ese? El que respeta los derechos individuales de todos por igual, el que respeta el proceso de mercado, el que favorece el intercambio y abomina de las relaciones forzadas, ¡Imagínate! Tal vez por eso es que a los destruccionistas no les gusta la celebración del Día de gracias.

En unas horas mi familia y yo celebraremos con una deliciosa cena que será en casa de mi hermana, con pavo preparado por uno de mis hermanos.  Es ese tipo de encuentros en los que uno se divierte como mico y en los que es maravilloso sentir ese cariño que sólo se siente alrededor de una mesa cuando se juntan tres generaciones.

El pavo y los demás componentes de la cena no aparecerán de la nada.  Son posibles gracias al ingenio, la productividad y a la empresarialidad de miles de personas que no conocemos. Son posibles gracias a nuestra productividad y a la de quienes nos facilitan ser productivos. Son posibles gracias a quienes transportan los productos y a quienes nos los venden. Son posibles porque ahorramos y porque muchos participaron en su elaboración.

En esta fiesta, aprovechemos para agradecer a quienes valoran nuestros talentos humildes. ¡Mil gracias! a los agricultores, transportistas, comerciantes, industriales, científicos, técnicos y demás que hicieron posibles el pavo, los tomates, las papas, los quesos, los camotes, los panes, las arvejas, el tocino, los pasteles y demás.  Gracias a quienes lavan los platos, los moldes, los cubiertos y demás.  Gracias a quienes hicieron el vino y las gaseosas.

Uno de mis hermanos preparó el pavo y los demás contribuimos con otros platos para la cena.

Gracias a Raúl por su apoyo y su alegría. Gracias Nora que siempre tiene espacio, siempre tiene tiempo, siempre tiene ganas, siempre tiene buenos consejos, siempre tiene amor, siempre tiene sentido del humor, siempre tiene alegría, siempre nos reúne…y ya no da paletazos.  Gracias a mi hermana y a mi  familia por mantener la tradición.


16
Nov 24

Luces y familias en Árbol Gallo

Mi parte favorita de la inauguración del Árbol Gallo fue cuando, pocos segundos después de que fue encendido, una niñita gritó: ¡Feliz Navidad! y cuando la volteé a ver, sus ojos y su sonrisa tenían más luces que el Árbol.

El Árbol Gallo es encendido para alegrar a las familias chapinas.

En esa fiesta, con la cual empiezan todas las demás fiestas populares de fin de año en Guatemala, los niños aplauden, brincan y se emocionan. Los adultos también, pero la mayoría se contiene por el qué dirán. Por eso es que me gusta disfrutar de ese festival en la calle, con la gente, y este año, incluso bajo la llovizna. ¡Vaya que llevaba mi sombrero fiel!

Como el año pasado, son admirables los efectos de las luces en el cono; y los fuegos artificiales me sacan incontables Wow! y ¡Aaaaaah!

La del Árbol Gallo es una fiesta familiar que atrae a niños de brazos y a ancianos. Es un maral el que nos reunimos en las avenidas de Las Américas y de la Reforma y en el Bulevar Liberación para admirar el Árbol y los fuegos artificiales. Las dos primeras avenidas se encienden con luces en los árboles y a lo largo de las calles. Nunca he visto los espectáculos artísticos, pero la música siempre es muy alegre. Como el año pasado, los fuegos artificiales estuvieron espectaculares y, además, fueron dobles porque los había atrás del Árbol, sobre la Avenida de las Américas, y del lado del Centro Comercial Los Próceres.

El Festival del Árbol Gallo es una fiesta para todos, especialmente para los niños y los que somos un poco niños.

Como en otros años, hay ventas de todo en las calles. No faltan los churrascos, los churros y otras comidas callejeras. Toda el área es una feria de comerciantes que ofrecen cohetes, pachones, almohadas, disfraces para los niños, maquillaje y lo que se te ocurra. Es notable la presencia de la policía y la de los bomberos para la seguridad y en caso de alguna emergencia. Este año noté que un equipo de personas, vestidas de azul, estaban recogiendo constantemente el basural que la gente deja tirado; en parte porque no hay basureros y en parte porque…es innegable…la gente es muy sucia.

Dicho lo anterior, por supuesto que me gozo las luces del Árbol Gallo y los fuegos artificiales; pero lo mejor son las caritas de los niños, admirados, y las de los adultos mayores. Yo me embobo viendo aquellas maravillas y desde finales de octubre me ilusiona mucho ir a la calle a esta fiesta. Me encanta ver a familias completas, especialmente a las que llegan desde temprano y hacen picnic en la tarde. También las que van quedando en la noche y caminan para sus casas.

