25
Feb 10

ProReforma y el Hayek de Alvaro Velásquez

Alvaro Velásquez, en su columna de hoy sobre ProReforma, asegura que para Friedrich A. Hayek el enemigo a vencer es la democracia en tanto soberanía popular…

La discusión de las ideas de Hayek es atingente porque en la obra de aquel filósofo y economista austriaco, y particularmente en The Constitution of Liberty y en Law, Legislation and Liberty se hallan las raíces filosóficas y teóricas de ProReforma. ¿Debería ser novedad que ProReforma, como otras ideas que se discuten en la actualidad, esté parada sobre hombros de titanes?
Friedrich A. Hayek, a pesar de lo que asegure Velásquez, no era un enemigo de la democracia. Y, ¿cómo sabemos esto? Pues leyendo lo que decía Hayek: El liberalismo es una doctrina sobre lo que debiera ser la ley; la democracia, una doctrina sobre la manera de determinar lo que será la ley. El liberalismo considera conveniente que tan sólo sea ley aquello que acepta la mayoría, pero no cree en la necesaria bondad de todo lo por ella sancionado. Acepta la regla de la mayoría como un método de decisión, pero no como una autoridad en orden a lo que la decisión debiera ser. Para el demócrata doctrinario, el hecho de que la mayoría quiera algo es razón suficiente para considerarlo bueno, pues, en su opinión, la voluntad de la mayoría determina no sólo lo que es ley, sino lo que es buena ley. Hayek, pues, es crítico de los demócratas doctrinarios quizás al estilo de aquellos que creen que la democracia es un sistema egorreductor; al cual o nos ajustamos todos, o no nos hundimos todos.
Para no fiarse de lo que dice Velásquez que dice Hayek, o de lo que digo yo que dice Hayek, ¿qué más dice Hayek sobre la democracia? Si la democracia es un medio antes que un fin, sus límites deben determinarse a la luz de los propósitos a que queremos que sirva. Existen tres argumentos principales que justifican la democracia. Cada uno de ellos puede considerarse como definitivo. Luego, Hayek considera que es un medio y que es un medio útil; y propone tres argumentos que la justifican y enfatiza en que son definitivos.
¿Cuáles son esos tres argumentos? Veamos qué dice el mismísimo Hayek:
1. Siempre que se estime conveniente la primacía de una opinión entre varias en conflicto -concurriendo la circunstancia de que habría de imponerse, por la fuerza- resulta menos dañoso que apelar a la violencia el determinar cuál de aquellas opiniones goza del apoyo más fuerte utilizando al efecto el procedimiento de contar los que están en pro y los que están en contra. La democracia es el único método de cambio pacífico descubierto hasta ahora por el hombre. Hayek, se entiende, no es enemigo de la democracia; porque sabe que es un instrumento utilísimo y valiosísimo para que haya paz.
2. La democracia constituye importante salvaguardia para la libertad individual…la democracia no es todavía la libertad; y el argumento hayekiano aduce tan sólo que la democracia probablemente engendra más libertad que otras formas de gobierno. Hayek explica que este argumento es históricamente muy importante y trascendente. ¿Cómo va a ser, Hayek, enemigo de la democracia, si considera que esta es una importante salvaguardia para la libertad? Hayek sabe que puesto que, de hecho, el poder coactivo debe ejercerse siempre por unos pocos [los políticos y sus funcionarios], habrá menos probabilidades de abuso si el poder en cuestión, conferido a los pocos [por los electores], es siempre revocable por los que se han sometido a él. Hayek sabe y explica por qué es importantísima la soberanía popular.
3. El tercer argumento de Hayek para justificar la democracia, es el que él considera que es el más poderoso de los tres: alude a la ilustración que las instituciones democráticas proporcionan a las gentes de la mecánica de los negocios públicos. Hayek cita a Alexis de Tocqueville y explica que la democracia es el único método efectivo de educar a la mayoría; y añade que la democracia, por encima de todo, es un proceso de formación de opinión. Su ventaja principal no radica en el método de seleccionar a los que gobiernan, sino en que, al participar activamente en una gran parte de la población en la formación de opinión, se amplía el número de personas capacitadas entre las cuales elegir.
Y Hayek abunda: Cabe admitir que la democracia no designa para las funciones públicas a los más sabios y mejor informados, como igualmente que en un momento dado la decisión de un gobierno formado por la élite pudiera ser más beneficioso para la comunidad; sin embargo, esto no se opone a que todavía concedamos a la democracia la preferencia.
¡Hayek prefiere la democracia!, y ofrece tres buenas razones para preferirla como un instrumento muy valioso. ¿De dónde saca Velásquez que Hayek es enemigo de la democracia? Lo que no recomienda , claro, es que la democracia sea algo con lo que haya que hundirse; porque, si así fuera, ¿qué clase de instrumento para garantizar la paz, la libertad y la dignidad humana iba a ser ese tipo de democracia dogmática?
Las citas de Hayek son de El gobierno mayoritario, capítulo VII de Los fundamentos de la libertad o The Constitution of Liberty.

