¿Preparado para el próximo sismo?

 

Me encontré con un ejemplar de La nueva Guatemala antes y después de los terremotos de 1917-1918, por Arturo Taracena Flores. Esa obra preciosa tiene fotografías de antes y después de aquellos sismos que no dejaron nada en pie. Docenas y docenas de edificios y casas hermosas desaparecieron para siempre, y los movimientos dejaron luto en miles de familias.

¿Tienes preparado tu kit de terremoto? La ilustración es de Grok.

¿Es casualidad que me haya topado con ese libro al día siguiente de los trágicos y dolorosos terremotos en Venezuela? Estoy seguro de que has visto escenas estremecedoras de aquellos sismos y de que estás conmovido; pero ¿ya pensaste qué harás cuando sea el próximo gran terremoto en Guatemala? Te recuerdo que nuestro país está sobre tres placas tectónicas, está cruzado por fallas activas y tiene tres volcanes vivos. ¿Cuándo crees que ocurrirá el próximo movimiento fatal?

El último gran terremoto de alcance nacional fue el de 1976, hace 50 años. Muchos adultos que ahora tienen 40 años de edad tal vez no lo recuerdan. Los chicos que tienen 20 años seguramente piensan que ocurrió en la prehistoria; y yo, que tenía 15 en el 76, lo recuerdo perfectamente. Por cierto, en esa ocasión hubo unos 23.000 muertos.

¿Estás preparado? ¿Vas a actuar desde el sentir, o desde el pensar? Si el terremoto va a ser de noche, como hace 50 años, todos vamos a estar en nuestras camas y los efectos van a ser unos; pero si va a ser de día, las familias van a estar dispersas. ¿Tienes un plan con tu familia? ¿Quién va a ir a por quién y en qué orden de prioridades? Durante los temblorones de julio del año pasado —que fueron en la tarde—, la gente se volcó a las calles en pánico. ¿Recuerdas qué ocurrió con el tráfico, que ya es malo de por sí?

La mayor parte de la infraestructura formal va a soportar un buen terremoto en la ciudad de Guatemala; pero ¿y las construcciones informales? ¿Qué crees que va a ocurrir con las construcciones de remesas, hechas por maestros de obra con presupuestos limitados y aspiraciones grandiosas? Si el terremoto es de noche, eso va a ser un muerterío; y si es de día, ¿te imaginas la cantidad de calles bloqueadas por escombros?

¿Qué porcentaje de las carreteras del país crees que aguantará los derrumbes y los colapsos? Estoy seguro de que todo el país va a quedar fraccionado. ¿Qué crees que va a pasar con el columpio de Vista Hermosa, que se rajó en 1976? ¿Qué va a pasar con varios sectores de la carretera a El Salvador, o de la carretera Panamericana? ¿Cómo crees que van a quedar la Calzada de la Paz y sus entronques?

Toma en cuenta que la comunicación telefónica va a estar saturada, si es que no se interrumpe completamente. En 1976 no hubo teléfonos, ni energía eléctrica, ni agua. ¿Has notado que muchos postes en la ciudad tienen rajaduras y el hierro está expuesto? ¿Has visto que muchos parecen estar sobrecargados con rollos de cables? Si esos postes se caen, lo harán sobre casas, carros y personas.

En línea hay bastante información para prepararse, por expertos como Héctor Monzón, o mi maestro Sam Bonis. Búscala. ¿Ya tienes tu kit de terremoto? En casa tenemos mochilas equipadas para el caso de que tengamos que evacuar el edificio. Nuestros kits de terremoto tienen sendas mudadas de ropa, baterías, linternas, botellas de agua, latas de frijoles, elotes y atún, galletas de soda, antigripales, antialérgicos, analgésicos, antidiarréicos, antibióticos, fósforos, vodka, pasaportes y algo de dinero cada una. También incluimos carpas y bolsas de dormir.

La cuestión es: ¿vas a actuar desde el sentir, o desde el pensar? El próximo sismo no avisará. Llegará cuando llegue. Lo que cuente entonces será lo que hayamos hecho antes, con la cabeza.

Columna publicada en República.

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