Este año una novedad fue una banda de jóvenes que primero vi en la Reforma y luego en el Bulevar Liberación. Con sus instrumentos y sus bailes le añadieron alegría a la fiesta. También me cayó en gracia un joven que, desde un bus, ofrecía transporte a las personas que fueran a la Colonia Atlántida y al Parque Colón.

Luces y colores trae el Árbol Gallo.

El Festival del Árbol Gallo -de la Cervecería Centroamericana- se celebra desde hace 38 años y es parte importante del imaginario chapín de las fiestas del solsticio de invierno y de la Navidad. En unas semanas serán las Luces Campero y el Festival Navideño en la Plaza de la Constitución y Cayalá ya está vestida de fiesta y luces.

¿Qué más viene ahora? La quema del diablo; la fiesta de Guadalupe en mi barrio y en el centro con sus fascinantes toritos; y la Nochebuena con la alegría de los fuegos artificiales.

¡Que estas fiestas y el espíritu celebratorio chapín vivan por siempre!… y desde Carpe Diem les deseo a los lectores felices fiestas junto a sus familias y seres queridos, larga vida y prosperidad.


31
Oct 24

El veneno de la envidia

 

Halloween, en el fondo, celebra la vida porque nos reímos de brujas y fantasmas, y le quitamos peso al mal. Es una oportunidad para burlarnos del misticismo y de muchos de los temores que este ha sembrado en nosotros.

Jack y el Gato Alberto se disfrazaron para recibir a los niños.

Hablando de brujas  —tema serio—, Helmuth Schoeck, en su libro Envy, explica cómo la imagen de la bruja nos llega de cuentos, de Macbeth y de juicios medievales. Schoeck muestra cómo, históricamente, la envidia y la sospecha de magia negra han perseguido a quienes tienen algo que otros desean. Buena salud, belleza, posesiones: cualquier ventaja se convierte en motivo de sospecha. En la antigua Europa, por ejemplo, no era raro que el envidioso se volviera acusador, y las brujas solían ser las personas guapas, virtuosas, o simplemente prósperas.

No faltan los cempasúchiles y los nombres de los seres queridos.

Este doble papel de la envidia con respecto a la brujería es evidente en pueblos primitivos. El forastero, el lisiado, cualquiera que estuviera discapacitado es sospechoso y es considerado como responsable de causar daños.  Empero, el mismo hombre primitivo es capaz de asegurar que otro miembro de su tribu sólo es rico, poderoso, buen bailarín o cazador sólo porque ha obtenido, mediante magia negra algo que les debería pertenecer a otros miembros de su tribu, escribió Schoeck.

Tereso, Macario y Porfirio  dejaron atrás a Teófilo.

Para el hombre primitivo —según Schoeck—, la magia negra explica que alguien más tenga lo que uno anhela. Es un mecanismo tan viejo como destructivo. Algunos antropólogos, dice Schoeck, ven la brujería como una válvula social que regula tensiones, pero Clyde Kluckhohn señala que esta creencia en realidad fomenta desconfianza, produce timidez y reduce las relaciones sociales.

En el caso guatemalteco, Schoeck recuerda cómo John Gillin, en The Culture of Security in San Carlos, documenta una forma de enfermedad de envidia que todavía se menciona entre comunidades indígenas centroamericanas. Esta enfermedad permite que una persona envidiosa invoque la desgracia sobre otra. La víctima, si descubre al responsable, tiene derecho de venganza, un aspecto fascinante y revelador sobre las dinámicas de envidia en nuestra región. Nadie admitiría que envidia a otro, porque ese sentimiento puede transformarse en motivo de peligro, de sospecha y, en última instancia, de rechazo.

La calavera se hizo presente.

Decidí compartir con ustedes estas lecturas para añadirle a la celebración de hoy un toque adicional al carácter festivo y lúdico que tiene, porque a ratos sospecho que la envidia es un sentimiento muy presente en la sociedad guatemalteca.  Eso sí, que conste, que el hecho de haberme puesto solemne no quiere decir que no me disfrute la fiesta de las calabazas, los gatos negros, las escobas, los disfraces y las telarañas.

De paso, que no te engañen…no es cierto que la tradición de pedir dulces en la noche de hoy sea ajena a la cultura chapina. Los niños de los tiempos de Naná camota, durante lo que ahora conocemos como Halloween, iban de casa en casa recitando: Angeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos./ Si no nos la dan/ puertas y ventanas lo pagarán. Era la versión criolla del trick, or treat; y si los críos no recibían sus dulces de ayote y de jocotes manchaban con cal puertas y ventanas de los roñosos.

En casa ya está listo el 90% del fiambre para el almuerzo de mañana; hoy celebramos la Brujitas’ Nite y tenemos dulces y chocolates para los niños vecinos que salen a pedirlos en la tarde.