17
Abr 09

ProReforma, Carolina, Alvaro y la naftalina

Sigo esperando…esperando y esperando, una buena crítica de ProReforma; o, por lo menos, una que no esté basada en deformaciones, cuando no en mentiras. Veamos, por ejemplo, lo que escribieron, ayer, Carolina Escobar y Alvaro Velásquez.

Dice Escobar que ProReforma se vende como una idea nueva, pero que se sustenta sobre ideas y prácticas de siglos; y así, arrastrado de los pelos, vincula el concepto de Senado en ProReforma, con el de Senado que tenían los romanos. Y con esa falacia y superficialidad -sin entrar a explicar la importancia que en ProReforma tiene que el Congreso se ocupe de mandatos y de regulaciones; y que el Senado se ocupe de las leyes generales, abstractas e impersonales- la columnista desdeña la propuesta. Es más, tan no entendió este importante elemento, que cree que la propuesta se basa en el sistema bicameral estadounidense sólo porque vió homónimos.

Luego se inventa que ProReforma quiere liquidar el sistema partidario, pinta con brocha gordísima al confundir al liberalismo con el conservadurismo, y no ve nada malo en que los intereses de las mayorías (o de las minorías que dicen representarla) atenten contra los derechos individuales.

Muchá, así no se puede.

Ahora veamos a Velásquez que arremete contra Friedrich A. Hayek, como si las buenas ideas, como las que sirven de tierra y de semilla para ProReforma pudieran ser invalidadas sólo porque primero las tuvo fulano, o porque primero las tuvo mengano. De hecho, ¿fué Isaac Newton el que dijo que si hemos podido ver más lejos es porque estamos parados en hombros de gigantes? ¿A dónde iríamos a parar si cada día tuviéramos que inventar el agua azucarada? De hecho, conceptos como el respeto a los derechos individuales de todos, y la igualdad de todos ante la ley, son de alguien más, ¿y qué?

Seguramente Velásquez es un pensador originalísimo y por eso le molesta que otros no lo sean. Digo yo, porque, ¿de qué otra forma se explica que desdeñe ProReforma porque es una buena idea de otros?

Más adelante, Velásquez se pierde en un soliloquio acerca de los partidos políticos que nada tiene que ver con la propuesta que supuestamente está criticando.

Muchá, así no se puede. A mí se me hace que la naftalina los mareó a los dos y sólo me dejaron con ganas de entrarle a una discusión seria de ProReforma. Muchá, ProReforma no es perfecta; pero, ¿tienen ustedes una mejor? Tan no es perfecta que sería bueno que alguien con alguna capacidad más allá de las falacias, las mentiras y las superficialidades iniciara una discusión profunda sobre los aspectos de fondo que tienen que resolverse dentro de la propuesta.

Pero no les voy a dar pistas…más bien, espero de los críticos oficiosos de la propuesta, un poco de rigor intelectual para que estas discusiones se eleven de nivel. Esto sería bueno porque si las discusiones siguen al nivel que las tienen Carolina, Alvaro y Wachik´aj, por ejemplo, perdemos la oportunidad de una discusión cívica rica y hermosa, que nos ayudaría muchísimo a crecer como ciudadanos.


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